INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

CIELOS ABIERTOS

José Antonio Cano Mirazo

 

 

Juan 15:1 Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

 

Esta es la primera declaración que hace nuestro Señor Jesucristo a la humanidad. Una declaración de gran bendición a una humanidad que estaba o que está aun perdida, que había roto su relación con Dios y que debía tener con el Señor y esto por el pecado. Pero que a pesar de todo ello era una humanidad, como el día de hoy, una humanidad que necesitaba y necesita de nuestro Señor y que necesita bendición.

 

Nuestro Señor Jesucristo dice que por su presencia, por él estar aquí en la tierra, los cielos no solo se abrirán sino que estos cielos permanecerán abiertos. Nuestro Señor Jesús viene a restaurar la relación del ser humano con Dios y a ubicar al ser humano en la posibilidad de recibir bendición constante, sobre todo viene a darle la vida eterna redimiéndolo de todo pecado.


Y vamos a ver tres aspectos sobresalientes de este versículo: Primero: De cierto, de cierto os digo. Segundo: De aquí adelante veréis el cielo abierto. Y tercero: y a los ángeles de Dios que suben y descienden. Y vamos a analizar estos tres aspectos que son muy importantes a la luz de
la Palabra.

 

El primero: De cierto, de cierto os digo. Para entender plenamente esta expresión usada por nuestro Señor Jesucristo es necesario enfatizar algo: Jesús es la verdad, y él descendió del cielo. Juan 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

 

Por lo tanto nosotros podemos advertir que nuestro Señor Jesucristo, el Unigénito de Dios, el Hijo de Dios estaba descendiendo a la tierra y venía lleno de verdad; venía a mostrar la gloria del padre y como señala la Escritura, en nuestro Señor lo que hay es verdad porque eso es lo que hay también en el Padre. En nuestro Dios no existe la mentira, existe solamente la verdad y por lo tanto en nuestro Señor Jesús, su Hijo, su Unigénito, en él estaba también la verdad, en él no hay mentira.

 

Y algo importante: su conocimiento, el conocimiento que nosotros tengamos de él nos va a llevar también a la verdad. Juan 8:31-32 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

 

El que nosotros conozcamos la verdad, la única, la verdad de nuestro Dios, la verdad establecida en la Biblia, eso nos permite a nosotros ser libres porque nosotros vamos a conocer todo lo que hay en el mundo espiritual y vamos a poder ser liberados de todo pecado por parte de Cristo Jesús. Jesucristo es verdad, su conocimiento es verdad. La expresión utilizada por Jesús en términos normales, lo podemos ver en el Evangelio, en cualquiera de sus cuatro versiones en donde dice: de cierto os digo, es una expresión común en su hablar para hacer énfasis de que aquello que él está diciendo es verdadero, no hay más.

 

Cada vez que nuestro Señor Jesucristo dice: de cierto os digo, está diciendo esta es una verdad, no hay mentira. Todo lo que dice Jesús es verdad. Pero cada vez que nuestro Señor Jesucristo utiliza la doble afirmación De cierto, de cierto os digo, no solo está enfatizando que se trata de una verdad, sino que está hablando de que ésta es una verdad absoluta.

 

Es decir, una verdad aquí en la tierra y una verdad en los cielos, es una verdad universal. Es una verdad irrefutable, fuera de cualquier duda, en la cual tú puedes descansar. Tú puedes descansar en el Evangelio, tú puedes descansar en la Palabra de Dios sabiendo que lo que aquí dice es verdad, y que esto se cumple no solamente aquí en la tierra sino también en los cielos.


Mateo 18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

 

Nuestro Señor Jesucristo nos está hablando precisamente en relación a que todo lo que se ata aquí a nivel material aquí en la tierra, eso mismo ocurre en los cielos, es una verdad absoluta, es una verdad total. Por eso el Señor está utilizando este doble De cierto, de cierto os digo. Jesucristo, decía, él es verdad. Dice el Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

 

Y a mí me agrada como nuestro Señor Jesús constantemente nos está fortaleciendo en nuestro espíritu con su Palabra de verdad. Con el énfasis que hace para que nosotros no nos desviemos, porque luego viene el enemigo y nos habla ciertas palabras, nos hace ver ciertas cosas a nuestro alrededor y nosotros dudamos, y nosotros le creemos muchas veces al enemigo. Y nosotros necesitamos que nuestro Señor venga y nos hable de una manera constante, haciéndonos énfasis en que su Palabra es verdad. Y que si aquí dice que nosotros vamos a vivir con Él por la eternidad, tengamos la plena seguridad que así va a ser.

