INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

SERÁS COMO MI BOCA

José Antonio Cano Mirazo

   

Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

 

Existen, amado hermano, en este planeta, solo dos tipos de personas: los cristianos y los no cristianos, no hay más. Todos los no cristianos son exactamente iguales y todos los cristianos debiéramos ser iguales, pero no lo somos y hay problema, ¿de qué manera? Convertidos a Cristo, deberíamos ser como Cristo, de acuerdo a su voluntad, a su propósito, a su diseño, pero no lo somos, por desgracia no es así. Dentro de los cristianos considero que existen cinco tipos de cristianos, y te los quiero mencionar para ver con cuál de ellos te identificas. Tienes que ser muy sincero, tiene que haber una gran sinceridad en tu corazón para ver verdaderamente cuál es tu situación, sin engaños, sin mentiras, porque no me vas a mentir ni a mí ni al que está junto a ti, te vas a mentir y a engañar tú solo. Si eres sincero contigo mismo, estarás en la posibilidad de ser transformado, por eso, reconoce bien cómo eres.

 

1.       El simpatizante. Es aquella persona que ha aceptado a Cristo Jesús, que le agrada, que le cae bien Cristo, simpatiza con él, con su doctrina, con sus enseñanzas, con los hermanos, en fin, simpatiza con muchas cosas; puedo advertir muchos simpatizantes de Cristo que llegan a la iglesia, porque simpatizan con alguna persona, muchos simpatizantes vienen los domingos a la iglesia, no fallan, en ocasiones llegan a faltar, solamente a veces llegan entre semana.

 

Los simpatizantes no vienen a las reuniones establecidas en la iglesia, vienen solamente a algunas, siempre hay pretextos para no congregarse, para no llegar, siempre los va a haber, tienen mucho trabajo, hubo tráfico, estaba lloviendo, hubo mucho sol, en fin, siempre habrá algo, una razón por la cual no se comprometan jamás con Dios, no habrá un compromiso nunca. Un simpatizante de Cristo se nota, porque nunca se compromete con Dios, con la iglesia, con los líderes, con los hermanos, no se compromete con nadie, como simpatiza quiere la parte buena, la parte agradable.

 

Mucha gente en el mundo dice: “voy a la iglesia cuando me nace, cuando veo que voy a simpatizar más con Jesús”. Quien ha observado aquí en la iglesia, ya se habrá dado cuenta que hay un rol de predicadores, quien simpatiza con Cristo viene a algunos servicios, cuando predica fulano o mengano, no viene cuando predica perengano. ”Para qué voy, le toca predicar a perengano”. Y no vienen.

 

Los simpatizantes buscan la parte agradable de la iglesia, son los que quieren recibir la bendición, los que creen que por ser simpatizantes Dios los va a llenar de bendición y no es así.

 

2.       El barnizado. ¿Por qué? Porque es así como a quien le aplican una capa de barniz, lo recubren por encima, es decir, tiene un conocimiento de Dios, de Jesucristo pero muy superficial, es un hermano que conoce algunos versículos de la Biblia y habla de ellos; espera la oportunidad cuando platica con alguien de sacarlos a relucir, para mostrarles a los demás que conoce, que sabe, pero es un hermano que nunca se le ve por los cursos, jamás, y podrán pasar los años y podrá tener en el Señor quince, veinte años, no importa cuántos tenga, jamás se le va a ver por un curso, está barnizado.

 

Es el que dice que es suficiente con que lea la Palabra en su casa, con eso le basta y le sobra; dice que Dios le enseña a través de su Palabra de una manera directa en su casa, no necesita venir a los cursos, “tan no necesito que también me compro algunos libros y los leo en mi casa cuando tengo tiempo”. Está barnizado, nada más tiene un barniz por encimita; y tampoco pone por obra lo que dice la Palabra, el barnizado es un hermano que no se compromete con Dios, no le gustan los compromisos, le gusta nada más la parte agradable de las Escrituras, por eso se aprende ciertos versículos, versículos que además utiliza para golpear a los que están a su alrededor, versículos que utiliza para decirle aún a hermanos en Cristo que conoce la Palabra y como la conoce está muy bien y está sentado a la diestra de Dios.

