INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

LÁZARO ¡VEN FUERA!

 

Guillermo Haro

 

 

Juan 12:1,2,9-11 Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. 2Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 9Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. 10Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, 11porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

 

Estamos en tiempos especiales, y ¿sabe por qué son tiempos especiales? Porque son tiempos difíciles; y toda Palabra es para exhortar, para reprensión, pero también en el lado bueno, no nada más en el lado malo.

 

El Espíritu de Dios se mueve en la vida de cada creyente, donde nosotros estamos reunidos el Espíritu de Dios está. Cada uno de nosotros somos portadores de la presencia de Dios, y por lo mismo cada uno de nosotros cada día estamos enfrentando una batalla. Muchas veces no le damos importancia a las buenas armas, a las buenas herramientas; y en lugar de disfrutar el cristianismo que debe ser un estilo de vida en nuestra vida, lo que nosotros hacemos es vivir como bajo esclavitud, vivir como bajo tormento. Ah, parece que el cristianismo se ha convertido en mi vida en estar siempre en obediencia, bajo disciplinas, en lo que puedo y no hacer.

 

En estos versículos estamos leyendo acerca de lo muerto. En el mundo hay un refrán que dice: “en esta vida lo único que no tiene remedio es la muerte”. Pero en estas Escrituras vamos a ver que en Cristo aún la muerte tiene remedio. Y aunque nosotros hemos estado fluyendo y alabando y bendiciendo el nombre de Dios, casi siempre ponemos atención a lo exterior.

 

Hemos leído en algunas Escrituras que Jesús les dijo a los fariseos, que ellos eran como sepulcros blanqueados, que por fuera siempre están muy bien puliditos, bien limpios,  y no quieren que hierba mala crezca alrededor. Pero por dentro no son más que muerte. Y a veces, nosotros parecemos cristianos blanqueados, que a lo mejor nada más por fuera estamos muy bien puliditos, y ofrecemos una alabanza entregada a Dios, nuestro corazón se rinde en adoración. Pero, ¿saben una cosa? El éxito en la vida cristiana, no se da en la iglesia cuando estamos todos los hermanos juntos; sino se desarrolla cuando nosotros estamos afuera, en la casa, con el vecino, con la familia, con el padre, con la madre, y por qué no con los suegros. Es afuera donde se desarrolla esto.

 

Versículo 1 Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania.  Aquí aparece una palabra muy importante: Betania es una palabra que significa MIS CITAS, la casa de mis citas especiales en Hebreo. Y si vemos a la luz de la Palabra la vida de Jesús, él tuvo momentos especiales siempre en Betania. ¿Por qué los tendría ahí?

 

Todos hemos oído alguna vez la vida de Lázaro el que fue resucitado, y sabemos que Lázaro era el mejor amigo de Jesús, o era uno de los amigos más amados por Jesús. Pero a lo mejor nunca nos hemos preguntado por qué. Lázaro formaba parte de un hogar, de una familia, donde aunque Jesús no estaba todo el tiempo con ellos, cada que Jesús tenía necesidad de un tiempo de refrigerio (no nos olvidemos que Jesús era verdaderamente hombre), cada que Jesús tenía necesidad de tiempos de bonanza, de calma, donde desea apartarse un poco de sus funciones o de su ejercicio, Jesús corría a Betania.

 

Jesús corría no solamente con Lázaro, es que él vivía con Marta y María sus hermanas. En otras palabras, cuando Jesús buscaba refugio, descanso, cuando Jesús buscaba ser bien servido, ser bien alimentado, Jesús corría a Betania a la casa de sus amigos. Y cada que Jesús entraba en el portal, imagino como él empezaba a dejar afuera todo lo que le rodeaba todos los días, y como que si se despojara de esa actividad, de esa influencia agonizante que él tenía por causa de los pecadores, y empezaba a sentirse como si estuviera de vacaciones.

 

Pero había algo más allá de eso, imagínense a una Marta, sabiendo que Jesús se acercaba a su comunidad, estaba segura de que Jesús iba a llegar a su casa, ya sabemos cómo corren las noticias,  hey, hey Lázaro, María, ¿ya oyeron que Jesús viene camino a Betania? Pues a prepararse porque viene a la casa. Ni Lázaro ni María decían: no, quién sabe si hoy pase a quedarse con nosotros, porque ya saben que Jesús es bien bolo, y luego que quiere quedarse aquí, que quiere quedarse acá. No, no, ellos tenían la plena seguridad de que Jesús cuando caminaba a Betania iba a ir a quedarse en casa de ellos.

 

Y entonces Marta comenzaba a hornear pan y a preparar todo lo que a Jesús le gustaba, porque ella era de un corazón de servicio. María, la que siempre estaba devotamente orando e intercediendo por Jesús mientras estaba en Galilea, en Capernaum, en este otro lado, etc., de repente oía que Jesús venía y se levantaba como cuete y decía : ahora no es tiempo de orar, es tiempo de estar con Jesús. Y Lázaro estaba diciendo a sus hermanas, órale ustedes pónganse a hacer algo, porque viene Jesús.

 

Bueno, dice aquí que Betania era un lugar especial, era la casa de las citas especiales de Jesús, era un hogar confortable para él. Quiero insistir en esto: HOGAR,  era un lugar donde Jesús se sentía con toda libertad.

