INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

DEJA IR A MI PUEBLO

José Antonio Cano Mirazo

Éxodo 5:1 Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.

Ubicando el contexto de lo que estaba ocurriendo, el pueblo de Israel era esclavo en Egipto, este pueblo había clamado a Dios por libertad, pero una libertad claro, de acuerdo a sus propios conceptos; no estaba esta libertad dentro de los conceptos de Dios. El pueblo de Israel estaba metido aún en sus pecados, en sus afanes, en sus problemas y en sus circunstancias; pensar en Dios era una vaga idea que ellos tenían, pensaban en Dios como muchos lo hacen, simple y sencillamente para pedirle al Señor bendición.

La mayoría de la gente busca a Dios para pedirle, para que lo libre, para que le quite problemas, para que le quite aflicciones, para que le abra los caminos pero poca gente busca verdaderamente a Dios para agradarle, por lo general no lo hacemos, pero Dios es misericordioso, Dios esta lleno de amor por su pueblo, Dios nos ama a pesar de todo lo que nosotros somos, Él sigue teniendo misericordia, amor, bondad; Él sigue siendo algo espacial para nuestra vida.

Y Dios escuchó el clamor de esta pueblo, este pueblo había estado 430 años en Egipto, casi cuatro décadas estuvo como esclavo, Dios escucha la oración, escucha el clamor y toma una decisión: librar de la esclavitud a este su pueblo, y el Señor hace algo muy sencillo: le hace un llamamiento a Moisés; Moisés se convierte en un instrumento de Dios para sacar de Egipto al pueblo de Israel, para que este propósito de libertad que Dios tenía para el pueblo se cumpliera, no iba a ser algo fácil, iba a ser algo demasiado difícil que iba a llevar al cabo Moisés, las circunstancias no eran sencillas, iba a ir en el nombre de Dios, y como acabamos de leer, que dijo Moisés cuando recibe el llamamiento, el pueblo no le iba a creer.

El primer obstáculo que veía Moisés y que sabemos que tenía, era el propio pueblo y a mí me llama mucho la atención esto porque yo he podido advertir, casi la generalidad de las veces, el obstáculo de la iglesia somos la propia iglesia, somos los primeros que ponemos obstáculos, los primeros que ponemos limitaciones, los primeros que no creemos que la gloria de Dios se pueda manifestar con poder. En segundo lugar tenía a los egipcios, lógico, no iban a querer dejar ir al pueblo, ¿cómo iban a dejar ir a un pueblo que les estaba sirviendo? Un pueblo que estaba haciendo lo que ellos querían y un pueblo mal pagado, mal alimentado pero que ahí lo tenían sujetado, era una situación difícil.

Veo que la situación que vivió el pueblo de Israel y lo que vivía el pueblo egipcio se refleja hoy día entre nosotros; la gente, el mundo vive esclavizado, la gente vive su propio Egipto, vive con el yugo de faraón, un yugo del enemigo en su vida y está atada, y en muchas ocasiones aún el pueblo de Dios no puede dejar esas ataduras, no decide dejarlas y sigue esclavizado al pecado, sigue esclavizado a las obras de Satanás y tienen un concepto de Dios muy lejano y como decía hace un momento, en muchas ocasione el pueblo de Dios solamente clamamos a Él para pedir por nuestras necesidades. Tenemos problemas, angustias, tribulaciones y levantamos nuestra voz y nos quejamos o le pedimos Dios.

Pocas veces, con toda honestidad, nos importan cuáles son los mandamientos, los estatutos, lo que Dios establece en su palabra y así como los israelitas de aquella época, la gente hoy día vive en sus propios pecados, en sus afanes, en sus problemas; el mundo no conoce a Dios, pero le pide a Dios que le bendiga. El cristiano no cumple con Dios, no hace lo que Dios establece y sin embargo le pide que le bendiga; no somos merecedores del Señor, pero le exigimos como pueblo suyo, como hijos suyos que nos llene de bendición, somos muy especiales, pero así como en la época de Moisés, hoy día Dios siempre utiliza a alguien para dar a conocer las buenas nuevas de salvación.

