INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

MI PRESENCIA IRÁ CONTIGO

José Antonio Cano Mirazo

Éxodo 33:13-14 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

Podemos advertir a un Moisés muy necesitado de la presencia de Dios y Dios le promete que va a tener esa presencia: tendrás mi presencia constante en tu vida, yo estaré contigo, le dice el Señor. Era un Moisés que en esos momentos se estaba manifestando con temor, con duda, había problema en su corazón, sin embargo, nosotros podemos advertir que Moisés había sido un instrumento idóneo de Dios para que la gloria de Dios se manifestara en él, Dios lo había utilizado para sacar al pueblo de Israel de la tierra de Egipto y sabemos que lo sacó con gran poder, lo sacó haciendo grandes milagros y mostrando grandes señales.

Me llama mucho la atención después de ver cómo manifestó su gloria Dios a los israelitas, cómo se manifestó a la vida de Moisés, con qué poder lo hizo, cómo después de todo ello, después de que aún habían salido de la tierra de Egipto y seguía Dios manifestando su poder y les había abierto el mar para que ellos pasaran, lo vio Moisés y sabía que la presencia del Señor estaba con todos ellos, les había dado la victoria, les había dado el maná en el desierto. También les dio agua en el desierto, en fin, había una gran cantidad de cosas que el Señor había manifestado a la vida de Moisés y a todo el pueblo.

Le había dado la ley en el Sinaí, le había dado la visión del Tabernáculo, y a mí me llama la atención cómo después de todo esto que había vivido Moisés, que había visto el poder de Dios, clame al Señor y le diga que tiene temor, que tiene duda, y le pide que su presencia sea con ellos, y tan es así que en el versículo 14 Dios le contesta: mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

Versículo 11a Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.

Imagínate, qué situación tan extraordinaria, invocar el nombre de Dios y Dios manifestarse a tu vida y hablarte cara a cara; pienso en estos momentos que vivió Moisés y digo: qué dichoso, qué hermoso estar así en la presencia de Dios y verle cara a cara.

Versículo 9 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.

Clama a mí y yo responderé. Buscaba Moisés el rostro de Dios, clamaba al Señor y Él se manifestaba, venía la columna de nube, descendía, se postraba en la puerta y entonces el Altísimo hablaba con él, ¿cómo es posible entonces que Moisés le pida a Dios que su presencia esté con él? Moisés vivía prácticamente una presencia visible de Dios, él lo veía, no tenía.

Versículo 10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba.

¿Para qué quería el pueblo la presencia de Dios? Para adorarlo ¿Para qué vamos a clamar al Señor y vamos a pedir que su presencia sea en medio nuestro? Para adorarlo, lo tenemos que adorar; y entonces, ¿por qué era la incertidumbre de Moisés? ¿Por qué había incertidumbre después de que nosotros vemos el poder de Dios manifiesto? Vemos cómo el Señor con gran gloria llevaba al pueblo, cómo se manifestaba a él. Podemos advertir en las Escrituras que él clamaba y el Señor descendía y lo podía ver cara a cara, cómo descendía y estaba a la puerta de la tienda, cómo todo el pueblo se postraba y le adoraba, y después de todo esto todavía hay desconfianza de Moisés.

Versículos 12-13 Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.

Aquí se muestra el escepticismo de Moisés y por qué está clamando al Señor de que su presencia sea con ellos: Para que este pueblo te conozca, y halle gracia delante de ti. El hombre desde que es hombre no ha podido aceptar una presencia espiritual de Dios, todos quieren una presencia física, por eso se le dio paso a la idolatría, por eso el hombre se inclinó tanto por la idolatría, porque la ve. Hay gente a la que le he compartido la Palabra, hay gente que ha venido a la iglesia y saliendo dice: Es que no sé a quién estoy adorando, no veo imágenes, no hay estatuas, así no se puede. Estamos tan acostumbrados a ver qué juzgamos y qué vemos, que vamos en contra de lo que dice el Señor.