 

Nunca pone por obra ningún versículo, se los sabe, los tiene en su mente y los aplica en el momento preciso; es un hermano, insisto, que tiene un barniz; va un poquito mas allá del simpatizante; al simpatizante no le interesa si aprende o no aprende, si sabe la Palabra o no; el simpatizante simplemente viene porque le cae bien Jesús, siente como que es buena onda el Señor, y el barnizado pues se da cuanta como que dentro de la buena onda de Dios también hay algunas promesas de bendición las cuales se aprende y las toma, las menciona y se las pide a Dios, las reclama.

 

3.       El religioso. Aquél que no ha entendido que Cristo Jesús es una fe, es una forma de vivir y que por lo tanto necesita un cambio en su vida, en sus sentimientos, en sus pensamientos, en su forma de actuar: no lo ha entendido. El religioso quiere hacer de la Palabra una religión, prefiere hacer y cumplir con normas y estatutos, con ciertos preceptos antes que sujetarse a la voluntad de Dios; es una persona que no muestra cambios en su corazón, y podrá venir todos los domingos, a las reuniones de los miércoles, podrá estar en las reuniones de varones o de mujeres según sea el caso, o podrá venir a la reunión de jóvenes, pero no hay un cambio en su interior.

 

Estará, tal vez, asistiendo a los cursos, nunca faltará, siempre vendrá, pero lo hace de una manera religiosa, y tan es así, que el día que por alguna razón no viene se siente muy mal, no porque le falte un alimento espiritual, sino porque rompió su rutina, no le gusta romper las rutinas, es un hombre metódico. El religioso no cambia, es aquél que cuando hay una ministración se molesta con los líderes, hace caras, refunfuña, se queda parado y está pensando en el desorden que se está haciendo cuando se está ministrando, en lugar de advertir la bendición que se está derramando en la iglesia. “¿Cómo es posible? Ya movieron las sillas, ya las desordenaron ¿Cuánto tiempo va a tardar? Yo tenía un compromiso”. Y piensa muchas otras cosas.

 

Ese es el religioso, una persona que finalmente no está comprometida con Dios para cambiar, para transformarse, para decir: ”sí, hay esto en mi interior y quiero vivir la Palabra, vivirla verdaderamente, no llenarme de normas, de preceptos, de cosas que en nada me edifican”. A un religioso lo podemos reconocer fácilmente porque cambia su exterior para que todos los que estamos a su alrededor veamos que está cambiando, que ya no es el mismo, pero su interior no lo toca, sigue siendo el mismo. Nuestro Señor Jesucristo en el libro de Mateo, a estos religiosos les llama sepulcros blanqueados, que por fuera están muy bonitos pero por dentro están muertos, estos son los religiosos. Hay religiosos aquí, aunque la iglesia sea una iglesia en el mover del Espíritu Santo, hay religiosos, hay simpatizantes y hay barnizados.

 

4.       El espiritualizado. Aquellos hermanos que se sienten tan espirituales que en sus oraciones le predican a Dios; son tan espirituales que están esperando cuándo Dios les va a hablar para dictarles el libro que falta en la Biblia. Sienten que no pisan el suelo, que van por arriba, van volando, se sienten muy espirituales, se desubican; cuando hablas con estos hermanos, no importa el tiempo que tengan que tengan en el Señor, pueden tener un mes, quince años, treinta años, un año, no importa el tiempo, sienten como que Dios les dictó a ellos la Biblia.

