INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

NO OS CONFORMEIS A ESTE SIGLO

Gustavo Martínez

Romanos 12:1-2 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Vamos a hablar acerca del hecho de no conformarnos a las cosas de este siglo, al hablar de este siglo el Señor se refiere a este mundo, a esta vida, pero él nos llama a no poner nuestra mirada, nuestros objetivos en este mundo. Cuando el apóstol Pablo habla de no os conforméis a esta siglo, podemos entender dos cosas:

  1.  No nos conformemos a la forma de ser de este mundo. Tú y yo tenemos que ser diferentes.
  2.  No debemos tener la misma conducta que tiene el mundo. No nos conformemos a la conducta de este mundo, a la forma de ser de este mundo.

1 Pedro 1:13-16 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

No debemos conformarnos a la forma de ser del mundo, tenemos que ser completamente diferentes, tenemos que vivir en santidad, no importa que la gran mayoría de la gente haga lo que quiera, nosotros tenemos que ser diferentes, no importa que cada vez sea más la maldad de este mundo, nosotros tenemos que ser santos, diferentes. Pero no sólo las cosas se quedan ahí, sino que cuando Pablo nos dice que no nos conformemos a este siglo, nos llama a no conformarnos a tener una vida como la gente del mundo, no debemos perseguir los mismos objetivos que la gente del mundo, no debemos tener los mismos sueños, no debemos luchar por lo mismo que la gente del mundo, tenemos que ser diferentes, tenemos que ver hacia el siguiente siglo o el reino de Dios.

Tenemos que ver, incluso, cómo el reino de Dios se establece en nuestras vidas hoy y eso nos hace completamente diferentes, no solo tiene que ver con una conducta sino con una forma de pensar, con una forma de luchar, con unos objetivos y unos sueños que tenemos que son diferentes, con una motivación que es diferente. La gente del mundo se conforma a las cosas de este siglo, para la gente del mundo lo más importante será tal vez tener un buen carro, salir de vacaciones a un buen lugar, cambiar o comprar una casa, vestir con la mejor ropa, comer una vez al mes en un buen restaurante, pero bueno, la palabra nos habla a no conformarnos a lo mismo que el mundo está persiguiendo, no tener la misma motivación y los mismos sueños que tiene el mundo.

Nosotros somos diferentes porque tenemos algo muchos más valioso que es nuestra comunión con Dios, entonces nuestros grandes sueños no deben ser el pasar quince días en Los Cabos, aunque podamos tenerlo, pero no es lo máximo de lo máximo en nuestra vida, no es como dicen los jóvenes: "La neta del planeta", no es todo en mi vida tener un buen carro, si Dios me lo da ¡Gloria a Dios! Pero no es lo máximo en mi vida, no es lo que yo más deseo; si el Señor me da una casa, bendito sea Él, pero no es lo que me hace feliz. Lo que me hace feliz es algo más allá de todo esto.

Cuando la palabra dice: No te conformes a los deseos de este mundo, es porque cuando tu felicidad está puesta en todas las cosas de este mundo, sabes que esto se terminará algún día, pero Pablo dice que nosotros tenemos algo mucho mejor que todo esto y nuestra felicidad, nuestro gozo y toda nuestra vida tiene que estar basada en algo más trascendente que simplemente lo material que tenemos en este siglo.

Lucas 12:22-29 Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. 23La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. 24Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? 25¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? 26Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? 27Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 27Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.

No quiere decir que no vamos a buscar un trabajo, que no vamos a trabajar, que no vamos a tener qué vestir o tener qué comer; el Señor Jesús nos dice que no tenemos que estar en una ansiosa inquietud como la gente del mundo, la gente del mundo quiere vestirse con el mejor traje, con la marca más cara que pueda existir, los jóvenes quieren vestirse con los pantalones de moda, y esa es su felicidad, su felicidad es tener ese traje, ese pantalón, ese vestido, o gente que su máxima felicidad es pasar cada año unas buenas vacaciones, perfecto, pero más allá de eso. ¿Qué más hay?

Jesús dice: No hagas de lo material lo más importante en tu vida, no hagas de las cosas de este mundo lo más importante en tu vida; Jesús dice: No te afanes por lo que comerás o vestirá, la vida es más que la comida y el cuerpo más que el vestido, que no sea tu principal motivación, que no sea aquello por lo cual vives, el tener una buena comida o el tener un buen vestido sino que busques más allá.

Lucas 12:30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.