Dice Jesucristo: Vosotros juzgáis lo que veis, por eso erráis, yo juzgo los corazones. Y nosotros vemos y juzgamos, vemos una mala cara e inmediatamente decimos que el hermano está de malas, que está triste, que está desesperada, y nos equivocamos, no debemos juzgar; dice la palabra del Señor: Que te conozca, y halle gracia.

Éxodo 32:3-4 Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; 4y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Hicieron una gran fiesta a este becerro. Para mí resulta increíble que el Señor los había sacado mostrando todo su poder de la tierra de Egipto y cómo días después, cuando no ven a Moisés, juntan todo el oro que había y se hacen un becerro de oro, una idolatría porque necesitaban ver, y nosotros tenemos que aprender a estar con Dios en su presencia aún sin verlo, saber que ahí está y que siempre está su presencia. Moisés dijo: que yo te conozca, ¿qué tan importante es conocer a Dios? No es suficiente que se manifieste a nuestra vida y que nos traiga bendición, no es suficiente que Dios nos muestre su poder, es necesario que nosotros le conozcamos para que su presencia siempre sea en nuestra vida, para que donde vayamos la presencia de Dios valla con nosotros.

Dios manifestó su poder y su gloria, más sin embargo el pueblo no lo conocía ¿Ustedes creen que después de que habían hecho el becerro de oro iban a hallar gracia delante de los ojos de Dios? Para nada, todavía Dios le dijo a Moisés que se apresurara y bajara del monte porque el pueblo se había desviado, estaba Moisés hablando con Dios, le estaba entregando las tablas de la ley y el pueblo ya se había desviado. Un pueblo idólatra que no puede reconocer lo que Dios ha hecho en sus vidas, es un pueblo que no puede encontrar gracia delante de los ojos de Dios, por eso la preocupación de Moisés.

He escuchado a mucha gente que al compartirle me dice: no me interesa, toda mi vida he visto la bendición de Dios, porque siempre me ha dado. Si, te ha dado por su misericordia, por su bondad, por su amor, pero no porque le conozcas, de hecho su presencia ni está contigo, lo dice la palabra. El hombre necio de este mundo trata de conocer a Dios y no lo consigue, nosotros podemos ver en las universidades que se da teología y se dan otras materias para que supuestamente se conozca a Dios, y leen la Biblia y la analizan y la juzgan, en fin, entran en una serie de cosas que no les permite conocer a Dios.

El otro día escuchaba a un psicólogo psicoanalizando a Jesucristo; perdón, cómo se atreve, después de un rato dijo que de acuerdo al perfil de Jesucristo era fariseo. El hombre cree conocer a Dios por eso estudia teología, por eso analiza la palabra de Dios y por si fuera poco estudian a Dios, ¿cómo puede una persona estudiar a Dios? Mejor debemos decir: voy a conocerlo, voy a conocer qué piensa, cuáles son sus caminos, qué es lo que quiere, porque yo deseo permanecer en su presencia y que su presencia sea conmigo. No me interesan las estampitas, ni los monigotes, ni nada que sea idolatría, quiero conocer a ese Dios espiritual que aunque no lo vea lo tengo en mi corazón.

Éxodo 33:18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.

Dios le había mostrado su gloria a Moisés, y se la había mostrado tiempo atrás, nosotros podemos ver en la zarza, esa zarza ardiente, le había mostrado Dios su gloria; Y Dios, veo como le tiene una gran paciencia a Moisés, y esa paciencia que el tiene a Moisés yo veo como la tiene con nosotros, y Dios todavía le complace a él.

