INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

UNA LLUVIA GRANDE SE OYE

 

José Antonio Cano Mirazo

 

 

1 Reyes 18:41  Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye.

 

Para poder comprender esté versículo, necesitamos irnos hacia atrás para ver el contexto de lo que estaba ocurriendo; dice la Escritura que había un rey en Israel llamado Acab; Acab a causa de su pecado, por su idolatría, recibió en su reino el juicio de Dios; y el juicio fue uno muy sencillo, uno decretado de parte de Dios, tremendo: no va a llover sobre el país, sobre Israel, y no va a llover durante varios años. Elías profeta, fue quién se postro delante del Señor, y clamó a él, primero, para que no lloviera, y después para que ya volviera a llover.

 

1 Reyes 16:30-33 Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él. 31Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. 32E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. 33Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel.

 

Ve nada mas que rey; anduvo en todo los pecados de sus antecesores, ¡en todos! Además este hombre se casa con una mujer que no era de Israel, con una mujer, dice, hija del rey de los sidonios, una de las características de los dioses de los sidonios, es que hacían holocaustos de bebés, pasaban por fuego a los pequeños, para presentárselos a moloc, y hacían cosas tremendas en sus templos. Se casa con una mujer que además estaba en contra de los profetas de Dios, una mujer que no quería saber nada de Dios, una mujer no solamente idolatra, sino una mujer manipuladora, que quería gobernar al pueblo, que quería gobernar el país, que quería gobernar aun a los sacerdotes y a los profetas.

 

Ella tenía a su disposición 450 profetas de Baal, 400 profetas de Asera, y a todos ellos los alimentaba de una manera muy buena, allá en el palacio real; allí se alimentaban, comían de lo mejor; todos le servían a ella, y precisamente con esta mujer va y se casa Acab, ¡fíjate nada mas! Dice la Escritura que además este Acab construye altar a Baal, le construye un templo, le construye un lugar para que se le adore; y él mismo conociendo a Dios, va y adora, y le sirve. Para mí esto es impresionante, cómo un hijo de Dios, cómo una persona que conocía la ley, los mandamientos de Dios, que tenía a su lado profetas de Dios, fuertes, grandes como Elías, había incluso una compañía de profetas, cómo se aparta de ellos, cómo  lejos de estar cerca de los sacerdotes  de Israel, se aparta, y va y adora a un ídolo, y adora a este Baal y le sirve.

 

Y dice la Escritura que además hace una imagen de Asera. ¿Quién era Asera? Era otra de las reinas, llamémosle así, de las idolatrías fuertes de aquella época; va y hace una imagen para que la gente se postrara delante de esa imagen y la adore. ¿Qué es lo que sucede? En términos normales el pueblo hace lo que ve que los líderes hacen, y en este caso, el pueblo de Israel ve el pecado del rey Acab, y el pueblo de Israel también se da a la idolatría y empieza una idolatría en los templos de Baal y de Asera muy fuerte, haciendo a Dios a un lado; y dice la Escritura: provocándolo a ira.

 

Debemos tener mucho cuidado, cuando nosotros no conocemos la Escritura, nosotros somos ignorantes, y cuando nosotros somos ignorantes, pues bueno, yo creo, que dentro del pensamiento de Dios, está el hecho de decir: ¿pues éste? Ya tendrás conocimiento, eres ignorante, haces las cosas fuera de lugar; eso no es justificación para poder estar en su presencia, tener la vida eterna, ¡no! De cualquier manera una persona que ignora lo que debe hacer, una persona que no hace lo que establece la Palabra, está perdida, no tiene oportunidad de la vida eterna, es sencillo. Pero cuando una persona conoce a Dios y hace lo contrario a lo que Dios establece, ya conociéndole, entonces esa persona se convierte en una persona apostata; y esa persona está renunciando a la fe, está renegando de su fe, y esto además ocasiona algo, la ira de Dios. Si alguien puede provocar a ira a Dios, es su propio pueblo; a Dios no lo provoca a ira el de afuera.

