INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

VIVIR EN INTEGRIDAD

 

José Antonio Cano Mirazo

 

 

Tito 2:7-8 Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.

 

Pablo le escribe a Tito, y al igual que a Timoteo, escribe cartas que van dirigidas a la Iglesia. Son cartas consideradas como cartas doctrinales porque van precisamente dirigidas a la Iglesia para enseñarle a la Iglesia cómo debe ser, cómo debe caminar, cuáles son los fundamentos, cómo se debe sostener, en fin, les habla de aspectos sobresalientes.

 

Y me llama la atención estos dos versículos de manera especial, por lo que el Señor ha venido hablándonos estos tiempos, y el día de hoy vamos a hablar sobre una palabra específica de estos dos versículos que es INTEGRIDAD. ¿Qué es la integridad? Dice el diccionario: que tiene calidad de íntegro. Íntegro, dice el diccionario, que es recto. Integridad por lo tanto es aquella que muestra una persona que camina en rectitud.

 

Esta palabra proviene de dos palabras en griego, una es afthoria, que significa libre de marcha. Y otra es adiafthoria, que es sin corrupción. Hoy en estos días, más que nunca, nuestro Dios está formando una Iglesia que tenga gente con un corazón íntegro, con un corazón libre de mancha, libre de corrupción, libre de pecado. ¿Por qué? Por una razón, porque esto es lo que fortalece a la Iglesia, la integridad, la integridad de sus miembros.

 

El que nosotros como miembros de la Iglesia, del Cuerpo de Cristo seamos íntegros, va a fortalecer a la Iglesia y va a permitir que la obra de Dio crezca, va a permitir que tengamos bendición y que caminemos de acuerdo a lo que Dios establece. Nosotros necesitamos por lo tanto, mostrar un corazón recto delante de Dios y delante de los hombres.

 

Hay quien dice que integridad es lo que eres cuando nadie te ve. Cuando nadie te ve es cuando sale lo que realmente tienes e tu interior. Por ejemplo, a mí me llama la atención cuando ponen esas cámaras escondidas en los elevadores. Se sube alguna persona muy seria, van otras personas; todos van serios, todos van atentos al piso en que se encuentran, y en el momento en que se bajan varios y se queda uno solo, no importa que sea grande, no importa que esté muy bien vestido, que traiga traje, empieza a hacer cosas raras, empieza a salir una parte de su interior que no se manifiesta cuando hay otras personas.

 

Y yo creo que eso es uno de los problemas que tenemos lo cristianos, que mientras están otros cristianos, mientras hay gente que nos conoce, nosotros nos mostramos de un determinado modo. Y nos mostramos muy rectos, nos mostramos muy bien; cuando venimos a la Iglesia nos mostramos maravillosos, hasta nuestra familia nos quiere y somos algo especial. Pero cuando no estamos con hermanos en la fe, cuando no estamos en la Iglesia, cuando hay gente que no nos conoce, cambiamos, somos distintos, somos diferentes. ¿Por qué? Porque no tenemos un corazón recto, tenemos problemas con la integridad.

 

Vamos a mirar las características de una persona íntegra. Y yo puedo encontrar en la Biblia, en un versículo características muy importantes. En Éxodo 18:21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.

 

Yo aquí puedo encontrar cuatro características primordiales de una persona íntegra. Y advirtamos que una persona íntegra es lo que está buscando Dios. Dios quiere un pueblo íntegro, quiere cristianos íntegros, y si esto nosotros lo actualizamos al día de hoy, nos dría la Escritura: además escoge tú de entre todo el pueblo cristianos de virtud, temerosos de Dios, cristianos de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos en el liderazgo.

 

Y vamos a mirar la primera característica: varones, cristianos de virtud. ¿Qué es la virtud? Dice el diccionario bíblico que la virtud es el conjunto de cualidades tales como la bondad, el valor y la moral que denotan o caracterizan a alguien. Y agrega que la virtud es la fortaleza moral de actuar de acuerdo con los principios del deber. Una persona por lo tanto que tiene virtud es una persona que va a actuar con los principios establecidos por Dios. Que tiene una moral de acuerdo a la Palabra, y que siempre va a actuar de esta manera, no se va a desviar, siempre va a haber una rectitud.

