INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

AMA A TU ENEMIGO

José Antonio Cano Mirazo

Mateo 5:44-45 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

 

Cada vez que veo estos versículos reflexiono, y reflexiono mucho: amar a mis enemigos, bendecir a los que me maldicen, hacer el bien a los que me aborrecen y orar por quienes me ultrajan y me persiguen; y la pregunta es, ¿se puede? No es fácil que podamos hacer esta voluntad de Dios, y puedo advertir que nuestro Señor Jesucristo viene y pone el dedo en una parte bien importante, pone el dedo en una llaga que es muy especial, nuestro Señor sabe que nosotros fácilmente tenemos problemas con nuestros semejantes, con facilidad nos hacemos de enemigos y guardamos odio, rencor, resentimiento, tenemos muchos problemas en nuestro interior.

 

¿Qué pretende Jesucristo al decir esto? Porque me pregunto, ¿qué ame a mis enemigos? Pues por algo son mis enemigos, ¿cómo los voy a amar? Muchas ocasiones me cuesta trabajo amar a mis semejantes, a quienes no son mis enemigos; me cuesta trabajo amar a los hermanos de la iglesia, que nos solamente son amigos, sino son hermanos en Cristo, somos hermanos en la fe, y me cuesta trabajo, cumplir con lo que dice el Señor de amar a mis enemigos, pues a cualquiera le podría sonar un poco absurdo.

 

Siempre queremos que nuestros enemigos estén lo más apartado y lo más lejos de nosotros, no queremos saber absolutamente nada de ellos, no queremos ni verlos, ni que nos los mencionen, no queremos saber qué les pasa, no queremos oír siquiera su nombre, y dice el Señor Jesús, ámalos, bendice a los que te maldicen, está difícil, porque normalmente reaccionamos a las actitudes que los demás tienen, dicen que a toda acción hay una reacción, y si hay una acción de agresión hacia mi persona, pues lógico que mi reacción será de agresión también.

 

Si hay una acción determinada la cual me hace sentir mal a mí, yo voy a tener en términos normales una reacción igual que haga sentir mal a la otra persona, y si no, que le pregunten a los matrimonios, nada más que la esposa tenga una cierta actitud con el esposo que no le agrade a él, y está esperando el momento de desquitarse, y no es su enemigo, ¿hacer el bien a quien me aborrece? En verdad hay que estar loco, voy a hacerle el bien a alguien que me aborrece, que está pensando en que a mí me vaya mal, ¿cómo puedo hacerle el bien a esa persona? Si nos cuesta trabajo hacerle el bien a la gente con quien no tenemos problemas, a nuestros semejantes, a nuestra familia, a nuestros hermanos en Cristo, no nos gusta hacer el bien, nos cuesta trabajo, ¿cuánto más hacérselo a una persona que me aborrece?

 

Un ejemplo, que en el matrimonio, el esposo le haga algo a la esposa y que ella esté molesta, nada más que sea una pequeña molestia, no que le aborrezca, nada más le hizo algo que le incomodó, a ver si la esposa le va hacer el bien a él, está muy difícil. Y todavía orar por el que me ultraja y me persigue, es decir, dedicar un tiempo de mi relación personal con Dios, de mi comunión estrecha con el Señor para venir y pedirle que bendiga a esa persona que es mi enemigo, que me está persiguiendo, y que me está ultrajando; pedirle que bendiga a esa persona que está hablando mal de mí, a esa persona que no me soporta.

 

Normalmente cuando tenemos un enemigo venimos delante del Señor y buscamos esos versículos, sobre todo en los Salmos, donde habla David y dice: Señor hazme justicia, levántate en contra de mis enemigos, no permitas que me pisoteen, aplástalos Señor porque tú eres un Dios poderoso, todos aquellos que piensan en mi mal, destrúyelos Dios. Y aun le decimos al Señor: lo dice tu Palabra, es más, dice que tuya es la venganza, que tú darás el pago, Dios, lo dejo en tus manos, yo me lavo las manos y hago como dice tu Palabra, Señor, véngate de mí.

 

Me pregunto, ¿qué pretende nuestro Señor Jesucristo con todo esto? La semana pasada vimos que Jesús trajo una nueva ley a su pueblo, a cada uno de nosotros, una ley que es más exigente que la ley anterior, que la ley dada a Moisés, es más difícil de cumplir, pero la cual nosotros podemos cumplir porque somos nuevas criaturas en Dios, somos una nueva creación, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas, somos nuevas criaturas; y para que sea hijo de Dios, me tengo que comportar de acuerdo al género que soy, es una ley natural establecida por Dios.

