INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

DERRAMA TU CORAZON ANTE EL SEÑOR

 

Oscar Valdés

 

 

Cuando abro la Biblia, una de las enseñanzas que he recibido es que se abre la boca de Dios; y en el momento que uno abre la boca de Dios, el Señor tiene algo para ti y para mí, y esta palabra que Dios tiene para nosotros es palabra de bendición.

 

Hoy quisiera hablarle un poquito acerca de Samuel, que fue un importante profeta del Señor, y quisiera hablarle de antes de que él naciera, antes de que él fuera concebido en el vientre de su madre. Hoy quisiera hablarle acerca de Ana y de dos mujeres, la primera de la que hoy vamos a hablar,  pero más que nada de las cosas que puede darnos a nosotros en este caso Ana.

 

1 Samuel 1:1-2  Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana, (este varón va a tener mucho significado en lo que vamos a hablar en esta tarde), hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. 2Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía.

 

Vamos a empezar por esto, en este caso nos dice la Palabra que Penina era la mujer que sí tenía hijas, que sí tenía hijos y que Ana no. En este momento Ana era una mujer que efectivamente pedía a Dios por un hijo, por alguien que pudiera tener en su vientre. Y es muy importante que usted tome muy en cuenta esto que le estoy hablando acerca de Penina y de Ana, porque vamos a encontrar algunas diferencias entre ambas.

 

Versículo 3 Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová. Y yo le preguntaré en este caso ¿Elcana era un hombre de Dios? Sí. ¿Por qué? Porque dice la Biblia que cada año, cada vez que necesitaba ir a adorar al Señor, y dice: Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí.  Hoy no vamos a hablar de ellos, aunque aquí los menciona, voy a hablar del padre de ellos, del sacerdote. Pero nada más por tomarlo en cuenta estaban dos hijos de Elí: Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová.

 

Versículo 4 Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Quiero decirle que en aquel tiempo cuando iban a sacrificar, el padre, la cabeza del hogar entonces decía: venga toda la familia y les voy a dar una parte para que suban y ofrezcan sacrificio a Jehová, y suban y vayan a ver al Dios de dioses y le den sacrificio. Y les daba su parte a cada uno de ellos, tanto a sus hijos como a su mujer. En este caso estamos hablando de Penina, y al final voy a regresar a Penina, ponga mucha atención por favor.

 

Y a cada una daba su parte, pero mire lo que son las cosas, mire el corazón de este varón que decía a Ana: te voy a dar una parte escogida, porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y mira lo que son las cosas, y viene la primera aplicación de este día, a mí me gusta mucho cada vez que hablo de la Palabra tener una aplicación.

 

Y aquí viene la primera aplicación, fíjese nada más cómo este varón empezaba a decirle a Ana te voy a dar una parte que es diferente a todas las demás. Ya le hacía diferente porque no tenía hijos, porque creía que el no tener hijos era algo malo para él. Y entonces primera aplicación: ¿cuántos de nosotros nos sentimos menos porque el Señor no me ha respondido lo que yo quiero? Y entonces le digo: Señor,  como no me has respondido y a mi amiga, a mi hermana, a mi compañera de banca sí le ha respondido, entonces yo merezco algo especial, yo merezco que me trates de una manera diferente; y el Señor trata a todos sus hijos de una manera igual.

 

Primera aplicación que quiero que tomes en cuenta en esta parte de la Palabra del Señor. Tú aunque no hayas oído la respuesta del Señor, el Señor te está tratando con el mismo amor, con la misma ternura, con la misma misericordia que a cualquiera de tus hermanos.

 

Versículo 5 Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y mire lo que hacía la otra señora que le llamamos verdad. Y le decía está bien, sabes qué, lero, lero, tú no tienes hijos, yo sí tengo hijos; tú no puedes, tú no la haces; tú eres cristiano, tu Dios no te ha respondido. Y esta mujer se burlaba y se burlaba dice ahí y la hacía irritarse y la hacía enojarse y la hacía que se molestara.

 

Pregunta: ¿cuánta gente te ha molestado por ser cristiano (a)? ¿Alguien te ha molestado por ser cristiano? ¿Se han burlado de usted? Y mire lo que son las cosas, mire lo que le hacía esta mujer a Ana, y mira cómo le dice el Señor, no dice el Señor: la otra señora del marido, le dice su rival porque peleaba, porque le irritaba. Versículo 6a  Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola.