 

No solamente es una verdad la cual se cumplirá aquí en la tierra, sino también en los cielos. Son verdades absolutas de parte de Jesús, de parte de Dios. Si tú lo que atas aquí en la tierra también lo estás atando en el cielo, son verdades totales. Si tú algo desatas aquí en la tierra, eso mismo será desatado en el cielo. Entonces nosotros estamos en la posibilidad de tomar la Palabra de Dios, saber que esta verdad nosotros la aplicamos a nuestra vida y que vamos a ser ampliamente bendecidos.

 

Y esto es lo primero que nuestro Señor Jesucristo viene a mostrarnos aquí en el evangelio de Juan 1:51. Es la primera promesa y revelación que les está haciendo a los discípulos. De cierto, de cierto os digo: Es decir, yo les hablo la verdad, una verdad total, una verdad que se cumple aquí en la tierra y que se cumple en los cielos.  Era la primera vez que estaba utilizando nuestro Señor esta expresión y de aquí en adelante durante todo su ministerio que duró más de tres años está utilizándola constantemente para hablar a la gente, para fortalecernos, para que nosotros podamos caminar conforme y su propósito sabiendo que todo aquello que aquí dice es verdad.

 

Segunda declaración que hace nuestro Señor Jesucristo: De aquí adelante veréis el cielo abierto. ¿Por qué estaba diciendo esto Jesús? Bien, porque solo donde está Cristo Jesús el cielo se abre. Donde no está Jesús presente, los cielos se mantienen cerrados. Y vamos a ubicar de qué se trata todo esto. Mucha gente dice que todas las religiones son buenas, que todos los principios de las religiones son benéficos para la gente. Y en esto tal vez podríamos estar de acuerdo, que una religión no busca el mal de una persona, en términos generales.

 

Pero la religión no nos lleva a la presencia de Dios. Ninguna religión está en la posibilidad de abrir los cielos, ninguna religión puede abrir el cielo y hacer que descienda la bendición, y Jesucristo nuestro Señor lo está diciendo: los cielos van a estar abiertos por mi presencia. Donde está presente Jesús ahí el cielo se abre y la bendición de Dios desciende. Hay quienes dicen que todas las religiones llevan a la presencia de Dios, eso no es cierto. A la presencia de Dios solamente nos lleva Cristo Jesús.

 

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

 

Jesús el único que ha hecho esta declaración porque es el único que la puede hacer. Él es el camino que nos va a llevar al cielo a la presencia de Dios. Él es también como dice aquí, él es la verdad y él es la vida, nadie más. Tal vez las religiones digan: “ay, es que es una religión muy buena. Es que no le causa mal a nadie. Es que espera el bien común, que toda la gente viva bien y viva en orden”. Sí, pero el único que nos va a ser estar en la presencia de Dios para vivir con Él por la eternidad es Cristo Jesús.

 

Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

 

Solamente podemos ser salvos a través de Cristo Jesús, no hay nadie más. Cuando a mí me dicen: “es que todas las religiones llevan a la presencia de Dios”. Contesto: “Pues sí te llevan a la presencia de Dios, pero la religión te lleva para el juicio eterno. Te llevan a la presencia de Dios para que Dios te castigue. Porque el único que nos puede llevar a la presencia de Dios garantizando que vamos a vivir con Dios por la eternidad es nuestro Señor Jesucristo, nadie más”. Hay quien dice: “Es que esta religión es muy buena, hace el bien”. Sí, pero no te lleva a la presencia de Dios, no te va a llevar a la presencia de Dios y menos te va a garantizar que tú vivas por la eternidad ahí con Dios.

 

Gálatas 1:6-9 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (Es decir, anatema es maldecido, que le vengan las maldiciones que dice la Palabra de Dios). 9Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

 

El apóstol Pablo en su celo defiende fuertemente a nuestro Señor Jesucristo, defiende la doctrina que nos vino a dejar Jesús y la enseña, y le dice a los cristianos de Galacia: “tengan cuidado. ¿Por qué? Por una razón, porque están escuchando otras doctrinas, están poniendo atención a otras cosas, están poniendo atención a religiones, están hablando de apariciones. No son de nuestro Señor Jesús, esto no está dentro del Evangelio”.