Versículo 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Dios se da el derecho de tener misericordia por quien Él quiere, de bendecir a quien Él quiere, de tener clemencia por el que Él quiere y no lo puedo obligar a que tenga misericordia o clemencia por alguien en especial, así de sencillo, y si Dios quiere tener misericordia para con toda la humanidad, Él la tiene, y si no quisiera, está en su derecho porque tiene misericordia y clemencia para con quien Él quiera, y eso no puede entrar en discusión, y lo importante es cómo viene y le habla y le dice que le hará pasar todo su bien delante de su rostro, es decir que Moisés verá toda la bendición. ¿Cómo puede pasar Dios su bien sin estar su presencia? No sería posible, su bien, su misericordia, su clemencia pasa delante de nosotros y la vemos porque está pasando su presencia, porque su presencia está en medio nuestro, pero a veces no lo notamos.

Versículo 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

Moisés, le dijo Dios, te hablaba cara a cara, ya no va a ser así, ahora no verás mi rostro, nadie lo volverá a ver y tendrán que conocer que mi presencia está con ellos aunque no me vean y para que estén seguros que mi presencia está con ustedes, les haré pasar todo el bien. Quien no recibe bendición tiene problemas.

Versículo 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

Dios se reserva su derecho de mostrarse, y se muestra a quien quiere y cuando quiere; muestra su gloria y podemos advertirla, advertimos su poder y podemos ver su bendición, pero no podemos ver su rostro, eso quiere decir que buscar una presencia física, material de Dios no será posible y tenemos que entenderlo. Cómo me molesta ahora todo esto de la canonización de Juan Diego, me hace sentir mal en mi espíritu, pobre país, pobre pueblo, qué tristeza. Cómo es posible que Juan Diego si es que existió, resulta que ya hace milagros, y sabemos que cualquier milagro si no es de Dios, es del ocultismo. Y viene a México para julio el vicario ("representante") de Cristo, dice que es como Cristo mismo para canonizar a Juan Diego. Más idolatría al pueblo para que se aparte más de Dios.

Más idolatría al pueblo con santos, milagrosos que lo sientan cerca, y la iglesia idólatra sigue trabajando para seguir envolviendo al pueblo y lo sigue atando al mal, al ocultismo, y el pueblo sigue ahí, y después de treinta años de ser abad de la basílica de Guadalupe se levanta Shulemburg y dice que Juan Diego no existió, que es una mentira, y junto con otros sacerdotes envían al Vaticano documentos donde comprueban su dicho; al Vaticano no le interesa conocer eso, no le importa, la decisión política está tomada, lo que al Vaticano le importa es seguir recibiendo los recursos económicos que recibe de parte de México.

¿Qué le va a importar si vivió o no vivió Juan Diego? ¿Qué le va a interesar que es idolatría la que está haciendo? Es más, ¿qué le va a interesar la palabra de Dios? ¿Qué le va a importar la presencia de Dios? Lo que le importa al Vaticano es el dinero para poder sostener la "santa sede", que ni es santa y que tampoco cede, aunque ellos digan que sí lo es, no cede y va a seguir firme con la idolatría, apartando a la gente de Jesucristo y amarrándola más al yugo con el demonio.

Al otro día que mandó una nueva apelación Shulemburg y sus cuates, de que no existió Juan Diego, aparece en varios espectaculares y en bardas por toda la ciudad: Shulemburg no existe, firma: Juan Diego. El colmo, y ahí están peleándose la existencia y la no existencia de Juan Diego, la existencia del milagro del Tepeyac, y finalmente lo importante se queda a un lado: Dios, y una vez más a Dios se le hace a un lado y no importa lo que Él diga, no importa su palabra, no importa su presencia, importa la presencia de Juan Diego, de la guadalupana y de Shulemburg. ¿Cómo es posible? Al pueblo idólatra que no conoce a Dios, le importa la presencia del Papa en México, y la gente está desesperada para que llegue el Papa, lo demuestra la encuesta que en uno de los noticieros de televisión se hizo preguntándole a la gente si está de acuerdo con que venga el Papa. El 78% de las personas dijeron que sí, por favor.