 

No puede ser diferente, las leyes naturales no pueden ser violadas, se tienen que cumplir al pie de la letra, esto es sencillo, el hijo de un león se va a comportar como león, el hijo de un hipopótamo se va a comportar como hipopótamo, es sencillo, es una ley natural, el hijo de un iracundo, de una persona que toda la vida se enoja de todo, se va a comportar de una manera iracunda, es normal, nosotros tenemos que ver quién es nuestro padre para ver cómo nos vamos a comportar, nuestro Señor le dijo a ciertas personas: son mentirosos porque son hijos de vuestro padre el diablo, cuestión que no les agradó a los judíos que oyeron.

 

El hijo de un gorila es gorila y se va a comportar como gorila, ¿has pensado como se va a comportar tu hijo? Se va a comportar como tú, un hijo no se puede comportar de una manera distinta a como son sus padres, se tiene que comportar de acuerdo a las características de sus padres, ahora nosotros hemos nacido a una nueva vida, ahora nosotros somos seres espirituales, somos personas que estamos conociendo la Palabra y la voluntad de Dios para hacerla, por lo tanto, todas las características y los atributos de nuestro Padre Dios, son características y atributos que debemos tener nosotros y que demos mostrar, y si nuestro Padre se ha mostrado misericordioso y amoroso para con sus enemigos, nosotros nos tenemos que comportar de la misma manera; en la antigua ley, aquél que hacía un mal a una persona, tenía un castigo y se le tenía que hacer exactamente lo mismo que había hecho.

 

Versículo 38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

 

¿Por qué era así? Porque Dios lo estableció, si alguien asesinaba, su castigo era que fuera muerto; muerte por muerte, vida por vida, la Palabra lo establece. Jesús señala que trates a otros como quieres que te traten a ti, no lo dice al revés como estaba al principio; trata a los demás como te tratan, eso es muy común entre el género humano, somos muy complicados, y nuestro Señor nos dice que las cosas son distintas, ya no pueden ser como la humanidad las hace porque ahora tú eres hijo de Dios, porque ahora tú has sido formado y creado de otra naturaleza que no es solamente la humana, sino la celestial.

 

Versículos 39-41 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

 

Jesucristo lo está estableciendo, ya no es lo que antes era, la antigua ley, ya no están las cosas como estaban establecidas en la época de Moisés, ahora Jesucristo viene con una nueva ley para que haya una transformación, para que haya un cambio de pensamientos, de sentimientos, cambio de actitudes, conforme a la voluntad de Dios, conforme y es Dios.

 

Poner la otra mejilla al que te abofetee, dejar que al que te pida tu túnica, se lleve aún tu capa, ir dos millas con el que te obligue a ir una, dice el Señor Jesús, demuestra a las personas que el reino de Dios ha llegado a tu vida, que tú como cristiano, como una nueva persona, como un nuevo ser espiritual tienes la capacidad de sufrir en lugar de oponerte, que tienes la capacidad de caminar y tienes el poder de hacerlo como un ser espiritual y no como un ser carnal, el ser carnal le pegan en una mejilla, y se le abalanza a la otra persona y trata de destruirlo.

 

El ser carnal, le piden la túnica y no le da nada, aún le quita la que el otro lleva; el ser carnal cae en los pleitos de los demás, amarra navajas y los echa a pleito, esto es normal; aquel que te quiera hacer caminar una milla, si eres un ser carnal, no vas a caminar la milla, no vas a querer caminar absolutamente nada; y Jesucristo te dice que ahora es distinto porque hoy andas en el Espíritu.

 

Versículo 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

 

Dar a la persona que pida y no volver la espada al que quiera tomar prestado, demuestra dice el Señor, que los cristianos no estamos preocupados ni atados por las cosas materiales, hay cosas mucho más importantes que me pueden permitir una perfecta integración entre nosotros, que pueden permitir una comunicación y una comunión santa y perfecta no solamente con nuestro Padre, sino con nuestros semejantes y aún de nuestra parte hacia nuestros enemigos. El enemigo seguirá como es, ése es su problema, él no es cristiano, tú si, y tú como cristiano tienes que tener un cambio, tienes que ser diferente.