 

  ¿eres cristiana? Has de ser una aleluya. ¿Tú eres cristiano? Debes de ser esos que alaban a tu disque Dios, has de ser un cristiano de esos que ha de llorar mucho los domingos, te has de pasar todo el domingo en la iglesia. Los han de irritar, de molestar.

 

Segunda aplicación: ¿qué tanto te preparas durante toda la semana para poder estar en fuerza con Jehová de los ejércitos y decir: a mí no me pueden irritar, a mí no me pueden molestar, a mí no me pueden hacer sentir menos. ¿Qué tanto estás en el Señor para que no te irriten? Y mira aquí hay una parte, donde quiero que tomen en cuenta que no voy a hablar tanto de los dos personajes que ya le hable sino de Ana.

 

Y mire lo que son las cosas, esta mujer Penina, a Ana la irritaba, la enojaba, la entristecía por no tener hijos; y ahora imagínate que cada año que esta mujer la irritaba.  Yo me imagino que cuando salían los hijos a jugar volteaba y le decía a Ana: Ya viste a mis hijos qué hermosos son, ya viste mis hijas qué hermosas sn; ya viste como tengo prosperidad yo y tú Ana no.

 

Y dice la Escritura versículo 7 Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Fíjese cómo Ana estaba irritada o le irritaba en este caso su rival. Y aquí viene la diferencia que empezamos a ver aquí. Fíjese bien lo que dice la Palabra.

 

Versículo 8  Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?  Ya casi le dice ¿Qué no está aquí tu muñeco? ¿Qué no está aquí una persona para cumplirte? Mire cuántas veces nos equivocamos y creemos que nosotros podemos hacer las veces de lo que aquella persona está queriendo tener. Y le digo al marido, pero también le hablo al padre, al hijo, al hermano.

 

Muchas veces, no sé si le ha pasado; a nuestros pequeños cuando se acercan a  nosotros y nos dicen: oye papá tengo un problema... ¿tú, a tus 4, 6, 8 años vas a tener problemas? No, problemas yo, yo que tengo 49 años, ahí sí tienes problemas hijo. ¿Qué problemas puedes tener si tienes al mejor papá del mundo?¿Qué problemas puedes tener tu mujer si tienes al mejor esposo del mundo? ¿Qué problemas puedes tener papá si tienes al mejor hijo del mundo?

 

Tercera aplicación:  Deja de pensar tanto por Dios. ¿Qué para qué quieres a Dios si mira aquí me tienes a mí? ¿Para qué quieres a cristo si me tienes a mí? ¿Cuántas veces queremos tomar el lugar del Señor? Ese lugar no lo puedes tomar, puedes buscar ser como Él, buscar tratar de ser como Él; pero nunca vas a ser Él. Vas a ser un medio, un siervo del Señor para ser parte de Él.

 

Vamos a la parte especial de este mensaje: Y Ana le dice bueno pues sí eres importante en mi vida, pero déjame ir a ver a Dios. Versículo 9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová.

 

¿Qué era Elí? Era un sacerdote, el sacerdote que estaba en el templo. Y voy a regresar después a esta parte que es muy importante. ¿Dónde estaba Elí? No estaba dentro del templo, estaba junto a un pilar estaba sentado. No estaba adorando, no estaba orando, no estaba en su función de sacerdote. Fíjese bien en esta parte, porque después vamos a regresar. ¿Dónde estaba Elí? Dice la Palabra del Señor, sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová. No estaba adentro, andaba afuera.

Versículo 10 Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. Y mire lo que son las cosas, Samuel nació después de este pasaje que estamos leyendo, Samuel quiere decir: pedido a Dios. Pero lo que yo quiero que empecemos a ver para que me empiece a ayudar a armar cómo Ana empezó a hacer su oración, empezó a mirar a Dios. Y dice la Palabra cómo: lloró abundantemente.

 

Dijo ¿sabe qué Dios Jehová? Hoy vengo a derramar mi llanto, hoy vengo a derramarme toda ante ti. No vengo a darte una parte, no vengo a darte un pedacito, vengo a darte todo. No vengo a alabarte a mitad de alabanza o a adorarte a mitad de adoración, sino que vengo a adorarte y adorarte a ti. Y lloró abundantemente.