Yo estoy de acuerdo en que venga Dios a este país, estoy de acuerdo en que su presencia sea con nosotros y que su presencia vaya y esté con nosotros en todo momento, eso es en lo que yo estoy de acuerdo; yo estoy de acuerdo en recibir bendición de parte de Dios, estoy de acuerdo en conocer a Dios, estoy de acuerdo en hallar gracia delante de los ojos de Dios; qué me va a interesar lo demás, pero al pueblo que no se le ha enseñado, que no conoce la palabra de Dios, lógico, se tiene que agarrar de lo que se ve; claro, ya aparecieron en la basílica cantidad de Juan Dieguitos, y ahora, otra tradición, para el dos de febrero se viste al llamado niño Dios ¾ nunca he leído en la Biblia que Dios creciera, Dios es Dios antes y después¾ con los atuendos del indio Juan Diego.

La idolatría sigue consumiendo a este país, sigue llevando aún al pueblo cristiano fuera de la presencia de Dios, ¿y por qué al pueblo cristiano? Porque hay muchas formas de idolatría, hay cosas que nosotros agarramos como si fueran el becerro de oro y hacemos idolatría de ello. Tenemos que abrir nuestros ojos al Espíritu para ver al Señor, tenemos que abrir nuestros ojos para conocer de Dios, para entrar en su presencia. En el versículo 14 leímos: mi presencia irá contigo, y te daré descanso, y esta es una promesa de Dios.

Dios nunca prometió que iba a mandar representantes, nunca dijo que nos mandaría a un representante y que lo iba a poner en la santa sede o en otro lugar, Dios no necesita de escalafones, nosotros podemos llegar a Él sin ningún intermediario, sólo con un abogado: Cristo Jesús, fuera de él no hay, no se puede, no es posible; Jesucristo dijo: yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí, y no importa todo lo que la idolatría diga, si no es por Jesucristo, no puedes llegar a la presencia de Dios; si no es por Jesucristo, la presencia de Dios no puede estar contigo, y podemos tomar las promesas de Dios, pero tenemos que aprender a entrar en su presencia.

Hay cristianos que dicen creer en Dios, que dicen conocer a Dios, que dicen que hablan con Dios, pero estos cristianos se las ingenian y toman sus tiempos para escapar de la presencia de Dios y se le escabullen, al menos eso creen, y aquí se me ocurre preguntar: ¿cuánto tiempo está la presencia de Dios en ti? Y no me refiero a que digas que el Señor prometió que su presencia siempre estaría con nosotros y que nunca se apartaría, que cuando nos bautizamos vino y ahí está, no. ¿Cuántas veces tú entras a la presencia de Dios? ¿Cuánto tiempo estás en esa presencia con el Señor? Porque nosotros necesitamos aprender a estar constantemente en la presencia de Dios, porque si no, te vas muriendo espiritualmente, te vas sacando.

¿Qué quiere decir estar en su presencia? Leemos la Biblia y sabemos que Dios habita en medio de la alabanza y que si él habita en medio de la alabanza pues entonces Dios está en medio nuestro cuando nosotros alabamos al Señor, es así de sencillo, y entonces nosotros alabamos al Señor y sentimos y nos damos cuenta que entramos a su presencia, pero yo veo que hay hermanos que llegan después de la alabanza a Dios, o llegan a la mitad, o llegan al final y al hermano que está metido en la alabanza, en la adoración, que está en la presencia de Dios lo distrae el que llegó tarde porque se le ocurrió saludarlo y lo arrancan de la presencia del Señor ¡cómo es posible!

El hermano que está adorando postrado al Señor, sintiendo esa presencia rostro en tierra y pasa un hermano y le pisa los dedos, lo arrancan de la presencia. Los papas que dejan que los hijos anden brincoteando sin pensar en que su hijito puede sacar de la presencia de Dios a un cristiano, al fin que hay un ujier que está parado en la escalera que no le va a permitir salir. Nos despreocupamos de nuestros hijos, no importa que el niño saque de la presencia la hermano que sea, los dejamos.