 

Versículo 1b Donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. ¿Por qué la Escritura, por qué el evangelista tiene que escribir subrayando: el que estaba muerto? A nosotros no nos gusta hablar del pasado, decimos: el pasado está muerto, y es verdad. Hay un principio que dice que Satanás usa nuestro pasado para impedirnos ser obedientes en el presente.

 

Pero aquí queda subrayado que Lázaro es el que había estado muerto. Vamos a recordar algo de la Escritura: Cuando Lázaro estaba enfermo y su enfermedad era de muerte, tanto Marta como María a través de sus amigos fueron a darle la noticia a Jesús, y éstos llegaron y le dijeron: traemos un recado de Marta y de María. Cuando Jesús escuchaba de Marta o María, Jesús sabía de quiénes estaban hablando, ¿no? Eran sus amigos. Y yo creo que se ponía alerta, y en esos momentos decía: no me distraigan porque este mensaje es importante para mí.

 

Y a través de sus amigos, llegaron y le dijeron: Tenemos una noticia que darte Jesús; Lázaro está enfermo y está bastante enfermo, y su enfermedad es de gravedad, de muerte. Recordemos que Jesús se quedó pensando, y dijo: Lázaro, mi gran amigo. Como que sonrió y dijo, está bien nos vamos a esperar dos días más antes de ir a verlo. ¿Qué clase de amigo era entonces Jesús?  Si de verdad Lázaro tenía un lugar especial en el corazón de Jesús, él iba camino a Judea, no tenía porqué pasar por Betania, pero algo le hizo pensar que tenía que cambiar su rumbo, y que tenía que ir a Betania.

 

Cuando nosotros leemos: el que había estado muerto, y que ahora resucitó, está sentado a la mesa, entonces significa que hay tiempos para pensar en nosotros especialmente en relación a lo que tenemos muerto dentro de nosotros. Porque han de decir: pero si somos cristianos, y no somos fariseos eh, pero a lo mejor somos cristianos blanqueados.

 

Versículo 2, 9 Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 9Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.

 

La gran multitud de judíos dijeron: Jesús de Nazaret, el que es esto y es lo otro, está en Betania; y saben qué, vamos a ir a ver a Jesús. Pero la Biblia dice que no solamente por Jesús quisieron ir a Betania, sino también para ver a Lázaro. Mire, no querían oír nada de Lázaro, porque además él no era un hombre letrado. Ellos querían ir a VERLO.

 

Nada más queremos ir a verlo, porque sabemos que resucitó. Ay, ay, pero qué feo mano, Lázaro resucitó, pero aquí el problema no es si resucitó o no, sino que Jesús lo dejó morir, qué otra cosa le quedaba pues que tapar el hoyo. Pues no había más porque si no se iba a quemar como amigo, no importa vamos a verlo, vamos a ver al que estando muerto ahora está sentado a la mesa con Jesús.

 

Antes de la Pascua, tiene mucho que ver, porque antes de la Pascua una semana en los preparativos antes de la Pascua, había que limpiar bien la casa, había que prepararse para que mentalmente por seis días no iba a haber levadura en la casa, no iba a haber pan con levadura, iba a ser ese pan ácimo y amargo, y había que prepararse, y ay de aquél que se parara en un panteón o que pasara por camino de muertos, porque entonces no iba a celebrar la Pascua con la consagración con la que tenía que hacerlo.

 

Antes de la Pascua el que había estado en el sepulcro, el que estaba muerto, estaba sentado a la mesa con Jesús. Jesús era un gran judío primogénito, ¿cómo es posible que él estaba rompiendo una regla como estas? Pero aquí no solamente se trataba de Lázaro amigo de Jesús, sino del que había estado muerto y resucitó, y ni más ni menos Jesús se quedó ahí una vez que lo llamó del sepulcro y se sentó a la mesa.

 

Versículo 10 Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro. Pues no nada más a Jesús, sino también a Lázaro, querían acabar con su vida, porque por causa de Lázaro, y quiero recalcar esto, nada más por ver a éste que estaba muerto, y ahora lo estoy viendo vivo. Y no crean ustedes que Lázaro se levantaba y decía: ¡Tóquenme, es que entiendan que el Mesías ha llegado, arrepiéntanse! Yo creo que él pasaba y lo veían, y a lo mejor un día de malas, les dijo: ¿qué me ven?

 

Pero ahí estaba Lázaro, sólo por ver que Lázaro estaba vivo se enojaban y entonces le querían quitar la vida. Versículo 11 Porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. Y Lázaro no hablaba, no era un predicador, no era un maestro, era simplemente el amigo de Jesús que un día estando muerto, por la intercesión de sus hermanas fue levantado de los muertos. Y se sentaba ahí en la mesa con Jesús.

 

Entonces ellos iban y decían: este es el Lázaro que estaba muerto. Oye si Jesús resucitó a Lázaro, de hoy en adelante yo rindo mi corazón y me comprometo a seguir a Jesús. Eso es todo lo que estaba pasando.

 

Vamos a ver otra Escritura como referencia, Moisés y la zarza. Dice la Biblia que cuando Moisés sube, después de 40 años de haber subido al mismo lugar con el rebaño de su suegro, un día, una mañana, se sorprende al ver algo fuera de lo natural. Ni más ni menos que una zarza que estaba encendida en fuego, y que esa zarza no estaba siendo consumida por él. Se acercó Moisés y Dios a la hora que se iba a acercar, Dios lo detuvo y le dijo: Espera un momento Moisés.