Estas buenas nuevas de salvación y de libertad, porque no podemos separar la salvación de la libertad, vivir en pecado es vivir en la esclavitud, vivir en salvación es vivir en Dios apartado del pecado, vivir libre. Cuando nosotros somos libres es porque hemos buscado a Dios y porque estamos unidos a Él, y nos hemos apartado del pecado porque le hemos dicho a Satanás y a sus huestes que ya no queremos nada con ellos, ahora lo queremos todo con Dios y no nos interesa lo demás, nos interesa Dios, es lo único que queremos en nuestra vida y es a quien queremos servir, pero vemos que el pueblo de Israel clamaba por libertad, quería que Dios le diera libertad, y yo me pregunto: ¿libertad, para qué?

¿Tú para qué quieres ser libre? Podemos advertir una orden bien específica de parte de Dios a faraón en Éxodo 5:1, la orden fue: deja ir a mi pueblo, déjalo libre, quiero a mi pueblo libre, no lo quiero bajo tu yugo. Y lo hace Moisés en el nombre del Señor en siete ocasiones diferentes, pero de estas siete ocasiones, a mí me llama mucho la atención que solamente la primera vez que es esta de Éxodo 5:1, le dice: para celebrarme fiesta en el desierto ¿Qué significa celebrarle fiesta al Señor? Significa ofrecer sacrificios de alabanza y de adoración a Dios. Esto fue lo que le dijo el Señor faraón: quiero que mi pueblo me ofrezca sacrificios y quiero que lo dejes ir para que vaya al desierto y durante tres días ellos me ofrezcan sacrificios.

Esto es lo que tenía Moisés en su mente cuando recibió el llamamiento, había una cuestión bien específica, pero seis ocasiones más en las entrevistas que tuvo Moisés con faraón hay algo que expresa, lo que verdaderamente es la libertad y se lo dice Dios a faraón, y es: para servirle a Dios.

Éxodo 7:16a Y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto.

Éxodo 8:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Y viene otra prueba y no hace caso faraón y se endurece su corazón, y regresa Moisés.

Éxodo 9:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Y se vuelve a endurecer el corazón de faraón, no deja salir al pueblo de Dios y una vez más viene al Señor.

Éxodo 9:13 Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Éxodo 10:3 Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Qué curioso, la primera ocasión es simple y sencillamente, podríamos decirlo así, para que el Señor reciba sacrificio de ofrenda de parte de su pueblo, pero seis ocasiones le marca que la libertad que quería para su pueblo tenía un propósito bien específico: que sirviera a Dios ¿Para qué quiero yo o quiere cualquier persona dejar la esclavitud, dejar de hacer el pecado? Para una cosa: para servir a Dios, no hay otro propósito, no hay otro motivo. ¿Qué implica servir a Dios? Mantener una relación estrecha con Él, ¿servir en qué o para qué? A ti y a mí el Señor nos hizo un llamamiento a la libertad, a la salvación, a la conversión, nos hizo un llamamiento para ser libres del pecado, nos ha dado libertad para servirle como le dijo al pueblo de Israel.

¿Tú para que crees que el Señor te quiera dar libertad? ¿Para qué crees que el Señor te salvó a ti? Yo estoy consciente de que Dios no me necesita, nosotros lo necesitamos a Él, y nosotros no hemos tenido la conciencia de lo que Dios hace y de quién es Dios, porque si la tuviéramos nuestras actitudes serían distintas, serían de una plena conversión, de una plena entrega al Señor y no la hay; y puedo entender que la libertad que nosotros estamos recibiendo es precisamente para llevar libertad para otros que están como nosotros estábamos, para otros que están cautivos, que están presos y que están en el yugo de Satanás.

