INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.
RECONCÍLIATE CON TU HERMANO
José
Antonio Cano Mirazo
Mateo
5:23-24 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas
de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda
delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven
y presenta tu ofrenda.
Para entender
de una manera clara lo que dice la Palabra aquí en este versículo, lo que el
Señor Jesucristo está diciendo a sus discípulos, lo que nos está diciendo en
esta hora a cada uno de nosotros, es necesario que veamos un poco del contexto.
Versículo
21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y
cualquiera que matare será culpable de juicio.
Nuestro Señor
Jesús está hablando a sus discípulos en relación a lo que se les enseñó a los
israelitas, al pueblo de Dios cuando salieron de la tierra de Egipto; tanto esa
generación como las siguientes recibieron la Palabra de Dios, la ley. Recuerden
que el Señor dedicó un tiempo para dictar leyes, estatutos, normas,
mandamientos, todo aquello que Él consideró que su pueblo debería conocer y lo
pusiera por obra.
No es de nadie
desconocido que uno de los diez mandamientos establece no matarás, el violar
este mandato de Dios trae consecuencias, no solamente espirituales, sino
también físicas, una persona que comete asesinato tiene que ser enjuiciado por
el hombre, no lo puede evitar, las leyes lo condenan, y si las leyes del hombre
lo condenan, cuánto más lo condenará Dios que así lo estableció, Dios que le
dijo al hombre no matarás.
Por eso
nuestro Señor Jesucristo les está diciendo, ustedes saben lo que se les dijo a
los antiguos, no matarás y cualquiera que matare será culpable de juicio, es
decir que cualquiera que le quite la vida a una persona irremediablemente es
culpable y tiene que ser enjuiciado y para ello existen tribunales, hay jueces
quienes harán cumplir la ley, es claro, es sencillo, esto es algo que Jesús le
está diciendo al pueblo que haga y que sabía que así sería y que así tenía que
ser.
Versículo
22a Pero yo os
digo.
Jesucristo
empieza a hablar al corazón del creyente, del cristiano, y nos dice, pon
atención porque te voy a decir algo más de lo que tú ya sabes, porque la ley
establece que no matarás, pero ahora hay algo que voy a añadir. El Hijo de Dios
lo dice, y voy a dar una nueva ley que va a complementar la antigua ley, pero
esta nueva ley va a ser más estricta, más enérgica.
Versículo
22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su
hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano,
será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará
expuesto al infierno de fuego.
Es importante
advertir que esta nueva ley que Jesús está proclamando confronta el enojo,
porque el enojo lleva al individuo al asesinato, por tanto la nueva ley del
reino es más profunda que los requisitos de la antigua ley, y para poder
cumplir con esta nueva ley que Jesús está proclamando, que está dando a su
pueblo, se necesita una vida muy superior, la vida de la nueva creación, y esto
es algo claro. Dice la Palabra de Dios que nosotros ya no somos las personas
que éramos, que todo lo viejo ya pasó, ya murió, ahora somos nuevas criaturas
en Cristo Jesús, criaturas llenas de su Espíritu Santo, llenas de su amor,
criaturas que vamos a ser de acuerdo a lo que Él establece, que estamos en la
posibilidad de cumplir lo que Él dice en las Escrituras, que sabemos nuestra
responsabilidad y que la queremos hacer y que queremos ser de acuerdo a su
propósito, conforme su voluntad.
Esto es algo
muy claro y es lo que quiere nuestro Señor; él con la autoridad que tiene viene
y te habla y te dice: tú te aprendiste los diez mandamientos, dentro de ellos,
dentro de la ley de Dios, sabes que no se debe matar, pero ahora te digo algo
nuevo, cualquiera que se enoje contra su hermano.
Y esto también
me llama la atención, Jesús está empleando la palabra hermano, con lo cual
nosotros nos podemos dar cuenta que esta Escritura no es para la persona que
está allá afuera, a quien no cree en él, a quien está perdido en el mundo; esta
Palabra nos las da a ti y a mí, a nosotros que somos de la familia de la fe,
que somos hermanos en Cristo porque sabe el Señor que entre nosotros hay
problemas, sabe que nuestro corazón tiene conflictos en contra de los hermanos.