Lo que nosotros tenemos en el Evangelio es lo único, es lo que Dios permitió que ahí estuviera para nuestro conocimiento y nuestra salvación, no hay más. “Ah, es que vino personalmente equis ángel de luz”. No te dejes engañar, no seas engañado. Dice
la Palabra: Aunque viniere un ángel de luz, no le creas. ¿Y por qué no le podemos creer a un ángel de luz? La respuesta la dice 2 Corintios 11:14-15 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

 

Y fíjate qué revelación tan impactante. El apóstol Pablo está diciendo ten cuidado con las revelaciones que tú tienes. Cuántas ocasiones la gente dice: “ah, es que tuve una revelación, vi una  gran luz y resulta que era…” Y ya dice que resulta que era un santo, que era una virgen, que si era un ángel y que eso procedía de Dios porque todo lo iluminaba y resplandecía mucho. La Palabra dice: no le creas. Y no le creas porque aun Satanás y sus huestes tienen la capacidad de disfrazarse de ángeles de luz.

 

Y cuando se disfrazan tratan de engañar a la gente, y una persona que no conoce el Evangelio, que no conoce las Escrituras les va a creer. Y la gente insiste, “créeme, en verdad te estoy diciendo que sí era algo de Dios”. ¿Por qué? “Porque me dijo que me iba a bendecir, que me iba a ir bien; y si fuera del enemigo pues no me daría nada de beneficio para mí”. ¿Sabes qué? No es de Dios y lo dice la Palabra. “Es que resplandecía”. No importa, es un ángel del demonio disfrazado de ángel de luz. Ten cuidado no caigas en el engaño, no caigas.

 

El único que puede abrir los cielos es Cristo Jesús, no hay nadie más, sólo Jesús, ningún otro. Jesús aun es esa puerta por la cual nosotros tenemos acceso al Padre. Mateo 7:13-14 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

 

Fíjate qué declaración tan impactante de nuestro Señor Jesús. Hay un camino dice la Palabra, dice el libro de Proverbios, amplio, espacioso, por el cual cualquiera puede transitar, y por el cual mucha gente va. La mayor parte de la humanidad va por ese camino sintiéndose que van bien, sintiéndose que van camino a Dios, y están equivocados. Nuestro Señor Jesucristo es el camino angosto, es la puerta estrecha, es la entrada al cielo, es el único por quien nosotros podemos llegar a la presencia de Dios. Donde está nuestro Señor ahí está la posibilidad de que se abran o de que se cierren las puertas.

 

Esto es como nos lo enseña la parábola de las 10 vírgenes. Dice la Biblia que había 5 vírgenes insensatas y 5 vírgenes prudentes. Todas ellas, las 10 estaban esperando la venida del esposo. Las 10 estaban esperando ese momento, creían que iba a llegara a una hora y esto ocasionó que 5 de ellas tomaran sus lámparas y no tomaran aceite consigo para si se tardaba poder alumbrar en la noche la llegada del esposo.

 

Pero 5 fueron prudentes y 5 pensaron en la posibilidad de que se retrasara la llegada del esposo, y por lo tanto tomaron aceite extra en caso de que se les acabara el aceite que tenían. Y dice la Escritura en Mateo 25:10-12 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

 

Y fíjate qué impresionante es esto, Jesús nuestro Señor es el que tiene la autoridad y la potestad de abrir y de cerrar las puertas porque él es la misma puerta, la puerta estrecha. Y va a entrar por esa puerta todo aquel que desee entrar, que crea en Jesús pero que haga conforme y la voluntad del Señor. No podemos hacer de una manera negligente, no podemos hacer de una manera diferente a como está establecido en la Biblia.

 

Estas vírgenes, estas 5 vírgenes insensatas se fueron a conseguir aceite porque se les había acabado, creyeron que no había ningún problema. Vamos, compramos, nos abastecemos y venimos con el aceite y no hay ningún problema, el Esposo nos va a esperar. ¡NO! Todo tiene un tiempo, todo tiene un momento y nosotros tenemos que entrar en esos tiempos y tenemos que entenderlo de una manera muy clara.