Moisés fue una persona que nació en Egipto, fue esclavo del pecado, sabemos que su madre, para que no lo fueran a matar porque el faraón había ordenado que cada varón que israelita que naciera, fuera muerto, y para que no lo mataran, a Moisés lo pusieron en un carrizal adornado y lo echaron al río, y vigilaron para ver dónde llegaba; llegó con la hija de faraón, ella lo tomó, lo cuidó, lo crió, por lo tanto Moisés vivió en Egipto, en un lugar de realeza; Moisés fue esclavo del pecado, de la idolatría, de las costumbres, de los ritos, de las tradiciones, aún de la idiosincrasia y de la cultura egipcia, y vaya que si hay idolatría, ahí hay ocultismo, ahí estaba Moisés.

A los cuarenta años por un problema él tuvo que huir de Egipto ¿Por qué el Señor lo sacó de Egipto? Lo saca de Egipto en donde era un verdadera esclavo, y lo tiene aparatado de Egipto cuarenta años, tiempo en el cual Dios trató con él, Dios le mostró otra vida, le mostró quién era Dios, cuarenta años para que conociera la verdad y para que fuera libre, nuestro Señor Jesucristo dijo: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

Una persona si no conoce la verdad no puede ser libre, es imposible, necesitamos conocer la verdad y un día en que nos compartieron la palabra de Dios, un día que aceptamos y le dijimos al Señor: sí, yo quiero ser libre, no quiero vivir más en pecado, me arrepiento de mis pecados, quiero recibir a Cristo Jesús en mi corazón, quiero nacer a una nueva vida en el Espíritu, ya no quiero ser como antes, pero hemos tenido que ir conociendo la palabra de Dios que es la verdad y la tenemos que conocer para ser verdaderamente libres porque conforme y vamos conociendo más la palabra nos vamos dando cuenta que hay cosas que están mal en nuestra vida, en nuestro corazón y que tenemos que dejar o que tenemos que cambiar.

Moisés tuvo que dejar Egipto para conocer la verdad y para ser libre ¿Para qué quería Dios que Moisés fuera libre? Para ayudar al pueblo de Israel a ser libre; yo cómo le voy hablar de libertad a una persona cuando no soy libre, cómo le voy hablar a una persona de santidad cuando no vivo en santidad, cómo le puedo hablar a una persona de conversión al Señor si no estoy convertido, en el momento que lo haga la persona que me esté oyendo me va a decir: ¡hipócrita! O por lo menos lo va a pensar, insisto, por eso todos preferimos predicarle a la gente que está afuera y lejos, es más fácil que dar testimonio en nuestro propio hogar.

Dar testimonio en nuestro hogar cuesta trabajo, es difícil, ser ejemplo en nuestro hogar no es sencillo, afuera no nos conocen, los podemos sorprender, los podemos engañar, podemos hacer que crean que somos verdaderos cristianos, es bien sencillo: pon cara de mártir, apréndete tres versículos y ya la hiciste, pero en tu casa donde está tu esposa o tu esposo, tus hijos o tus padres, ahí es difícil, ahí no es sencillo.

Necesitaba Dios que Moisés fuera verdaderamente libre para poder sacar a un pueblo esclavo a la libertad, no podía ser de otra manera, no podía el Señor usar a alguien dentro que estuviera cautivo porque estaba preso; cuando una persona tiene algún problema con la justicia, olvidémonos si es culpable o inocente, cuando lo detienen y lo meten a la cárcel lo primero que le dicen es que tiene derecho a hacer una llamada para poder comunicarse para que de afuera vengan a rescatarlo, cuando lo detienen no le dicen: no te preocupes, vamos a poder probar tu inocencia porque adentro tenemos muy buenos abogados. Para nada, ¿quién va a confiar de un abogado que está encarcelado? Estaría mal, necesitamos de alguien de afuera, que esté libre para que nos ayude a salir, Dios necesitaba alguien de su pueblo, pero que no estuviera como esclavo.

Lo saca para entonces decirle: ahora sí, ya eres libre, ahora tienes un llamamiento, vas a ir por mi pueblo, le vas a decir a faraón que quiero que deje a mi pueblo libre, y esto es exactamente lo que ocurre el día de hoy, el Señor te ha sacado del cautiverio para que seas libre, para que tú le hables a los que están esclavos, a los que son presos y los rescates de su cautiverio.

Éxodo 5:1-2 Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. 2Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.