 

Hermanos con quienes no puedes platicar con ellos en tranquilidad de un tema, porque las citas bíblicas las meten a fuerza para todo lo que hablan. Son especiales, en apariencia están muy comprometidos con la iglesia, pero en realidad toda su participación es para que los demás los vean porque se sienten muy espirituales, muy por arriba de los demás; se sienten que el lugar que tienen en la iglesia está muy por encima de todos los hermanos.

 

Siempre se sienten demasiados espirituales, así como asisten a los cursos como los saben, presentan buenos resúmenes, buenos exámenes, anotan, o sea, parece como que verdaderamente son espirituales pero no que ya se espiritualizaron, es difícil tratar con gente así.

 

5.       El convertido. Es el cristiano que ama al Señor, que cada día lee las Escrituras para conocer más la voluntad de Dios para ponerla por obra; es el cristiano que todos los días dedica un tiempo a su oración personal para fortalecer su relación con Dios; es el que dedica un tiempo para interceder por los que están a su alrededor porque siente misericordia, siente amor por los que tienen problemas, por los que están en conflicto. El hermano convertido todo los días está haciendo esfuerzos para ser como Cristo, es un hermanos que se compromete con Dios, con la iglesia, con los líderes, es un hermano responsable, en quien se puede confiar, que está dispuesto a parase en la brecha junto con uno para sostener lo que sea necesario; ése es un hermano convertido.

 

Es aquél que se le nota, se le aprecia, se le siente que Dios esta con él; se siente la unción del Espíritu Santo en su vida, es un hermanos que nos habla la Palabra indicada, no es el hermano que se la vive predicándote cuando le platicas algo, no es el hermanos que se la vive regañándote cuando le dices algo, es el hermano que te escucha, que te oye, que te entiende, que no te juzga, que no te critica, que ora por ti en tu necesidad, que se goza contigo en tus momento de alegría, es un hermano que no ha establecido normas en su vida para guardarlas de una manera religiosa, no es un hermano que se siente por encima de ti, no, no es un hermano que esté barnizado o que sea simpatizante de Cristo, no, hay una verdadera conversión en él, está entregado al Señor plenamente y se le ve y lo sientes.

 

Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

 

En esta cita advertimos tres aspectos importantes.

 

a.      Jeremías 15:19a Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás. Lo primero que puedo advertir en esta Palabra, es que Dios hace promesas de bendición; si nos convertimos a Él habrá bendición, vendrá un resultado. ¿Qué significa convertirse a Dios? Porque tal vez tú creas que estás convertido y en realidad estás barnizado, tal vez tú pienses que estás convertido al Señor y en realidad lo que eres es un buen simpatizante, tal vez el mejor simpatizante de Cristo, pero simpatizante; o tal vez crees que estás convertido porque estás espiritualizado o estás haciendo religión.

 

2 Crónicas 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

 

¿Qué es la conversión? La conversión dice la Palabra, es reconocer mi pecado, arrepentirme de él, humillarme delante del Señor para pedirle perdón y ser transformado; cambiar mi pensamiento, mi sentimiento, eso es, tengo que dejar de hacer todo lo que hacía y que no es grato delante de Dios, y yo sé que no necesitamos conocer toda la Biblia para saber qué le agrada y que le desagrada al Señor, lo sabemos en términos generales, sabemos lo que es bueno y lo que es malo por eso dice la Palabra que te conviertas de tus malos caminos y camines los caminos de Dios, eso es la conversión, ya no hacer lo que yo quiero hacer, ya no hacer lo que el mundo me enseñó hacer, lo que el mundo hace, ahora hacer lo que Dios dice que yo haga, hacer lo grato delante de Dios, eso es convertirse.