 

Pero recuerden, ¿por qué Moisés se acercó más y más todavía y quiso estar de cerca de eso que estaba viendo? Le sorprendió tanto que empezó a acercarse. Una sorpresa, algo sobrenatural, y él dijo: Yo no le temo a estas cosas sobrenaturales, así que empezó a caminar. Cuando Dios vio que a Moisés se le hizo tan fácil acercarse, por su nombre Dios le dijo: ¡Moisés, Moisés! Un momentito, vas a entrar en un terreno en el que estás acostumbrado a pasar por 40 años, pero hoy Yo estoy aquí, y donde Yo estoy el terreno es Santo, donde yo me planto es santo.

 

A través si tú quieres de esta zarza encendida, pero este terreno es santo. Así que para que tú puedas entrar y acercarte más a mí, vas a tener que descalzar tus pies, porque este lugar así es. ¿Qué hizo Moisés? Ni lo dudó, no se sorprendió por la voz. Fíjese qué curioso. Y entonces se quita las sandalias y continua caminando hasta que está ahí cerca.

 

Dice la Biblia que nosotros somos templo y morada del Espíritu de Dios, y todo el tiempo lo repetimos, y martilla nuestra mente y nuestro corazón, y cuando estamos en tiempos de aflicción pensamos: no, yo no me voy a dejar afectar porque yo soy templo del Espíritu de Dios. O cuando queremos reprender o animar a alguien siempre lo usamos. Este versículo es quizá más mencionado que Juan 3:16.

 

Pero hay algo que nosotros debemos tomar con propiedad, que nuestro corazón es como esa zarza que está encendida, y que si nuestra vida es templo del Espíritu de Dios por dentro nosotros debemos andar sin sandalias. Y algo que nunca nosotros le ponemos atención, es el amar a otros como nos amamos a nosotros mismos.

 

Jesús fue bien claro, si tú quieres amar al que te rodea, padre, madre, hermano, hermana, hijo, hija, no está diciendo Jesús, si es un rebelde no lo ames abiertamente, lo vas a amar con límites, con cuidado. Jesús dijo: No, no, no, para que tú ames al prójimo no importa la condición en la que se encuentre, tú necesitas amarte a ti mismo. Y para que nosotros entendamos tanto hebraica como bíblicamente el concepto de amarnos a nosotros mismos, comienza por el respeto personal.

 

Y muchas veces en nuestro interior somos totalmente diferentes a lo que a vista de los demás mostramos ser, no sabemos respetarnos, es decir, no andamos descalzos en nuestro interior reconociendo que esto es templo Dios, de la misma manera en que lo estamos parloteando, en que lo estamos repitiendo. Empieza inmediatamente un suicidio espiritual: No es que yo no valgo nada, cada vez estoy peor, conmigo estás perdiendo el tiempo. Y si no se lo decimos a otros, nos paramos ante el espejo y nos decimos: No cabe duda cada vez estar peor, estás inaguantable.

 

Pero mientras estamos en la iglesia congregados con los hermanos en la fe, sí podemos levantar las manos y alabar a Dios. ¿Qué diferencia hay entonces entre el fariseo y el cristiano blanqueado?

 

Veamos tres cosas importantes: 1.- La muerte natural. 2.- La muerte espiritual. 3.- ¿Qué se da primero? Y tres aspectos en nuestra vida: 1.- El corazón 2.- El cerebro y 3.- Nuestras extremidades, las que terminan con algunos miembros.

 

Juan 11:1,3  Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 3Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.  ¡Qué seguridad! ¿Ustedes aman a Jesús? ¿Jesús los ama? Entonces qué hacen con lo que tienen dentro. Y me podrían responder: es que no me había puesto a pensar qué tengo adentro. A parte de corazón, de cerebro y de miembros; tenemos algo bien importante.

 

Versículo 4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. ¿Por quién ella? Por la enfermedad.

 

Versículo 5-11  Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. 8Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 9Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. 11Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

 

Miremos lo que hizo Jesús: Contrario a lo que hacemos nosotros, él dijo: nuestro amigo Lázaro duerme. Y a veces nosotros decimos: nuestro, ¡el tuyo!  Jesús estaba diciendo: el que está cerca de mí tiene el mismo valor que todos lo que están cerca de él.

 

Versículo 11-16 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 12Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 13Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 14Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. 16Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

 

El Dídimo, el incrédulo, el que siempre quiere una explicación en lugar de pensar: ah dice que era nuestro amigo y no, no era nuestro amigo. Dice que está dormido y ahora dice que está muerto. Pues vamos a morir con él.  Eso era una mentira de Tomás. Ni siquiera sabía lo que estaba diciendo.

 

Versículo 17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. ¿Por qué esperó Jesús a que pasaran cuatro días? ¿En qué día resucitó Jesús? Al tercer día. Si en el cuarto día Jesús no hubiese resucitado, entonces hubiese sido también declarado ciudadano muerto. Porque la ley de aquellos tiempos decía que mientras no pasaran tres días no se daba acta de defunción. En aquellos tiempos padecían mucho los ataques de catalepsia, es decir, de repente se quedaban y después volvían.