 

Nosotros podemos ver en 2 Pedro 1:5 Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento. El apóstol Pedro está haciendo un llamado muy importante, está diciendo: “mira, no es todo el tener fe”. Por supuesto que es la parte primordial la fe, que nosotros creamos en Cristo Jesús, que nosotros le reconozcamos como Señor y Salvador de nuestras vidas. Es importante que nosotros tengamos una fe bien cimentada, una fe firme, una fe que sepa que Dios va a actuar y va a hacer lo que sea necesario. Y va a actuar aún para traer bendición a nuestra vida, pero eso no lo es todo.

 

Para que esta bendición venga, para que tu fe esté cimentada y esté fortalecida, tú necesitas algo, necesitas agregar a tu fe virtud. Es decir principios, valores, todo lo que Dios establece, lo tienes que poner por obra en ti, si no tu fe no va a servir.  Tú no puedes decir que tienes fe en Jesucristo y actuar de una manera distinta a la que él establece en su Palabra, no es posible, chocarías. Aún la gente del mundo, la gente que no es cristiana lo sabe, y cuando ve a un cristiano que actúa de una manera  contraria a la Palabra, dice: “pues qué, ¿no que es cristiano? ¿Qué pasó? Qué, para ser así que a veces es de un modo y después de otro, mejor yo me quedo como estoy”. La misma gente sabe que a nuestra fe se tiene que acompañar con virtud, con principio, con valores, con rectitud, lo dice la Palabra. Y dice el apóstol Pedro, y a la virtud le tienes que agregar conocimiento. Yo no puedo tener la virtud que dice la Palabra, la virtud que yo debo tener si yo no tengo conocimiento de las Escrituras.

 

Cada día yo necesito profundizar más en el conocimiento de la Biblia. Si nosotros no leemos todos los días y meditamos, y reflexionamos y analizamos lo que está escrito en la palabra de Dios, nosotros vamos a estar estancados y no vamos a poder ser esos hombres y mujeres de virtud que Dios quiere. Dios quiere hombres y mujeres de virtud, quiere un pueblo que se levante con fuerza, con poder en esta época porque estamos viviendo los tiempos finales. Y viene y se va a levantar una gran cosecha de parte de Dios, y necesita que el pueblo que ya está en Él esté en sus características, sean cristianos, sean gente íntegra.

 

Segunda característica que veíamos en Éxodo 18:21 Temerosos de Dios.

 

Eclesiastés 12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Y aquí es importante aclarar algo, la palabra temor no significa miedo. La palabra temor se puede calificar como reverencia, como reconocimiento de la majestad, poder y santidad de Dios. Y eso es lo que te va a llevar a ti a cumplir con sus mandamientos, a cumplir con todo lo que está escrito en su Palabra.  El ser temeroso de Dios significa que yo amo a Dios, yo le reconozco, yo le respeto y por lo tanto yo voy a hacer lo que Él establece en su Palabra.

 

No es el temor que en un momento pudiéramos considerar de que si no hago esto, tengo temor de que me vaya a mandar al infierno. ¡No es ese temor! Me da miedo que si no me porto bien va a caer un rayo del cielo y me va a consumir. ¡NO! Dios no es así. Debemos de entender por lo tanto que el temor se está refiriendo no al miedo sino al amor que debe haber en ti por Dios. Para que ese amor te mueva a hacer lo que Él establece.

 

“Señor yo te amo, y aunque a mí me gustan estas cosas del mundo como yo te amo, las dejo de hacer porque no están en tu voluntad y hago lo que a ti te agrada”. Es distinto y de esto se agrada Dios. Y Dios está buscando cristianos temeroso de Él, cristianos que le amen, cristianos que sean capaces de poner por obra su Palabra; eso es lo que Él quiere.

 

Tercera característica, dice: varones, cristianos de verdad. Cuando la Escritura dice varones de verdad, habla de gente, hombres o mujeres, de gente recta, de gente íntegra, de gente que no se desvía en lo establecido por Dios. Que si Dios dice: “tienes que caminar por este camino”. Por ahí vamos a caminar, no nos vamos a desviar ni a derecha ni a izquierda, vamos a hacer lo que Él establece. Varones de verdad porque vamos a hacer la verdad, y sabemos que Dios es verdad. Y por lo tanto lo que Dios establece es la verdad no hay otra.