Todo el mundo es lo está buscando, cuando baja el nivel de la economía como sucedió en Estados Unidos, la gente dejó de consumir y muchos se deprimieron porque no pudieron gastar, porque su felicidad está en proporción a lo que pueden comprar, en proporción a lo que pueden gastar. De repente nosotros nos sentimos tristes porque no podemos ir al super mercado y comprarnos todas estas cosas que quisiéramos, tiene que haber un balance. Dice el Señor: ustedes tienen necesidad de estas cosas, tienen necesidad de comer, de vestir, de que sus hijos estudien, etc., pero que no sea lo más importante en sus vidas.

También el Señor dice: Tu Padre sabe que tienes necesidad de todo esto, y tu Padre te va a bendecir, te va a suplir. Siempre que platicamos con alguno de los siervos del señor, con alguno de nuestros hermanos nos dicen: el Señor nunca ha dejado de proveer, aunque hemos pasado por tiempos difíciles, nunca ha dejado de bendecir nuestra casa. Había un hermano que empezó a tener una casa hogar para niños, y en ocasiones no tenía ni qué comer, pero Dios siempre les proveía, siempre tenían. Cuando fue la primera guerra mundial, y el pueblo de Alemania invadió Inglaterra, esta casa hogar fue de la únicas construcciones que no fueron afectadas, porque Dios sabe de lo que tenemos necesidad y dónde estamos. Entonces, no debemos de andar en ansiosa inquietud.

Versículo 31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

Tiene que haber en nosotros una ansiedad y desesperación pero por las cosas de Dios, debemos tener inquietud pero por buscar el reino de Dios, y después absolutamente todo lo demás será añadido. Todas estas cosas las busca la gente del mundo, pero nosotros sabemos que la felicidad no está basada en eso, si no, tú y yo no estaríamos aquí este día, estaríamos vendiendo barbacoa y haciendo dinero, pero sabemos que la felicidad no viene de ahí, el que tengamos más o menos dinero no nos hace más gozosos, ni más felices, aunque algunos piensen lo contrario, pero en el fondo no es lo máximo en nuestras vidas.

Juan 18:36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Nuestro reino tampoco es de este mundo, lo que estamos viviendo es temporal, lo que estamos padeciendo o aún lo que estamos gozando en lo material es temporal, el reino al que estamos queriendo pertenecer no es de este mundo dice Jesús, tenemos que reorientarnos porque no es de este mundo lo que queremos, no podemos arraigarnos a las cosas de este mundo como si fueran lo máximo en nuestra vida, son temporales, tenemos que buscar más allá.

Juan 4:31-34 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Lo más importante para el Señor Jesús no era tener comida, no era tener dinero, no era tener fama, no era rodearse de riquezas, lo más importante era hacer la voluntad de su Padre y tener una comunión permanente con Él, y eso es lo mismo que nosotros tenemos que experimentar en nuestras vidas, que lo más importante no sea nuestra comida, ni nuestro vestido, ni nuestro dinero, ni nuestra fama, sino nuestra comunión con Dios. Todo esto suena bastante bien y decimos: ¡Gloria a Dios! Amen. Pero cuánto nos estamos alejando de nuestros objetivos principales, de nuestro reino.

Dicen que cuando pones una rana en un recipiente en agua en la estufa y empieza a subir la temperatura poco a poco, si la rana no se da cuenta entonces se va cosiendo. Lo mismo nos sucede a nosotros porque podemos decir: Amen, mi reino no es de este mundo, pero las cosas que vamos viviendo como el hecho de no tener dinero; a ver cómo le hago esta quincena para terminarla; a ver cómo le hago para cubrir ciertas cosas; ya se me hizo tarde para ir al trabajo, no voy a sacar a tiempo el trabajo. Y nos va comiendo, nos va apartando, nos va separando de nuestro principal objetivo lentamente, poco a poco y cuando nos damos cuenta ya solamente se quedó en palabra que mi reino no es de este mundo, que mi comida es hacer lo que mi Padre me ha encomendado.

Fíjate lo que sucede en nuestras vidas: Cuando te levantabas esta mañana, te observaba y esperaba que me hablaras, aunque fuera unas cuantas palabras preguntando mi opinión o agradeciendo por algo bueno que te haya sucedido ayer, pero noté que estabas muy ocupado buscando la ropa adecuada para ponerte e ir al trabajo. Seguía esperando de nuevo mientras corrías por la casa arreglándote, supe que habría unos cuantos minutos para que te detuvieras y me dijeras: ¡Hola! Pero estabas demasiado ocupado, por eso encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros para ver si así me oías, pero ni siquiera te diste cuenta de esto.