 

Y aquí Jesús obediente a la Ley y con el deseo y propósito que tenía, sabiendo lo que iba a hacer en el corazón de Betania, en la casa especial de Jesús, donde se encontraba el lugar confortable para él; Jesús tenía fijo ese propósito y dijo: es tiempo de poner en alto a Betania, una ciudad ignorada a la par que Nazaret. Y los contemporáneos de Jesús decían: De Nazaret no puede salir nada. Y Betania era comparada igual.

 

Jesús aquí encontraba ese confort tan especial y él dijo: Es tiempo de que Betania florezca, es el tiempo especial para Betania, pero para que obtenga este fin, necesito a los más íntimos, a los que tienen una relación estrecha conmigo; para ello entonces voy a esperar. Y la Ley va a declarar a Lázaro muerto, y en aquellos tiempos como ahora decían. Y lo que ya murió, ya no tiene remedio. Y Jesús se dirigió allá.

 

¿Cuáles serían los efectos de la muerte de Lázaro? Versículo 18-24 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

 

Como cuando decimos: Yo sé que soy el templo y la morada del Espíritu de Dios, yo sé que soy una porción de tierra consagrada a Dios, del polvo de la tierra yo fui formado, yo sé que Cristo me ama, y yo sé quien soy, y yo sé que Dios tiene misericordia conmigo... Eso ya lo sé. Parece que todo el tiempo nosotros sabemos eso.

 

Y aquí Marta la que verdaderamente era amiga de Jesús, le quiso demostrar a Jesús que ya sabía lo que él había enseñado. Ya sé que en el postrer día los muertos van a resucitar, ya lo sé Jesús. Como cuando tú y yo estamos congregados en la iglesia y estamos oyendo lo que el predicador dice, y decimos: ya lo sé, si yo conocía a Lázaro desde la Biblia, por supuesto; ya sé quien es. Es que este versículo ya lo sé. Y entonces te distraes y entonces, no eres sensible; y si el predicador es uno de esos sencillitos que a veces decimos: esto que predico ya lo sé, estamos como Marta, y entonces no puede florecer el tiempo especial para Betania, y mucho menos para una casa de gente amada por Jesús, tuvo una razón Jesús de esperar hasta el cuarto día.

 

Ahora, tenían amigos, a unos cuantas horas de que se enteraron que Lázaro había muerto dijeron: pues vamos con Martita y María, porque Lazarito ya se fue. Y corrieron, tenían amigos; ahí estaban y tal vez decía: es que qué hombre, qué bárbaro, hace ya cuatro días que murió. Y ahí seguían con ellas para que lloraran y lloraran.

 

Versículos 25-28 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.28Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.

 

Como quien dice: a mí ya me bombardeó, a ti también te habla, porque, ¿a poco dice la Biblia que Jesús le dijo que llamara a su hermana? No, pero ahí va, a ser partícipe de la vergüenza,  y ahí va corriendo María.

 

 Versículo 28-30   Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 29Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 30Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.  Esto significa que a penas supo Marta que venía Jesús, salió a su encuentro. Miren se salió del momento o del lugar en donde Jesús había propuesto estar.

 

 Versículo 31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. La siguieron pensando que iba al sepulcro, ésta va a seguir llorando al sepulcro, vamos todos ahí.

 

Versículo 32-33 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió. Jesús se estremeció en espíritu y se conmovió, él se colocó en una posición bien especial, pero no porque él quiso colocarse en ella.

 

¿Qué estremeció y conmovió a Jesús? Porque los judíos difícilmente lloraban la muerte de una persona. El duelo se llevaba por tres meses. Las plañideras eran las que contrataban para que lloraran, porque ay del judío (que en hebreo significa adorador), que llorara la muerte de una persona sin obedecer la Ley, eran tres meses de duelo.

 

Recuerdan cuando Usa, uno de los íntimos de David, rompió las reglas y se acercó al arca del pacto cuando era trasladada a Jerusalén, la tocó y cayó muerto. ¿Cuánto tiempo tardó David en regresar por el arca? Tres meses, porque la Ley determinaba que el duelo tenía que llevarse tres meses, y ay de aquel que llorara la muerte de un judío, y ¿saben por qué? Nosotros lo podemos decir hoy en día, porque el morir en Cristo es ganancia; entonces si alguien muere por qué llorar.

 

Pero aquí lo que estaba diciendo el apóstol es lo que había aprendido de las Escrituras, acuérdense que Saulo había sido un fariseo instruido a los píes de Gamaliel, y éste era un hombre que se había metido mucho en la Ley y no en los profetas, pero sí en el Levítico. Entonces obviamente había instruido de tal manera para mantener firme que cuando un judío moría se iba a un lugar especial y entonces había que hacer un duelo de tres meses. Que significaba tres meses de darse de alta en la patria celestial.

 

Entonces aquí algo conmovió en espíritu el corazón de Jesús, que estos judíos dijeron: pues no me importa la Ley porque hoy no puedo contener mi corazón, no solamente me conmueve que Lázaro mi amigo ha muerto, sino que aún el corazón de Marta y de María, han pasado cuatro días y sigue quebrantado.

 

Aquí no se trataba, y no hablo de romper la Ley, pero no se trataba de contener siempre lo que hay dentro. Jesús no se equivocó al decir: el buen hombre o la buena mujer del buen tesoro de su corazón, saca lo bueno. Y tú y yo estamos en Cristo Jesús y por lo tanto debemos entender que dentro de nosotros hay una dotación abundante de cosas buenas.

