INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

NO TEMAS, YO TE SOSTENGO

José Antonio Cano Mirazo

 

 

Isaías 41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

 

Antes quiero comentarles una anécdota: Dicen que había un buen alpinista que había escalado a las montañas más altas, era un extraordinario alpinista el cual tenía puesto todo su equipo y era tan bueno que él en términos normales ya no iba con otras personas para subir a los montes por difíciles que fueran, sino que desgraciadamente su soberbia lo había llenado tanto, que esto había ocasionado que él se apartara de los demás y que considerara que él solo podía hacer las cosas.

 

Dicen que una ocasión fue a un monte muy alto, trató de llegar hasta  la cima y en la última parte tenía que hacerlo metiendo unas grapas en el acantilado para ir subiendo con una cuerda y lograr llegar hasta la cima. era un proceso muy difícil y muy lento. Le dio la noche cuando le faltaba un poco por llegar hasta la cima, ya en la oscuridad él seguía subiendo cuando de repente resbala y a pesar de tener atorada una de las cuerdas se viene para abajo; en su gran caída clama al Señor; de repente se detiene la cuerda, la cuerda se tensó y él se sostuvo.

 

Estaba él sostenido de la cuerda en la oscuridad, él sin poder hacer nada, había caído, él levantó su voz y le dijo al Señor: “yo te pido que tu bendición sea sobre mí, sálvame de este momento tan difícil en el cual me encuentro, estoy en una situación desesperada, no sé qué hacer, yo no puedo hacer nada por lo tanto te pido que tu misericordia sea sobre mí ¡Sálvame! ¡Sálvame!” Oyó la voz de Dios que le dijo: ¿En verdad quieres que te ayude? –Sí. -Suéltate de la cuerda. –No puedo, esta cuerda es lo que me está sosteniendo. -Suéltate de la cuerda si crees que yo te puedo salvar. Hubo momentos en los cuales él estuvo pensando si se soltaba o no se soltaba de esa cuerda. -¿Qué podría pasar si me suelto de esta cuerda? Me mato, pero por otra parte Dios me está diciendo que Él me va a salvar si me suelto de la cuerda.

 

Finalmente este alpinista se aferró a la cuerda, se agarró de tal manera de la cuerda que dijo: “No me puedo soltar. En la mañana llegó el grupo de rescate, el alpinista había fallecido a consecuencia de la baja temperatura de la noche, y lo encontraron a escasos dos metros del suelo. ¿Qué quiero decir con esto? Que muchas ocasiones nosotros nos aferramos a alguna cuerda, llámale como tú gustes, ponle el nombre que tú quieras, pero no dejamos que Dios actúe en nuestra vida, no tenemos la confianza suficiente en Él para soltar eso que nos da seguridad, que nos da tranquilidad, que nos da reposo, que nos da confianza; no nos atrevemos a soltarlo y agarrarnos del Señor, nos es difícil, no es fácil.

 

Tenemos muchas cosas en donde nosotros efectivamente hemos avanzado, hemos crecido espiritualmente, hemos madurado y estamos en la posibilidad de soltar algunas cuerdas e irnos agarrando de las manos de Dios, pero existen otras cuerdas a las cuales estamos muy aferrados y que sentimos que si las soltamos vamos a perecer. Las cosas no van a ser como nosotros las deseamos, no creemos plenamente en una bendición de Dios y preferimos agarrarnos a esas cuerdas, y dice el Señor: Mira, yo Jehová soy tu Dios quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: No temas, yo te ayudo.

 

El Señor habla a nuestro corazón y nos dice: “no tienes de qué preocuparte porque yo te estoy sosteniendo, la mano poderosa de Jehová de los ejércitos, la mano poderosa de tu Dios está sosteniéndote de tu mano derecha, no necesitas de otra cosa de qué sostenerte”. Claro que como seres humanos queremos sentir seguridad en todo lo que hacemos; yo creo que todos nosotros queremos tener la plena certidumbre, la certeza de que lo que estamos haciendo es lo correcto y nos va a salir bien todo, queremos tener seguridad en nuestro trabajo, en la escuela, con nuestra familia, con nuestra pareja, con nuestros hijos.