 

Y adelante vienen tres palabra importantes Versículo 11a E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos. Y no creo que halla dicho sin pasión o sin fuerza, sin creer, sin fe. Y dice: E hizo voto diciendo Jehová de los ejércitos si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí. Una pregunta antes de continuar, ¿usted cree que Dios se acuerde de usted? ¿Los domingos? ¿Nada más los domingos? Sí, Dios se acuerda de sus hijos todos los días, Dios nuestro Señor se acuerda de ti todas las mañanas, todas las tardes, y todas las horas en que tú también te acuerdas de Él. Dios nuestro Señor está pensando en ti, a está acordándose de ti, y si ya eres bautizado bueno pues estará tu nombre en el libro de la vida.

 

Continuando con el versículo 11b mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí,  y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva. Y fíjese lo que son las cosas, no le dijo dame cualquier hijo, dame una niña, dame un... no, le dijo Señor quiero un hijo varón.

 

Otra aplicación: cuando oras a Dios le pones explícitamente lo que quieres de Él. Ay Señor prospérame, pues qué tanto quieres que te prospere. Ay Señor dame un varón ¿Cómo lo quieres? Cómo quieres el varón, si es que andas buscando matrimonio. Dame una varona. Un chavo por ejemplo, ah entonces ¿le puedo pedir con todo y medidas? Pues pídeselas.

 

Fíjese en este caso de ana cómo ella fue muy específica, Señor dame un hijo varón. Y qué de cosas interesantes puede ser esta parte, cuántos de ustedes piden al Señor?. Seguimos con el versículo 11c  Y yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. En aquellos tiempos el no pasar navaja sobre su cabeza era que se quedaba su cabello como tal, y que no pasaban navaja por su cabeza. Y mire lo que son las cosas, Ana estaba orando, orando.

 

Versículo 12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Ella estaba orando largamente, no es de que llegó diez minutos antes de que terminara el culto para agarrar la colita de la oración. Diez minutos antes de que termine la alabanza para agarrar el pedacito, no. Llegó puntual a ver a Dios, y se puso a orar largamente, y mire ella estaba derramando su corazón, su alma, ella estaba derramando todo lo que tenía adentro ante Jehová de los ejércitos. Ante Él estaba poniendo todo lo que ella tenía.

 

Ubíquese y trate de utilizar su imaginación; imagínese a una mujer que la irritan, que la enojan, que están duro y dale con que no tiene hijos; así el esposo diciéndole no te preocupes yo te amo, no importa que no me des hijos, yo te amo. Sabe que para el judío una de las cosas importantes era que pudiera tener hijos varones, descendencia. Imagínese si este varón, sí es cierto lo dice la Palabra te amo, pero también era un varón que le exigía a Ana a tener hijos. Y ella: hoy voy a subir a ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos pero voy a orar, voy a llorar con él, voy a hablar de corazón a corazón.

 

Y mire lo que son las cosas, no le hablaba de voz a voz a Jehová, le hablaba de corazón a corazón. ¿Hace cuánto tiempo que no le hablas de corazón a corazón a Dios? Dile Señor no se va a escuchar mi voz, pero te voy a derramar mi corazón, te voy a derramar lo que yo tengo para que estemos hablando tú y yo de corazón a corazón. Y que podamos estar en una comunicación especial, diferente con Dios.

 

Y en el versículo 14 dice que Elí la estaba observando. Y mire es por ejemplo, hace un momento yo estaba observando al hermano Juan que estaba aquí hincado cuando estaba la adoración; imagínense a Elí que está el hermano Juan aquí y que Elí le está viendo, está volteando a ver a Juan; a ver Juan te estoy viendo haber si estás orando. Dice la Palabra de Dios: le estaba observando, la estaba viendo el sacerdote Elí a Ana. Y ahorita regreso. ¿A dónde andaba Elí?

 

Y Elí estaba ahí nada más viéndola, imagínate que hay un hombre, un sacerdote que nada más te está viendo. A ver la boca qué dices, qué no haces, qué estás haciendo. Cuidado.

 

Versículo 13  Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Mire nada más, no se movían sus labios, no expresaban palabras. Iglesia este varón andaba sentadito en una silla fuera del templo, fuera del ambiente, fuera de momento en que esta mujer estaba entregando su corazón, su alma; estaba entregada en una comunicación perfecta con Dios y él andaba sentado en la columna, (por eso le dije que iba a regresar a esta parte). Hermano, hermana, no se enoje pero a veces que usted llegue tarde y ya todos están en un momento de adoración y usted llega y se pone a ver simplemente, no los va a tomar por ebrios, pero no va a entender el mover del Espíritu Santo.