 

En el mundo muchas ocasiones cuando se habla de verdad y de mentira, al igual que del bien y del mal entran en polémicas muy absurdas, en polémicas de que bueno mira tenemos que definir ¿qué es la verdad? Porque lo que para ti es verdad, tal vez para mí no lo es. Y lo que para mí es verdad tal vez para ti no. Y son conceptos absurdos, son filosofías baratas desde mi punto de vista, porque la Palabra es bien clara, y la Palabra establece la verdad como tal, y la mentira de igual modo la califica. Ahí está establecido.


Y la verdad es todo aquello que procede de Dios. Esto es la verdad y lo que Dios quiere que hagamos es la verdad y nosotros la tenemos que hacer. Por lo tanto Dios quiere cristianos que caminen en su voluntad, en su verdad. Que no andemos de un lado para otro, a veces con la verdad, a veces con la mentira, a veces de un modo, a veces de otro; a veces flaqueando aquí, flaqueando en esto otro. Y Dios quiere gente íntegra y gente que aún se deleite en Dios, se deleite en su presencia.


Salmo 1:1-3
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,  que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

 

Y analiza estos versículos; en el primero habla sobre la integridad de la persona. Una persona íntegra dice la Escritura, una persona que no anda en los consejos de malos. No anda haciendo lo que otros le aconsejan que haga que no va de acuerdo a Dios. Alguien que no está en los caminos de los pecadores, alguien que camina en santidad, alguien que camina de acuerdo a lo que Dios establece, alguien que conoce la Palabra y la pone por obra. Alguien que ni siquiera, dice, se ha sentado en silla de escarnecedores.

 

Un escarnecedor es aquella persona que es burlona, aquella que se goza con burlarse de los demás. Aquella persona que toda la vida se está burlando de alguien, ese es un escarnecedor. Ese que todo se le hace muy chistoso; “ay ¿ya viste a ese? Jajaja. ¿Y ya viste a este otro? Jajaja”. Ese burlón es un escarnecedor. Dice la Palabra: quien camina en santidad, quien no anda en consejo de malos, quien no anda en camino de pecadores, quien no anda juzgando, criticando y burlándose de los demás, esa es una persona íntegra. Y esa persona íntegra tiene un lugar especial.

 

Y en el versículo 2 habla de esa persona, de ese cristiano en su relación con Dios y su amor por la Palabra. ¿Por qué? Porque dice que es una persona que se deleita en la Palabra, en la Ley de Dios, en sus Mandamientos. Es alguien que la lee y se goza en poner por obra lo que está leyendo. No es alguien que lee y diga: “ay otra prohibición. Mmm, pues qué, todo es pecado. Qué barbaridad, para dónde vamos a ir caminando de este modo, nos está quitando Dios toda la libertad”. ¡NO! Es una persona que va leyendo y se va gozando con lo que lee.


Te vas gozando cuando vas encontrando nuevas cosas en la Biblia, cuando Dios te va revelando lo que está ahí escrito y lo vas haciendo, lo vas tomando para ti. Te gozas, te deleitas y dices: ¡qué hermoso! No había leído esto, no había puesto atención en esto, a pesar de que lo he leído 30 veces no me había fijado la profundidad de esta palabra”. ¿No sé si alguna ocasión te ha pasado?  Si no te ha pasado, necesitas leer más la Biblia. Nos pasa cuando estamos leyendo la Biblia, y cuando estamos analizando y meditando en ella.


Y dice la Palabra: si tú te estás deleitando, ¿te deleitas en leer la ley de Dios? Si tú te deleitas en sus mandamientos, si tú te deleitas en sus leyes significa que Dios está en tu corazón de una manera plena, ¿por qué? Porque estás viendo todo lo que procede de Él con gozo. Te deleitas con Dios en su presencia, a través de la comunión con Él, a través de la oración, como lo decía hace un momento el Señor a través de la profecía.  Deleitarte en Él es entrar en oración en su presencia, no solamente para decirle “DAME”, es para conocerle, para sentir su presencia, para sentir su gozo, para sentir que estás en Él, para sentir su bendición y deleitarte también en su Palabra.