 

Sólo eso conmovió el corazón de Jesús, él no les dijo: oigan cálmense y dejen de llorar, que no me han escuchado tiempo atrás que yo he venido para que la Ley se cumpla, y una sola cosa que yo consienta que la Ley se está quebrantando, los fariseos y sacerdotes se me van a echar encima.  No, por el contrario en esos momentos Jesús guardó silencio, su espíritu y su cuerpo se conmovieron no solamente de ver a María, él ya sabía que María sufría. Pero de ver que esos judíos estaban haciendo lo que estaban haciendo, fue importante; en la vida de Jesús causó un efecto.

 

Aquí podríamos entrar en una reflexión: aunque nosotros alabamos y adorando a Dios, y aunque parece que siempre tenemos un buen semblante, tendríamos que preguntarnos cuándo fue la última vez que nosotros causamos conmoción en el que está a la diestra del Padre, sobre todo por un espíritu de unidad, porque esto era un tremendo espíritu de unidad, que se estaba originando en la casa de Betania, es decir, en la casa de las citas, la casa especial de Jesús.

 

Fíjese bien que todavía no está frente al sepulcro, apenas va en camino.

 

Versículo 34-35 Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. ¿Qué hizo Jesús? Lloró.  35Jesús lloró. Y todavía no estaba frente al sepulcro.

 

Versículo 36-39 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 37Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? 38Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

 

¿Cuál fue la orden que dio Jesús? Quitad la piedra.  Yo mencione acerca de nuestro interior, corazón, cerebro y aquello que nuestras extremidades mueve y que terminan con miembros. Yo he hablado del concepto de preservar la vida de una manera personal, bueno hay dos enfermedades que hoy han hecho pedazos al mundo:  El SIDA, de todos es conocido que es una enfermedad que se adquiere, hablando en términos generales porque no somos expertos, se adquiere:

 

1.- A través de una relación deshonesta, que puede ser adulterio o fornicación.

2.- A través de la sangre, o por utilizar jeringas contaminadas, normalmente por los drogadictos.

 

¿Conocen a alguien o han escuchado que alguien ha estado enfermo de SIDA, y que presuma o anuncie con bombo y platillos que lo tiene? No verdad, no, porque es algo que se mantiene en lo oculto; que no tan fácil hoy alguien pueda decir que lo tiene.

 

En Septiembre y Octubre, estuve yendo a una comunidad de sidosos en tercera fase, en fase casi terminal, y era impresionante darse cuenta el valor que la sociedad le dio. Estando algunos enfermos adquiriéndolo en hospitales. Nacen niños con SIDA. ¿Qué quiere decir SIDA? Síndrome de Inmuno-deficiencia Adquirida.

 

¿Has oído hablar del SIDAE? Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida Espiritual. Porque todo aquello que haces a escondidas te está avergonzando. ¿Qué es lo que corre en nuestra sangre? Debería de ser la sangre de cristo la que hizo que Jesús aceptara que había conmoción y llanto en unos judíos que no podían hacerlo, ya que apenas tenía cuatro días, no tres meses.  Creemos que el adulterio y la fornicación espiritual, no tienen valor. Y luego estamos cuchicheando haciendo las cosas deshonestas, y lo peor es que a veces en nuestro propio hogar, y cuando salimos y todavía estamos saludables “aparentemente” lo que menos queremos es que los demás sepan lo que está pasando en casa. No importa que sea el pastor o el líder, Dios sí es el que importa que lo sepa, porque Él está en todas partes.

 

Y entonces nuestro hogar ya no se convirtió en un hogar de citas especiales de Jesús; no importa que en ese hogar haya un convertido y dos no, no importa. Pero toda relación deshonesta que en lo espiritual nos afecte y que se lleva a ocultas, es algo que tarde o temprano se adquiere y donde se planta florece. Y aun tus hijos es una semilla que están recibiendo, y por lo tanto cuando empiece a crecer, porque sabemos que no es de inmediato; pero cuando empiece a crecer y tú digas vamos a la Iglesia, y ellos digan no, no quiero ir, no digas: ah la visión, los líderes, los maestros, no, es lo que sembraste ahí en la casa. Y entonces no se conmueve el corazón de Jesús para hacer algo.

 

Una segunda enfermedad, bueno yo así le llamo enfermedad; la CLONACIÓN, eso es un mal mental, no estamos hablando en términos religiosos espirituales. ¿Eran Marta, María y Lázaro hermanos? Sí verdad, pero no eran la clonación uno de otro, o sí. No. Y a veces tú y yo queremos tener en la familia puros clonados, y queremos que en la iglesia todos seamos solamente resultado de una clonación espiritual.

 

Ah porque nada más estoy viendo qué hace aquél, o viendo lo que hacen los míos, y lo que tengo aquí adentro empieza a enfermarse y podría morir; aunque el mundo ha declarado que lo único que no tiene remedio es la muerte; en Cristo ni la muerte es irremediable, porque en Cristo tiene remedio.

 

¿Recuerdan el hombre rico que todo el tiempo hacía fiestas y que a los pies de su puerta ignoraba a un hombre pobre, a un mendigo, a este harapiento que tenía heridas y los únicos que se acercaban para curarlo eran los perros? Es inevitable que el hombre rico pasara y lo viera, porque siempre lo veía.