 

Job nos muestra un mundo terrible, un mundo que no puede ver la luz, un mundo que está atrapado en las tinieblas, un mundo en donde hay una gran oscuridad, en donde hay una gran perdición, en donde ni siquiera se puede hablar con Dos, donde no puedes entablar una relación, una comunión con Dios por una razón: Por la densa oscuridad por las tinieblas que oprimen al ser humano.

 

Job 37:19 Muéstranos qué le hemos de decir; porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.

 

Fíjate qué impresionante, están reconociendo los amigos de Job cuál es su propia condición. Cuando nosotros no tenemos a Jesús en nuestra vida esta es la condición en la cual nos encontramos. Con tinieblas que están en nuestra mente, en nuestro corazón que nos impiden ver las cosas con claridad y ver las cosas de acuerdo a lo que Dios establece. Por lo tanto nosotros necesitamos que Dios venga e ilumine, es decir, ¿qué es lo que necesitaban en este momento los amigos de Job? Necesitaban algo que se llama Cielos Abiertos.

 

Que los cielos se abrieran y descendiera la luz de Dios y les iluminara, y estaban clamando por ello; que les quitara la confusión, que les quitara las dudas, que viniera la bendición sobre sus vidas para vivir de acuerdo al propósito de Dios, para vivir conforme y Dios lo establece en lo personal, con sus familias, en su trabajo, en comunión y aun con la propia iglesia.

 

Lucas 1:76-79 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; 77Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados, 78Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, 79Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz.

 

Aquí Zacarías está hablando a Juan el bautista. Está diciendo el propósito que él tendría, cuál era la visión de Dios para él, y le está diciendo que iría delante del Señor, del salvador para abrir camino. Y le está diciendo que los propósitos para lo cuales venía, y le dice que dentro de los principales propósitos está para dar conocimiento de salvación, para que el pueblo fuera salvo de parte de él. Para que viniera la Luz.

 

Había una gran oscuridad, había tinieblas,  así como Job lo plantea. Así como dice en el libro de Job: estamos en tinieblas, estamos en oscuridad, no pensamos bien, dinos qué pensar, qué hacer, cómo ordenar nuestras ideas, nosotros no lo podemos hacer. Y dice el Señor aquí en el profecía de Zacarías viene de lo Alto la bendición, se van a abrir los cielos con Jesús, y el mundo va a ver la luz, finalmente la va a ver.


Jesús anunció lo que Dios el Padre en su misericordia cumplió en su Hijo, luz a los que habitan en tinieblas; luz para toda la humanidad. Había tinieblas, ahora no las hay donde está la presencia de Jesús. Donde no esta la presencia de Jesús sigue la misma situación. Hay densas tinieblas, hay problemas, hay situaciones difíciles, hay situaciones en donde no se entienden las cosas, no se puede comprender lo que Dios establece. Cuando está el Señor Jesús, entonces ahí hay luz, en otras palabras ahí hay cielos abiertos.

 

Nosotros estamos en la posibilidad de ver las cosas diferentes porque los cielos son abiertos para nosotros y tenemos un entendimiento distinto. Podemos ver y comprender de una manera distinta las cosas y las vemos de acuerdo a la Palabra de Dios, de acuerdo a la luz de nuestro Señor. La Luz Divina de Dios resplandece en Jesús, y nos abre los cielos y nosotros estamos para poder vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Dios viene y disipa todas esas nubes de tormenta que el diablo viene y quiere poner sobre nosotros. Disipa todo aquello que el demonio quiere poner para que nosotros nos confundamos, para que tengamos dudas, para que no vivamos en la voluntad de Dios.

 

Salmo 107:10-15 Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros, 11Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo. 12Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; cayeron, y no hubo quien los ayudase. 13Luego que clamaron a  Jehová en su angustia, los libró de sus aflicciones; 14Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones. 15Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

 

Fíjate el proceso por el cual pasa la humanidad. La humanidad sumida como dice la Escritura, en tinieblas y viviendo en sombras de muerte; aprisionados con aflicciones, con problemas, con situaciones difíciles. Todo ¿por qué? Dice la Palabra, por rebeldía a Dios, porque hay quienes hemos sido rebeldes al Señor. Pero una vez que nosotros quisimos salir de la situación en la que nos encontrábamos y clamamos al Señor, nuestro Señor Jesús vino y se manifestó a nuestra vida y entonces abrió los cielos y vimos gran luz.