Si tú te
enojas contra tu hermano, serás culpable de juicio; existen tres clases de
juicios que nuestro Señor Jesucristo está mencionando en el versículo 22. El primer juicio es para el que se enoje
contra su hermano, es un juicio el cual se llevaba cabo a las puertas de la
ciudad y es realizado por los sacerdotes, el enojarte contra un hermano, es un
delito, tal vez leve, no es algo muy grave.
El segundo
juicio, que también está escrito en el versículo 22, y
cualquiera que diga necio (la palabra hebrea aquí es racká) a su hermano, será culpable ante el concilio. ¿Qué
concilio? El concilio del Sanedrín, este segundo juicio del Sanedrín era un
juicio mas elevado, era un juicio integrado por los principales sacerdotes del
pueblo de Israel, los ancianos, los interpretes de la ley y los escribas, es la
corte suprema del pueblo judío.
Racká en el
hebreo significa tonto, inútil, y es una expresión muy despectiva que tiene la
intención de ofender a la persona, si se quería ofender fuertemente a alguien
se le decía racká, tal vez en español la palabra tonto, no sea tan grave auque
si cause graves problemas, conozco cantidad de padres que a sus pequeños les
dicen tontos, inútiles, ¿qué es lo que sucede? Que ese pequeño crece con un
problema, con una subestima, no se valora y siempre va a fracasar porque desde
pequeño los padres lo han etiquetado, le han dicho que es un tonto, un inútil,
que nunca va a poder. Pasan los años, crecen y vemos gente que no logra hacer
nada en la vida porque desde pequeños los padres los estuvieron sellando con
una palabra.
En el hebreo
racká es una palabra fuerte, ofensiva, una palabra que molesta, que indigna y
por lo tanto dice nuestro Señor Jesucristo que si tú le llamas racká a alguien,
eres culpable y serás enjuiciado ante el concilio, ante el Sanedrín, es decir,
ante sacerdotes, interpretes de la ley, escribas y ancianos, te van a juzgar
porque eres culpable.
El tercer
juicio del que habla nuestro Señor Jesucristo aquí dice que cualquiera que le diga fatuo (la palabra en hebreo es
moré), quedará expuesto al infierno de fuego, en
hebreo aquí tenemos la palabra que es gehena, y este es el tercer juicio, por
lo tanto este es un juicio grave, un juicio realizado por Dios, el cual Dios
lleva mediante el infierno de fuego, mediante el juicio supremo.
Viendo en el
diccionario fatuo, en español significa lleno de presunción o vanidad infundada
o ridícula, un fatuo, podemos entender por lo tanto que es una persona
presuntuosa, con una vanidad infundada o ridículo; fatuo en hebreo, decía, es
moré, que significa insensato, cualquiera que le llame insensato a su hermano
quedará expuesto al infierno de fuego; insensato es una expresión de
condenación usada para referirse a una persona rebelde, por lo tanto fatuo o
moré es una palabra todavía más fuerte que racká.
Si tú le dices
a una persona fatuo o insensato, lo estás ofendiendo terriblemente, es una gran
ofensa y nuestro Señor Jesús no lo pasa por alto, por eso dice que tu sabes que
si matas serás culpable ante el juez, bueno yo te digo algo más, si tú te enojas,
si le llamas necio, racká, fatuo o moré a un hermano, tienes graves problemas.
¿Qué era el Gehena, de dónde viene esta palabra hebrea? También esta palabra
viene de la palabra tofet; tofet es un valle muy profundo en Jerusalén que es
usado como basurero de la ciudad, en este valle se avientan toda clase de
inmundicias y se aventaban los cuerpos de los criminales, ahí eran arrojados y
eran incinerados.
Ahí había un
fuego continuo el cual vino a ser símbolo del castigo eterno, que es, dice la
Biblia, el lago de fuego, nuestro Señor Jesucristo menciona estas tres clases
de juicio usando ejemplos profundos para el pueblo judío porque nuestro Señor
estaba en esos momentos hablando a los judíos para que entendieran bien la
magnitud de lo que él quería expresar, para mostrarles cuál era el cambio que
tenía que haber en su corazón. Tal vez en la antigüedad, cuando Dios estableció
sus leyes y dijo no matarás, la gente pudo haber dicho, no lo mato, pero si lo
odio, si le guardo resentimiento, rencor, le digo que es un fatuo, que me cae
gordo, que es un tonto, inútil, en fin, siempre y cuando no lo mate Dios no me
va a juzgar.