 

Yo antes vivía conforme y la voluntad del mundo, ahora yo dejo esa voluntad del mundo y tengo una conversión porque ahora voy hacer lo que le agrada a Dios, eso es lo que tengo que hacer; el que se convierte a Dios querido hermano, es con el que Dios establece un pacto, no con los otros, Dios no está viendo al cristiano simpatizante para hacer un pacto con él, no, no lo dice la Biblia; ni tampoco dice que Dios haga pactos con los religiosos; ustedes podrán advertir (Mateo 23) cómo Jesucristo nuestro Señor les habla duro a los religiosos porque Dios no quiere nada con los religiosos, Dios quiere establecer pactos con gente convertida, con gente que le ame, que se entregue a Él, responsable, con personas que estén parados en la brecha, con personas que se humillen ante la presencia de Dios, con personas que abran sus oídos, su corazón, que abran todo su sentimiento para recibir la Palabra de Dios y hacer su voluntad, Dios quiere hacer pactos con ellos, con gente así.

 

Dios, al que se convierte, al que deja sus malos caminos, a ése, dice la Escritura que Dios lo sana, lo restaura, lo fortalece, lo levanta, lo prospera; cantidad de ocasiones vienen hermanos a decirme: “no sé por qué me está pasando esto, no entiendo. Por qué Dios no me da lo que le pido”. Es muy sencillo, conviértete al Señor. “Estoy convertido, todos los domingos voy a la iglesia, no falto”. Eso no es ser conversión. “Es que también voy as la reunión de jóvenes”. Es importante venir a la reunión de jóvenes, pero eso no es ser convertido.

 

En febrero pasado, algunos hermanos de la iglesia fuimos al congreso de Hombre a Hombre en Ciudad Juárez que se lleva a cabo en la iglesia de Vino Nuevo. El primer día las actividades empezaban a partir de las 6:00 de la tarde, nosotros llegamos como a las 9:00 de la mañana, llegamos temprano porque hace un año hubo un seminario temprano para líderes, y pensamos que por esta ocasión iba a ser lo mismo, y viajamos en avión muy de mañana. Al no haber actividad temprano, nos fuimos al hotel, caminamos por la Ciudad, fuimos a comer y pensamos que era bueno llegar como a las 5:00 de la tarde.

 

Los organizadores esperaban cerca de tres mil varones y es un congreso donde van hermanos deseosos de recibir una Palabra, hermanos que aun proceden de los Estados Unidos, sobre todo de Texas. Llegamos a las 4:30 de la tarde, era una hora y media de anticipación, al entrar al estacionamiento de Vino Nuevo, nos encontramos que antes de nosotros estaban como quinientas personas esperando entrar, hermanos esperando agarrar un buen lugar, deseosos de estar en una estrecha relación y comunión con Dios.

 

Cada persona que recibe a Cristo, debe tener la necesidad de llegar temprano a las reuniones para recibir de Dios, debe tener el deseo de llegar antes del inicio para sentarse en los mejores lugares, pero no sucede así, ¿por qué? Porque falta conversión, falta amor por el Señor, porque tenemos una barnizada. ¿Cuántos vienen a la reunión de oración? ¿Cuántos están presentes el día de oración? ¿Cuántos vienen a la reunión de varones? ¿Cuántas a la reunión de mujeres? Siempre vamos a tener un pretexto, y si pregunto a cada uno por qué no asiste, cada quien me dirá un pretexto distinto, la realidad es una: falta conversión, no estamos entregados a Dios.

 

¿Por qué Dios no nos contesta y no nos da todo lo que le pedimos? Por una razón, porque falta conversión, no estamos convertidos y les puedo mostrar estadísticas de la iglesia de cuántos empiezan un curso y cuántos reciben el certificado; les puedo mostrar cuántos faltaron y a cuántos hay que echarles la mano para darles derecho a examen porque no asistieron, porque les falta conversión. Nos falta entrega la Señor, ¿cuándo nos va a prosperar Dios, cuando se va a cumplir en nosotros su Palabra? Dice Dios: “cuando tú te convirtieres de tus malos caminos, yo oiré desde los cielos y perdonaré tus pecado y sanaré tu tierra”.