 

Versículo 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

 

¡Ya olvídate de cómo eras tú, de tu vieja humanidad, de tu vieja naturaleza, de tus viejas costumbres, eso ya no importa! Ahora escucha lo que yo estoy diciendo, dice el Señor, pon atención pueblo; tu Señor te habla para darte una nueva ley la cual tienes que cumplir como está escrita, de la misma manera como aquí el Señor la está poniendo, así la tienes que cumplir, claro que era más fácil con la vieja ley de Abraham, ibas a tratar a los demás como a ti te trataban, esto es fácil, me tratas bien, yo te trato bien, hay aún cristianos que así lo dicen, y cómo amenazamos.

 

Cada vez que los oigo digo, Señor, ten misericordia de nosotros, en verdad, porque estamos mal, porque nos somos transformados, porque queremos las cosas bonitas del reino, queremos tus apapachos, tu bendición pero no hacemos los esfuerzos y lo que tenemos qué hacer para recibir tu bendición, no lo hacemos; Jesucristo dice algo muy sencillo: trata a los demás como quieras que te traten a ti; quiero que me traten bien, debo de tratar bien a los demás, yo soy la persona que conoce a Dios, yo soy el hijo de Dios.

 

Hace algunas semanas nuestro hermano Javier en la predicación decía: Un animal, un chango no sabe que es chango, él actúa porque así es su naturaleza, pero no sabe que es chango, no ha ido a la escuela para que le expliquen que es un chango, él actúa como chango porque es chango y nada más, él no se ha puesto a analizar a los animales de la selva para ver que animal le impacta y para tratar de actuar como la pantera porque le impacta, no, él anda como chango, la pantera como pantera, el león como león y la jirafa como jirafa, y nosotros que somos seres pensantes no actuamos como lo que somos y eso es muy triste, actuamos de maneras contrarias, de formas diferentes y el Señor nos dice como tenemos que ser, y luchamos para no ser como Él nos ordena.

 

El Señor nos dio la bendición por su misericordia y su amor de ser hijos suyos, no por voluntad de varón, no por voluntad de carne, sino por voluntad de Dios y somos sus hijos, comportémonos como tales, y Jesucristo dice: ¡Ya! Vamos a cambiar esa naturaleza, ya tienes el Espíritu Santo, ya eres hijo de Dios, ahora eres diferente, eres coheredero del reino de los cielos, vas a ser distinto y se va a notar que eres distinto. Cuando vemos un chango todos sabemos que es un chango y cuando va a un cristiano, muchas veces vemos a un mundanote, porque no se comporta como cristiano, y la gente no nota y aún los cristianos no notan que somos cristianos porque nos comportamos como la gente que no conoce a Dios, como los gentiles, como los impíos y eso es muy grave.

 

Versículos 44-45a Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.

 

Y fíjate en las condiciones: amar a los enemigos, bendecir a los que te maldicen, hacer el bien a los que te aborrecen y orar por los que te ultrajan y persiguen. Si tú muestras estas cuatro actitudes para con la gente con quienes tienes problemas, si las manifiestas significa que eres hijo de Dios, pero si no las manifiestas significa que todavía no has nacido a esa nueva vida porque el Señor es claro, tienes que ser de este modo para que seas hijo de vuestro Padre; si sigues teniendo rencores, problemas con tus enemigos, si sigues tratando mal a la gente, si sigues de acuerdo a como ellos te tratan, entonces es bien sencillo, no eres hijo de Dios.

 

Hace unos tres años más o menos salimos de un campamento en diciembre en Miacatlan, habíamos estado ahí cuatro días, habíamos recibido del Señor, habíamos estado en una estrecha relación tanto con Dios como con nuestros hermanos, habíamos podido sentir la presencia del Espíritu Santo, nos había tocado, nos había ministrado, había sanado nuestras heridas del corazón, se había manifestado con poder, estábamos gozosos pero ya había llegado el momento en que teníamos que partir, subimos algunas cosas al autobús, otras a los autos que llevábamos. Salimos, y de repente uno de los hermanos acelera su auto, pasa al autobús, se le cierra, se baja y le grita al chofer: ¡qué te pasa, por qué te arrancas así, no te estás dando cuenta que son cristianos todos los que aquí van, no puedes manejar con más cuidado. Si Sigues manejando así, te voy a bajar y te voy a enseñar a que te comportes bien!