 

Aplicación: La puntualidad te hace hacer y estar en el mismo mover el Espíritu Santo. Si acostumbras o piensas: no pues mientras agarra calorcito la iglesia, que empieza la alabanza ya llego cuando hay muchas formas de alabar tu nombre... ahí llego nada más hasta remolineando, remolineando... Espérame no vas a estar en la misma frecuencia, perdóname la expresión, de Espíritu Santo que los que llegaron temprano a orar, a presentarse a Dios y decirle: Señor aquí está mi corazón y hoy vengo a alabarte.  Cosa importante hermano, hermana PUNTUALIDAD, dice el Señor hoy, puntualidad.

 

Y mira lo que le dice Elí, mira lo que quiero llamar tu atención es que fíjate: Ana hablaba con su corazón a Dios, y solamente se movían sus labios y su voz no se oía y Elí la tuvo por ebria. Fíjese qué tan fuera de la frecuencia andaba el hombre.  Déjeme darle un testimonio rápido. Yo tengo 14 años de convertido, y déjeme decirle que un día así un día llegué como ustedes, yo tenía como tres domingos de estar convertido, y entonces hacen un llamamiento, bueno pues el Señor me llamó. Pasó al frente y pasa un varón a orar por mí, sin más ni más así: Señor aléjalo del alcoholismo este borracho que... 

 

Mire me sentí tan mal, de verdad estuve a punto de salirme de la Iglesia e irme a mi casa, qué cristiano ni qué nada. Le doy gracias a Dios porque fue Él quien me salvó y no el hermano que oró por mí.  Pero lo que sí hice fue que me levanté y le dije: ¿hermano qué cree? Que no me salvó el Señor de borracho. Ah, pues es que sabe qué, yo llegué un poquito tarde y pensé que el llamamiento era de alcohólicos, para gente que tomaba. Este hermano creyó, como llegó tarde, que el llamamiento de la persona que en ese momento predicaba era: el que tenga problemas con el alcoholismo, pase. Perdóname es que llegué tarde, es que estaba en el portal sentado en mi silla, y estaba en mi cama muy a gusto, llegué tarde.

 

Aplicación: Sea puntual con su cita con Dios. La cita no es con el pastor o la pastora, o con el hujier, o con el maestro de escuela dominical, ¡no! Su cita es con Dios. Es hermosa la Palabra de Dios.

 

Versículo 14  Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. Fíjese nada más, y estamos hablando del sacerdote del templo, porque también son seres humanos que se equivocan como tú y como yo. Y le dice: oye ya deja de estar borracha, ya deja de estar tomando, ¿hasta qué hora te vas a bajar la cruda? Así le estaba diciendo, le estaba diciendo eso cuando ella estaba derramando su corazón, su alma, su llanto ante Jehová de los ejércitos. Y este varón le dice: ¿Hasta cuándo vas a dejar de estar ebria? ¿Hasta cuándo vas a dejar de estar tomando? Gloria al Señor, Aleluya porque nos enseña tantas cosas, no por esto.

 

Imagínese que cuando va entrando Ana, ¿ella llegó molesta al templo? Sí, recuerde que todos los años la hacía enojar su rival, imagínese que cuando está el sacerdote sentado en su silla, le dice a Ana: Oye aquí no se aceptan borrachas. ¿Qué hubiera hecho Ana? Recuerde que iba molesta, yo creo que hubiera dicho: ¡cómo que ebria yo! No hombre, yo vengo a ver a Dios, a Jehová de los ejércitos.

 

Versículo 15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. He derramado todo lo que traigo, he derramado lo que tengo. No te distraigas estando sentado en el portal del templo, no te distraigas sentadito; mejor métete a la presencia de Dios y camina junto a Él.

 

Versículo 16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Fíjese, Ana estaba hablando, y dice sí he estado hablando. Conocemos y cantamos la alabanza de “Abre mis ojos Señor, para poderte ver”, y en este caso Ana estaba abriendo su boca, pero no su boca del cuerpo sino su boca del alma y del corazón.

 

Versículo 17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Gloria a Dios, yo no he encontrado y he tratado de buscarlo en diccionarios bíblicos, en algún lado en donde diga Elí, oye Ana discúlpame tienes razón, no andabas ebria. No, en ningún lado; lo he buscado y no lo he encontrado en ningún lado.