 

El de afuera está condenado, no tiene ninguna salvación, a menos que acepte a Cristo Jesús y entre al reino de Dios, pero si no entra, prácticamente podemos decir que su destino está ya marcado. El de un cristiano es diferente, nuestra situación es totalmente distinta, si nosotros conociendo la Palabra hacemos lo contrario de lo que dice, de lo que dice el Señor, y nos dedicamos a la desobediencia, a la rebeldía, a la idolatría, entonces vamos a tener un conflicto muy severo, y la ira de Dios va a estar sobre nosotros, no hay más, es así de claro; y dice la Escritura que provocaron a ira a Dios.

 

1 Reyes 17:1  Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.

 

Yo puedo advertir como esté profeta, Elías, mantenía una estrecha comunión, relación con Dios; se mantenía en oración constante con el Señor, y había recibido él palabra de Dios, había recibido un rhema, por lo cual estaba haciendo una declaración importante: ¡no habrá lluvia durante un tiempo! ¿Hasta cuándo? Hasta que el mismo profeta, por su oración, por su palabra, por su declaración trajera de nuevo la lluvia; así lo declara. Tres años y medio hubo sequía en Israel, durante 3 años y medio no llovió en Israel; y nosotros podemos ver cuatro situaciones importantes:

 

Primera: el pecado produce sequía, tanto a nivel espiritual como a nivel material.

 

Segundo: a través de la oración de los profetas, Dios puede detener o enviar lluvia, según el caso, es decir, a través de la oración de los profetas Dios puede detener o enviar bendición a su pueblo, y aún a toda una nación.

 

Tercero: la lluvia es señal de bendición, Dios envía la lluvia, cuando su pueblo está en su voluntad, es decir, Dios envía bendición a su pueblo cuando nosotros estamos en la voluntad, en el propósito de Dios, y estamos haciendo lo que él establece; Dios envía lluvia abundante; dice la Palabra que Dios envía lluvia temprana, y lluvia tardía. Dios envía prosperidad, Dios envía bendición, y envía bendición en todo momento, para que a nosotros no nos haga falta nada.

 

¡Claro! muchas ocasiones nosotros no vemos esa bendición, o nos quejamos, o aún la bendición que recibimos no es tan grande como la necesitamos, si nosotros necesitamos más bendición, le pedimos al Señor, clamamos a él, le preguntamos ¿qué es lo pasa? ¿Por qué no tengo toda la bendición que yo debería tener? Y la respuesta es muy sencilla: revisa tu vida, revisa tus actitudes, revisa tus pensamientos, revisa tus sentimientos, revisa tu comunión con Dios, ve cuál es tu relación con el Señor, y entonces tú podrás advertir porque no hay la lluvia suficiente. Tal vez nosotros nos conformamos y decimos: ¿Cuál es el problema, voy un ratito a la iglesia? Y Dios dice: está bien, por mí no hay ningún problema, ven un ratito, pero yo te doy un ratito de bendición. ¿Para que voy a ir a tal actividad? Mejor me quedo en la casa. Y Dios dice: Pues para que te voy a dar bendición, mejor me la quedo yo en mi casa, dice  el Señor. Es sencillo y no significa que sea un Dios que está viendo de qué manera nos crea un conflicto, nosotros con nuestra actitud somos los que vamos marcando lo que ha de ser; y:

 

Cuarto: el exceso de lluvia es juicio para las naciones, y nosotros lo podemos ver en la Biblia, podemos recordar el diluvio; dice la Escritura que la maldad del hombre había llegado hasta la presencia de Dios, tanto así que Dios decidió acabar con la humanidad con un diluvio, y vino la lluvia, tremenda, cuarenta días, cuarenta noches lloviendo sobre la faz de la tierra, ¡todo se acabo! Excepto una familia integrada por ocho personas, cuatro parejas, y quién sabe qué cantidad tan tremenda de parejas de animales que Noe metió en la arca.