 

Y la sombra de muerte y las tinieblas quedaron a un lado, ¿por qué? Porque donde permanece la luz, no pueden permanecer las tinieblas. Donde está nuestro Señor Jesucristo, donde está el Espíritu santo no pueden prevalecer las tinieblas. Las tinieblas y la oscuridad son disipadas con la presencia de Jesús. Por eso cuando nuestro Señor Jesucristo le dice a los discípulos y les hace esa primera declaración de bendición a la humanidad, De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, está diciendo que por su presencia donde él esté, habrá luz, habrá bendición que proviene de lo alto. No importa dónde te encuentres, si está Jesús contigo ahí vas a tener bendición.

 

 Tercer aspecto, dice nuestro Señor: y a los ángeles de Dios que suben y descienden. Si el cielo se abre, los ángeles bajan, traen bendición, los ángeles suben.  Mucho se ha hablado en relación a los ángeles, mucho se ha dicho: “ah, es que tenemos nuestro ángel de la guarda”. Y entonces incluso la iglesia idólatra te enseña por ahí un rezo que es precisamente al ángel de la guarda, a la dulce compañía, que no los desampare ni de noche ni de día. Y ahí por ahí se sigue en ese sentido.

 

La Palabra de Dios nos enseña que los ángeles no deben tener adoración, no los debemos adorar. La Palabra nos enseña que los ángeles son como consiervos de nosotros que estamos al servicio de Dios y no debemos adorarles. Los ángeles tienen un ministerio bien específico: servir a la humanidad, servir a los hijos de Dios. Son ángeles que sirven, son ángeles que ministran.

 

Mateo 18:10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

 

¿Qué estaba diciendo nuestro Señor Jesucristo cuando está hablando de los ángeles y de los pequeños? Cuando está hablando aquí de los pequeños no se está refiriendo a los niños, se está refiriendo a la humanidad que empieza a caminar en Jesús. Si nosotros miramos el contexto vamos a poder advertir que antes está precisamente hablando de que no hagamos tropezar a alguien en camino del Señor, que no le hagamos caer porque si nosotros le hacemos caer, nosotros vamos a tener problema.


Dice el Señor: “ten cuidado, no hagas tropezar a uno de mis pequeños. Es decir a uno de mis hijos”. Y dice, porque aun ellos están siendo atendidos por ángeles. Los ángeles están al pendiente de ellos para bendecirles, para traer bendición a sus vidas. ¿Que están en la presencia de Dios?  Sí, porque suben y bajan, porque Jesucristo abrió los cielos para que esto fuera posible. Y Jesucristo abre lo cielos, descienden los ángeles, traen bendición a tu vida, ven que hay problemas y entonces regresan y están en la presencia de Dios, supongo que ahí tratan algunas cosas especiales y le expresan  al Señor as cosas como están, les dicen los problemas que hay, las situaciones y Dios los instruye y entonces bajan y traen bendición.

 

¿Por qué? Porque son ángeles que están al servicio de nosotros, del pueblo de Dios. Esto lo podemos ver de una manera muy clara en el libro a los Hebreos 1:13-14 Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 14¿No son todos (los ángeles)  espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

 

Fíjate qué hermosa palabra de parte del Señor. Dice: mira los ángeles son espíritus ministradores. ¿Qué es ministrar? Ministrar es dar, ministrar es servir. Son ángeles que dan, son ángeles que sirven. Y dice la Palabra que han sido enviados de parte de Dios a todos aquellos para beneficio de los que vamos a ser herederos de la salvación. Es decir, para todos los hijos de Dios, para todos los que creemos en Jesucristo.

 

Nosotros estamos en la posibilidad de ser bendecidos por los ángeles. De ahí la importancia cuando nuestro Señor Jesucristo dijo que de cierto les decía que verían a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.  No se preocupen está diciendo Jesús, hay ángeles que están a su favor, ángeles que están para bendecirlos, que están para ayudarlos, que están para apoyarlos. Vamos a quitar todas las fantasías que hay en torno a los ángeles. Como dice la iglesia idólatra que hay ángeles que nada más son la pura cara y las alas, a esos les dice que son querubines. Que no lo dice así la Biblia.