 

Tuvimos que ir por el hermano y tranquilizarlo, se bajó el chofer y me dijo: Hermano, yo me congrego en una iglesia cristiana, y me da mucho dolor lo que acabo de vivir, yo los traje hace cuatro días, aquí estuvieron recibiendo de Dios y todavía no salimos de este lugar cuando ya hay problemas con algunos; su comportamiento deja mucho que decir. Y tenía razón, qué pena que una persona, que un hermano en Cristo, tenga esos comportamientos. Hay quienes no se atreven a ponerle a su coche la palabra Jesús o el pescadito que ya se ha convertido en un símbolo del cristianismo, y no se atreven para que al comportarse mal manejando, cuando hagan sus barbaridades manejando, los demás no puedan decir: ¡Ah, es un cristiano!

 

Piensan que si no se lo ponen están en la posibilidad de seguir comportándose como antes se comportaban, la gente no se va a dar cuenta de que son cristianos, y así no avergüenzan a nuestro Dios. Pero, ¿sabes cuál es el problema? Que nuestro Dios nos está viendo, que Jesucristo está viendo las actitudes que tenemos, Él si las ve, nosotros tal vez no las veamos, Él sí las ve. Tengo que cumplir estos cuatro aspectos que demuestran que soy hijo de Dios, debo tener la capacidad porque Dios me las da de amar, de tener misericordia y de ser bondadoso, tengo que mostrar esta capacidad.

 

Versículo 45b que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

 

Si el Señor hace salir el sol sobre pecadores es porque tiene misericordia de toda la humanidad, y hacer llover sobre justos e injustos se refiere al hecho que nosotros estamos viviendo un tiempo de gracia de parte de Dios, es el tiempo de que el injusto, el impío, el pecador vuelva sus ojos a Dios arrepentido para recibir misericordia y amor del Señor, porque hermanos, habrá un día, y no falta mucho, en que ya no lloverá sobre los injustos, habrá un día en el cual los injustos no tendrán bendición de Dios gracias a los justos, gracias a la misericordia de Dios, habrá un día en el cual se acabe toda gracia de Dios.

 

Zacarías 14:17-18 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos.

 

Esto es claro y dice el Señor ¡cuidado! Porque va a venir ese día en el cual todos aquellos que no se congreguen a adorar a Dios pagarán las consecuencias, ese día no habrá sobre ellos lluvia, es decir, no habrá bendición; porque ahora el impío se goza y se alegra y ve que no hay ningún problema si se porta mal, si no cree en Dios, si es pecador aun le va bien y es bendecido, y el problema no es que lo diga el pecador sino que también lo dice el cristiano.

 

Si el pecador no se arrepiente, si no viene delante de Dios y no viene a su iglesia, no tendrá bendición y le vendrán todas las plagas, por eso el Señor donde habla en el versículo 45 de Mateo 5, dice que tenemos un Padre misericordioso que hace salir el sol sobre buenos y malos, que hace llover sobre justos e injustos, pero no te confíes porque se va acabar esa lluvia, se va acabar esa bendición.

 

Mateo 5:46a Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?

 

Y me llaman a mí la atención estas palabras de Jesucristo porque habla aquí de una recompensa que Dios dará a su pueblo, a aquél que ama a sus enemigos, que ora por los que le ultrajan, que bendice a los que le maldicen, dice el Señor que habrá una recompensa para ellos cuando llegue la manifestación del reino de los cielos, va a tener bendición, y no se está refiriendo a la salvación, es algo distinto, nosotros tenemos nuestra salvación por fe, pero dice la Escritura que habrá una recompensa, algo especial.

 

¿Qué tiene preparado Dios en su misericordia y en su amor para su pueblo que cumple con lo que él establece? Veo como padre que tengo hijos, que cuando ellos se comportan de acuerdo a lo que les enseño, sé que hacer para agradarlos, como recompensarles, porque pasaron bien de año, porque estudiaron, porque son obedientes, porque son disciplinados, porque se esfuerzan, porque participan en ministerios, en fin.

 

Veo como los padres nos esforzarnos por darles, y quisiéramos darles más, y no les damos más porque no tenemos los medios para hacerlo; cuántas ocasiones como padre no has dicho que si tuvieras les dabas a tus hijos más; si tuviera los recursos les compraba todo lo que necesitaran mis hijos, les comprabas la mejor ropa, los metería a la mejor escuela. ¿Qué te dará Dios, que todo lo tiene y que todo lo puede? ¿Qué tiene preparado el Señor para ti que eres obediente? ¿Lo has pensado?