 

Nosotros podemos advertir por lo tanto, desde el libro de Génesis y desde el principio, que Dios envía exceso de lluvia cuando hay pecado, cuando ese pecado está llegando hasta su presencia. Podemos advertir cantidad de poblados que han sido inundados, ciudades devastadas. Pudimos ver el año pasado como en Nueva Orleáns, en Chiapas y cantidades de lugares más, una lluvia tremenda, huracanes que han devastado amplias zonas. Normalmente la gente se pregunta: ¿Por qué será esto? La gente no tiene explicaciones, simplemente dice: pues son cuestiones meteorológicas contra las cuales el hombre no puede luchar. Sí, sí podemos luchar contra todo ello, ¿de qué manera? Teniendo una buena relación con Dios, haciendo lo que Dios establece, nosotros evitaríamos las inundaciones, evitaríamos los huracanes, evitaríamos muchísimas cosas, muchas cosas que Dios envía para decirle al pueblo: voltea tus ojos a Dios, voltéalos. ¿Tienes problemas? ¿Tienes pecado y no estás haciendo lo que tienes que hacer?

 

Hace unos días nosotros vimos un problema fuerte, un huracán en un lugar llamado Myanmar que era Birmania, más de 25,000 personas fallecieron, cantidad de gente está lesionada, hay una cantidad tremenda de damnificados, ¿por qué? Porque yo no sé lo que pasa en Myanmar,  no he profundizado, simplemente he escuchado algunas cosas de Birmania, la religión es budista, ahí se están peleando las autoridades, ahí están viendo de qué manera le crean un conflicto a algunos tibetanos, hay una serie de conflictos muy especiales con los chinos, traen unos problemas tremendos, y espirituales también, problemas tan graves que ellos traen, que aun rechazaron la ayuda como la estaba dando la ONU, no la quisieron, la ONU se tuvo que retirar.

 

El viernes tomó la decisión la ONU de retirar todo apoyo, toda ayuda. ¿Cómo estarán los gobernantes? Cuando yo veo a los gobernantes de Birmania, de Myanmar, y veo lo que dice la Palabra con Acab, entonces, yo no puedo dejar a un lado una cosa ni otra, y puedo advertir cómo los problemas que vivió Acab son problemas que se siguen viviendo hoy en día con los gobernantes, gobernantes que están en el pecado, gobernantes que no hacen la voluntad de Dios, gobernantes que traen desgracia a su pueblo. Pero también un pueblo cristiano, por otra parte, que no hace lo que debe hacer, un pueblo cristiano que se quita la posibilidad de ser bendecido por Dios, un pueblo que está luchando contra Dios, en muchas ocasiones en lugar de aceptar la voluntad de Dios y hacer lo que el Señor establece.

 

Cuántas ocasiones nosotros nos estamos resistiendo a Dios, y luchamos contra Dios, y queremos hacer lo que nosotros queremos, de la manera que nosotros queremos, y por otro lado queremos bendición de Dios, ¡no es posible! Nosotros tenemos que entrar en el canal de Dios para ser bendecidos por Él, no hay de otra. Dice la Escritura qué Elías confronta al pueblo de Israel, y confronta a los profetas de Baal y de Asera.

 

1 Reyes 18:20-21 Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 21Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.

 

Fíjate que impresionante, ¿qué es lo que estaba viendo Elías en la actitud del pueblo? Elías estaba viendo algo importante, que por una parte el pueblo decía amar a Dios y hacer lo que Dios establece, pero por otra parte, las cosas que así le convenían al pueblo, hacia conforme a la idolatría a Baal. Se apartaba de Dios para hacer lo contrario, no hacer la voluntad de Dios; dice nuestro Señor Jesucristo: el que no es conmigo contra mí es.  No hay otra, eres o no eres, si no estás con Dios, estás contra Dios, si no estás con Cristo, estás contra Cristo; aunque de una manera directa no lo ataques, estás contra él, así dice la Palabra.

 

Aquí, el profeta Elías viendo la situación ya durante años, estaban viviendo está situación en Israel, viendo la desviación del pueblo, viendo su pecado, los reúne y les dice: ya estuvo bueno, no tengan dos pensamientos; no se dividan, ¡Defínanse, decidan! ¿Qué es lo que quieren? Si ustedes consideran que Dios es Dios, entonces sírvanle y entréguense y conviértanse al Señor, o si ustedes creen que Baal es dios, pues sírvanle a él, pero definan su situación, no pierdan su tiempo.