 

Los jóvenes quieren tener seguridad con su novia, con su novio, en fin, queremos tener seguridad en nuestro futuro, trabajamos en muchas ocasiones por forjar un futuro que nos de seguridad, que nos de tranquilidad y nos olvidamos de la palabra de Dios cuando dice: Tu no te preocupes porque cada día trae su propia afán, porque yo te voy a bendecir cada día, porque no hay nadie y no hay nada que esté fuera de mi control. Pero nos olvidamos de ello y nos afanamos en trabajar con aquellas cosas que nos dan seguridad, que nos dan tranquilidad. Queremos estar seguros de todo, nos aferramos a las cosas materiales, es difícil que las soltemos y estemos en ese presencia plena de Dios; no es fácil, muchas ocasiones hacemos a un lado al Señor.

 

Como cristiano, ¿qué es lo que te está dando seguridad: la manos de Dios o hay cuerdas de las cuales te estás tomando?

 

2 Crónicas 16:9a Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.

 

Yo puedo recibir esta Palabra, yo la puedo entender en el sentido de esa protección divina que tiene nuestro Señor, de esa protección que hay sobre cada uno de su pueblo, sobre cada uno de nosotros; Dios contempla, dice la Palabra, toda la tierra, todo lo observa, todo lo ve, todo lo conoce, no hay nada que se escape a su mirada, nada ¿Para qué está mostrando la tierra el Señor? Fíjate, no la está viendo para juzgarla, no la está viendo para actuar en contra de quien está haciendo el mal, no; el Señor está viendo la tierra para actuar a favor de todos aquellos que tienen un corazón perfecto para con Él, es decir, que todos lo que le amamos, los caminamos en su voluntad, tenemos la certeza de que Dios nos está viendo para traernos bendición.

 

Si tu no amas al Señor, si no estás haciendo las cosas de acuerdo a lo que Él establece, no va a venir bendición sobre tu vida; pero si haces las cosas como la palabra de Dios dice, puedes estar plenamente seguro de que Él te está viendo y está arreglando todo para darte bendición, para que su poder se manifieste a tu favor. Esto es algo que debe traer tranquilidad, seguridad, confianza y paz a tu vida; debe traer la plena certidumbre de que tú estás en el hueco de la mano de Dios, que te sostiene, que te ayuda y que no va a permitir que caigas; la bendición de Dios será sobre ti pero necesitas como dice la Escritura aquí en 2 Crónicas, hacer de acuerdo a lo que dice su Palabra.

 

Dios tiene cantidad, infinidad de promesas para su pueblo, cada vez que veo esta Palabra de que Dios nos sostiene de su mano, y nos lo ha dicho cantidad de ocasiones en la profecía, y pese a ello muchas veces nos seguimos sosteniendo de cuerdas materiales, de cuerdas falsas que no van a traer tranquilidad ni seguridad a nuestra vida; hay cosas que nos dan seguridad por los problemas, por las situaciones o circunstancias que nosotros vivimos años atrás. Yo recuerdo, y para que nadie se moleste voy a hablar de mi esposa, ya después me aviento las broncas con ella.

 

Recuerdo que cuando nos casamos, ella tenía algunas posesiones las cuales le daban seguridad, tranquilidad. Yo le decía que no se preocupara, que le iba a comprar lo que necesitara, pero ella no lo podía hacer. Dios le decía que ella tenía que confiar en Él, que Él la estaba sosteniendo, que Él le iba a dar, que le iba a suplir, a ella se le hacía todavía difícil entender esto, ¿por qué? Por todo lo que ella había vivido, años atrás había pasado tiempos muy difíciles en su casa, porque tenía un padre que no suplía las necesidades de la familia, tenía un padre que no daba lo suficiente para que la familia pudiera comer bien, no daba lo suficiente para que pudieran vestir bien, estaban en pésimas condiciones económicas a pesar de que él tenía muchísimo dinero para poder vivir bien.

 

Este señor era lo que podemos considerar un millonario, pero tenía un profundo amor al dinero, y dice la palabra de Dios que raíz de todos los males es el amor al dinero y por lo tanto lo atesoraba, lo tenía retenido, y su familia no le importaba, que si comían y vestían mal ése era su problema; que si tenían años con la misma ropa sin poderla cambiar, ni modo se la tenían que aguantar, tal es el caso de los famosos pantalones negros de Maru, que tenía años con ellos y estaban tan viejos que les puso un forro para poderlos seguir usando. No los tiraba porque le daban seguridad, eran como la cuerda del alpinista.