Había un gran
resentimiento entre el pueblo de Dios, tan grande que tiene que venir nuestro
Señor y enseñarles una nueva ley la cual tendrían que cumplir, estaban
contaminados en su corazón. Hay una gran contaminación, y aunque nuestro Señor
Jesucristo habla a los judíos, estos tres juicios para quienes estamos
convertidos a Cristo Jesús, nos hablan de un solo juicio, que es grave.
A nosotros no
nos van a llevar delante del sacerdote porque me enojé con un hermano, ni nos
van a llevar ante la confraternidad de pastores de Nezahualcoyotl zona norte,
ni con la del Estado de México, ni con la de la República Mexicana para
hacernos un juicio porque le dijimos a un hermano racká, porque le dijimos que
era un tonto y que era un inútil, no lo va hacer el Señor ni nadie lo hará, y
eso es más grave, porque estos tres juicios están resumidos en uno solo que
habla la Palabra de Dios, el juicio final ante el tribunal de Cristo.
Todavía si tú
fueras a un juicio por enojarte con un hermano, para la siguiente ocasión que
pretendieras enojarte con el hermano, lo vas a pensar; tal vez si le llamas a
un hermano racká, pues sabes que la confraternidad de pastores del Estado de
México te va a juzgar y te va a imponer una sanción y por lo tanto, para la
siguiente vez que pretendas decirle racká a alguien lo vas a pensar, y antes de
decirlo mides la magnitud de la consecuencia, podrías pensar en el castigo que
te impondrían: tal vez me obligan a llegar temprano al servicio el domingo, o
me obligan a venir al estudio bíblico, a la reunión de la familia, a una
reunión entre semana, sería un caos, preferirían no insultar al hermano,
quedarse callados, lo pensarían dos veces.
Pero como no
tenemos estos juicios, como no hay quien nos castigue, como no tenemos un
freno, entonces ofendemos al hermano, insultamos a otro, nos enojamos contra
otro, al fin sentimos que no hay problema, sentimos que no pasa nada, que todo
esta bien, y todavía nos presentamos como si fuéramos seres muy espirituales y
venimos y sonreímos y le hablamos al hermano y lo abrazamos, lo saludamos y en
la alabanza levantamos nuestras manos, cerramos nuestros ojos, nos balanceamos,
hacemos cosas para sentir y convencernos a nosotros mismos que somos muy
espirituales.
Pero, esto es
muy peligroso hermano, porque si no ves a tú interior y hay un freno entonces
un día vas a venir delante del gran trono blanco a juicio, y tú sentirás que el
día que vayas a ese juicio vas a ir muy bien y que el Señor te va a felicitar y
te va a poner una medalla, y va a resultar que no y el Señor te va a decir: ve
el enojo que traes contra tus hermanos, todo lo que te enojaste en contra de
ellos, todo lo que los ofendiste, todo lo que los insultaste, todo lo que tú
hiciste, y como dice la Escritura: eres
culpable de juicio y por lo tanto eres expuesto al infierno de fuego. ¡Qué
terrible sería!
Y qué terrible
sería, además, no poderle decir al Señor ¡no lo hagas! Porque lo único que
podrías hacer sería tratar de justificarte como lo hizo Adán. Padre, es que él
me ofendió primero. Es que ella me vio feo, por eso me enoje y le dije racká. Y
vamos a encontrar justificaciones y vamos a tener problemas con Dios y Dios va
a decir: no acepto ninguna justificación, eres culpable de juicio; y lo sabías
porque la palabra lo dice en Mateo 5:22.
Mateo
5:22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su
hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio (racká).
a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo (moré),
quedará expuesto al infierno de fuego (gehena).