 

A mí me impacta cómo el pueblo guarda silencio, el pueblo se queda callado, el pueblo en ese momento no pudo decir sí, Jehová es Dios. Se quedó callado, se quedó esperando; el pueblo con tanto problema en su interior, que no pudo decirle al profeta en ese momento: sí, nosotros creemos en Dios. Estaba tan mal en su pecado que tuvieron temor de Baal, tuvieron temor de Asera y dijeron: nosotros vamos a seguir en esta idolatría. Esto ocasiona aun que Elías hable con los profetas de Baal, y les dice: vamos a tener una confrontación, vamos a entrar en una guerra espiritual, ustedes dicen que tienen a dios, vamos a hacer un altar, vamos a poner un holocausto ahí. Ustedes van a tener la posibilidad, clamando a sus dioses, clamando a Baal, para que sin que ustedes lo enciendan, ese holocausto se prenda, y si así sucede, pues tendré que reconocer que Baal es dios.

 

Y entonces disponen todo, preparan la carne, la ponen ahí para el holocausto, y empiezan los 450 profetas de Baal a danzar, a clamar a Baal, a hacer todo su show ahí, a decir sus rezos, quién sabe qué tantas cosas hacían para que encendiera ese holocausto, y el holocausto permanecía sin cambio, ahí, no había fuego sobre él, así estaba. Los profetas de Baal para clamar a Baal empezaron a flagelar su cuerpo, y se  empezaron a cortar, para impactar a Baal;

 

Elías, profeta de Dios, se empezó a burlar de ellos: “¡clamen más fuerte, tal vez su dios está dormido y no los oye! ¡Brinquen más duro! ¡Cántenle con más fuerza! ¡Igual y lo despiertan! ¡Debe estar dormido!” No pasa nada, después de varias horas, ya cansados todos ellos, ya sin fuerzas, desisten de tratar de que se prenda ese holocausto por el poder de Baal, y entonces le dan paso a Elías; Elías ordena que echen agua sobre el holocausto, fíjate, que pongan agua. Echan agua, todo alrededor del holocausto corría el agua, clama Elías a Dios, y se enciende el holocausto en ese momento; resultado, el pueblo ve que el Dios de Elías era el Dios verdadero, pero hasta que el pueblo lo vio, hasta que hubo una manifestación del poder de Dios, hasta que Dios hizo un milagro delante de ellos, es cuando el pueblo dice: sí, Jehová es Dios.

 

Y entonces, dice la Escritura, Elías mata a todos los profetas de Baal. Después de esto, yo puedo advertir en este espacio que él los mata, ora, y viene Acab delante de Elías, Elías en su oración clama al Señor, y entonces Elías hace una declaración al rey Acab, y le dice:

 

1 Reyes 18:41  Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye.

 

Que declaración tan impactante, a mí me gusta, a mí me agrada, me agrada ver como un profeta de Dios, tres años y medio atrás, había declarado por el pecado del pueblo, que no iba a llover sobre la tierra, que en Israel no iba a haber lluvia, y no llueve; tres años y medio, una sequía tremenda, con todas las consecuencias que esto trae consigo, y las sabemos. No había alimentos para el pueblo, el pueblo se desfallecía. El profeta estaba buscando que el pueblo reconociera su maldad, el profeta estaba buscando que el pueblo se arrepintiera de su pecado, estaba clamando a Dios para que Dios tocara el corazón del pueblo y se convirtiera al Señor; y hay el momento en el cual esto sucede, y yo puedo advertir cómo viene esta guerra de Elías contra todos los profetas de Baal.

 

En ese momento cómo se convierte el pueblo, y el pueblo se arrepiente de su pecado y entonces dice: sí nos vamos a definir, y nos definimos por Dios, por Jehová de los ejércitos; y empieza a caminar de acuerdo a lo que Dios establece; entonces, una declaración como la había anunciado antes el profeta Elías: una lluvia grande se oye. Había sequía, por lo tanto a nivel físico, a nivel material, Elías no podía escuchar esta lluvia grande, la estaba oyendo en lo espiritual. Espiritualmente estaba oyendo que había una fuerte tormenta, y que venia la bendición sobre el pueblo.

