INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

COLUMNA Y BALUARTE DE LA VERDAD

 

Gustavo Martínez

 

 

   

1 Timoteo 3:15 Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
 

He podido advertir algo en general de los cristianos, que cuando leen las cartas de Pablo a Timoteo y a Tito, nada más leen por encimita y si se detienen en alguna parte porque dicen: “qué bárbaro cómo tienen que ser nuestros líderes”. Porque aquí dice, si vemos los subtítulos: requisitos de los obispos, requisitos de los diáconos, un buen ministro de Jesucristo. Y habla para los que sirven.

 

Normalmente son cosas que le pasamos a los líderes, “pero qué tremendo, cómo le está hablando Dios a nuestro pastor, le habla fuerte, más le vale a nuestro pastor ser como dice aquí la Palabra, y más le vale al Co pastor, y al pastor de jóvenes y de adolescentes,  y al misionero y algunos que están lidereando la iglesia, ser como dice aquí el Señor porque si no les va  ir mal”.

 

Pero pocas veces son palabras que nosotros agarremos para nuestra vida, porque no queremos palabras de compromiso; insisto, son palabras que se las pasamos a los demás. Y la Palabra de Dios establece, y nosotros podemos ver estas cartas, que son precisamente para todo cristiano; son cartas que Pablo envió para toda la Iglesia. Tanto Timoteo como Tito son cartas dadas para decirnos cómo debe funcionar, cómo se debe comportar la Iglesia, qué debe hacer. Son cartas eclesiales que son muy importantes y que tenemos que conocer, ¿por qué? Porque hablan sobre el gobierno de la Iglesia, habla sobre lo que Dios quiere, sobre lo que tiene en su corazón para con la iglesia.

 

Aquí nosotros podemos advertir como está hablando precisamente el apóstol Pablo de que va a ir con Timoteo y estas cartas que le manda tienen un propósito de ser, es precisamente que sepan cómo conducirse en la casa de Dios, en la Iglesia del Dios viviente, que es columna y baluarte de la verdad. Y aquí me llama mucho la atención porque el apóstol utiliza términos arquitectónicos. Pablo no era arquitecto, Pablo, dice la Palabra que era un doctor en la Ley y su profesión era mercader, hacía tiendas.

 

Y me llama mucho la atención porque Pablo no es arquitecto mas sin embargo, utiliza aquí palabras de arquitectura, y me gustan y me llaman mucho la atención. Yo en términos generales cuando voy en el automóvil con nuestro hermano Rugerio, arquitecto de profesión, me gusta irle preguntando, porque me gusta aprender; sobre el por qué esto es así, y por qué hicieron esto acá, y por qué no hacen esto. Él me contesta y me va explicando muchas cosas y entonces yo he ido entendiendo un poco sobre arquitectura.

 

Y yo puedo advertir esto cuando veo que el Señor me da este versículo y digo: columna y baluarte de la verdad. Términos que está utilizando el apóstol Pablo, que debemos conocer para entender el propósito de la Iglesia, el propósito de Dios para con nosotros.

 

Y lo primero que quiero que notemos es que está hablando de columna. ¿Qué es una columna? Es un elemento arquitectónico de figura cilíndrica que tiene como función sostener una edificación. Una columna va a sostener un edificio, va a sostener una edificación; lo que se haga necesita columnas que le sostengan. Dependiendo del tamaño de la edificación son las columnas que se deben poner.

 

Nosotros podemos advertir que cuando se inicia una gran construcción, un gran edificio, comienzan a excavar y excavan cantidad de metros, y ya que los excavaron esa cantidad de metros, 30 ó 40, depende del tamaño del edificio, según los pisos que vaya a tener; si va  ser un edificio de más de 30 pisos como el que hicieron en Reforma, abajo tiene que haber la misma cantidad de metros que hacia arriba. Pero hacia debajo de cimientos, de columnas.

 

Es muy interesante ver como lo hacen y como meten las columnas, algunas prefabricadas y las entierran para golpear y que queden perfectamente sólidas. Esas columnas van a permitir que se sostenga toda la edificación, si no se ponen la cantidad de columnas necesarias o del grosor necesario para sostener la edificación, esa edificación se viene para abajo tarde o temprano. Por ello las columnas son importantes.