1 Reyes 19:8-13 Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 10El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 11El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 12Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Elías estaba justo en el mismo lugar, el monte Horeb, donde estuvo Moisés, Elías estuvo prácticamente entre cuatro presencias y solamente una de ellas le confirmaría lo mismo que a Moisés: mi presencia irá contigo, y te dará descanso. Me llama también la atención todo lo que ocurre alrededor de Elías cuando está buscando la presencia de Dios.

Versículo 11a El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová.

Es decir, manifestaciones poderosas de Dios, pero una cosa es la manifestación de Dios y otra cosa es la presencia de Dios, y podemos ver señales, prodigios y maravillas de parte de Dios pero podemos no estar en su presencia, son dos casas diferentes, y hay cristianos que buscan las maravillas, que buscan las cosas muy impactantes y muy de mucha notoriedad; que si tiembla, se quedan ahí donde tiembla porque sienten que ahí esta la presencia de Dios, no, es una señal, Dios se puede estar mostrando de una manera pero no es su presencia; Elías encuentra la presencia de Dios en un silbo apacible y delicado.

Si Elías se hubiera equivocado, se hubiera ido tras el viento, es como esos cristianos que les dicen: va a venir el súper ungido de Jehová y va a estar en el toreo y va a ministrar sanidad, y salen corriendo, invitan a otros cristianos, compran los boletos y llegan para recibir sanidad de parte de un siervo de Dios, y andan corriendo detrás de esas señales y las recomiendan a los demás hermanos y ahí van los otros, detrás de las manifestaciones, detrás del viento, detrás del fuego, detrás de los terremotos, y ¿saben? Ahí no van a encontrar la presencia de Dios, no está en ninguna de estas partes.

Elías tuvo que discernir para escuchar esa voz que le hablaba y que le decía: ¿qué haces aquí Elías? Y nosotros como cristianos debemos discernir hasta sentir esa voz que nos habla y nos dice: ¿qué haces aquí? Porque entonces sabremos que la presencia de Dios ahí está; Cuando tú entras a la presencia de Dios y estás dentro de esa presencia vas a oír, vas a sentir su voz que te dice: ¿qué haces aquí? ¿Qué quieres que yo te haga? Si quieres sentir su presencia, la vas a encontrar con entrega, con discernimiento.

Nadie puede escapar de la presencia de Dios; la presencia de Dios prácticamente nos rodea y está más cercana a nosotros que el propio aire, nadie puede escapar. Hubo un varón que lo intentó, Jonás, el Señor le había dicho que caminara para un lado, caminó para el lado contrario y se apartó, se fue. Necesitamos entender esa presencia de Dios, caminar como quiere el Señor, Jonás tuvo que regresar cuando se dio cuenta que la presencia de Dios aún estaba ahí adentro cuando él estaba en el interior del gran pez, porque en ese lugar Jonás oró a Dios, clamó, se arrepintió y Dios lo escuchó, no se podía escapar.

Salmo 139:7-10 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? 8Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. 9Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, 10Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.

Hay quienes le rehuyen a la presencia de Dios porque saben que andan mal, porque saben que andan en pecado, saben que sus caminos no son rectos, prefieren apartarse de su presencia o no entrar a su presencia, simplemente y viven engañados, y hay otros como Josué que buscan vivir en esa presencia de Dios.

Éxodo 33:10-11 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. 11Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.

Josué se llenaba del Espíritu Santo, buscaba estar siempre en la presencia de Dios, no se apartaba del tabernáculo, ¿se qué le sirvió? Que el Señor fue al que tomó para que introdujera al pueblo de Israel a la tierra prometida; él lo llevó, por estar ahí en su presencia. ¿Tú estás en la presencia de Dios? El Señor te va a utilizar y va hacer algo contigo y va hacer grandes cosas. Josué estaba precisamente en la presencia de Dios, en el tabernáculo recibiendo bendición, en una estrecha relación con Dios. Yo he podido advertir que en este mundo hay dos clases de personas.