Te observé mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día, con todas tus actividades, supongo que estabas demasiado ocupado para decirme algo. De regreso vi tu cansancio y quise rociarte un poco para que el agua se llevara tu estrés, pensé agradarte para que así pensaras en mi, pero enfurecido ofendiste mi nombre, deseaba tanto que me hablaras, aún quedaba mucho tiempo. Después encendiste el televisor, pacientemente esperé mientras lo veías y cenabas, pero nuevamente olvidaste hablar conmigo; te noté cansado y entendí tu silencio, así que opaqué el resplandor del cielo pero no te dejé a obscuras, lo cambié por un lucero, en verdad fue hermoso pero no estuviste interesado en verlo.

A la hora de dormir, creo que ya estabas agotado, después de decirle buenas noches a tu familia, caíste en tu cama y casi de inmediato dormiste, acompañé con música tu sueño, mis animales nocturnos se lucieron, no hay problema porque quizás no te das cuanta que siempre estoy ahí para ti. Tengo más paciencia de la que te imaginas, también quisiera enseñarte cómo tener paciencia para con otros; te amo tanto que espero todos los días por una oración. El paisaje que hago es sólo para ti. Bueno, te estás levantando de nuevo y otra vez esperar sin nada más que mi amor ti, que tengas un buen día. ATTE: Tu amigo.

Y esta es nuestra vida, nos levantamos temprano, vamos corriendo, se nos hace tarde, tenemos mucho trabajo qué hacer, nuestras vidas exigen mucho, las señoras tienen que lidiar con los niños, tienen que hacer la comida, lavar la ropa. Quienes trabajan tienen que cumplir, tienen que dar resultados y finalmente en la noche terminamos agotados, cansados y alejados, y cada vez nos vamos alejando más, y cada día que va pasando nos vamos secando más y más, y nuestro corazón como decía el Señor se va alejando y lo único que queda es una buena intención de tener una buena comunión con Dios, pero las buenas intenciones no sirven de nada.

Dios nos llama a acercarnos a Él, nos llama a regresar a nuestra idea original, de que no hay nada más valioso que tener comunión con Dios, de que no hay nada más importante que experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas, el mundo va inventado cada vez más y más cosas y los trabajos son cada vez más complicados y más complejos, y las exigencias son cada vez mayores y nuestros tiempos cada vez se van reduciendo más y más, pero la gente que se rehúsa a caer en este ritmo de vida, empieza a hacer cosas diferentes, no podemos secarnos porque puede llegar el tiempo en que esto es demasiado tarde.

Esto es exactamente igual que en un matrimonios que se van alejando poco a poco, día tras día y cuando se dan cuenta son unos perfectos extraños, no saben nada el uno del otro, nos acordamos que en algún momento leíamos la Biblia, que orábamos y Dios nos contestaba, y nos vamos alejando y separando de Dios. Por otro lado, nos vamos cercando más a los objetivos del mundo, las dos cosas se van complementando, el mundo nos va jalando, tenemos que hacer algo, tenemos que hacer cosas diferentes. No le demos más importancia a las cosas de este mundo, son instrumentos, son medios, nos son objetivos.

Estoy en una empresa en donde no se sabe el futuro real, si los dueños van a vender, si no van a vender, si se van a quedar con el banco, si van a meter más dinero, pero un director del banco me comentaba que el banco ha sido un excelente laboratorio, y así es como tenemos que ver la vida, lo que vivimos hoy no es más que una preparación para lo que viene, no podemos arraigarnos por más demandante que sea nuestra vida, no podemos considerarlo más valioso, tenemos que buscar a Dios siempre, tenemos que invitar a Dios siempre a venir a nuestra vida, a caminar con nosotros, tenemos que fortalecer todos los días nuestra relación con Él.

De repente dejamos de tener esos tiempos donde Dios nos habla, donde Dios toca nuestro corazón y verdaderamente le escuchamos; nuestros oídos se van haciendo cada vez más pesados al grado que muchas veces en la profecía hasta nos quedamos dormidos; cantamos las alabanzas pero pensamos en otras cosas, nos hemos alejado de Dios y Él nos vuelve a llamar, hemos dejado de experimentar estos tiempos con Dios, vamos dejando de buscarlo, vamos dejando de gozarnos, sentir la presencia de Dios, la gran mayoría de los que estamos aquí, un día Dios tocó nuestro corazón y sentimos algo que nunca habíamos sentido.

Cuando Dios nos habló por primera vez fue algo maravilloso que nunca habíamos experimentado, no debemos perderlo, no importa cuán grandes sean las exigencias o lo que queramos lograr, no debemos perder esta comunión con Él, no debemos poner nuestra vista en las cosas de esta tierra.