 

Ya casados, después de haberle comprado ropa le dije: “tira esos pantalones” Y me dijo -No, estos pantalones no. -Pero por qué no los tiras si ya están feos, están horribles, por lo menos tienes diez años con ellos, ¿para qué los quieres?, tíralos, ya tienes varios pantalones nuevos con los cuales fueron suplidos. -¡No!, no puedo separarme de ellos. En una profecía le dijo el Señor: “Tira todo lo que ya está viejo, porque yo te lo estoy renovando, te lo estoy cambiando, te estoy dando cosas nuevas. Tira esos pantalones”. -Señor, no, no los puedo tirar.

 

¿Por qué no los podía tirar? Por una razón, porque tanto esos pantalones como otros objetos le daban seguridad, le daban una tranquilidad, porque así somos como seres humanos, hay cosas que nos dan seguridad y las cuales tomamos, las cuales agarramos; si te da seguridad caminar por el lado izquierdo de la calle, vas a caminar por el lado izquierdo; si te da seguridad cruzar la calle por en medio, la vas a cruzar por en medio, tú vas a hacer, en términos generales, lo que a ti te da seguridad y vas a retener lo que te da seguridad; si te da seguridad, como a mucha gente, traer en su cartera un dólar, lo van a traer siempre, ¿por qué? Porque les da una seguridad. Hay quienes traen estampitas y no me refiero a estampitas que se compran en la papelería, sino a las estampitas de idolatría, las traen en el monedero, en la cartera por una razón, porque eso les da seguridad.

 

Hay gente que en el retrovisor del coche traen un rosario, le da seguridad, hay cosas que nos dan seguridad. Había un hermano en Cristo que tenía un auto último modelo, precioso, le daba seguridad traerlo con tres alarmas; era un triunfo irle quitando las alarmas al auto para poderlo manejar, solamente él sabía cuál era la que se tenía que quitar primero, cuál después y la última, a nadie le decía, tenía idolatría por su auto y le daba seguridad las tres alarmas. ¿Qué le pasó? Le robaron su coche, ¿por qué? Porque no estaba confiando en Dios, estaba confiando en sus alarmas, en ellas tenía su seguridad.

Cuando somos ministrados, cuando entendemos la grandeza de Dios, estamos en la capacidad para ir soltando esas cuerdas que son nuestra seguridad, y gracias a Dios, Maru entendió que la seguridad era Dios y no eran unos pantalones luidos, viejos y que además la hacían verse espantosa. Un día decidió deshacerse de ellos y todavía en el momento en que los estaba tirando, les lloró y dijo: Qué tal si no vuelvo a tener otros pantalones que ponerme. -¡Por favor!, ya los tienes.

 

Es una promesa de Dios que sacarás lo viejo y pondrás lo nuevo, es necesario entender las promesas. Hay cosas de las cuales no nos deshacemos porque nos dan seguridad y las guardamos en nuestra casa convirtiéndola en gran archivero de cosas que nos dan seguridad, tranquilidad. Cuando haces limpieza y saca todo lo que no sirve para tirarlo a la basura, dices: No, esto no, esto tampoco. Después de tres horas de estar revisando te das cuenta que todo lo volviste a guardar, no tiraste absolutamente nada, lo único que hiciste fue desempolvarlo, ¿por qué? Porque ahí tienes todo lo que te da seguridad, puras porquerías.

 

¿Porqué te da seguridad? Porque no nos hemos acostumbrado a agarrarnos de la mano de Dios. Mi padre es una persona que tiene, entre otras de sus curiosidades, llamémosle así, una especie de closet que tiene cerca de 1.60 metros de altura, seis metros de largo y un metro de profundidad, donde todo lo guarda; si en un momento determinado necesita una tablita, la compra, resulta que le quedó grande, entonces la corta y si le sobraron tres centímetros los guarda. En ese mueble hay tablitas de todo tipo, clavos chuecos, tornillos sin punta, todo lo que se puedan imaginar que es inservible, ahí lo tiene, ¿por qué? Porque a él le da la seguridad saber que tiene algo para utilizarlo en cualquier momento, aunque no llegue ese tiempo, él lo sigue conservando.