Dios va a
cumplir su Palabra, ¡qué terrible! Pero ¿sabes? La misericordia de Dios es
grande, y es tan grande su misericordia, su bondad, su amor, que nos advierte y
nos dice: Cuidado, revisa tu corazón y cambia.
Versículo
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas
de que tu hermano tiene algo contra ti.
El Señor Jesús
está diciendo que cuando presentes tu ofrenda, ¿qué es una ofrenda? Es algo que
se presenta a Dios para tener comunión con Él, a diferencia del sacrificio, que
se presenta para perdón de pecados, la ofrenda es para tener una relación más
estrecha, más íntima con Dios, por eso dice si traes tu ofrenda al altar, si
vienes con Dios a su presencia para tener una mayor comunicación y allí te
acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, esto se refiere a una ofensa
causada por el enojo, por la reprimenda de acuerdo a lo que acabamos de ver en
el versículo 22.
Versículo
24a deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate
primero con tu hermano.
Hay una
traducción que me gusta porque en lugar de decir reconcíliate, dice has las
pases. si tengo algo en contra de un hermano, entonces tengo que hacer las
pases; si quiero que Dios reciba mi ofrenda para que se fortalezca mi comunión
con Él, lo primero que tengo qué hacer es reconciliarme, hacer las pases con mi
hermano en la fe para que esa ofensa que hubo, que hay en mi corazón, sea
quitada, para que nuestra conciencia esté libre; sin una conciencia pura, sin
un corazón puro, no habrá relación con Dios; con un corazón contaminado, sin
una relación no podrás participar del reino de Dios y esto es claro.
Hay cristianos
que me han dicho, que han interpretado este versículo como el hecho de que
tienen que ir con el hermano con quien han tenido algún problema y le deben
reclamar su actitud, y no es así, entonces yo reviso la Palabra y veo que no
dice que le vengas a decir, ni que le vengas a protestar y te vengas a quejar y
le vengas a reclamar; la Biblia no dice: Ve, deja tu ofrenda y reclámale y
peléate con tu hermano, no lo dice; la Palabra es clara y dice ve y
reconcíliate, es decir, has las pases. Tal vez alguien diga, que no puede si
primero no le dice al hermano qué es lo que le molesta, no puede reconciliarse,
tiene que ser hasta que saque de su corazón todo lo que tiene en contra de él o
ella.
Aquí la
palabra no solamente se está refiriendo al hermano en la fe, también se refiere
a la familia, recuerda que tu esposo, tu esposa también es tu hermano en la fe;
tus hijos, tus padres, también son tus hermanos en la fe, y en muchas ocasiones
en nuestro hogar tenemos problemas muy severos, y nos enojamos y ofendemos a
los miembros de nuestra familia, a nuestros propios hermanos de la casa los
lastimamos, les causamos heridas, les decimos tontos, inútiles, nos enojamos
con ellos, tenemos problemas en nuestro corazón y todavía queremos venir
delante de Dios al altar y esperar que el Señor nos diga: qué bonito hijo eres,
me conmueves, te amo más que a todos los hijos que tengo en el mundo y por eso
te voy a dar todo lo que me pidas.
Y así venimos,
con esa actitud de que el Señor nos va a apapachar y nos va a felicitar, pero
no es cierto, hay problemas en tu hogar, en la iglesia, con los hermanos en
Cristo y no los solucionas, el solucionarlo no significa venir y pelearte con
alguien; si el propósito de Dios hubiera sido ese, lo hubiera escrito, así de
fácil, y diría: si tú te acuerdas que tienes algo en contra de alguien, agarra
dos hermanos de testigo y ve e insulta al que te lastimó, dile todo lo que
quieras decirle, desahoga tu corazón con él y entonces, una vez que estés
tranquilo, vienes y presentas tu ofrenda en el altar; pero no lo dice así, para
tristeza de muchos hermanos; la Palabra de Dios dice: Reconcíliate ¿Qué debo
entender yo por reconciliación? ¿Qué debo entender por hacer las pases con
alguien?
Marcos
11:25a Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra
alguno.