 

¿Por qué hay enfermedades, tristezas, depresiones, pobreza, miseria? Porque nuestra tierra no está sanada porque no hay una conversión al Señor. “Pero fui el domingo hermano, y el pasado primer domingo de mes hasta exageré, porque fui en la tarde”. Falta conversión, falta entrega.

 

Jeremías 15:19a  Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré.

 

¿Qué significa que Dios te va a restaurar? Que va a sanar toda lesión, toda amargura, todo dolor, toda tristeza, todo lo que hay en tu corazón que te impida caminar conforme y la voluntad de Dios, que te impida ser feliz y estar gozoso, Dios lo va a sanar, Él lo va a restaurar. Pero para que Dios me restaure necesito convertirme. Lo primero que Dios establece aquí, en Jeremías, es que Él hace un pacto entre dos: “tú te conviertes, yo te restauro; tú no te conviertes, yo no te restauro”. Y dice el Señor: “si te restauro porque tú te convertiste, entonces habrá un resultado, tendrás bendición, estarás delante de mí”. No te conviertes, no estarás delante de Dios, sencillo, y claro, entonces empiezas a pasarle tus motivos de oración al ministerio porque no vas a estar delante del Señor, y como el ministerio va a tomar tu petición, tú le vas a decir que solo te apoyen, porque tú estás muy bien, fuerte en el Señor; el ministerio te lo va a creer, va a orar y nos vas a recibir nada y entonces el ministerio se va a preguntar: ¿qué pasará, oramos, intercedemos y las cosas siguen igual con este hermano?

 

¿Qué pasa? Una cosa muy sencilla, no había conversión y no hay conversión, tú haz una parte, Dios hace otra, tú conviértete, Dios restaura, se establece el pacto, el resultado, entras a la presencia de Dios siempre. Adán caminaba en el huerto del Edén, y se encontraba a Dios, quien se paseaba por el huerto, disfrutaba de su obra, de la naturaleza que había creado y al encontrarle Adán podía platicar con Él, siempre estaba delante de su presencia, ¿cuándo dejó de estar delante de la presencia de Dios, Adán? Cuando se escondió porque había pecado.

 

¿Cuándo dejas de estar en la presencia de Dios? Cuando tienes pecado en tu vida y no le puedes dar la cara a Dios, cuando te le escondes porque el pecado está tocando tu corazón, tocando tu vida. Es cuando necesitas voltear, ver al Señor y convertirte a Él, es lo primero que Dios establece.

 

b.      Jeremías 15:19b y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Hermano, si tú no estás convertido a Dios no puedes llegar a este punto, pero si ya te convertiste al Señor, si ya estás delante de la presencia del Señor, entonces tienes que hacer algo, te tendrás que esforzar una vez más para obtener un resultado, tienes que entresacar lo precioso de lo vil, ¿qué significa entresacar? Es como cuando tú tienes en un recipiente muchas cosas y necesitas algo, y tienes que empezar a buscar entre todas aquellas cosas que necesitas, y las vas entresacando, y entre todo lo que hay sacas solamente lo que necesitas, no vas a sacarlo todo, sino solamente la parte que te hace falta.

 

Eso es lo que tenemos que hacer, y aquí la Palabra habla de dos aspectos que también son muy importantes; el primero se está refiriendo a nuestra propia vida, nosotros estamos llenos de cosas viles. ¿Qué es lo vil? Un sinónimo de vil es indigno, pecado, aspectos no gratos delante de Dios, son aquellas cosas que hay en nuestro interior que no son agradables al Señor porque son pecado y que permitimos que salgan y que se manifiesten en nuestra vida, no entresacamos y no sacamos de nosotros lo mejor para mostrarlo, sacamos lo que sea, lo que salga y lo justificamos. “¿Cuál es el problema, así soy? Tengo mal carácter, ¿y? Así soy” Y es cuando dejamos que todo lo malo, toda la impiedad, toda la iniquidad, todo lo indigno salga y no me importa quién esté presente y quién me vea, no me interesa, que salga. Y dice el Señor, ¡cuidado! estás mal, no debes ser así, en tu propia vida tienes que entresacar lo precioso.