 

Si nosotros quitamos todo lo fantasioso que se ha venido haciendo a través de los años, vamos a encontrar de una manera específica lo que dice la Biblia, y la Biblia dice que hay ángeles que están a nuestro favor, que están para darnos, para servirnos, para apoyarnos. Para eso están, son ángeles a los cuales nosotros cuando oramos podemos pedirle a Dios que los mueva para que entre en una guerra espiritual, para que vayan a esos lugares en donde nosotros físicamente no podemos entrar. Ellos están a nuestro favor, ellos están por nosotros y se levantan por nosotros. ¿Por qué razón? Por una, porque está la presencia de Jesús abriendo los cielos, por los cielos abiertos.


Veamos cómo se cumple esto en Hechos 12, dice el contexto que Pedro había sido encarcelado. ¿Por qué? Por predicar
la Palabra del Señor. Y dice la Escritura que un grupo de hermanos en Cristo estaban en un lugar orando para que Pedro fuera liberado. Para que Pedro pudiera salir de la cárcel. Ahí estaban los hermanos haciendo oración, ahí estaban ellos clamando al Señor. “Señor, trae bendición sobre Pedro, permite que él salga libre. El estaba compartiendo, él estaba predicando tu Palabra y fue detenido. Señor abre los cielos y que descienda tu poder. No sabemos cómo le podrías hacer tú, no sabemos de qué manera lo puedes llevar a cabo, pero lo que sí sabemos es que tú puedes actuar porque nuestro Señor Jesús dijo: veréis los cielos abiertos y queremos Señor que estos cielos se abran porque la presencia de Jesús está aquí con nosotros”.

 

Bueno, toda esta oración que hice fue porque así me los imagino, no lo dice la Biblia. Pero sí dice la Biblia que estaban ahí clamando, que estaban orando a Dios y dice en Hechos 12:6-9 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 9Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

 

Fíjate qué impresionante, saca el Señor utilizando a un ángel a Pedro de la cárcel. Pedro profundamente dormido. Pedro no estaba preocupado, no estaba angustiado, él sabía que su vida estaba en las manos de Dios. Jesús estaba con Pedro. Cielos abiertos. Él estaba durmiendo tranquilamente con guardias a los lados, encadenado, guardias en la puerta, una seguridad tremenda para que no se les fuera a escapar. Ahí el Señor abre los cielos y desciende un ángel y viene la bendición. No se despiertan los guardias, los guardias ni cuenta se dan, rompe las cadenas, se abren las cadenas de Pedro y le dice el ángel: “cíñete, ponte bien tu ropa y sígueme porque vas a ser libre”.

 

Qué impresionante, cielos abiertos. Ángeles que vienen a servir, que vienen con un propósito específico, ángeles ministradores de Dios a favor del pueblo de Dios que tiene salvación, es decir, de aquel pueblo que tiene en su corazón a Jesús. No va a venir sobre otra gente los ángeles. Los ángeles no van a venir ni van a descender sobre alguien que no tenga salvación, sobre alguien que no tenga a Jesús. ¿Por qué? Por una razón, porque el que abre los cielos es Jesús, es su presencia. Cielos abiertos.


Salmo 91:11-12 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos. 12En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

 

Esta es una promesa de Dios para tu vida, es una promesa si tú estás habitando al abrigo del Altísimo y morando bajo la sombra del Omnipotente. Si tú estás bajo la cobertura de Dios, si tú estás con Jesús en tu corazón, si Jesús está presente en tu vida ahí Jesús abre los cielos y descienden los ángeles para que los ángeles te guarden en todos tus caminos. Ángeles ministradores de Dios, esto fue lo que prometió Jesús. Esta fue la primera bendición que Jesús le dijo a la humanidad que le traía: Cielos Abiertos.

 

Los ángeles actuando en su favor para que no tropiecen, para que caminen bien, para que tengan paz, ángeles ministradores. A mí me impacta ver todo lo que la presencia de Jesús hace en nuestra vida. Normalmente creemos que Jesús viene y lo aceptamos y él nos redime de pecado y bueno ya. Nosotros seguimos caminando con nuestros problemas, con nuestras tribulaciones, con nuestras aflicciones y que tenemos que ir a la iglesia el domingo para decirle al Señor: sí aquí estoy, y seguir caminando y fortaleciéndonos y ya.