 

Y el tercer versículo del Salmo, es el resultado de la actitud de un cristiano íntegro. Un cristiano con relación con Dios, que se deleita en su presencia, que se deleita en la Palabra, el resultado es que va a dar fruto a su tiempo y que todo lo que hace será prosperado. Muchas ocasiones nosotros llevamos a cabo cosas, actividades que no prosperan y nos preguntamos los por qué. La respuesta de acuerdo a este Salmo es muy sencilla; tal vez no seas una persona íntegra, y por ello no estás siendo prosperado lo que haces.

 

Tal vez no tengas comunión con Dios, tal vez no te estés deleitando con Dios ni te estés deleitando en su Palabra. Si no eres recto delante de Dios y no te estás deleitando en Él, lo que tú hagas no será prosperado, así de sencillo. ¿Por qué veo que un hermano sí es prosperado? ¿Por qué a ese hermano siempre le va bien? ¿Por qué todo lo que hace le funciona? ¿Por qué? Porque está dentro de lo que la Palabra establece.  Es sencillo, porque es un hermano que tal vez no te has dado cuenta, pero es íntegro.

 

Muchas ocasiones, dice el dicho que el león cree que todos son de su condición. Como nosotros tal vez no somos íntegros, vemos a los demás con cierta apariencia y decimos: “sí, aparenta que es cristiano, aparenta que está bien, pero quién sabe, la verdad allá donde nadie lo ve ¿cómo será?” ¿Por qué hay esa opinión? Porque tal vez así somos nosotros, aparentamos delante de los demás una actitud, aparentamos rectitud, aparentamos cristianismo, aparentamos que estamos bien y que hacemos las cosas de acuerdo a lo que Dios establece. Pero la verdad es que nos volteamos y hacemos las cosas contrario a lo que Dios dice, no puede haber prosperidad. No habrá prosperidad cuando existe un corazón que no es recto. Cuando hay un corazón que no es íntegro, no habrá prosperidad.


Y cuarta característica de Éxodo 18:21, dice:
Que aborrezcan la avaricia. La palabra avaricia proviene de un término griego que significa desear más. Todos podemos desear más, todos podemos desear vivir mejor, es lícito y está dentro de la voluntad de Dios que queramos mejores cosas, pero dentro de un límite. Cuando este deseo, el deseo de desear más, lleva a la gente a hacer cualquier cosa para obtenerlo, aún hacer lo ilícito, lo ilegal para alcanzarlo, entonces ahí Dios lo condena.

 

Y Dios dice: “yo no quiero a un pueblo que actúe de una manera ilícita para conseguir algo. Yo quiero a un pueblo que se conduzca de una manera correcta”. Y no solamente habla de la avaricia en lo relacionado con lo económico, se refiere a todas las áreas.

 

1 Timoteo 3:8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas.

 

Y aquí la Palabra está hablando precisamente de gente que aborrezca la avaricia, y menciona cuatro características. Primera característica: La palabra honestidad como la está empleando el apóstol Pablo cuando le dirige a Timoteo esta carta, nos haba de integridad. Cuando habla y dice: Los diáconos o los cristianos, asimismo deben ser honestos, se está refiriendo que los cristianos deben ser íntegros, gente recta delante de Dios. Gente recta delante de los hombres. Segunda característica: hace el énfasis sin doblez, es decir, de un solo sentir. Que no sean en un lado de un modo y en otro de otro. Que siempre sean igual, siempre. Nuevamente íntegros, ser sin doblez habla de una persona de integridad, de una persona que no hace cosas indebidas, que no hace cosas que van en contra de la voluntad de Dios.

 

Tercera  característica: No dados a mucho vino, bueno, pues cualquiera podría decir: “ay está bien, nos aventamos 4 ó 5 copas y está bien, no hay problema”. Nosotros debemos de ubicar los contextos y los tiempos y lo que era el vino que consumían, que se bebía en aquella época. No era un vino como el actual, un vino que causaba problemas.

 

Incluso nosotros sabemos que el apóstol Pablo recomienda también que se tome un poco de vino para los problemas estomacales. Actualmente el vino pues te crea problemas estomacales entre otros. Entonces aquí esto de no dados al vino, si pudiera hacer una versión yo diría: “NO DADO AL VINO”. No al mucho vino, sino al vino. O sea, no bebas porque  lo que actualmente es vino te causa problemas, te causa conflictos.