 

Ese lugar le da muchísima seguridad, nadie se atreve a tirar nada, mi madre no sería capaz de tirar lo que se ha guardado durante años, porque ese día le da un infarto a mi padre, se pondría muy mal. Nosotros tenemos que ver nuestro interior y analizar cuáles son las cosas que nos dan seguridad para orar por ello y desecharlo y tomarnos de la mano de Dios. El Señor nos ha hecho un llamamiento a ser su pueblo, a ser su hijos, nosotros le hemos dicho al Señor que queremos estar con Él, que lo aceptamos, que creemos en Él, que no temeremos.

 

Isaías 42:6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones.

 

Dios siempre se ha manifestado con gran poder a su pueblo, Dios quiere mostrar su poder a su pueblo, a sus hijos y quiere que todos los que están alrededor lo noten, que vean que su pueblo es un pueblo distinto, diferente, que es un pueblo que el poder se está manifestando entre ellos, eso es lo que quiere Dios, y nosotros lo podemos ver desde el principio de la Biblia; doce la palabra del Señor en Deuteronomio: Porque tu eres un pueblo especial; no porque seas mejor que los demás, sino porque eres pueblo de Dios, pueblo adquirido por Dios y te ha llamado, no para que pases tristezas, ni penas, ni problemas ni para que todo el mundo se te venga encima, no, Dios te ha traído y te dice que te ha llamado en justicia y te va a sostener por la mano y te guardará y te pondrá por luz a las naciones, esto lo hará el Señor.

 

¿Cuál es nuestro problema? Que todo lo que vivimos nos hace ser de un determinado modo el día de hoy, pero tenemos que entender y revisar hacia el pasado para saber qué es lo que ha estado mal, para que podamos caminar dentro de la palabra de Dios y tener una plena confianza en Él. Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, Dios le sostuvo de su mano; el pueblo de Israel cruza el mar rojo, el ejército de faraón venía sobre los israelitas a matarlos; Moisés clama a Dios, y Dios le dice que tome la autoridad; Moisés abre el mar y el pueblo empieza a pasar, no pasó en un instante como mucha gente cree que pasó corriendo y ya que lo cruzó corriendo entonces se cerró el mar, no, dice la Palabra que ahí acamparon, la noche les cayó encima y ahí tuvieron que acampar, no fue en un instante.

 

Éxodo 14: 19-20 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, 20e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.

 

Cuando tú dependes de tus propias fuerzas, cuando dependes de las circunstancias, de las situaciones o de los demás, entonces no estarás seguro. ¿Cuándo vas a estar seguro? El día que dependas plenamente de Dios, ese día estarás seguro de tu vivir, de lo que suceda hoy y de lo que sucederá de mañana en adelante; no tendrás ninguna preocupación, estarás seguro.

 

Hace algunos años hubo una serie de asaltos en la unidad donde vivimos, supimos que intentaron violar a varias mujeres. Un vecino me dijo: “¿Qué vamos a hacer? Nuestras esposas tienen que caminar aproximadamente durante 5 minutos para ir a comprar lo que necesiten a la tienda, a la carnicería, a la verdulería y quedan a expensas de que cualquiera las pueda atacar, ya le dije a mi esposa que no salga, que va a ir a comprar lo que sea necesario cuando yo esté con ella, cuando yo la acompañe porque así nada le va a pasar”. Le contesté: Estás equivocado, contigo o sin ti ella puede tener problemas.

 

Aún a ti te golpean, y pueden abusar de tu esposa, ¿qué es lo que realmente me puede dar a mi seguridad de que mi esposa va a estar bien, que no tendrá ningún problema? Dios, que yo clame a Él, que confíe en Él. Dios va a cubrir su vida, la vida de mi familia y mi propia vida, nos va a cubrir y nos va a proteger y no viviremos mal alguno, lo dice su Palabra, porque Él nos sostiene de su mano derecha; el pueblo de Israel confió en el Señor y el Señor no les defraudó, Dios nunca te va a defraudar.

 

Muchas ocasiones vemos que las cosas no suceden en los tiempos o en las formas que nosotros quisiéramos, pero tenemos que aprender que Dios tiene sus formas y sus tiempos para hacer las cosas, pero no va a permitir que a ti te pase algo, tú estarás bien, estarás seguro siempre que estés sostenido de la mano de Dios; todo el tiempo que estés en comunión con Él vas a tener la certeza de que te irá bien en cualquier área de tu vida en cualquier sentido.