 

Pero cuando nosotros nos sumergimos un poco en la Palabra, y nosotros nos damos cuenta que hay una gran cantidad de cosas más, a través de las cuales nosotros podemos ser bendecidos, a las cuales nosotros podemos clamar y clamar al Señor para que su Palabra se cumpla en nuestra vida. Yo hace muchos años cuando leí aquí que a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Yo creí que esta era una profecía que era exclusiva para nuestro señor Jesucristo. Creí que Dios había esta promesa específicamente a Jesús al que sería el Mesías.

 

¿Por qué? Porque sabemos que ahí está escrita, que fue una de las tentaciones cuando el diablo vino y le dijo a Jesús: “¡tírate, tírate! No te preocupes Dios mandará a sus ángeles a que te guarden”. Yo creí por lo tanto que era una profecía de lo que ocurriría, y que los ángeles guardarían única y exclusivamente la vida de Jesús. Pero cuando vi el contexto y veo que se está refiriendo a todos aquellos que estamos viviendo bajo el abrigo de Dios, bajo su cobertura, entonces me doy cuenta que hay ángeles que también se están moviendo a nuestro favor.

 

¿Para qué? Para que no caigamos, para que no nos tropecemos, para que caminemos en la voluntad del Señor. Yo no sé qué peripecias hagan los ángeles, pero las hacen. Ángeles ministradores, ¿por qué? Por cielos abiertos, cielos abiertos de parte de Dios.


Recuerda a Jacob, él estaba en una gran aflicción había salido huyendo de su tierra donde vivía porque su hermano Esaú lo quería matar. Y lo quería matar por el problema que habían tenido por la primogenitura. Un día Jacob decidió comprarle su primogenitura a Esaú, y para ello le preparó una comida que le encantaba a Esaú, un potaje de lentejas. Se lo prepara, llega Esaú cansado y le dice: “mmm, qué sabroso huele”. Sí, pues es lo que te gusta, es lo que más te agrada, lentejas.

 

Lentejas que llevaban carne, que llevaban otras cosas, muy sabroso. Y entonces Esaú le dice: “oye yo quiero, dame”. Y Jacob le dice: “momento, te la vendo, te vendo este potaje a cambio de tu primogenitura. Tú me das tu primogenitura y yo te doy de este guiso, ¿qué dices?” Y a Esaú se le hizo fácil y dijo: sí, te lo cambio. Dame. Y hacen la transacción. Pasa el tiempo y cuando el padre de ellos, Isaac, le habla a Esaú para bendecirlo porque ya Isaac iba a morir, y para bendecirlo como primogénito, entonces se presenta Jacob. Engaña al padre y el padre bendice a Jacob. Llega Esaú y se entera y hace un escándalo y se le olvida que había vendido su primogenitura. Creyó que era broma.

 

Como aquellos que vienen y hacen pactos con el enemigo, que van a los altares esos que tienen de la santa muerte y hacen pacto con ellos, y les empieza a ir bien y después hasta se olvidan del pacto que hicieron hasta que viene la que le llaman la santa muerte y les cobra. Y entonces sí, los problemas. Y dice la Escritura que iba huyendo Jacob porque Esaú lo quería matar.

 

Génesis 28:10-13 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. 11Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. 12Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. 13Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

 

Qué impacto tan tremendo. Un hombre huyendo, un hombre que era un engañador, que era un mentiroso, que era un fraudulento, y huyendo descansa en un lugar y ahí tiene este sueño. Y resulta que él está precisamente en un lugar en donde está un cielo abierto, donde hay una escalera por donde suben y bajan los ángeles de Dios. Y ve ahí mismo que Dios estaba en lo alto y Dios le habla y le dice: te haré esto, te voy a bendecir.  Estaba en ese lugar.

 

Cuando nuestro señor Jesucristo habla a los discípulos y les dice: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. Se estaba refiriendo y estaba haciendo referencia precisamente a este pasaje de Jacob. A cómo los cielos serían abiertos y la presencia de Dios estaría. Cómo bajarían y subirían ángeles para bendecir ahí a las personas, a todos los creyentes en Jesús, lo dice el Señor.

 

Y dice la Escritura en Génesis 28:15-17 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. 16Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. 17Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

 

Y cuando leo esto y recuerdo las palabras de Jesús, cuando dice: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios descender. Está diciéndonos lo que ocurrió aquí con Jacob.  Dice Jesús: yo estoy contigo en donde esté mi presencia ahí se abrirán los cielos, ahí habrá una escalera por donde los ángeles de Dios subirán y bajarán y te traerán bendición. Y además, ahí estará Dios, la presencia de Dios mismo. Y Dios traerá bendición a tu vida.