 

Nuestro cuerpo tiene una columna, la columna vertebral, y ésta nos sirve para mantenernos erguidos, para poder estar de pie. Si nosotros no tuviéramos la columna vertebral, nos arrastraríamos, no tendríamos la capacidad de enderezarnos. A nosotros no nos endereza ni nos mantienen erguidos nuestras piernas, es nuestra columna vertebral. Si nuestra columna vertebral está bien, todo nuestro cuerpo va a estar bien Si nuestra columna vertebral tiene algún problema, nosotros vamos a empezar a tener problemas al caminar, tal vez vamos a cojear un poco o nos va a doler alguna parte, en fin vamos a tener algún problema y normalmente todos los problemas que son de la cintura hacia abajo son producto de problemas en la columna vertebral. Si nuestra columna vertebral está bien, todo nuestro cuerpo va a estar en un buen funcionamiento.

 

En los edificios es exactamente lo mismo, si las columnas son las columnas indicadas y están en la cantidad que deben estar, lo que se edifique sobre esas columnas va a aguantar los pisos, no va a tener ningún problema. Habría problema si se construyen más pisos de lo que está planeado y programado.

 

Cuando nosotros oramos al Señor sobre la visión del auditorio, le pedimos que nos guiara en el tamaño, en la dimensión que quería el templo. Dios nos dijo que aunque fuera una iglesia de multitudes, debería tener una capacidad límite, que vamos a tener diferentes servicios, pero cada servicio de una determinada capacidad por diferentes razones y nos explicó cuáles eran las razones.

 

Cuando nosotros vimos que eran para 2,500 personas en un culto y además 1,500 personas en clases en sus salones, es decir, el edificio albergando 4 mil cristianos al mismo tiempo, vimos cuáles eran las necesidades, le dije a nuestro hermano Rugerio que hiciera los cálculos necesarios. Posteriormente me presentó los proyectos de los cálculos en cuanto a columnas, cantidad y dimensiones  de éstas. Me presentó los cálculos del tamaño de las varillas, del cemento, de lo que se necesita para todo lo que se tiene que hacer. Las trabes, las contra trabes, en fin, me dijo todo lo que tenía que hacer, pero sobre todo todas las columnas.

 

Las columnas estarán hechas para resistir la edificación que se va a hacer, para que albergue a 4 mil personas, ésa va a ser su capacidad. Si nosotros por un emocionalismo y ya que estemos los 4 mil decimos: vamos a echarle otro pisito para dar clases, nada más para unas 500 personas, hermanos, eso se nos viene abajo, porque va a estar calculado  para un peso determinado y no mayor.

 

Este lugar en el que estamos, está calculado para una cantidad de personas, para resistir cierto peso. Esto cuando se construyó la primera parte, el primer piso con su loza, tenían otro propósito para lo que sería utilizado. Aquí se fabricarían suéteres, iban a meter maquinaria y por lo tanto lo hicieron para que soportara 350 kilogramos de peso cada metro cuadrado, es decir, nosotros aquí no tenemos problema, estamos sobrados, nos resiste perfectamente bien este lugar porque su resistencia es mucha.

 

Cuando habla el apóstol Pablo y dice columnas, tenemos que mirar qué es una columna. La columna tiene la función de sostener una edificación.

 

La siguiente palabra que dice es baluarte, ¿qué es un baluarte? De acuerdo al diccionario es una obra de fortificación de figura pentagonal que sobresale del muro exterior. Un baluarte tiene la función de dar amparo, apoyo y defensa. Esto lo dice el diccionario. Cuando el apóstol Pablo habla de baluarte yo estoy entendiendo que está hablando de un lugar de fortaleza, de un lugar que al verlo está manifestando que está diseñado para la guerra, para resistir más que una columna. Y es importante que nosotros entendamos que Dios desea que su Iglesia sea una edificación sólida, que dé amparo, apoyo y proteja a quienes están dentro de la edificación; que sea una edificación bien construida que resista los embates del enemigo. Esto es lo que quiere Dios para la Iglesia.

 

1 Corintios 3:9-10 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. 10Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

 

A mí estas palabras me impactan mucho. Yo le pregunté al hermano Rugerio ¡Qué es un perito arquitecto? Es una persona no solamente que conoce la arquitectura, esta profesión, sino que está en la capacidad de hacer un peritaje y ver si está bien hecha una edificación o no. Pablo utiliza otra vez palabras claves: Yo soy un perito arquitecto, es decir, estoy más allá, tengo la capacidad para construir ver que esa construcción se haga dentro de lo que debe ser.