 

Y cuarta característica que se menciona aquí en Timoteo: No codiciosos de ganancias deshonestas. Y una vez más hablando de integridad. Y si nosotros analizamos la Palabra, vamos a encontrarnos que en este versículo Dios habla de integridad y siempre está hablando de integridad. ¿Cómo debe ser un cristiano? ¡Íntegro! Cuidado que no haya avaricia en ti, sé íntegro, sé recto delante de Dios, delante de los hombres. Compórtate de acuerdo a lo que Dios establece.


Vamos a ver un ejemplo de una persona íntegra: Job 2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?

 

Fíjate qué impresionante. Dios refiriéndose a una persona como una persona íntegra. Que no importan los problemas que tuvo, no importan las circunstancias que lo rodearon, no importan las situaciones él se mantuvo en integridad. A mí me llama mucho la atención esto de Job, y cómo Dios está atento a nuestros movimientos. Aunque tú no creas Dios está al pendiente de todo lo que tú haces, te está viendo.


Fíjate que así como Dios dijo de Job, ¿quién como Job? Imagínate que así lo diga de ti. Que diga, a ver ¿quién como José Antonio? Imagínate un reconocimiento de Dios diciendo Dios, él es íntegro, ella es íntegra. A mí me impacta mucho que Dios diga de una persona: varón perfecto y recto. “Dios háblame de alguien. Bueno pues te voy a hablar de ti, cristiano perfecto y recto, que haces lo que tienes que hacer, que no te desvías, que siempre cumples la Palabra, que siempre estoy en tu corazón. Que eres lo que más amas. Temeroso de Dios, que siempre estás buscando hacer la voluntad de Dios y apartado del mal, no cayendo en pecado”.

 

Y enfatiza el Señor, todo esto de integridad y aún retiene su integridad. Ha sido un hombre íntegro y aún pese a las circunstancias sigue siendo una persona íntegra. Sabemos lo que le pasó a Job. Cuánta desgracia le vino en un momento a su vida. De repente todos sus hijos que estaban en una reunión murieron, se cayó la casa sobre ellos. Todos sus ganados, se lo robaron. Todo lo perdió, se quedó sin nada, sin ninguna posesión, se quedó sin ningún familiar.

 

Vino una enfermedad sobre él terrible, hay quien dice que era como una especie de sarna que se tenía que estar rascando, rascando y rascando. Utilizaba un pedazo de barro para rascarse, de la gran comezón que sentía. Se echaba ceniza para mitigar la comezón y se rascaba con un pedazo de barro. A pesar de todas estas desgracias Job, dice Dios, retiene su integridad. No habla mal, le sigue amando, sigue permaneciendo con ese corazón temeroso de Dios. Sigue permaneciendo apartado del mal, sigue siendo el varón perfecto y recto. ¡Qué impresionante!

 

Y nosotros por cualquier detallito nos enojamos con Dios, le gritoneamos a Dios, nos molestamos con los demás, dejamos de venir a la iglesia, no hacemos lo que Dios establece, somos tan especiales. Y no alcanzamos a entender que Dios quiere cristianos, hijos íntegros, íntegros que retengan la integridad a pesar de las circunstancias. “Es que vivimos en un mundo tan complicado. En un mundo tan conflictivo”. Sí, pero retén tu integridad lo puedes hacer. Prueba de ello está Job, podríamos mencionar a Jesucristo, pero bueno, es demasiado alto Jesús. Job, hombre íntegro.

 

Al rey David, Dios le mostró quién podía estar en su presencia, quién podía entrar al reino de Dios para vivir con el Altísimo por la eternidad. Salmo 15:1-3 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? 2El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. 3El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino.

 

David, hablando del corazón de Dios. “Señor, ¿yo moraré contigo para siempre? ¿Yo estaré en tu presencia por la eternidad?” Qué sencillo, la respuesta es la misma que dice aquí: Dios te preguntará si andas en integridad, si haces justicia, si tu corazón siempre habla verdad, si tú no estás calumniando con tu lengua, o sea, haciendo murmuraciones, chismes, juicios, todo eso; ni le haces mal a tu prójimo y no aceptas que hablen mal de tu vecino? “¿Sí, podrás estar conmigo por la eternidad, persona íntegra”. Alguien que no sea íntegro no podrá estar en la presencia de Dios, no podrá.