Colosenses 3:1-4 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

No busquemos las cosas de esta tierra sino las cosas de arriba, es lo más importante, es lo que nos da la vida, de repente nos llegamos a sentir tan solos porque nos alejamos demasiado. Un cristiano nunca debería sentirse solo, nos llegamos a sentir deprimidos, nos deprimen las circunstancias, nos deprimen las cosas que estamos pasando porque hemos dejado de ver a Cristo, porque hemos dejado de tener comunión con Él. Todos los días tenemos que buscando.

2 Corintios 4:16-18 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Las cosas que no se ven son eternas, tenemos que buscarlas, tenemos que recuperarlas, tenemos que recuperar nuestros tiempos de comunión con Dios, tenemos que fluir en la presencia de Dios todos los días porque eso es lo que nos da vida, Jesús dijo: No solamente de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, lo que nos da vida no solamente son las cosas materiales, sino la palabra que sale de la boca de Dios específicamente para ti, la guianza que recibes e Dios todos los días es lo que te da vida, si quieres verdaderamente tener vida necesitas escuchar la palabra de Dios, necesitas experimentar la palabra de Dios en tu propia vida. Dios creó al hombre para vivir con él y cuando se rompió la relación con él, envió a su Hijo, quien nos dijo que nos convenía que él se fuera para que viniera el consolador a nuestra vida, porque necesitamos la presencia de Dios en nuestra vida, así nos creó Dios.

Necesitamos la presencia de Dios en nuestra vida todos los días, porque de lo contrario nos vamos secando, nos vamos muriendo.

Génesis 26:12-15 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. 13El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. 14Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia. 15Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.

Cuando experimentamos comunión con Dios, Él nos prospera porque se cumple la Palabra que dice el Señor Jesús, que si tú buscas el reino de Dios y su justicia, todo lo demás viene solo. Los filisteos tuvieron envidia de los israelitas y empezaron a cerrar los pozos que habían abierto los criados de Abraham, los llenaron de tierra para que no fluyera el agua; y es lo mismo que el diablo hace en nuestras vida, pero cuando Dios viene a nosotros, se abren como dijo el Señor Jesús a la mujer samaritana.

Juan 4:13-14 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Estos son los pozos que abre nuestro Dios, son los pozos en donde todos los días venimos a beber y gloria a Dios, me siento con muchas ganas. ¡Bendito seas! Veo la vida diferente y vivimos en el gozo y vivimos llenos del Espíritu Santo y todo lo vamos superando, y vamos victoria tras victoria, pero entonces el diablo empieza a tapar esos pozos y pone tu afán, tu angustia, tu preocupación, tu pecado, tu murmuración, y los pozos se van tapando y el agua cada vez es menos y menos hasta que te secas. Tenemos que destapar los pozos, necesitamos beber del agua de Dios, la necesitamos.

Hay gente que dice: antes la iglesia era otra cosa, la iglesia fluía del Espíritu Santo. Esa gente debería decir: antes mi vida era otra cosa, en mi vida fluía el Espíritu Santo pero me fui secando, y me quede vacío. Tenemos que destapar los pozos, tenemos que beber de las aguas del Espíritu Santo, necesitamos volver a experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas y eso nos vivificará, eso nos hará diferentes.

Romanos 8:12-17 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

No somos deudores a la carne sino al Espíritu, el que busca las obras de la carne se morirá, más el que busca las cosas del Espíritu vivirá.

Romanos 8:26-27 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Estas son las cosas que debemos buscar, tiempos de comunión con Dios, tiempos de escuchar la Palabra, tiempos de recibir ministración, tiempos de orar en el Espíritu, tiempos en que Dios escudriña nuestro corazón. Cuando Pablo dice: no te conformes a los deseos de este siglo, se refiere a esto. Tienes grandes deseos que explotar, tienes grandes tesoros que te dio tu Padre, ¡gózalos! No te goces en lo mismo que el mundo, ellos no tienen lo que tú tienes, aprovéchalo, gózate con tu Dios, bebe de las aguas que Él te da.

2 Corintios 13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Tienes la gracia del Señor Jesús, tienes el amor de Dios y tienes la comunión del Espíritu Santo todos los días, ¡recíbelo! Todos los días recíbelo, todos los días gózate con esto que Dios te está dando, que mucha gente no lo tiene pero tú si lo tienes.

2 Timoteo 1:6a Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti

Tenemos que hacer cambios en nuestra vida, tenemos que hacer cambios en nuestras prioridades.

Mateo 19:16-22 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. 19Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 20El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? 21Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. 22Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Nos arraigamos a nuestros deseos, a nuestras riquezas de esta tierra y cuando Dios nos llama es demasiado tarde porque es muy valioso lo que hemos atesorado, tenemos que rendirlo todo a Él para que nunca deje de ser nuestra prioridad número uno, para que nuestra comunión con Él nunca deje de ser lo más importante en nuestras vidas.