 

El apóstol dice que primero va a edificar él para que lo que se ponga sobre él resista, y eso que se puso encima, que es más fundamento, sobre ello se ponga más y se pueda seguir sobreedificando. Dice la Escritura que vosotros sois edificio de Dios. Tú y yo formamos parte de un edificio, del edificio que Dios está construyendo y que Dios está levantando. Conforme a la gracia que Dios le dio a Pablo, él pone un fundamento, es decir, pone columnas que resistan a que otro venga y ponga encima otras columnas. Y para que otro pueda venir y encima de esas columnas ponga más y siga sobre edificando, y la Iglesia siga creciendo y no se detenga.

 

Aquí no va a pasar como puede suceder a nivel material como decía, que si sobre edificamos más de lo que hemos calculado, la construcción se viene para abajo; en el Señor no. Si nosotros edificamos en el fundamento que es la Palabra, en el fundamento del Señor va  a ser una edificación, una base que va a resistir lo que se ponga encima. Si seguimos edificando sobre el fundamento del Señor, y seguimos edificando la Palabra conforme y la voluntad de Dios, encima podemos edificar más.

 

Y podemos seguir aumentándoles, y seguir creciendo, creciendo, sin tener ningún problema, al contrario, Dios quiere que esto hagamos. Dios quiere que sigamos construyendo y levantando. Cada uno de nosotros tiene que edificar. El edificar el edificio, el edificar el templo, edificar el Cuerpo de Cristo no es función de una persona, ni es función de un grupo ministerial; el edificar es algo que a todos nos corresponde y en lo que todos y cada uno de nosotros tenemos que participar. No podemos hacernos a un lado, no podemos decirle al Señor: “yo no puedo edificar en tu casa, yo no voy a sobre edificar, que otro lo haga, tú sabes que yo trabajo mucho, que no tengo tiempo, tú sabes que estoy muy complicado, tú sabes cómo es mi esposa, que si yo no estoy con ella viendo la televisión 4 horas diarias se molesta, tú la conoces como es de quisquillosa. Si mis hijos no me ven durmiendo 3 horas en la tarde se van a sentir, van a creer que estoy enfermo, que me siento mal. Entonces, yo no tengo tiempo Señor”. El Señor no te va a contestar, te va a ignorar y no vas a recibir las bendiciones que Él tiene para ti.

 

Construir y edificar nos corresponde a cada uno de nosotros tomando el lugar que debemos tener. Yo no puedo tomar un lugar que a mí no me corresponde, tengo que buscar en la voluntad de Dios cuál es el lugar en el que yo tengo que estar, en dónde encajo, cuál es mi función y realizarme y proyectarme en esa función para edificar de acuerdo al propósito de Dios.

 

¿De qué están hechas las columnas y baluartes de la Iglesia? Lo dice el apóstol Pablo en 1 Timoteo 3:15, de la verdad. De eso son las columnas y baluartes de la Iglesia. La principal característica de la Iglesia de Cristo, de la Iglesia del Dios viviente como dice el apóstol Pablo, es la verdad. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla, porque Dios es verdad. No tenemos un Dios de mentira, Dios no habita en medio de la mentira, Dios habita en la verdad.

 

Deuteronomio 32:4 El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.

 

Nosotros podemos advertir algo que es muy importante, Dios tiene esta característica, Dios es verdad. Por lo tanto amado hermano todo lo que Él dice en su Palabra es verdad y se cumplirá, absolutamente todo. Dice nuestro Señor Jesucristo en Juan 8, que el diablo es el padre de mentira. Dios es un Dios de verdad; nosotros podemos estar confiados y seguros que al estar en el Señor, en Dios, tenemos un Dios de verdad que va a cumplir cada una de sus promesas. Si aquí en la Palabra dice que nos vamos a ir al cielo y vamos a vivir con Él, amado hermano nos vamos a ir con Él y vamos a vivir con Él, porque Él lo dice y Él es verdad.

 

Si Dios dice que existe un infierno a donde se va a ir el pecador, donde se va a ir aquel que no le recibió amado hermano, existe un infierno a donde se va a ir el pecador, es sencillo. Nosotros no tenemos que estar pensando en nuestra mente que qué nos querrá decir Dios, como muchos teólogos están cuestionando y están fluyendo fantasías mentales. Si Dios aquí dice que un papel es blanco, ese papel es blanco aunque lo veas rojo. Lo que dice la Biblia es la verdad, no hay otra, es la única. Nuestro Señor Jesucristo lo dijo: yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Él es verdad, en él no hay mentira, no hay variación, Él es de una forma, Él fue, es y será del mismo modo, en Él no hay cambio, Él siempre es y es verdad.