Lo primero que hay es una objeción de parte de faraón, de parte de Satanás para soltar al pueblo, o a poco crees que a quien le prediques va a decir de inmediato: sí, y Satanás que lo tiene agarrado va a decir: sí, llévatelo, que alcance la gloria de Dios, me va a dar mucho gusto que se vaya al reino del Señor. No lo va a hacer, lo que hará será retenerlo. Claro que el enemigo conoce a Jehová, conoce que es Dios, pero lo que vas a tener de él es una objeción para que entres a una guerra espiritual a favor de quienes quieres que sean salvos, tienen que luchar para que ellos sean salvos, ¿cómo? Muy sencillo, a través de la oración, no hay otra forma, es la única forma que Dios nos da para poder entrar a una guerra espiritual.

Tenemos que orar por aquellos a quienes les queremos llevar las buenas nuevas de salvación, por aquellos a quienes les estamos llevando la Palabra, por aquellos que no se han convertido al Señor, tenemos que orar por ellos. La oración es fundamental, el enemigo se prepara para hacer la guerra, él no va a dejar que le robes a nadie, y digo que le robes porque mientras no estás con el Señor estás de parte del enemigo y el enemigo lo tiene agarrado y es su esclavo, no va a dejar que te lo lleves.

Tienes que orar y tienes que entrar a una guerra porque él hará hasta lo imposible para evitar perder a una persona, él no se quiere ir solo al infierno, él se quiere llevar a toda la humanidad, se quiere llevar a todos los cristianos, quiere que Dios se quede solo, que el reino que Dios ha preparado se quede vacío, él no quiere que tú alcances salvación ni que vivas por la eternidad en la presencia de Dios porque él y sus huestes se van a ir al infierno.

Hechos 1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

La oración es la base, es la columna vertebral, es lo que nos dará la victoria en esta guerra, es lo que nos permitirá que nosotros nos afirmemos, que llevemos el evangelio, que nos convirtamos, que le demos la espalda la pecado y que seamos verdaderamente libres.

Hechos 2:1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

La unidad de la iglesia con la oración te va a fortalecer y permitirá que la gloria de Dios se manifieste en nuestra vida, permitirá que el propósito de Dios se cumpla en la vida de la iglesia y en la vida de cada uno de nosotros, que ese llamamiento por el cual Dios te ha traído se cumpla en ti, necesitamos estar unidos, unánimes, juntos en oración y ruego.

Versículo 40-41 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

La oración, la unidad, la gloria de Dios en la iglesia permite que la gente que está cautiva, que es esclava alcance salvación, alcance libertad, alcance la gloria de Dios. Tú estás aquí porque alguien oró por ti, porque alguien dobló su rodilla por ti, porque alguien estuvo pidiéndole al Señor y alguien hizo la guerra espiritual para que tú fueras libre y fueras salvo, por eso estás aquí; no fue porque eres muy lindo y Dios te necesitaba, no, fue porque alguien doblo su rodilla y clamó y rogó por ti, y no le importó la oposición que encontró de parte del enemigo, de parte de faraón, permaneció en una guerra espiritual y te dejó libre. Cuando doblas tu rodilla por alguien que está cautivo, que está preso, que es esclavo, viene el Señor y le dice al enemigo: deja ir a mi hijo, deja ir a mi pueblo ¡Suéltalo! Y lo suelta.

Éxodo 5:3 Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada.

Ahí entre toda la multitud Dios te encuentra para bendecirte y ya no deja más que te vayas con el enemigo; dice la Escritura que nosotros hemos amado al Señor porque primero Él nos amó a nosotros, si no nos hubiera amado Él, nosotros no le amaríamos y no digamos que no es así porque lo sabemos, cuando una persona no te ama, cuando a una persona no le interesas, no le importas, cuando una persona te ve indiferente, tú ves a esa persona indiferente, no le amas, no te interesa, no te importa, así somos. Yo no he oído una persona que me diga: No sé por qué pero no soporto a tal persona. Y que esa tal diga: sé que le caigo mal, sé que no me soporta, que no me quiere, pero yo le amo y le amo profundamente. No somos así, dice la Escritura que amamos a los que nos aman, bendecimos a los que nos bendicen, así somos, por lo tanto, Dios primero nos amó, primero nos mostró su amor y eso nos convenció para que nosotros lo empezáramos a amar.