1. Las que están fuera de la presencia de Dios.

2. Las que disfrutan estar en la presencia de Dios.

¿Tú en cuál de las dos estas? Estás en la libertad de escoger entre las dos opciones. Lo que te puede excluir de la presencia de Dios en primer lugar es la maldad. 

1. La maldad.

Génesis 6:5-7 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

La maldad aparta al hombre de la presencia de Dios.

Versículo 8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

¿ Y qué fue lo que hizo Dios con Noé? Lo apartó y lo puso en el arca junto con su presencia y ahí permaneció.

2. La inmundicia.

Levítico 22:3 Diles: Todo varón de toda vuestra descendencia en vuestras generaciones, que se acercare a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran a Jehová, teniendo inmundicia sobre sí, será cortado de mi presencia. Yo Jehová.

3. La impiedad.

Job 13:16 Y él mismo será mi salvación, Porque no entrará en su presencia el impío.

4. La incredulidad.

Salmo 68:1 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.

¿Qué más impide que una persona entre en la presencia de Dios? Rechazar a Dios y su presencia, desobedecer su palabra, permanecer en pecado.

2 Tesalonicenses 1:8-9 En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 9los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.

En pocas palabras, el pecado excluye a la persona de estar en la presencia de Dios; la maldad, la inmundicia, la impiedad, la incredulidad, la desobediencia, la rebeldía, el pecado que sea hace que una persona quede fuera de la presencia de Dios. Quien entra en su presencia, en la gloria de Dios, tiene plenitud de gozo.

Salmo 100:1-2 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. 2Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.

Hay tres aspectos que debes cubrir para entrar en la presencia de Dios.

1. Orar

Daniel 6:11 Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios.

La oración nos va a llevar a la presencia del Señor, este es el inicio, rogando en su presencia, orar, estar ahí dentro en comunión con Él, esto te trae bendición.

Daniel 10:12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

Cuando entras en oración, en su presencia, entonces el Señor viene y manda bendición sobre tu vida, si tu dispones tu corazón y te humilla delante de Dios, y vienes en oración, tus palabras serán escuchadas por Dios y desde ese momento te atenderá, así de fácil. ¿Por qué sentimos que Dios no nos oye? Porque no entramos en su presencia. ¿Por qué tenemos que pedirle a los hermanos, a aquellos que sentimos que tienen un mayor crecimiento y una mayor espiritualidad, que nos ayuden a orar? Porque nosotros no estamos orando debidamente, porque no estamos entrando en la presencia de Dios, porque confiamos en que otros lo van a lograr. Todos podemos entrar a la presencia de Dios, pero tienes que orar.

2. La alabanza.

Salmo 95:1-2 Venid, aclamemos alegremente a Jehová; Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. 2Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos.

Versículos 6-7 Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. 7Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz.

La alabanza va a permitir que nosotros entremos a la presencia de Dios, nuestra alabanza alegre, nuestra adoración postrándonos delante del Señor nos meterá en su presencia.

3. Una vida comprometida con Dios.

Yo veo que todo mundo alaba, veo que aún los simpatizantes de Cristo alaban al Señor y les gusta, es más, en la iglesia idólatra ya se robaron los cánticos de los cristianos y los están cantando, y los cantan ahí en medio de toda su idolatría, ¿sabes? Ahí no está la presencia de Dios, y cualquiera puede alabar, pero tener una vida comprometida con Dios está difícil.

Salmo 140:13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.

¿Quién es un hombre recto? Una persona que tiene una vida comprometida con Dios, así de sencillo; Si no hay una vida comprometida con Dios no puede haber rectitud, cuando se está comprometido verdaderamente con Dios entonces en cualquier circunstancia, en cualquier orden, en cualquier situación hay rectitud y esa rectitud te hace morar en la presencia de Dios; si tú quieres vivir en su presencia, si tú quieres que la promesa que dice: mi presencia irá contigo, y te dará descanso; se cumpla en ti, entonces haz lo que dice la Palabra. Tres aspectos muy sencillos: Oración, alabanza y una vida comprometida con Dios.