 

Al hablar de columna y baluarte de la verdad, la Palabra está hablando de algo que es importante: de que Dios mismo es esa columna que sostiene a la Iglesia. Columna y baluarte de verdad son las características de la Iglesia, significa que Dios mismo es la columna que sostiene la Iglesia, Dios mismo es el baluarte que sostiene la Iglesia. Que fortalece y que resiste y que permite que los embates del enemigo no nos hagan nada, Él es.

 

Dice en el Antiguo Testamente en cuanto al Señor Jesús, 1 Juan 5:20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero (es decir, a Dios, al Padre); y estamos en el verdadero (en el Padre), en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios (Jesús), y la vida eterna.

 

La Palabra nos establece que Dios es un Dios Trino, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Dios por lo tanto es verdad, y al ser Dios verdad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son verdad. Nosotros estamos en ellos, ellos están en nosotros; Dios, y es lo que quiero que comprendamos, es que entregó su Palabra, entregó la verdad a la Iglesia. ¿Para qué nos entregó su Palabra? Para que la Iglesia edifique sobre ella. Nosotros tenemos que edificar sobre la Palabra de Dios, tenemos que edificar sobre este fundamento, tenemos que edificar sobre el Señor dentro de lo que Él está estableciendo.

 

Pero además tenemos un compromiso muy importante y para eso nos entregó también su Palabra, para que nosotros la transmitamos al mundo, para que demos al mundo la verdad que Dios nos ha revelado. Nadie más va a transmitir al mundo a Jesús, lo tenemos que hacer los cristianos, nosotros, el pueblo de Dios. Nosotros en los que Dios ha confiado su Palabra, su verdad a nuestra vida. Nosotros, que Él ha venido a nuestro cuerpo a hacer morada. Él que ha venido a nosotros con su Espíritu Santo y con el Señor Jesús.

 

Hay algo más que tenemos que resaltar en 1 Timoteo 3:15a, y habla de dos cosas que son diferentes aunque en apariencia son iguales. Escrito está: Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios. ¿Qué es lo que nosotros tenemos que entender y qué entendemos cuando leemos la casa de Dios? Lo primero que entendemos es que Dios se está refiriendo a una habitación física, al lugar en donde Él habita, se refiere a un templo.

 

Ustedes recuerden cuando David va a construir, él empieza a reunir las ofrendas y dice: para levantar casa a Dios. El Señor le dice: no, tú no lo vas a hacer, tu hijo construirá porque tú has derramado mucha sangre. David le dice a Salomón: hijo está en la voluntad de Dios que tú edifiques casa a Jehová. Ya tienen todo listo, muere David y Salomón se da a la tarea y dice: Yo edificaré, yo estoy dado a la obra de edificar casa a Jehová.

 

Y nosotros estamos viendo algo físico, estamos viendo un templo. ¿Qué es lo que nosotros vamos a hacer en el terreno? Vamos a edificar casa a Jehová. Por lo tanto, el templo es a lo que se refiere la Palabra cuando habla de la casa de Dios. Pero en segundo término aquí está diciendo algo más: la casa de Dios que es la iglesia del Dios viviente.

 

Quiero destacar que este concepto de Iglesia, ya no se está refiriendo a un lugar material, a algo físico, aquí la Palabra de Dios cada vez que habla de la Iglesia se está refiriendo a todos los que conformamos al Cuerpo de Cristo Jesús. Se está refiriendo a nosotros, a la gran Iglesia que es universal de nuestro Señor Jesucristo. Hay una diferencia al decir el templo y el decir la Iglesia. Edificar el templo es edificar la construcción, edificar la Iglesia es edificar lo espiritual, lo que tú y yo tenemos que ser dentro de la voluntad y de los propósitos de Dios.

 

Edificar la Iglesia es levantar a todos sus miembros dentro de lo que Dios establece. Edificar un templo amado hermano es muy sencillo, nosotros podemos edificar un templo aún de unos cuantos metros, traemos cemento, varilla, ladrillos, grava, arena y empezamos a edificar y hacemos un lugar como éste en un momento. Eso lo podemos edificar y pronto.