Es decir,
cuando estés en la presencia de Dios, en el altar, esto es claro, si tengo algo
contra algún hermano porque me ofendió, me lastimó, mi corazón está con
problemas en contra de alguno de ustedes, tengo que hacer algo, perdonar, ni
siquiera dice aquí el Señor que yo vaya y me reconcilie con él, Dios establece
algo bien claro y entiendo la reconciliación como el hecho de perdonar a
alguien en ese momento.
¿Qué fue lo
que hizo nuestro Señor Jesucristo cuando le crucificaron? ¿Creen que Jesucristo
tenía algo en contra de quienes lo habían crucificado? ¿Tenía algo en contra de
la humanidad pecadora? ¿No? ¿Creen que Jesucristo estaba feliz? Que dijo:
humanidad pecadora cuánto te agradezco que me tengas aquí crucificado, cuánto
te agradezco que me hayas apartado de mi Padre, te agradezco profundamente y te
amo porque voy a ir al infierno y voy a estar ahí tres días para que después de
estos tres días resucite.
¿Tú crees que
había este sentimiento en Jesús? No creo, y tan no creo que le dijo al Padre
antes de que esto pasara: Padre, si es posible que pase de mi esta copa,
adelante, no la quiero beber; porque sabía lo que le venía, le dolía, iba a
sufrir, lo iban a crucificar, lo iban a clavar en una cruz, ¿a ti te gustaría
que te clavaran? ¿Tú sabes lo que es permanecer, lo que es vivir desde antes de
la fundación del mundo con Dios, ser hijo de Dios, estar en el reino de los
cielos, estar con Dios y tener toda la autoridad y tener que venir a esta
tierra para salvarte a ti que eres un pecador, un irresponsable, que eres un
enojón, tu que les dices a los demás fatuos, racká?
¿Tu crees que
le agradó muchísimo? Yo no creo, y tan no creo que dice la Escritura que vino
por amor, no dice que haya venido con una gran alegría, no, dice que fue
obediente y murió en la cruz, por lo tanto yo puedo ubicar que ese momento de
nuestro Señor Jesucristo había dolor en su corazón, sin embargo, su condición
espiritual de ser un varón que oraba y que mantenía una estrecha comunión con
Dios y que estaba fortalecido por el Espíritu Santo le permitió en ese momento
decirle al Padre, perdónalos porque yo los he perdonado.
Jesucristo no
le pidió al Padre tiempo para ir a reconciliarse con todos los que le
crucificaron, para irles a reclamar lo que habían hecho, para echarles en cara
lo que dijeron de él, para protestarles por qué le habían golpeado, escupido,
apedreado, por qué habían hecho tantas cosas cuando le llevaron a ese lugar, no
lo dice. Jesús crucificado levantó su voz al Padre y se puso en las manos de
Él, y recuerda que una de las cosas que dijo el Señor fue: Padre, ¿por qué me
has desamparado? No vas a decir que eso le dio muchos gusto al Señor, no sentir
la presencia de Dios.
¿Qué sientes
cuando los siervos del Señor oran por ti, desciende la bendición de Dios y tú
caes? Te sientes bien, lleno de Dios, lleno de paz, sientes que Dios está
contigo, sabes que Dios está contigo, y a la siguiente ocasión que preguntan
¿quién quiere ministración? Vuelves a pasar, y nunca el Señor te dice: Hey, tú
ya pasaste hace ocho días, regrésate, no, y cada vez que tu pases Dios va a
descender con su Espíritu y te va a ministrar, y te va a traer bendición,
siempre lo va hacer.
¿Tú sabes lo
que fue para Jesucristo, un varón que tenía el Espíritu Santo, Que era el hijo
de Dios, no sentir la presencia de Dios, saber que Dios lo había abandonado?
Por causa no de él, sino nuestra, por nuestro pecado, por nuestros enojos,
soberbias, por ser fatuos, inútiles, tontos; y ahí estaba el Señor Jesús y
dijo; perdónalos. Si estás en el altar y ahí te acuerdas que tienes algo contra
alguien, dice el Señor, perdónalo; pero somos tan especiales, que todavía
nuestro Señor nos tiene que doblar la mano y hacer una llave para que
entendamos.
Versículo
25b Para que también vuestro Padre que está en los cielos os
perdone a vosotros vuestras ofensas.