 

Normalmente decimos ¡Gloria a Dios! Ya la hice, tengo la salvación, un día va a venir Jesucristo y me voy a ir con él y voy a vivir por la eternidad en la presencia de Dios; Sí, pero dice la Palabra que habrá recompensas, ¿qué recompensas nos dará nuestro Padre cuando cumplimos su voluntad?

 

Versículo 46b ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

 

¿Quiénes eran los publicanos? Eran los recaudadores de los impuestos de los judíos para entregárselo a los romanos, esa era su función, eran judíos que trabajaban para los romanos juntando los impuestos. Los romanos no eran tontos, no ponían a un romano a recolectar impuestos, de por sí, a quién le gusta pagar impuestos. Lo apedrean los judíos, no hubieran permitido que un romano les quitara su dinero a través de los impuestos, entonces los romanos hacen algo muy sencillo, escogen de entre los judíos a aquellos que querían ser recaudadores de impuestos, y ellos los cobraban, eran gente que los mismos judíos no querían y porque además se daba otra situación con ellos, los recaudadores abusaban de su oficio, exigían más de lo debido por medio de acusaciones falsas y de situaciones muy especiales.

 

Lucas 3:12-13 Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.

 

¿Tu oficio es cobrar el impuesto? Síguelo cobrando, pero no robes, y puedes acercarte al reino de los cielos, esa cobradera de impuestos causaba mucha amargura a los judíos, los recaudadores eran menospreciados como la Secretaría de Hacienda, exactamente, eran considerados indignos de respeto, nadie los quería respetar y estaban en la misma categoría que los pecadores.

 

Lucas 18:9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola.

 

Es decir: aquí nosotros podemos ubicar a ese cristiano que se siente muy espiritual, que se siente por arriba de los demás, que se siente muy superior a todos, cuidado.

 

Versículos 10-12 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

 

Y si hubiera sido cristiano hubiera dicho: y voy al servicio los domingos, llego a tiempo a la alabanza, y a veces, pues voy entre semana a alguna de las actividades; soy un hombre que merece la bendición de Dios porque soy muy espiritual.

 

Versículo 13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

 

Nosotros tenemos que entender que somos distintos, somos diferentes.

 

Mateo 5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

 

Dios está diciendo que aquellos que no están en su voluntad, en su propósito, aquellos que son pecadores, que no han alcanzado  la salvación, que no han entendido la bendición de Dios, ellos aún se comportan entre ellos bien; un malo se comporta bien con los que son malos, su actitud para con los demás es la que cambia pero entre ellos se llevan bien.

 

Versículo 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

 

Los gentiles son los que no conocen a Cristo, los inconversos, y Jesucristo se pregunta ¿cuál es la diferencia entre tú y el que está afuera que no conoce a Dios? Piénsalo. ¿Qué es lo que tú haces de más? El de afuera que no conoce a Dios bueno, tiene enemigos y no les habla, tiene rencores, corajes, gente contra la que está mal, gente a la cual no saluda, gente con quien tiene muchos problemas, gente a la que no se la acerca, y dice el Señor: tu como cristiano ¿qué diferencia tienes con esa gente que es pecadora, con esa gente inconversa? Porque la tiene que haber, por algo eres cristiano, por algo has venido a la salvación y te has acercado al trono de la gracia y el Señor te ha transformado.

 

Por algo el Señor descendió con su Espíritu Santo el día que te bautizaste y fuiste una nueva criatura, ¿qué es lo que tú haces de más? O ¿Estás exactamente en el mismo nivel que el pecador? Pero el impío tiene justificación, no conoce a Dios, es pecador y, ¿qué justificación tiene el cristiano? No hay ninguna justificación, un cristiano que se comporta como un pecador es porque no ha experimentado un cambio en su vida y necesita ser transformado, necesita que se cumpla la nueva ley de Cristo Jesús en su vida, necesitamos que esta nueva ley se cumpla, necesitamos sacar de nuestro corazón rencores, odios, corajes, pleitos, celos, enemistades, contiendas, necesitamos sacar todo eso para poder bendecir a los que nos maldicen, para poder estar en la relación que quiere Jesucristo.

 

Necesito amar a mis enemigos, bendecir a los que me maldicen, hacer el bien a los que me aborrecen y orar por lo que me ultrajan.