 

Tenemos que entenderlo, tenemos que hacer conciencia. Dios quiere santidad en su pueblo. Y necesitamos caminar de acuerdo a lo que Él establece, y la Palabra lo dice claramente, no puede haber doblez, no puede haber que a veces sí hago las cosas y que a veces hago otras. Unas veces hago lo que Dios dice y otras veces hago lo que a mí me interesa, lo que a mí me agrada, lo que el mundo me mueve. ¡NO! Tiene que haber integridad, tiene que haber rectitud en el corazón, para todos.

 

“Ah bueno, es que haya integridad en los líderes, en el equipo ministerial”. ¡NO! Es que tiene que haber integridad en todos, en todo el pueblo, en todos. Todo aquel que quiere estar en la presencia de Dios tiene que ser íntegro. A mí me llama mucho la atención cómo falta integridad aún en cosas tan sencillas, hasta por detalles tan pequeños mostramos un corazón contrario, no recto delante de Dios. Y protestamos, ¿por qué no vienes a la iglesia? Ah es que estoy enojada con Dios. Perdón, Dios es Dios y tiene un lugar altísimo, y Él es santísimo y no puedes tú ni siquiera pensar en molestarte o enojarte con Dios, estás equivocado. Mantén un corazón íntegro delante de Dios, así como lo mantuvo Job.

 

Tú crees que Job no pudo haber dicho después de toda la desgracia que le vino “Señor yo ya no creo en ti, me doy la vuelta y yo ya no quiero saber nada de ti, ni vuelvo a hablar de ti”. Lo pudo hacer, sin embargo retuvo su integridad y no lo hizo, se mantuvo en donde estaba, donde siempre había estado. Él había sido un hombre prosperado y había sido por lo tanto un  hombre próspero, viene la desgracia y su sentir interno se mantiene como estaba antes cuando era próspero, no importa lo que estaba pasando.

 

Como dice el apóstol Pablo, el gozo de nuestro corazón debe de permanecer en nuestro interior a pesar de las circunstancias. El gozo de nuestro corazón está porque nos sabemos salvos, porque sabemos que Cristo Jesús está en nosotros, por eso hay gozo en nuestro interior. No importan las circunstancias, si llueve, si hace mucho sol, si pusieron a un perredista en el municipio, o sea, no importa lo que sea, eso no nos debe quitar el gozo de nuestro corazón.

 

Debemos mantener el gozo en nuestro interior como debemos de mantener nuestra integridad a pesar de las circunstancias, integridad, integridad.  La norma de integridad de nuestro Dios es muy alta, es demasiada alta. ¿Sabes cuál es el tamaño? La de su hijo, la de Cristo Jesús. Ese es el tamaño de integridad que Dios quiere, que seamos íntegros como Jesús, de ese tamaño.

 

Salmo 24:3-4 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? 4El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

 

Y nuevamente David habla en relación a esto, en que sus manos se mantienen limpias. El que en su corazón no hay contaminación, que hay rectitud, es decir, que hay integridad. Ese es el que podrá estar en la presencia de Dios, ese es el que va a subir al monte de Dios, ese es el que va a subir al reino de los cielos, el que habitará con Dio por la eternidad, el que sea íntegro. Una persona no íntegra no estará en el lugar santo, no estará.

 

Ni pienses: “Ah Dios igual y ni me ve; con tantos miles de millones de personas que está observando”. Te está viendo, es Omnipresente y está viendo cada detalle y está viendo todo lo que tú haces, absolutamente todo. Y está viendo si eres o no eres íntegro. No lo podemos engañar, tal vez podamos engañar a nuestros familiares, podamos engañar a los hermanos en la iglesia, podamos engañar al liderazgo, podamos engañar a todo el mundo, es más tal vez nos podamos engañar a nosotros mismos.

 

Tal vez yo me pueda engañar a mí mismo diciendo las cosas de un determinado modo. Yo recuerdo cuando antes de llegar al Señor, yo una de las cosas que hice en el mundo fue, dije como yo fumaba un día establecí: “voy a fumar menos. A partir de hoy voy a ir disminuyendo la cantidad de cigarros que fumo hasta ya no fumar nada. Y bueno, como voy a tener cambios entonces también voy a tomar menos. Cada día voy a tomar un poco menos hasta que llegue el momento en que yo no beba nada. Y bueno, como ya andamos en esto, pues también voy a consumir menos drogas, hasta que ya no consuma absolutamente nada”.