 

Dice que querían ver, ¿a quién? A Lázaro, querían verlo con sus ojos. Y el hombre rico veía a este hombre pobre llamado también Lázaro, con sus ojos. Pero claro estaba fuera de su casa total no importa, mientras Lázaro no entre con su pandilla de perros a mi casa, no importa. Pero dice que Biblia que un día murieron los dos, y entonces Lázaro el mendigo fue a dar al seno de Abraham, ahí estaba, en un lugar súper especial.

 

El rico representaba el ojo que no quería ver lo que tenía cerca, porque cada que llegaba a su casa y pasaba, porque el rico lo tenía todo. Lázaro en griego significa socorro, bien de Dios.  Lazaros también significa virtud.  Pero cuando estos dos hombres mueren, el rico se fue al infierno, al lugar de tormento. Ahí este hombre rico gritaba, gemía y clamaba, y al único que quiso dirigir su vista fue a Lázaro, cómo no vio a Abraham no, a Lázaro. Entonces alzó sus ojos y dijo: por favor Lázaro ten misericordia de mí, mira yo tengo otros tantos más hermanitos por ahí, y este tormento es tremendo. Oye porqué no bajas tu dedito y me das un poco de agua, mírame cómo estoy.

 

Aunque Lázaro hubiera querido, ya no podía hacer nada con él, pero le dijo ve y predícales. Uno desde el infierno le estaba diciendo: dale las buenas nuevas a los míos. Ve por favor a ver a mis hermanos, haz algo. Vamos a resumirlo así, ese hombre rico fue el ojo que nunca vio lo que tenía cerca, pero lo vio cuando lo tenía lejos y ya no pudo hacer nada.

 

¿Hacia dónde ven tus ojos? No en la iglesia sino al salir, o al llegar a tu casa. Bueno si tus ojos ven hacia donde está tu esposa, tus hijos los que viven en tu casa, estás equivocando la mirada. Si tus ojos están en atención a los vecinos, estás equivocando también la mirada; y cuando nosotros equivocamos la mirada lo único que está pasando en nuestro interior es que pasan y pasan los días y no hay remedio para lo que hay muerto.

 

Podríamos resumir algunos puntos donde por ejemplo siempre oímos el mensaje y hablando de Lázaro y de aquello que está muerto, y de quitad la piedra y que Cristo removió la piedra y que salgan para vida. Pero le ponemos atención por ejemplo al asma, a la depresión, a los dolores de cabeza, la enfermedad mental, esquizofrenia, la fatiga y la hostilidad, y eso le rendimos al Señor. Indudablemente que el Señor hace algo.

 

Le ponemos atención a las desviaciones, la frigidez, la masturbación, la sexualidad, la homosexualidad, al lesbianismo, a la impotencia, adulterio, fornicación, y la infidelidad y se la rendimos a Cristo y queremos que él haga algo por nosotros. Y Cristo puede hacer algo.  También le decimos Señor mira yo tengo problemas por adopción, por inferioridad, por inseguridad, mentira, paranoia y hasta suicidio natural y espiritual, y se lo rendimos al Señor y el Señor hace algo.

 

Pero yo acaba de poner ejemplos bien comunes, lo que más le rendimos al Señor. Cómo padecen las mujeres por causa de la menopausia.  O aquellos que tienen esos dolores de cabeza llamados migrañas, y se los entregamos al Señor. Estamos tan atentos a todas esas cosas que este Lázaro no las representaba. Porque Lázaro fue declarado por Jesús que la muerte de él fue para glorificar a Dios, y estaba hablando de muerte.

 

¿Dónde murió Lázaro? En su casa Y sus hermanas no pudieron hacer nada por él. ¿Cuál fue entonces el propósito de que Jesús fuera allí?

 

Versículo 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

 

1.- Jesús dijo quitad la piedra, a ¿quiénes se dirigió? A los amigos de Marta y María. Porque otros no se hubieran atrevido a hacerlo. Jesús no se dirige a quien no está identificado con él. Y esto tiene mucho que ver con el SIDAE y la CLONACIÓN. Si nosotros queremos ver en casa y en la iglesia pura gente clonada, Dios no tiene propósitos con esa gente.

 

Jesús se dirige siempre, nunca al aire; siempre a quienes tienen una identificación, una relación con él. Por eso también se conmovió y lloró para que vieran los judíos que él también lloraba, él también era judío. Y a veces nuestra carga es sobre todo aquello que no se identifica con nosotros, y eso no nos va a dar ningún resultado.  Cuando a veces nosotros estamos con alguna carga oramos en términos generales y hay un concepto que dice: “A problemas específicos, soluciones específicas”.

 

Muchas veces pasa de que el predicador hace el llamado para que pasen los que están enfermos específicamente del estómago para orar por ellos, y nosotros empezamos a orar Señor cambia su vida, y que su alma se... Tú nada más ora por su estómago, él o ella pasó porque le duele el estómago, y a final de cuentas su alma se levanta contenta y su cuerpo fuerte, pero el estómago sigue tronando; porque se te olvidó lo específico: el estomago.

 

Veamos otra cosa: quitaron la piedra, versículo 41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto.  Mira hasta que quitaron la piedra Jesús se dirigió a su Padre, antes no.