Es decir, si
no lo quieres hacer por amor, si no lo quieres hacer como un ser espiritual,
entonces hazlo de una manera obligada, sabiendo que si no lo haces, Dios
tampoco te va a perdonar a ti; yo puedo entender el contexto de la Escritura, de
que nuestro Dios quiere que seamos verdaderos seres espirituales, y nuestro
Señor conjuga además, este problema del corazón de nosotros con algo
importante.
Versículos
23-25a Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este
monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que
será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 24Por tanto, os
digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
25Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno.
El Señor
entrelaza todo, ¿ tienes fe de que Dios te pueda bendecir? Entonces debes tener
fe para perdonar, porque si no perdonas no vas a recibir lo que estás pidiendo
en tu oración; si no tienes fe, entonces no habrá bendición para tu vida, es
claro, así lo manifiesta el Señor. Dios no quiere que su pueblo tenga problemas
entre sí, no quiere que esté peleado con los hermanos en la fe, no quiere que
tengas molestias ni coraje, no quiere que haya problemas en tu corazón.
Mateo
5:23-24a Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas
de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda
delante del altar.
Si estás en el
altar y te acuerdas que tienes un problema contra alguien, deja tu ofrenda y
reconcíliate con tu hermano, y de acuerdo a la Escritura de Marcos 11:25, anda y perdona a tu hermano; que eso que
tú tienes en contra de él, tu se lo perdones; si estás molesto, estás enojado,
porque sientes que tu hermano te hizo algo, sientes que te ofendió, te lastimó,
te hirió, hizo cualquier cosa en contra de ti que lastimó tu corazón; bueno,
perdónalo. No me ha pedido perdón porque es un soberbio. Muchas ocasiones
nuestros hermanos ni siquiera saben cuando nos hicieron algo, muchas de las
lesiones los demás nos las han hecho sin saberlo.
Todo es tan
sencillo como dice la Palabra, a los antiguos se les enseñó le ley y se les
dijo no matarás, nuestro Señor Jesucristo hoy viene con una nueva ley para una
nueva criatura; una nueva ley que tú puedes cumplir en el Señor con el poder de
su Espíritu Santo, y Dios quiere que tú lo hagas; si no perdonamos, si no nos
reconciliamos con los hermanos de la fe que son de la mima familia espiritual
que nosotros, si no nos reconciliamos aún con nuestros familiares que han sido
comprados con la sangre de nuestro Señor Jesucristo, ¿cuándo podremos poner por
obra lo que dice el Señor?
Mateo
5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que
os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan
y os persiguen.
¿Cuándo lo
podré poner por obra si no puedo perdonar a un hermano en la fe? Son varios
aspectos que nos pide el Señor, cuándo podré cumplir con tener amor por lo
enemigos y orar por alguien que me está lastimando, ¿cuándo lo podré hacer si
no he tenido la capacidad de decirle a un hermano que me lastimó y que lo
perdono, si no tengo la capacidad de reconciliarme con ese hermano?
¿Estás enojado
con algún hermano en la fe, te enojan tus actitudes, su forma de hablar, su
forme de mirar, su presencia? ¿A alguien le has dicho necio, fatuo, le has
insultado? Tal vez no te ha oído, pero lo has pensado, si es así, eres culpable
de juicio dice la Palabra, y el Señor así no te puede recibir, no puede recibir
la ofrenda que tu traigas al altar, así no se puede fortalecer tu relación, tu
comunión con Él, así tu oración va a encontrar una gran barrera, un gran
obstáculo, necesitas perdonar, necesitas reconciliarte.
Yo sé que no
te ha pedido perdón, pero no necesita pedirte perdón, tú necesitas ejercer
el perdón y decir: Padre, lo perdono, perdono esto que me hizo, perdono que
me lastimó, lo perdono porque quiero estar en una estrecha relación contigo,
porque quiero vivir contigo por la eternidad, no quiero ser culpable de juicio,
quiero que tu amor y misericordia se manifiesten en mi vida. Y perdona, reconcíliate
con él porque solo así será recibida tu oración, habrá un fluir maravilloso
y verás la gloria de Dios, pero tienes que reconcíliate.