 

¿Qué es lo que el Señor nos está hablando el día de hoy? Él Señor nos quiere bendecir, el Señor quiere bendecir tu vida, y para que este propósito de Dios se cumpla en tu vida, es necesario que hagas, y que cada uno de nosotros hagamos lo que Dios establece, y para poderlo hacer, nosotros necesitamos conocerlo y obedecerlo; nosotros no podemos obedecer algo que no conocemos, por lo tanto necesitamos conocer al Señor, para que al conocer lo que dice su Palabra, poderlo obedecer.

 

Oseas 6:3 Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.

 

Fíjate lo que el  profeta está diciendo: vamos a conocer primeramente a Dios, para entonces proseguir en conocerle más, para saber cuál es el pensamiento del Señor, ¿cuál es su sentimiento? Para que no haya nada que escape de nuestra capacidad intelectual, que no haya nada que nosotros no conozcamos de Dios, que lo conozcamos a la perfección. ¿Por qué? Por una razón, porque si nosotros le conocemos y nosotros le obedecemos, entonces Dios vendrá a nuestra vida como una lluvia, es decir, vendrá como bendición, así como la tierra recibe la lluvia, así nosotros, dijo el profeta Óseas, recibiremos al Señor, así de agradable será la bendición de Dios a nuestra vida.

 

Y vendrá Dios con bendición abundante, no vendrá nada más en un momento determinado y habrá una llovizna, habrá poquito, ¡no! vendrá Dios a tu vida como una lluvia temprana, como una lluvia tardía. ¿Cuál es la lluvia temprana? La lluvia temprana es aquella que cae sobre la tierra antes de la temporada de lluvias; es esa primera lluvia que prepara el campo para que empiece a fructificar, vienen esas lluvias, la lluvia temprana siempre va a ser necesaria en el campo, y después ya viene la época de lluvias, así dice la Palabra: así es Dios para con su pueblo. Un Dios que siempre traerá bendición, un Dios que siempre estará al pendiente de que es lo que tú necesitas para traerlo a tu vida; no necesita Dios de un tiempo específico para bendecirte, será como esa lluvia temprana que llegara a tu vida en el momento que se requiere, pero también será esa lluvia tardía que llega después de que pasó la temporada de las lluvias y se necesitan más lluvias para terminar de levantar la cosecha, ¡ah! Para eso necesito una lluvia, necesito bendición, pues también Dios estará ahí, Dios estará antes, estará durante y estará después. Dios siempre estará en tu vida dándote bendición, es una promesa de Dios, amén.

 

Deuteronomio 11:13-17 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, 14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. 15Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. 16Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; 17y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.

 

Fíjate lo que la Palabra de Dios establece; el Señor te dice: ¿tú quieres ser bendecido todos los días? ¿Tú quieres bendición sobre tu vida, en tu casa, en tu trabajo, sobre todo lo que tú haces, sobre tu familia, sobre todo lugar? Es bien sencillo, lo único que tienes que hacer es obedecer cuidadosamente la ley de Dios, ama a Dios, sirve a Dios, ámale con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tu fuerzas; ¡Ama a Dios! Entrégate al Señor, conviértete al Señor, no estés esperando que Dios te dé bendición si tú no haces la parte que a ti te corresponde, ¡no! Dios no quiere “júniors”. Esos a los que sus papás les dan todo, aunque se porten mal, aunque se rebelan se los dan, aun conociéndolos.

 

A un conocido, su padre le dio un súper auto deportivo, a los pocos días que se estrella, desbarató el coche, de premio el papá le compró un auto importado deportivo; y ahí andaba este muchacho, como un loco; lo volvió a estrellar, lo desbarató. Ah, el papá que le compra un auto mejor. Y pensé: este papá lo quiere matar, de plano, está esperando que el hijo se mate, yo creo que ha de pensar así me quito de problemas. Dios no actúa así, Dios no te va a dar algo que tú no vas a saber controlar, que no vas a poder recibir algo que te va a perder, ¡no! Dios te va a dar lo que tú necesitas para  bendición.