 

Edificar un templo es sencillo, pero edificar la Iglesia eso lleva tiempo porque el edificar la iglesia ya habla de cambios de actitudes, de cambio de hábitos, de cambio de pensamientos, de cambio de sentimientos de las personas. Implica una conversión, implica un compromiso; edificar la iglesia implica trabajar para el pueblo, para la Iglesia como lo dice el Señor.  Y esto no es sencillo, porque vamos caminando creyendo que vamos bien, y de repente por cualquier obstáculo nos caemos, nos desbarrancamos y nos damos cuenta que estamos exactamente igual que hace 5 ó 10 años, que no hemos avanzado nada y que todo lo que yo creía que había sido edificado resulta que no lo fue. Nosotros tenemos que edificar de acuerdo a la Palabra de Dios la casa y la Iglesia, dos conceptos distintos.

 

Efesios 2:21-22 En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

 

Y aquí podemos advertir cómo cambia la Palabra y cómo juega el apóstol Pablo con estos dos conceptos. Primero está hablando de un edificio bien coordinado que crece, para hacer un templo, un lugar, una morada de Dios física. Y de inmediato dice el apóstol que también tú eres juntamente, con este templo, edificado. Es decir, no solamente un lugar físico sino también tú como humano en lo espiritual vas a ser y eres edificado, ¿para qué? Para una cosa: para que Dios more en ti, para que el Espíritu Santo more en ti, en tu cuerpo para que habite en ti.

 

Cuando la Palabra de Dios establece como dice Pablo en Timoteo, que tú sepas como conducirte en la casa de Dios, créeme que el apóstol Pablo no se estaba refiriendo a cual debe ser tu actitud y tu comportamiento dentro de la casa, dentro del templo; que si platicas que si no platicas; que si te duermes o no; que si hablas fuerte o no; que si hablas quedito con el que esté al lado, que si hablas a susurros o no. No, podemos advertir en la iglesia idólatra cómo entran al templo, todo mundo habla en susurros, muy bajito, y eso lo ven bien, y eso está bien. Y en los templos cristianos, en las iglesias en el Espíritu, los niños corren y gritan, y los papás están quitados de la pena.

 

Nadie les ha dicho el comportamiento aquí adentro, “es que vas a hablar a susurros, y si tú ves que tu hijo grita o corre le das un coscorrón”. Nadie se lo ha dicho, ¿por qué? Porque estamos entendiendo que eso no es lo importante en cuanto al comportamiento, nosotros estamos entendiendo en cuanto al comportamiento algo más profundo, estamos entendiendo que nosotros nos estamos convirtiendo y somos un templo, un templo físico, un templo material porque somos materia, que albergamos en nuestro interior a Dios. Y al albergar a Dios en nuestro interior tenemos que conducirnos de un determinado modo en este templo.

 

Nuestra conducta debe de ser de una determinada forma, debo saber cómo conducirme aquí en este templo de Dios, en esta casa de Dios. Mis sentimientos, mi mente, cómo se van a conducir aquí. Porque podemos aparentar muchas cosas en la Iglesia, aquí podemos comportarnos de un determinado modo, y de hecho lo hacemos. Pero la Palabra de Dios es un poquito más profunda, para que nosotros podamos entenderlo y por esto está hablando la Palabra del Señor de dos cosas que van juntas: del templo y la Iglesia. Tú formas parte de la Iglesia y ahora tu vida en lo particular es un templo. Eres un templo en donde habita el Dios viviente, y formas parte tú como miembro de una Iglesia que es del Dios viviente.

 

Por lo tanto es sencillo, tú tienes que ser una columna y baluarte de la verdad. Una columna y baluarte que aloje a Dios y dé testimonio de ello a los que te rodean. Es decir, tú tienes que ser verdad, lo que hay en ti tiene que ser la verdad. ¿Cuál verdad? la única la que dice la Palabra. ¿Cómo me debo comportar? Sencillo, como dice la Palabra. ¿Cómo debo ser? Como dice la Palabra. ¿Qué debo sentir? Lo que dice la Palabra, ¿qué debo hacer? Lo que dice la Palabra, es fácil. Y esto lo podemos resumir muy sencillo: No al pecado, sí a la verdad de Dios en nuestra vida.

 

Filipenses 1:9-10 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, 10para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.