 

Salmo 91:4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

 

Un salmo muy hermoso que nos habla la forma que nosotros debemos estar en el Señor, de cómo si nosotros estamos en su cobertura nada nos pasará, nada nos ocurrirá, estaremos confiados, estaremos seguros. Si estás en la presencia de Dios, ahí estás seguro, nada te va a ocurrir, no tienes nada qué temer, la gloria de Dios te cubrirá y te sostendrá, no necesitas de ningún tipo de cuerda para sentirte seguro, no necesitas ver una imagen, un crucifijo para creer que la presencia de Jesucristo ahí está. ¿Qué pasa en la religión idolatra? Pone las imágenes para que la gente vea algo y pueda creer en algo. El crucifijo está para trata de convencerse de que Jesucristo está con ellos, claro, Jesucristo muerto. No necesitamos nada material, nada físico de qué sostenernos tenemos que mirar a lo espiritual y tenemos que mirar a Dios.

 

Salmo 34: 7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.

 

Este salmo habla sobre esa protección que Dios trae para su pueblo, esa protección que tiene para ti. Yo debo de tener la plena seguridad de que Dios esta a mi alrededor cubriendo no solamente mi vida sino cubriendo la de mi familia, debo tener la seguridad de lo que dice la palabra de Dios de que nada me faltará, nada me ocurrirá, de que yo seré bendecido siempre, cada día, debo estar plenamente seguro de ello; Dios está acampando a mi alrededor. Aquí está Dios alrededor nuestro y dice: “Y te defiendo” Para que todo aquello que pretenda entrar no logre su propósito, para que no haya nada que entre y nos toque, para que tu vivas tranquilo y seguro. Cuando el pueblo de Israel terminó su cautiverio de 70 años en Babilonia, regresaron a Jerusalén donde todo estaba en ruinas, el templo de Salomón  estaba destruido, había que rehacerlo, la muralla estaba destruida había que rehacerla; las casas estaban destruidas, también estaban en ruinas, había que reconstruirlas.

 

Esdras 8:31 Y partimos del río Ahava el doce del mes primero, para ir a Jerusalén; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y del acechador en el camino.

 

Dios tiene el poder para librarte de todo mal solamente tienes que tomarte de su mano, tienes que aferrarte de Él, no hagas lo que el alpinista que puso su confianza en una cuerda. ¿Cuántas ocasiones nosotros clamamos a Dios para que haga algo, y sin embargo seguimos agarrados a aquello que nos da la seguridad y confianza, y la verdad es que no dejamos actuar a Dios, por nuestra actitud no podemos ver la gloria y el poder de nuestro Señor, necesitamos despojarnos de todo aquello que nos da seguridad en lo material para tomarnos verdaderamente de la mano de Dios y saber que Él ahí está, que ahí estará y que nada nos pasará, que nos librará de la mano del enemigo.

 

Daniel 6:7 Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.

 

¿Por qué estaban haciendo esto los consejeros del rey? Por una razón, porque se querían deshacer de Daniel, ese era su finalidad. “¡Ah!, ese Danielito ora tres veces al día y abre las puertas y abre las ventanas de su casa y se postra y mira hacia Jerusalén y ora y clama a  su Dios, ¿pues qué le pasa a ese tipo? ¡Cómo que confía en un Dios Todopoderoso cuando aquí nuestro rey es la máxima autoridad, está mal, vamos a ponerle un problema, vamos a convencer al rey Darío y hacen que promulgue un decreto en el cual se establezca que todo aquel que clame a un Dios o a una persona que no sea Dario, encuentre las muerte, ¿cómo? Muy sencillo, enviándolo al foso de los leones. ¿Qué fue lo que hizo Daniel? Lo sabemos; Daniel al escuchar, al conocer este edicto del rey.

Versículo 10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

 

¿Que dijo Daniel? “A mi no me vas a intimar, yo tengo un Dios Todopoderosos y no me importan tus edictos, no me importa ni lo que tú digas ni lo que hagas. No me importa lo que tu pienses ni lo que tu establezcas, a mi me importa lo que Dios dice, eso es lo que a mi me interesa nada más, no hay otra cosa”. Entonces Daniel vuelve a hacer lo que venía haciendo, se arrodilló y volvió a orar tres veces al día y clamó al Señor y siguió orando normal, como siempre lo hacía y daba gracias. Yo me imagino que en ese momento Daniel dio gracias por el edicto que había promulgado el rey, “Señor gracias te doy por este edicto, yo sé que a mi no me van a tocar, que a mi no me va a pasar nada.