 

Nosotros necesitamos por lo tanto hacer la parte que nos corresponde; yo amo a Dios, yo me entrego a Él, yo le sirvo a Él y yo por otra parte guardo sus mandamientos, cumplo con lo que establece la Palabra, y entonces yo voy a tener la seguridad que vendrá bendición sobre mi vida. Dice la Escritura que vendrá tal abundancia de bendición, tal, que yo voy a recoger muchísimo fruto, lo voy a recoger, dice el Señor, y es una promesa que Él nos da, nunca te va a faltar, te vas a saciar, vas a tener abundancia de todo, de todo, pero no te apartes, no seas rebelde, no caigas en pecado y no hagas idolatría, porque si la haces entonces la ira de Dios se va encender sobre tu vida. ¡Impresionante!

 

¿Qué ocurre? Dice la Escritura que dijo Elías que sucede cuando la ira de Dios se manifiesta, ocurre algo, ¿qué pasó después ahí en Israel que llevó a cabo el profeta Elías? Los cielos se cerraron, y durante tres años y medio no llovió, no hubo bendición. Yo no sé si tú te has puesto a pensar en lo que sería que tres años y medio hubiera sequía; tal vez como no estamos muy identificados con las labores del campo no tengamos la idea, o tal vez creamos que no hay problema si no llueve en este país, al fin vienen muchos productos importados, algunos de no muy buena calidad, pero bueno.

 

Viene mucho producto importado que podemos encontrar en las tiendas de autoservicio; alimentos ya lavados, preparados, dispuestos para sacarlos de su plástico y comerlos sin necesidad de hacerles algo. “ah, pues compro de esos”. Imagina por un momento, tres años y medio, que no tengas bendición de ningún tipo en tu vida, de ninguno. No trabajo, no recursos, enfermedades, conflictos, problemas, que todo te pase porque no hay bendición, es decir, que no hay lluvia; yo creo que sería terrible, terrible. Entonces clamaríamos a la misericordia de Dios, pero la misericordia de Dios es tan grande que, que ahí está, está presente en tu vida en todo momento, y por su misericordia Dios te quiere bendecir.

 

Y Dios quiere abrir las ventanas de los cielos y traer una lluvia en abundancia sobre tu vida, y está llegando; tal vez tú digas, yo no la veo en mi vida; tal vez tú te estés dando cuenta, y digas: como que siento que ya está viniendo esa lluvia, como que siento que ya se está manifestando, ¿sabes? Dios te quiere bendecir, y yo puedo oír, como dijo el profeta Elías, que viene una lluvia grande, ¡en verdad! Viene una lluvia grande sobre tu vida, y muy grande; una lluvia que no vas a dar crédito, no lo vas a creer, de tan grande que es, de tanta bendición que vendrá en todos sentidos sobre tu vida.

 

Deuteronomio 28:12 (cuándo habla sobre las bendiciones, sobre la obediencia) Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

 

Fíjate en la promesa de Dios; Dios, dice la Escritura, tiene un buen tesoro, ¡imagínate, el tesoro de Dios! Imagínate ese cofre maravilloso en donde está su tesoro. Ahí tiene de todo, de todo lo que tú necesites: sanidad, recursos económicos… ¿Qué es lo que necesitas? Ahí está en ese buen tesoro de Dios, ahí lo tiene. Dice el Señor mismo, que Él va a abrir ese tesoro que tiene en el cielo, y va a enviar la bendición, va a enviar la lluvia sobre tu tierra, a su tiempo, no va a fallar, y va a bendecir tu trabajo, lo que tú hagas lo va a bendecir, Dios lo va a prosperar, Muchas ocasiones queremos recursos, queremos prosperidad y no trabajamos para ello. Dios no puede multiplicar en donde no hay.

 

Tú recuerda cuando nuestro Señor Jesucristo le dio de comer a esa gran multitud; una ocasión a 4000 varones, en otra ocasión a 5000, dice la Palabra que le trajeron a Jesucristo, 5 panes, y 2 peces, el Señor los tomó y los multiplicó, y alimentó a esa multitud, y al final, después de que todos se saciaron, en doce cestas pusieron los desperdicios, las cestas se llenaron; el Señor multiplica de lo que tú tienes, y si no tienes, Dios no puede multiplicar. Dios no va a multiplicar; recuerda lo que le dijo a aquella mujer cuándo vino en  el profeta Elías, precisamente en esta época de sequía, llegó el profeta y le dijo: dame de comer. Ella le dijo: Señor, la situación está tan grave, que yo solo tengo un poquito de harina y un poco de aceite; y yo pensaba hacerme una torta, para que la comamos mi hijo y yo y dejarnos morir, porque ya no hay más.