Él nos encontró y nos llamó para que nosotros dijéramos: sí, aquí estoy Señor, heme aquí, ¿qué quieres de mí Padre? Y aquí podemos advertir también que Moisés no tenía una idea clara de la libertad que quería Dios para su pueblo porque dice: iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, es decir, le estaba pidiendo permiso a faraón que dejara salir al pueblo durante tres días mientras iban a ofrecer sacrificios y regresaban a su antigua situación, la situación de ser esclavos. Pero ahora que conocemos a Dios no me vas decir que Dios le va a pedir a Satanás que te suelte durante tres días y después te regresa con él, no lo va hacer, Dios te quiere para Él y para siempre, te quiere por la eternidad, y por eso sacó al pueblo de Israel, pero aquí Moisés todavía tenía una idea un poco vaga del propósito y de la voluntad de Dios.

Versículo 4 Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.

Dejar el pecado trae consecuencias, Satanás se enoja y quiere que la gente siga en lo mismo que ha venido haciendo en los últimos años, no quiere que alguien venga a hablar de la palabra del Señor, Satanás no quiere que alguien venga y los distraiga del pecado y te va a pedir que te apartes, que no les compartas.

Versículo 5 Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas.

El trabajo en el mundo es mucho, hay mucha gente a quien compartirle, tenemos que compartir, tenemos que hablar de la salvación, cantidad de gente está muriendo a diario, miles y miles de persona fallecen día a día sin salvación y se están yendo al infierno porque el pueblo de Dios no ha entendido que ha sido libre para servir a Dios, no lo hemos entendido, creemos que Dios nos ha hecho libres para nosotros disfrutar simplemente por la eternidad de los beneficios de Dios y no, tenemos que servir al Señor, tenemos que entender que hay mucho trabajo, ahí en tu casa con tu familia, en tu trabajo, en tu escuela, en la colonia en donde vives, en el municipio, en este país, en otros países, hay muchísimo trabajo y tenemos que hacerlo.

Versículos 6-9 Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: 7De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja. 8Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios. 9Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.

El tomar o el querer tomar la dirección de abandonar el pecado trae consecuencias, trae problemas y tribulaciones, todo se va a poner muy complicado y esto trae desánimo; caminar en contra del príncipe de este mundo, en contra de Satanás trae consecuencias y trae problemas y lo sabemos, y tenemos que entenderlo de antemano, tenemos que luchar. Recuerdo a un cristiano que me decía: antes que yo conociera a Dios me iba muy bien, yo ganaba mucho dinero, era agente de ventas y vendía demasiado mis productos, era un muy buen agente de ventas, cuando me convertí al Señor dejé esas empresa y desde entonces pues no sé donde quedó toda mi prosperidad, dónde quedó toda mi facilidad de ventas y sufro mucho, tengo muchos problemas y de hecho creo que me voy a regresar a la empresa donde trabajaba y bueno, pues ni modo.

Esta persona trabajaba en la Bacardi, y pues efectivamente, en ese lugar no necesitas ser un buen agente de ventas, cualquiera vende bebida, un barman necesita nadamás pararse detrás del mostrador y va a vender tragos porque la gente va a llegar, no así a la iglesia, la iglesia está abierta y no llega sola la gente hay que ir por ella, hay que traerla.

Versículos 19-21 Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día. 20Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, 21les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten.

Hermano, es fácil caer en la tentación de abandonar el camino cuando nos damos cuenta que no es sencillo caminar en contra de Satanás, cuando no es sencillo caminar en contra del pecado, en contra de nuestras prácticas, todo se va a complicar cuando tú quieres caminar en el Señor porque tienes que ser firme, pero si eres firme vas a encontrar la victoria. Hay personas a quienes les comparto y veo que vienen un domingo, faltan varios, de repente vienen y cuando les pregunto qué pasa, hay pretextos para no venir, cuando Satanás te pone un obstáculo para hacer la obra de Dios, para tener comunión con Dios después no te lo vas a poder quitar de encima, siempre te estará poniendo obstáculos y trabas y problemas, necesitas ser firme en tus convicciones y darle la espalda, y caminar como te dice el Señor, porque de esta manera, como dice la palabra de Dios: resistid al diablo y este huirá de vosotros. Y va a huir, se va a ir, pero tiene que resistirle, no se va a ir de otra forma, se va a ir si tú le resistes.