 

Versículo 13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Judá, no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste, sino que tres veces al día hace su petición.

 

---Y sigue orando, sigue poniendo su confianza en un Dios que no es el nuestro y como tu lo firmaste rey pues ahora no te va a echar para atrás y ahora vas a enviar a Daniel al foso de los leones como tu lo estableciste.

 

Versículo 16 Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.

 

Observa lo que sucedió, Tú eres mi amigo, yo te reconozco a ti como un hombre sabio, no tengo problemas contigo; estaba pasando esto porque le habían lavado el cerebro al rey, el rey no tenía nada en contra de Daniel, ¿qué fue lo único que le pudo decir? -Daniel, yo soy el rey y tengo que cumplir lo que firmé, si no lo cumplo, ¿dónde va a estar mi autoridad delante del pueblo? Pero deseo que ese Dios al que clamas te libre porque no hay nadie más que lo pueda hacer, ni yo que soy el rey te puedo librar de esta situación al contrario, yo tengo que hacer cumplir las leyes, que te libre quien puede hacerlo: Dios. Y el rey está reconociendo que hay un Dios que está por arriba de él mismo y está reconociendo de alguien que si puede librarle y en quien puede confiar Daniel como siempre lo había venido haciendo.

 

Versículos 17- 20 Y fue traída una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su anillo y con el anillo de sus príncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se alterase. 18Luego el rey se fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fue el sueño. 19El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones. 20Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?

 

Fíjate la desesperación del rey, y está hablándole a Daniel y lo está haciendo de una forma tremenda, con voz triste porque era su amigo “Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tu continuamente sirves” Y esto es importante que tu lo pienses para ti; tu eres siervo del Dios viviente, ¿realmente eres su siervo? ¿Realmente como dice la Escritura: Tú estás continuamente sirviendo a Dios? ¿Te ha podido Él librar de los leones?

 

Versículos 21-22 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre. 22Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo.

 

Y Dios le libra, y leíamos en Crónicas que dice la palabra del Señor que los ojos de Jehová recorren toda la tierra a favor de los que tienen un corazón recto para con Él, los ojos de Dios estaban recorriendo la tierra y estaban mirando a Daniel que era un siervo del Dios viviente, era un siervo suyo y un siervo quien servía continuamente, siempre servía a Él y clamó a Él, Dios no lo podía dejar, porque Dios sabía que Daniel era inocente, tenía que confiar en Él ¿De qué cuerda se podía haber agarrado Daniel? De ninguna, se tenía que tomar de la mano de Dios y es cuando nosotros podemos ver la gloria de Dios, cuando podemos ver su poder, cuando nosotros ya no tenemos mas cuerdas de las cuales agarrarnos.

 

Donde termina, donde llega nuestra capacidad, hasta donde llegan nuestras cuerdas para agarrarnos, ahí empieza a manifestarse el poder de Dios; si tu quieres ver el poder de Dios necesitas soltar las cuerdas de las cuales te estás agarrando, sueltalas.

2 Crónicas 32:8 Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.

 

Creyó el pueblo que había un Dios Poderoso; con ellos está un brazo fuerte, un brazo de carne pero con nosotros está el brazo poderoso de Jehová.

 

Versículos 21-23 Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Este se volvió, por tanto, avergonzado a su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron a espada sus propios hijos. 22Así salvó Jehová a Ezequías y a los moradores de Jerusalén de las manos de Senaquerib rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo por todos lados. 23Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda a Jehová, y ricos presentes a Ezequías rey de Judá; y fue muy engrandecido delante de todas las naciones después de esto.

 

Y veíamos que dice el Señor en Isaías que Dios une a su pueblo por pacto y que lo pone por luz a las naciones y dice aquí en la escritura que las naciones vieron todo lo que había hecho Dios en Exequias pero Exequias era un varón que confiaba en Dios no estaba confiando en sus fuerzas, no tenía su confianza en una cuerda, tenía su confianza en Jehová de los ejércitos. Ten tu confianza en Dios porque Dios te librará de todo mal, porque Dios te va a bendecir en todo momento.

 

Isaías 41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.