 

Pero sí dice algo muy importante y es la parte que nos interesa en este momento comprender, es una parte en donde le dice el Sacerdote de Dios, y es en su vestidura ahora sí de sacerdote, ahora sí te entendí, ahora sí me quité aquella vestidura de hombre que me equivoqué creyendo que estás tomada, que me equivoque creyendo que estabas ebria; ahora si te hablo como sacerdote que soy de Dios y te digo: Ve en paz, porque Jehová te va a conceder lo que tengas en tu corazón. Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.

 

Versículo 18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino. Y fíjese lo que dice más adelante:  Y comió, y no estuvo más triste.

 

Fíjese bien: y no estuvo más triste. Hermano, hermana, ¿cuántas veces has venido a este altar, cuántas veces has doblado tus rodillas en casa, cuántas veces has pedido: Señor concédeme esto, o te pido aquello; y tú te levantas de aquí y tú sigues triste, y sigues acongojado.

 

Y Ana se paró con una fortaleza de fe, con una fortaleza de espíritu; comió, se levantó y dijo: Ya no más estoy triste. Pregunta: llegando a casa su rival ¿le habrá hecho burla? ¡Claro que sí!, claro que le hizo burla. Je, je vas otra vez al templo, vas a adorar a Dios y de todas maneras no tienes un hijo. Lero, lero, candelero, no lo tienes.  Y ahora la diferencia: ¿ella seguía triste? ¿A ella le afectaba lo que quijera la rival? ¡No! Fíjate el poder de una oración, fíjate el derramamiento de un corazón, de un alma y de un todo ante Jehová, ante Cristo, ante Dios.  Gloria al Señor.

 

Versículo 19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá.

 

1 Samuel 1:11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí.

 

Versículo 19b  Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. Se llegó a ella quiere decir que estuvo con ella, que tuvo relaciones sexuales con ella. Y Jehová se acordó de ella. ¿Por qué se acordó de ella? Porque Ana derramó su alma, su corazón, todo su ser con Dios, con Jehová de los ejércitos, porque era su hija.

 

Versículo 20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo. ¿Recuerdan qué le había pedido Ana a Dios? Un hijo varón. Jehová te va a conceder la petición de tu corazón. Por eso ten cuidado lo que le pides hermano, hermana; Ay Señor ahí lo que tú quieras.  Dios le dio un hijo y  le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.

 

Versículo 21-22a Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. 22Pero Ana no subió. Y aquí nos vamos a detener. Yo conozco mucha gente, muchos hermanos que le han pedido a Dios un hijo, una casa, un trabajo, un aumento de sueldo, un auto, un marido, una esposa; y aquí me quiero detener porque muchas personas utilizan esa bendición que Dios les dio para dejar al que se las dio y se olvidan de que hay un solo dador que es Dios.

 

Y ¿por qué no vas ya a la iglesia? Es que tengo que cuidar mi carro, es que tengo que trabajar de lunes a sábado y el domingo es para descansar, Dios me bendijo con el trabajo pero ahora tengo que descansar. Y entonces utilizas la bendición que Dios te dio para abandonar a Dios, para dejar a un lado a Dios, y se nos olvida que el único que da es Él. Y ahí lo dejamos. ¿Por qué no viniste a la Iglesia? Pues quién cuida a mi hijo, Dios ya me bendijo con el chamaquito pero me quedo en mi casa porque le vaya a dar gripe, ya ves los calores que han hecho últimamente, y luego ponen el ventilador en la iglesia entonces le da frío, y luego llora y como que al pastor le molesta, o llora y a la hermana no le gusta abrazarme por eso. Y ponen todos los pretextos para no venir al que le dio.

 

Hermano, Dios te está bendiciendo todos los días. ¿Estás vivo en Cristo Jesús? Gloria a Dios, pues Él nos dio en la mañana la vida. Y mire que hay muchos hermanos que no vienen al que les ha dado todo. Bueno pues ahora vas a decir: Ah entonces la Ana se quedó en su casa a pesar de la bendición no llevó al hijo varón a la iglesia. Era su hijo, era su primer hijo, era algo que había estado pide y pide y pide, porque además quiero decirles que su rival no tenía solamente un hijo, tenía hijos e hijas la rival; y durante todo ese tiempo Ana le estuvo pidiendo a Dios un hijo varón. En este caso cuando sube a ver a Jehová de los ejércitos, lo va a ver para decirle Señor quiero un hijo varón. Que ya vimos todo este proceso.