Versículos 22-23 Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? 23Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.

¡Qué tremendo! ¿Por qué lo afligía faraón? Porque simple y sencillamente le estaba diciendo que dejara ir a su pueblo, hermano, el que predica el evangelio tiene momentos en los cuales se siente desorientado, lo vemos en Jeremías, lo vemos con los discípulos, a nosotros nos pasa cuando a quien le predicamos, cuando le estamos guiando, cuando le estamos exhortando en la Palabra, le estamos hablando de las bendiciones de Dios, nos platica que le ha ido mal, que desde que aceptó a Jesucristo le han pasado cosas tremendas, entonces nos desconcierta y venimos delante de Dios y levantamos nuestra voz como la levantó Moisés y no hacemos lo que tenemos que hacer.

Todo en apariencia se vuelve en contra, pero es apariencia porque hay una guerra espiritual, por eso desde el principio hablé de la guerra espiritual, cuando vamos por alguien para arrebatarlo de las garras de Satanás, vamos a ir a una guerra, pero no lo concientizamos muchas veces, creemos que como vamos en el nombre del Señor todo mundo se va a quitar, no va a haber oposición, todo va a salir perfecto; tenemos que entrar verdaderamente a una guerra espiritual, tenemos que arrancarle de las garras a las personas, pero para ello es necesario que seamos verdaderamente libres.

Éxodo 6:1 Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.

Dios se manifiesta y deja ver su gran poder, la visión de Moisés aquí cambia completamente, después de haber pedido permiso a faraón de que dejara ir al pueblo por tres días de camino, Dios se la amplía en este momento y le dice: Faraón te va a echar de su tierra y lo hará con mano fuerte. El pueblo de Israel, y quiero que lo notes, no iba a salir con pobreza de esclavo, Israel es hijo de Dios, tú eres hijo de Dios, no tienes por qué tener pobreza de esclavo, no hay razón, el Señor le promete y le dice que faraón los va a dejar ir con las riquezas de haber despojado a sus enemigos, y cuando ya se iban, les dijo faraón: váyanse y llévense lo que quieran. Los israelitas fueron con los egipcios, con sus vecinos, y les pidieron las alhajas y todo lo que les pidieron los egipcios se lo dieron, y los despojaron de todo.

¿Por qué el pueblo de Dios vive peor que pobres? Porque no ha venido a la verdadera libertad, porque vive en pecado, porque a pesar de conocer la Palabra no la cumple. Este mismo pueblo que aquí sale con mano poderosa de Dios, este pueblo que fue libertado de la esclavitud de Egipto, más adelante cae en pecado al no hacer lo que el Señor señala.

El Señor nos ha sacado de la tierra de Egipto, de la tierra de esclavitud, nos ha quitado el yugo de faraón, el yugo de Satanás y nos ha hecho libres para un propósito, para servir a Dios. No serás verdaderamente libre hasta que no sirvas a Dios; cuando el Señor le dijo a faraón, a Satanás: deja ir a mi pueblo, la primera vez fue para que ofreciera holocaustos, las seis siguientes fueron para decirle: para que me sirva.

Lo primero que tenemos que hacer ante el llamamiento de Dios es alabarlo, glorificarlo, exaltarlo; dale alabanza, gloria, adoración, ofrece holocausto, sacrificio de alabanza, fruto de labios que confiese su nombre y después todo lo que viene, tienes que servir al Señor, tienes que hacer un compromiso con Él para servirle, no hay otra forma. ¿Para qué queremos ser libres entonces si no es para servir a Dios? Piénsalo, la iglesia está creciendo y tiene que servir a Dios.