 

Hermano el contexto de esta Palabra es que el apóstol Pablo está hablando a todo creyente. Pablo está orando a Dios, está levantando una oración poniendo en las manos de Dios a los creyentes, y aquí a todos los creyentes Pablo les dice algo: Sé irreprensible. ¿Qué significa ser irreprensible? Que nadie tenga algo que reprenderme a mí. Que mi comportamiento sea de tal modo que aunque me vean con lupa no me puedan reprender, porque todo lo que hago está dentro de la voluntad de Dios. Eso es ser irreprensible. Que nadie se puede levantar y juzgar y criticar, y señalarme, nadie.

 

¿Por qué? Porque yo estoy dentro de la voluntad de Dios, haciendo lo que Dios establece. Eso es ser irreprensible. Y esto que el apóstol Pablo le dice a los filipenses, es lo mismo que nosotros estamos viendo y vamos a regresar a 1 Timoteo 3:15  Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

 

Y esta carta nos está hablando a todos. Nosotros pensamos seguido que lo que está escrito en Timoteo es exclusivamente para los líderes. Nosotros podemos advertir de acuerdo a la Palabra a los Filipenses que no solamente esta palabra es para los líderes, sino para todo cristianos, es para ti y es para mí. Es para que hagamos compromisos con Dios. El otro día decía una persona en el Instituto de Cristo para las Naciones: es que toda la Palabra de Timoteo se la está hablando a los líderes nada más, le está hablando a obispos, a diáconos, a pastores, y a los varones, y por qué nos discriminan.

 

Versículo 11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.

 

Quiero destaca esta palabra para ti mujer, no se está refiriendo aquí a la mujer del pastor o del co pastor, o a la del evangelista o del misionero, no se está refiriendo a la mujer de los que moderan. Dice: las mujeres. Todas las mujeres, al comportamiento de todas las mujeres de la iglesia, y debe ser honesto. Y otra palabra que yo he visto que está con mucho conflicto porque yo espero que las mujeres de la Iglesia no, porque dice: no calumniadoras. Cuidado con las calumnias, mucho cuidado.

 

Sobrias y fieles en todo, y tal vez sería bueno mujer que vieras a qué se refiere fidelidad en todo. Porque tal vez tú le eres fiel a tu esposo, y tal vez siempre has utilizado la palabra fidelidad o fiel cuando te estás refiriendo a tu comportamiento a tu actitud y a tus principios con tu esposo. Pero la palabra de Dios habla de una fidelidad en todo, y esto es bueno que tú lo adviertas y que tú lo veas, ¿a qué se refiere la escritura, qué te está diciendo a ti mujer Dios cuando te está diciendo: honesta, no calumniadora, sobria y fiel en todo?  Es un gran compromiso.

 

Dios quiere una iglesia que sea una columna y baluarte de la verdad, una Iglesia que cumpla con sus principios, una iglesia que cumpla con sus mandatos, con sus estatutos, con todo lo que Él establece, eso es lo que el Señor quiere. Que tengamos un comportamiento que sea digno de Él, que Él pueda decir: esta hija es una columna, es un baluarte de la verdad.

 

Recuerda cuando vino Satanás con Dios (Job), platicando le preguntó el Señor: ¿de dónde vienes? Y Satanás le dijo: de recorrer la Tierra. ¿Y qué has visto en ella? Uhmm tanta maldad y tanta iniquidad. Y Dios le dijo: Y ¿qué tal mi siervo Job, quién como él? Imagínate ese momento que Dios esté reconociendo lo que tú eres ara Él. Y que en un momento determinado quisiera venir Satanás como el gran acusador que es, que quisiera venir con Dios para decir: vengo a acusar a tu pueblo, vengo a acusar a Levantaré, porque sus miembros... Y que Dios le diga: momento, momento, todos los miembros de Levantaré, todos mis hijos ahí son columna y baluarte de la verdad, ¡vete, mentiroso! Imagínate.

 

Eso a mí me emociona, y eso a mi me mueve para que el Señor ponga sus ojos en mí y me tenga un lugar bien seguro junto a Él. Yo quiero en ese día que Él tiene redestinado para ello, llegar a esa gran mesa en donde nos vamos a sentar a cenar con el Cordero, con nuestro Señor Jesús, y yo quiero estar ahí, y yo no quiero ocupar el último lugar, yo quiero ocupar un lugar cercano a él. No sé tú pero yo quiero ser esto.

 

Dice la Palabra del Señor en Apocalipsis, el que permanece, el que es victorioso hasta el final, ese será columna en el templo de Dios. Tiene promesas el Señor, pero tú tienes un compromiso, ser columna y baluarte de la verdad.

 

Amén.