Resultado: Después de unos días la situación era peor: Fumaba más, tomaba más y me drogaba más. Dios cuando me alcanzó dijo a través del predicador: “te estás queriendo engañar a ti mismo. Te estás engañando, así no son las cosas, deja las cosas por completo y ven delante de mí”. El Señor me habló tan fuerte que en ese momento me levanté y vine a su presencia, y le doy gracias a Dios, y ya analizándolo me di cuenta que efectivamente lo único que yo estaba haciendo era engañándome que yo iba a cambiar las cosas. No era así.

 

Aun nosotros nos podemos engañar, tú te puedes engañar, pero hay alguien a quien no puedes engañar, no podemos engañar a Dios. Y Dios conoce y Dios ve el corazón que tenemos y si no hay integridad en él, y si no hay rectitud no estaremos delante de su presencia. Es así de sencillo y de grave. Necesitas ser íntegro, necesitas rectitud, tiene que ser.

 

Decía hace un momento que la norma de integridad de Dios es demasiado alta porque es del tamaño de su Hijo, de nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús. Cristo Jesús es el único que puede darnos la estatura del Varón Perfecto, la estatura de él. Y lo hará si nosotros lo dejamos actuar, o más bien si lo dejamos vivir en nosotros. El apóstol Pablo le dijo a los Gálatas: ya no vivo yo mas vive Cristo en mí (Gálatas 2:20).

 

El apóstol Pablo hizo una declaración muy fuerte: yo muero a lo que yo soy, yo recibí a Jesús y ahora él está en mi corazón. Ya no soy yo, ya no vivo yo ahora vive él. El problema es que muchas ocasiones nosotros sí recibimos al Señor, lo tenemos en nuestro corazón pero no dejamos que él viva, seguimos viviendo nosotros y a él lo seguimos haciendo a un lado. Lo seguimos poniendo en un rincón. Y seguimos actuando sin integridad, sin rectitud. Dos juzgará nuestra integridad.


Salmo 7:8-9 Jehová juzgará a los pueblos; júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad. 9
 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

 

Qué impresionante palabra del salmista. Imagínate a David como hombre diciéndole a Dios: “júzgame tú Señor conforme a mi justicia, conforme a mi integridad”. ¿Tú te atreverías a presentarte delante de Dios y decirle al Señor: Júzgame conforme a mi integridad? Está difícil. Para poderle decir esto al Señor tú tienes que saber plenamente que eres recto, que eres íntegro, que eres justo.

 

David lo era y tan lo era que se presentó delante del Señor y le dijo: júzgame, oh Jehová, aquí estoy. Júzgame conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad. Aquí estoy delante de ti, hazlo, hazlo y que muera toda la maldad de los inicuos, y establece al justo. Y como yo soy justo establéceme a mí, reafirma mi reino, confírmame. Era lo que le estaba diciendo. Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

 

Y fíjate qué relación hace David,  en el versículo 8 dice David: conforme a mi justicia, prueba mi mente. Para ser un hombre justo David, la justicia salía de su mente, de cómo haría todas las cosas, de cómo las llevaría a cabo. Y su integridad, dice prueba mi corazón. Aquí está Señor, ve mi corazón, pruébalo y vas a ver que soy un hombre íntegro.

 

Y Dios nos va a juzgar,  Dios te va a juzgar a ti y a mí, y va a juzgar nuestra integridad así como lo hizo con David. Tal vez tú digas: “no, pues yo ni loco le digo al Señor que me juzgue de acuerdo a mi integridad”. Aunque no se lo digas, Dios te va a juzgar y te va a juzgar de acuerdo a tu integridad. Y cuando estemos delante del Señor te va a decir: “a ver, ¿cuál ha sido tu corazón? Bueno Señor, tú sabes, yo no faltaba a la iglesia, todos los domingos iba muy bien, hasta me bañaba. Y vas a ver cómo levantaba las manos y adoraba y yo siempre el domingo delante de los hermanos estuve muy bien y bien entregado, bien apasionado, hasta lloraba en algunos cantos de adoración”.