 

Tengo que mirar en mi interior y buscar qué es lo que vale, qué cosas hay buenas en mí para sacarlas y que se muestren, que se noten, que salga lo vil, que la gente que está a mi alrededor vea que tengo cosas positivas, buenas, preciosas, que yo las saque, que trabaje con ellas, que las enseñe a los demás, que se vean las cualidades, los dones, que se manifiesten, no tengo que estar sacando mi mal carácter para que toda la iglesia sepa que tengo mal carácter, si hay algo vil en mí, lo tengo que guardar; tengo que entresacar, buscar entre todas las cosas lo precioso, porque todos tenemos en nuestro corazón, en nuestro interior cosas preciosas, no hay alguien que no las tenga, todos las tenemos y dice el Señor que entresaques lo precioso de lo vil.

 

Que se manifieste lo precioso, eso es lo primero que tengo que hacer en mi vida cotidiana, esforzarme para que resalte lo mejor de mí, y que resalte para mi cónyuge, para mis hijos o para mis padres, que vean los que están a mi alrededor que verdaderamente hay cosas preciosas en mi interior y que son más grandes que las cosas viles.

 

El segundo aspecto es para quienes nos rodean, por desgracia vemos a la gente, a los hermanos de la fe y hacemos el esfuerzo más grande para verles lo vil, hacemos el mayor esfuerzo para ver lo indigno, para ver el pecado y para verles los defectos, nos esforzamos y entresacamos de la gente que nos rodea y de los propios hermanos de la iglesia lo más desagradable para mostrárselo a los demás.

 

“¿Ya supiste? ¿No te has enterado? Si supieras lo que supe del hermano, pero ahora te platico lo que hizo”. Y tan entresacamos lo más vil y lo más indigno, que por eso enjuiciamos, criticamos, hacemos chismes, hay rumores, por eso siempre hay alguien, algún hermanito muy bondadoso, muy caritativo que viene y nos cuenta lo vil de alguien, se llevó un rato entresacando lo vil de un hermano, ¿cómo se lo va a quedar guardado? Si por algo lo entresacó, hay que darlo a conocer, y lo hacen aun a través del ministerio de oración diciéndole: “estoy muy preocupado porque supe de un hermano esto, y esto y esto...” Y ahí va para afuera todo lo vil que entresacamos y le aviento toda la basura a los hermanos.

 

Toda la basura que logre recolectar de uno o varios hermanos, vengo, lo pongo en un bote y se los aviento a todos los hermanos que me quieran oír. ¡Vamos a contaminarlos! Como hacen en las reuniones de alcohólicos, igualito, pasa una persona al frente y entresaca lo más vil que tiene y se lo avienta a todos los que ahí están, como si ellos no tuvieran de por sí cosas viles, que tristeza. El problema no es que lo hagan alcohólicos anónimos, el problema es que lo haga el cristiano, el problema es que nosotros no tengamos la conversión que dice el Señor. Viene alguien que entresacó lo vil de un hermano y lo oímos, en ese momento que lo escuchamos, ya somos copartícipes de ese pecado que él está cometiendo, estamos fortaleciendo a ese hermanos para que vaya y entresaque lo vil de otro hermano y vaya y lo platique a otro hermano, eso hacemos.

 

Y hermano, mientras seamos así, no seremos la boca de Dios, seremos como la boca de Satanás, de donde sale basura y sale inmundicia. “Hay pastor, eso está muy fuerte, pues es la boca de Satanás”. ¡Pues cambia! Conviértete al Señor, entresaca lo precioso de vil, lo dice la Palabra.

 

Jeremías 15:19b y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.