 

Alguna vez le has predicado a un ebrio cuando está ebrio, pues nunca te va a oír ni se va a convertir.  Así traigas a quien traigas, hay una piedra que le impide oír; y si no quitas primero esa piedra, mira con todo amor y con toda emoción. Qué hicieron los amigos de Jesús, dijeron quitamos la piedra, no, no, este ya se emocionó; está bien que nos vio conmovidos, está bien que se conmovió junto con nosotros pro se pasa cómo que quitemos la piedra. No, ellos bien emocionados dijeron, hay que hacer lo que diga Jesús que hagamos,  y entonces fueron y quitaron la piedra.

 

Mientras no quitaron la piedra Jesús primero se dirigió al Padre, y Jesús es nuestro mediador, nuestro intercesor; y si tú y yo no quitamos una piedra personal o en el corazón de otro, el mediador no puede hablar con el Padre. Porque primero tenemos que hacer lo nuestro.  Ay, bien dice la Biblia cree en Jesús, y serás salvo tú y tu toda tu casa. Déjalos, déjalos han de creer en Jesús.

 

No ve, quita la piedra, y entonces el que se dirige siempre al Padre, el que está a su diestra intercediendo siempre por ti y por mí, se va a volver a dirigir al Padre, ¿sabes qué Padre? Ya se quitó la piedra del corazón de Guillermo, así que haz algo con él. ¿Qué crees que le va a decir el Padre a Jesús? Porque Jesús dijo: mi Padre trabaja y yo trabajo.

 

Versículo 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! ¿Qué hizo Lázaro?  Versículo 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. ¿Quién era Lázaro? Un amigo bien especial de Jesús. ¿Le convenía a Jesús que Lázaro muriera? Leímos en Juan 12 algo, que después la gente que a lo mejor rechazaba a Jesús, no creía por Jesús que él era Jesús; pero sí tan solo de ver a Lázaro ¿qué hacían? Creían en Jesús.

 

Imagínate a Jesús de brazos cruzados, que la gente viniera y alguien le dijera, el Pedrito o Juan: ahí viene mucha gente, y vienen a verte, déjanos protegerte, y Jesús bien tranquilo no se apuren, vienen a ver a Lázaro. Hay Jesús tú ya no vas a ser importante entonces. Ah cuando vean a Lázaro van a creer en mí, es más háblenle a Lázaro si está acostado, díganle que se levante que vienen a verlo a él. Nos podemos reír, pero es la verdad.

 

Jesús decía: Vaya hasta que cuento con uno. Mira Pedro, qué iban a creer en ti, tú siempre con tu carácter siempre; así me quiere Dios, qué iban a creer en ti Pedro. Déjalos que vean a Lázaro, dice que era un amigo amado por Jesús.  Representaba entonces todo lo bueno de Betania, era calidad, era virtud, era socorro de Dios. Entonces Jesús dijo, lo voy a dejar morir porque cuando yo vaya y a éste lo saque del sepulcro; pues la gente va a reconocer quién soy yo, de lo bueno que hay en Betania, de Lázaro.

 

Porque antes a la mejor les tenían celos, o envidias, a la mejor decían: este Lázaro, si este siempre ahí de chipilón con sus hermanitas, y hay van cuidándolo en la calle y todo no. A lo mejor tenían su concepto de Lázaro, pero Jesús hizo algo bien importante que quiere hacer en nosotros, y no los sepulcros blanqueados y los cristianos blanqueados, que es muy diferente.

 

¿Cómo salió Lázaro? La virtud de Betania específicamente de un hogar salió con los pies atados, con las manos atadas, y con la cara vendada. Imagínate si tú y yo fuéramos Lázaro después de cuatro días. Notemos ¿cómo llamó Jesús a Lázaro? Sí con autoridad, sí a gran voz, pero lo llamó por su nombre. ¿Sabía Jesús a quién se estaba dirigiendo? Sí, pro le gritó ¡Lázaro, y sal de donde estás! ¿Cómo salió Lázaro? Salió a brincos, saltando; por cuanto estaba atado de pies.   

 

Versículo 44b Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Para qué le va a gritar a Lázaro si ya está muerto. Jesús sí creo en ti hombre, pero ya este olor no lo vamos a aguantar, no necesitas hacer más milagros Jesús. Mira aquí está mi vida en la que has hecho tantos milagros, no me hagas pasar por este bochorno de que tenga que sacar lo que hay adentro. 

 

Pero Lázaro era una virtud de la casa, era el lado bueno del judío, era una persona especial, que después Jesús lo sentó a su mesa, antes de la Pascua, antes de celebrar la verdadera libertad del pueblo de la esclavitud, y que sabía que la gente nada más iba para verlo, y que cuando lo vieran creerían en Jesús. Era suficiente para la gente ver que ahí estaba Lázaro, el que había estado muerto, el que había estado dentro del sepulcro para creer en Jesús.

 

¿Quiénes desataron a Lázaro? Los mismo amigos. ¿Tú te acercarías a uno que tiene cuatro días de muerto? Porque el cuerpo es el cuerpo, y a la mejor salió saltando medio mal porque ya estaba débil. Y la Ley decía que cuidado que tocaras muerto. Y los amigos de Jesús recibieron la orden, los amigos de Lázaro, quitarle las vendas. Dice la Biblia que se las quitaron, si no, no hubiera estado sentado a la mesa con Jesús o si. Pero Jesús dio dos ordenes: 1.- Dijo Desatadle, y 2.- Dejadle ir.  Dejadle in se resume en griego como libertad. 