 

Y Dios te puede decir: “sí, sí, sí pero ¿tu integridad? ¿Cómo estaba tu corazón no ahí delante de los hermanos, fuera, donde no estaban todos los demás? ¿Cómo estaba ahí tu corazón, había integridad en él? Bueno, lo que pasa es que…“ ¡No, las cosas como son! Dios quiere un pueblo íntegro, quiere que su pueblo, los cristianos vivamos en integridad. Dios así lo estableció, preséntate tú como ejemplo de buenas obras, en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario, es decir el demonio, se avergüence y no tenga nada malo que decir de ti.

 

Imagínate que camines con tal integridad, con tal rectitud en tu corazón con las cosas de Dios que aun el demonio se avergüence y diga: “híjole me avergüenza con éste, no puedo hacerlo caer, no puedo hacer que se desvíe. Ya le hice y le busqué por varios lados y no pude, no tengo nada que decir de él. No puedo ni venir a acusarlo delante de Dios”. Porque dice la Biblia que el demonio es el gran acusador, si andas en integridad el demonio no va a poder venir a acusarte absolutamente de nada, de nada.


No podrá decir nada como no lo pudo decir de Job. ¿Qué pido decir de Job? Nada, es un hombre íntegro. ¿Qué podrá decir en estos momentos el enemigo de ti? ¿De qué te podrá acusar delante de Dios? Y bueno fuera delante de Dios, pero también viene y te acusa delante de los hombres.  “¿Ya supiste? ¿Ya sabes? ¿Ya viste?“ Y hace unos chismes el demonio que uf. ¿Cuál es tu situación personal? Revísala en estos momentos, ¿tienes un corazón íntegro? O ¿Qué te hace falta para tener un corazón íntegro? Hay integridad en ti que si en estos momentos desciende el Señor, ¿te vas con Él para morar en su presencia para siempre?

 

Muchas ocasiones quisiéramos que el Señor ya viniera, que ya se dieran los tiempos de su segunda venida: pero cuando el Señor me muestra algunos versículos clave en la Palabra, yo le doy gracias de que no ha venido, porque creo que su pueblo no ha caminado en la integridad que debiera. Creo que no hemos caminado en la rectitud de corazón que Él exige. Que nos hemos desviado y que caminamos dando tumbos, que caminamos de un lado a otro sin ir firmes en su Palabra; y esto es grave.

 

Te quiero pedir que tú en esta hora pongas delante de Dios tu corazón, para que tú le expreses qué áreas están mal, dónde no hay integridad para que el Señor en esta hora te bendiga. Para que en esta hora te escuche y primero pues para que tú vengas y le pidas perdón a Él. Para que le digas Señor perdóname, perdóname porque ciertamente no he sido íntegro, no he sido íntegra, porque he pecado delante de ti y delante de los hombres. He fallado a la integridad a la rectitud, porque aún mi corazón se ha contaminado, se ha pervertido pero no quiero permanecer más en esta situación, quiero que las cosas sean diferentes, por amor a ti Señor, quiero que esta situación cambie.


Y quiero y deseo en esta hora pedirte perdón y que me fortalezcas para caminar en integridad. Quiero ser un cristiano íntegro, un cristiano recto que haga tu voluntad conforme y está establecida en tu Palabra. Que el enemigo no me pueda acusar de nada, que no me pueda acusar de falta de integridad. Que tu Espíritu Santo se manifieste con poder para que nos de ese poder para ser íntegros.

 

Entendemos que quieres una Iglesia limpia, una Iglesia santa, una Iglesia sin mancha, sin arruga; que así la estás preparando, así la estás disponiendo para las bodas, bodas que ocurrirán en el momento en que tú lo tienes dispuesto. Y entendemos también que tú estás deseando que tu pueblo camine en integridad, que forma parte del proceso de preparación.


Queremos que tu amor se manifieste más en medio nuestro. Queremos que tu gozo esté en este lugar, queremos que tú te deleites aun en este tu pueblo, en este remanente por lo que queremos Señor ser íntegros, ser rectos. Gracias Señor por inclinar tu oído a nuestro clamor, a nuestra oración.

 

Gracias Señor por perdonar y por dar la fortaleza para que podamos caminar de acuerdo a lo que tú estableces, tomándonos cada día de la mano de nuestro Señor y Salvador, siendo perfeccionados para poder alcanzar esa estatura del varón perfecto, de Cristo Jesús. Te alabamos y te bendecimos por la eternidad, amén.

 

Dios te bendiga