 

“Señor quiero hablar como tú, quiero pensar y sentir como tú”. Pues entresaca lo precioso de lo vil, no esté mirando a los demás haber qué defectos les encuentra. En una ocasión llegó una persona a la iglesia y me dijo: “he estado en muchas iglesias y tengo un gran don de parte de Dios”, ¿cuál? “Que de inmediato me doy cuenta de los defectos, de los errores que hay en las iglesias y en los hermanos”. Le dije: éste no es un lugar para ti, sal y sigue buscando la iglesia perfecta, y cuando la encuentres, te voy a pedir un favor, no te quedes ahí porque lavas a echar a perder, vete por favor.

 

Las iglesias estamos conformadas por humanos, por personas que conocemos el pecado, que hicimos el pecado, y cuando aceptamos al Señor no nos convertimos en ángeles, no, somos humanos con defectos, necesitamos entresacar lo precioso, Dios sabe que hay cosas viles en ti, en mi, en cada uno de nosotros, Dios lo sabe y nosotros lo sabemos, y nada más necesitamos rascarle a alguien para conocer y saber lo vil, pero esa no es la voluntad de Dios, no, la voluntad de Dios no es que yo vaya con un hermano a entresacarle lo vil, no, la voluntad de Dios es que yo entresaque lo precioso de un hermano.

 

Si tengo problemas con la hermanita fulana, pues tengo que entresacar lo precioso de ella, que tal vez me cuesta trabajo porque tengo problemas con ella, tal vez, pero tengo que entresacar lo precioso que ella tiene, y si lo logro, seré como la boca de Dios, pero si veo a mi hermanita y la critico, la juzgo y le entresaco lo vil, seré como la boca de Satanás, lo dice la Palabra: “el que no es conmigo, contra mi es”, el que entresaca lo precioso es como la boca de Dios, el que entresaca lo vil es como la boca de alguien más. Cuando mires a tu alrededor y entresaques lo precioso de los hermanos, ese día estarás siendo como la boca de Dios, no antes.

 

c.       Jeremías 15:19c Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y aquí Dios está hablando de un aspecto muy importante mirando el contexto  del cual esta hablando este versículo nada más; hay gente que le gusta entresacar lo vil y venírtelo a contar, le gusta, le fascina sacar lo indigno, los pecados, los defectos, lo malo, los detalles, la basura, le gusta sacarlo, hermano, no los oigas, no te conviertas a ellos, si viene un hermano y te dice y tú le oyes, te estás convirtiendo a él y dice la Escritura que no te conviertas a ellos, tú sigue sacando lo precioso porque serás como la boca de Dios.

 

El simple hecho de oír a alguien que está enjuiciando, que está juzgando, que está sacando los defectos de una persona, te estás haciendo como él, estás siendo copartícipe y ahí no hay bendición, cuando alguien delante de ti entresaque lo vil no se lo permitas, no lo dejes, no lo oigas, como dice la Palabra, entresaca lo precioso nada más, si quieres estar delante de la presencia de Dios, si quieres ser como la boca de Dios, te tienes que convertir al Señor, tienes que entresacar lo precioso, que ellos se conviertan a ti, que esa gente que son la boca de Satanás, se conviertan a ti que eres la boca de Dios, así de sencillo, que el convivir con gente no cristiana no te ocasione que regreses al mundo.

 

Que el convivir con gente que no conoce la palabra de Dios no te convierta a ellos, que de nueva cuenta no regreses al pecado, no lo hagas, no regreses hacer lo que hacías, al contrario, que los que están a tu alrededor se convierta a ti, que tú puedas decir como dijo el apóstol Pablo: “véanme como ejemplo, síganme como ejemplo, sean como yo, porque yo soy como Cristo”. Date cuanta de tus palabras, ve tus pensamientos, tus sentimientos, ve que es lo que lo que estas entresacando y empieza a entresacar lo precioso de vil y Dios te llenará de bendición, lo promete su Palabra.

 

Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.