 

Y el profeta le dijo, no lo hagas así; esto que tú tienes dámelo, y permite que yo lo coma. Imagínate que impresión, que tú tengas lo último, pues aquí tengo esta torta de jamón, no tengo más (bueno, de frijolitos porque no tengo dinero), tengo esta torta de frijoles, me la voy a comer, la voy a compartir con mi hijo y nos vamos a dejar morir, porque no hay más alimento. Y que te diga el profeta de Dios: ¡no hagas eso! ¡No! Dámela, yo me la voy a comer. ¿Qué harías? Estás hablando de lo último que le darías de alimento a tu hijo, ¿te desprenderías del alimento y se lo darías al profeta? Es decir, ¿se lo darías a Dios? Esta mujer se atrevió, y esta mujer dijo: “¡Ok! está bien”. Prepara la torta, se la entrega al profeta, y el profeta le dice: no te preocupes aquí no va a pasar nada; mira, trae todas las tinajas que tengas y aun pide prestadas, y empieza a poner aceite en ellas y vas a ver lo que va a ocurrir; y se le multiplicó el aceite, y salió de sus problemas y no tuvo ningún problema posterior. ¡Obedeció! Dios trae bendición a una persona, a su pueblo que obedece; no puede traer bendición a alguien que no está en obediencia. Prestaras a muchas naciones y tú no pedirás prestado. Promesas de bendición, promesas de prosperidad que Dios quiere darle a su pueblo.

 

En el versículo inicial dice la Palabra del Señor: una lluvia grande se oye. Esta declaración, insisto, la hace el profeta Elías después de que el pueblo declaró a Jehová como su Dios, después de que el pueblo se comprometió con él.

 

En cuanto empezara a caer la lluvia, iba a regresar el gozo, iba a regresar la alegría a ese pueblo, a Israel; nuevamente los campos reverdecerían, se verían bien una vez más, y esta lluvia la trajo la oración de un solo hombre, de uno solo.

 

Santiago 5:17-18 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

 

¿Por qué razón el apóstol Santiago nos está mostrando lo que hizo un hombre? Yo puedo advertir que para Santiago era muy impactante que Elías, profeta de Dios, era un hombre común, era una persona como tú y como yo. Tenia ciertas características: primero, estaba convertido al Señor, hacía la voluntad de Dios, se sujetaba a lo que Dios establecía, era obediente a Dios, era un hombre aun guiado por el Espíritu Santo, un hombre que no vivía en pecado, era un hombre que por supuesto tenia pasiones, era un hombre que tal vez se enojaba, que tal vez se airaba, pero que se sujetaba y que hacia la voluntad de Dios, y que servia al Señor de acuerdo a su propósito.

 

¿Cómo lo hacia? Manteniendo una estrecha comunión con Dios. ¿De que manera? A través de la oración, y era un hombre de fe. A mí me llama la atención cuando viene un hermano y me dice: hermanó ya llevamos tres semanas de que se proclamó ayuno, ¿ya acabamos o seguimos? Mira, síguele. ¿Hasta cuándo? Cuando venga Jesús, cuando venga Jesús ya dejas de ayunar, ya dejas de orar, mientras tienes que permanecer en oración y en ayuno, mientras tienes que permanecer conociendo la Palabra, haciendo lo que Dios establece, orando, teniendo fe, haciendo todo lo que dice la Palabra. Dice la Escritura que este hombre, uno solo, oró, clamó a Dios y el cielo se cerró; tres años y medio después, cuando él, guiado por el Espíritu Santo, vio que el pueblo ya se había transformado, ya había cambiado, oró y oró fervientemente.