 

Pero fíjese la hermosura de la obediencia, la hermosura de las cosas que Ana nos enseña en esta día.  Y Ana se lo llevó a ver a Jehová, a Dios y le dice: versículo 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.  Ana jamás le dijo: Pues mira Señor te lo doy pero me siento re mal porque te lo di a ti, pero ni modo no hay de otra hay que dártelo, ahí esta. Haz lo que quieras con él. Ya me voy... Y nos vamos enojados con Dios porque le damos y le damos al Señor.

 

A mí me encanta llegar a las iglesias donde me ha dado la bendición Dios de predicar, porque empiezas a oír las cosas locales,  pues bueno hay cosas que uno no conoce. De repente oyes: oigan nos faltas 60 mil pesos para esto, ¡ay Señor porqué tanto! Sabes, Ana le dijo al Señor: aquí está mi hijo, aquí está lo que más amo. ¿Tú crees que amaba a Samuel? Pues era su hijo y el único.

 

¿Eres papá o mamá? ¿Amas a tus hijos? Uyy, es que son borrachos, no importa porque son mis hijos y los amo.  Pero son prietitos, no importa pero los amo. Pero son chaparros, pero es chaparrito bien lindo.  Es que son bien flacas, flaquitas pero bien lindas; es que son chinas, chinas pero preciosas. Imagínese lo que Ana amaba a Samuel. Y le dice: Señor yo un día te dije va a ser tuyo. Y si tú quieres te puedes regresar al versículo 11 donde dice: Yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida.

 

Señor yo no sé si me vas a responder, pero yo soy una mujer obediente, yo soy una mujer que obedece, que da, yo soy una mujer agradecida. Aplicación: ¿Cuánto de lo que Dios te da económicamente, le das a Dios? ¿Cuánto? ¿Cuánto de lo que Dios te da en sabiduría en talento le das a tu Dios? Y además le adoras, y además le dices Señor aquí tienes lo que tú me has dado y ¡gloria a ti Señor, te adoro, te alabo, aleluya Señor! O metes la mano a la bolsa y dices: traigo cuatro y te doy uno para que me queden tres. ¡No señor! Te doy TODO, te doy TODO.

 

Yo no le voy a hablar acerca de Samuel, aunque sabemos que él era un profeta de Jehová, él ungió a reyes, él escuchó la voz de Dios, que es otra parte hermosa en este libro en el cual Elí también estaba en la frecuencia de Samuel. Pero hoy el Señor te dice: Yo pues lo dedico también a Jehová todos los días que viva, será de Jehová.  Y algo también importante es la última parte de este versículo que dice: Y adoró allí a Jehová.

 

Qué alegría te ha dado Dios, qué alegrías te ha dado el Señor, qué alegrías ha puesto Dios en tu corazón, hoy Dios está hablando a través de su Palabra y te dice: Una mujer que fue obediente, una mujer que tuvo alegría, una mujer que fue derramado su corazón ante Dios, una mujer que tuvo las características que hoy te digo está hablándote el Señor. Es el momento o el tiempo en el cual Dios te está llamando para que lo vengas a ver a Él, yo sé porque así lo dice el Señor que tú has querido en muchas veces derramarle tu alma a Dios, derramarle tu corazón a Jehová de los ejércitos, a Cristo Jesús.

 

Él hace unos años derramó su sangre por ti y por mí, y Él está vivo a la diestra del Padre. Hoy tenemos un abogado, un intercesor ante el Padre para poder venir a Él y derramar tu espíritu, tu alma y tus lágrimas a Él. Si tú tienes una petición especial que decirle hoy al Señor, y este día es especial porque el Señor está en medio de nosotros; si hoy tienes una manera de pedirle algo al Señor, y no solamente un hijo; yo te exhorto a que vengas delante de Jehová de los ejércitos y derrames tu corazón, tu alma, tu espíritu al Señor.

 

Hoy te dice Jesús: ven a mí, si tú eres una persona, un hombre una mujer qué quieres que el Señor conceda algo en lo cual has estado luchando, orando y has estado día a día pidiéndole a Dios, hoy el Señor te está llamando a su presencia y que se lo pidas.  Dice el Señor pídemelo para que pueda yo concederte lo que tú quieres, pero háblame de corazón a corazón; de alma a alma; de espíritu a espíritu. Levántale tu corazón y tu espíritu al Señor, y está seguro que hoy el Señor está oyendo tu voz. Amén.