 

Y dijo Jesús: Todo el que crea en mí, tendrá una autoridad: atar y desatar; y todo lo que hiciera de esa manera aquí en la tierra, será hecho en los cielos.  Yo mencione que cuando Jesús estaba hablando de que el hombre bueno saca del buen tesoro de su corazón lo bueno.

 

Tú y yo tenemos ojos, pero también la gente en nuestros hogares, y la que nos rodea tienen ojos, ¿cuándo fue la última vez que permitiste que otros quitaran una piedra en tu corazón, no para que salga lo muerto malo; porque a la mejor alguna vez cuando venimos a cristo obviamente nuestras condiciones fueron diferentes. No importa la edad que tengamos, quizá la razón por la que venimos a los pies de Cristo fue adulterio, fornicación, envidias, robo, celo, mentira, infidelidad, inseguridad; por alguna razón de éstas, por algún vicio llegamos a Cristo. Y  le dijimos Jesús yo te recibo como mi único y suficiente Salvador y te ruego que entres en mi corazón...

 

Y alguien nos dijo, mira en estos momentos está quitándose la piedra que te había convertido el corazón en un sepulcro de muerte por causa del pecado, y le dimos esa aplicación y fue bien especial para nosotros. Pero tampoco ha faltado alguna vez cuando alguien de los tuyos ha llegado y te ha dicho: Es que tú no puedes olvidar tu pasado, es que yo sé quién eras, o quién fuiste. Ándate con cuidado porque se perdona pero no se olvida. Y eso te ha detenido a ser lo que Dios quiere que seas.

 

Pero el propósito de Dios con esto es otro, cuando hable de cristiano blanqueado estaba mencionando que tu vida y mi vida si son el templo de Dios son como Betania, solo en nuestro interior Jesús encuentra un lugar confortable para tener una cita especial contigo y conmigo; y a lo mejor aquí adentro tú tienes sepultados todos tus buenos propósitos, tus buenos sentimientos; y dices es que la vida me ha  tratado tan mal, yo sé que ahora estoy en Cristo, pero hay raíces, yo antes era una persona expresiva, alegre,  una persona que amaba.

 

Saben mi abuelo y después mi padre me decían: Tú siempre di lo que sientes bueno y aunque los demás no hagan buen uso de ello, tú ya eres un vencedor. Pero es que aquél yo siempre que le quiero dar una sonrisa, me hace una mala cara, cuando me quiero acercar a mi esposa a mi esposo me dice ay ya quítate, hace 50 años que estamos casados. Eso ya no es para nosotros.

 

Y cuando me acerco a mis hijos y mi pasado me detiene: si ayer le pusiste la mano encima, hoy no te puedes acercar a acariciarlo. Y a veces no puedo confiar en mí mismo porque esto y esto y esto.  Y Jesús hoy está para hablar por nombre al buen tesoro que tienes tú adentro  y que hace mucho que no quieres ver, que no le quieres poner atención.

 

No es que ya me enfrié, ya no soy como antes porque mira cómo me has tratado, mira la vida cómo me ha tratado. Jesús está para decir al Espíritu Santo que quite la piedra que le impide que tú y yo desatemos y demos libertad a los buenos sentimientos. Ese es el éxito de un hogar cristiano.

 

Aquellos que se guardan sus sentimientos  son cristianos blanqueados que por dentro a Lázaro lo tienen sepultado, y no podemos negarlo, más de una vez haz contenido lo bueno de ti, porque no quieres que te maltraten, que te rechacen. Es que mi padre hace 10 años falto en la casa, es que mi madre hace tiempo me puso la mano encima. Y a veces quisiera decirle cuánto le amo, pero hay algo que me lo impide, sí, una piedra que te impide fluir en lo bueno que hay en tu vida.

 

Donde está Cristo hay cosas buenas. No es que mi familia es una inconversa y cada que voy se ríen de mí, ¡No importa! Tú ve y dile miren vengo a mostrarles al Lázaro que hay aquí; y el día de mañana van a querer ver lo bueno de ti.  Y cuando alguien veía a Lázaro qué hacía? Creía en Jesús.

 

Cuando los que no han creído como tú en Cristo, los tuyos; conozcan tu Lázaro les va a preocupar más por ver tu Lázaro. Ah sí, yo quisiera que venga mi prima , mi tía, a veces habla tan bonito.  Están buscando el Lázaro de ti que tienes ahí metido sepultado, y cuando vean que ese Lázaro es todo bien que sale de tu corazón, dirán creo que voy a empezar a creer en ese Jesús, cuándo me invitas al templo. ¡Ya para qué, hace 20 años que te lo estoy diciendo, ya ni puedes caminar! ¿Por qué? Jesús dijo: Para que ames al prójimo necesitas amarte a ti mismo.

 

Dice la Biblia: El bien y el mal están en nosotros. ¿Cómo se vence al mal, cuál bien? El que tienes aquí adentro. Sabes qué hace el mal se esconde, se oculta entre el bien.  Cuando el bien lo empiezas a dar tarde o temprano aflora el mal, y cuando el mal no tiene con quién asociarse se va.

 

Aprende a mirar a los que junto a ti están dispuestas a quitar la piedra que en tu corazón impide que los buenos sentimientos y las virtudes salgan, no importa que salgan saltando, no importa que los tengas ahí como atados, cuando salgan serán desatados y puestos en libertad; y entonces la gente te buscará y dirá pues no me hables de tu fe, disfruto mucho el tiempo cuando estoy contigo. Amén. .