 

¿Qué bendición traerá Dios a mi vida? La bendición que yo necesite, que es distinta a la que tú necesites. Es una bendición específica para cada uno de nosotros, es diferente. Nosotros necesitamos que la presencia de Jesús esté en  nosotros, esté de una manera permanente para que donde nosotros nos encontremos ahí estén los cielos abiertos. Y nosotros podamos mirar al cielo y podamos ver la gloria de Dios y podamos oír la bendición de Dos y podamos ver descender y traer bendición a los ángeles.

 

Una promesa impresionante de Jesús, Cielos abiertos. La bendición de Dios por la presencia de Jesús en nuestra vida. Hechos 7, nos narra de Esteban, un discípulo de Jesús que también por predicar el Evangelio causó la ira de los judíos quienes lo apedrearon. Él estaba lleno del Espíritu santo, la presencia de Jesús estaba en Esteban. Y así lo muestra el Señor en todo momento. Y dice la Escritura en:

 

Hechos 7:55-56 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Por la presencia de Jesús vio que los cielos se abrieron. Por la presencia de Jesús tuvo Esteben bendición.

 

¿Qué necesitamos hacer? Mira, nosotros no necesitamos pedirle a Dios que abra los cielos. No necesitamos hacer eso, ¿por qué? Porque donde está Jesús ahí los cielos se abren. Donde está Jesús los cielos se abren y descienden y suben los ángeles para traer bendición a nuestra vida. Por lo tanto yo no debo orar, yo no debo pedirle al Señor que abra los cielos. ¡No! Yo tengo que preocuparme porque la presencia de Jesús esté conmigo. Eso es lo que yo tengo que hacer.

 

Si la presencia de nuestro señor Jesucristo está en nuestra vida, vamos a tener la seguridad, la garantía y la promesa de que los cielos se abren para nosotros. Por lo tanto yo lo que tengo que hacer es retener la presencia de Jesús, ¿cómo? Primero: a través de la oración, de mi comunión con Él. Segundo: a través de la alabanza y la adoración. Tercero: a través del conocimiento de la Palabra. Y cuarto: haciendo su voluntad. Si yo hago esto, la presencia de Jesús estará conmigo y los cielos permanecerán abiertos para darme bendición.

 

¿Te agrada la idea? Bueno, entonces démosle gracias a Dios porque nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús está con cada uno de nosotros,  tal vez en algunos casos no está con la fuerza que debería estar, no con la presencia y la plenitud que debería estar porque hay quienes no oran, quienes no adoran, quienes no leen la Palabra o quienes no hacen la voluntad de Dios.

 

Pero Señor, permíteme poner en tus manos a mis hermanos a cada uno de ellos, para que se haga una conciencia de la necesidad de que Jesús esté manifiesto con gran poden en sus vidas. Que esté su presencia fuerte en cada uno de nosotros porque Señor esa presencia va a permitir que los cielos se abran, que tú abras los cielos y que tú envíes bendición. Una bendición específica, aquella que necesitamos cada uno en lo particular o aquellas, porque necesitamos muchas bendiciones Padre.

 

Y necesitamos también que tu Palabra también sea en nuestra vida cuando habla en relación a los ángeles ministradores, ángeles a favor de tu pueblo, de tus hijos. Ángeles que traigan bendición, ángeles que no permitan que tampoco nosotros caigamos, que nosotros tropecemos. Señor haz abierto los cielos, cuando nuestro Señor Jesús inició su ministerio abriste los cielos, y los cielos permanecen abiertos donde está Jesús y sabemos que aquí están abiertos en esta hora Padre, por lo cual yo te pido humildemente en el nombre de Cristo Jesús que esos cielos que haz abierto cada uno de mis hermanos lo pueda advertir, lo pueda ver y puedan caminar seguros, confiados de que tú estás bendiciéndoles en todo momento.

 

Que esta promesa de nuestro Señor se cumple hoy día en cada uno, y que por tu gracia los cielos permanecen abiertos. Te alabo, te bendigo y te glorifico en el nombre de Jesús, amén.