 

Cuando este hombre empezó a orar, dice la Escritura que él se postró, el cielo estaba limpio, el cielo estaba despejado, una oración, un tiempo de oración, y le dijo a su sirviente ve a ver si ya va a llover; regresó el sirviente y le dijo: ¡no! Y él siguió orando, y oró con fe, y le dijo ve, fue el sirviente y le dijo: no hay nada. Siete veces lo hizo así, y al regreso de la séptima vez, le dijo: ahora sí, ya puedo advertir una nube del tamaño de la palma de una mano; y dice la Escritura en:

 

1Reyes 18:44-45 A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. 45Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel.

 

Se cumple la Palabra, lo que había declarado tiempo atrás Elías, en este momento se estaba cumpliendo, Elías dijo: oigo una gran lluvia, hay viene la lluvia sobre esta tierra que lleva tres años y medio en sequía, ya viene; y vino sobre el pueblo de Israel, la promesa de Dios venía.

 

¡Hermano, oigo una gran lluvia que viene! ¡La estoy oyendo! ¡Viene! ¡Viene! Veo que en algunos lugares ya está, ya está cayendo; en otros no, pero viene la lluvia, y viene con fuerza. Que triste será que llueva a tu alrededor y a ti no te llueva; que triste va a ser que en todas las casas, que en todos los hogares de tus hermanos en Cristo haya abundancia, haya bendición, haya prosperidad, haya lluvia, y en tu casa no, porque tú permaneces en pecado.

 

Hay sequía actualmente de pobreza, hay sequía por enfermedad, hay sequía de tristeza, hay sequía de falta de trabajo, de bajos salarios, hay muchas sequías, sequías que afectan al pueblo de Dios, pero dice el Señor.

 

2 Crónicas 6:26-27 Si los cielos se cerraren, y no hubiere lluvias por haber pecado contra ti, si oraren a ti hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres, 27tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, que diste por heredad a tu pueblo.

 

Fíjate que preciosa oración; si hay un momento en el cual por causa de tu pecado, los cielos se han cerrado y no hay lluvia y no hay bendición, entonces haz algo muy sencillo, arrepiéntete y clama al Señor, y conviértete de tus pecados, porque esa sequía es como consecuencia del pecado, y es porque Dios te está afligiendo; y si tú clamas al Señor, dice la Palabra, Dios oirá tu clamor, oirá tu declaración, entonces Él te perdonará. Dios te guiará, Dios te enseñará el camino por el que debes andar, y entonces vendrá lluvia, vendrá bendición sobre tu vida, la habrá, no faltará, ahí estará, nada mas tienes que caminar lo que debes, haz lo que tienes que hacer, conoce a Dios y sé obediente a la Palabra, para que esa gran lluvia que viene, esa gran lluvia que se oye, caiga sobre tu casa, caiga sobre tu vida.

 

Zacarías 10:1 Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

 

A cada uno Dios traerá bendición, a cada uno, nada mas haz lo que tienes que hacer, no vas a tener que ir a la casa de un hermano y decirle: “oye, yo veo que Dios a ti sí te prospera, bendíceme, dame de tu prosperidad”. ¡No! En tu casa va a haber bendición, en tu casa va a haber prosperidad, en tu casa va a haber abundancia, pero haz lo que dice el Señor y la habrá; orar, confesar su nombre, una verdadera conversión a Dios, y sana la tierra y hace descender la lluvia temprana y la lluvia tardía; hace caer sobre nuestra vida una lluvia grande, hace descender una gran bendición. Por lo tanto: limpia tu corazón de todo pecado, limpia tu corazón de toda idolatría, sé de un solo ánimo.

 

Tenemos que entender que solo la obediencia, como dice la Palabra, y solo la comunión con Dios, puede hacer que los cielos se abran y que haya lluvia temprana y lluvia tardía, ¡hazlo!  Tal vez tú puedas decir: “pues yo no ando muy bien, he andado en algunos pecados, pero sin embargo me sigue lloviendo, sí, sigo teniendo bendición”. No te confíes, la misericordia de Dios es muy grande, deja lo que está mal y endereza tu camino, para que haya bendición; Dios te quiere dar bendición, la tiene preparada, la está deteniendo; es como cuando una presa está sobre cargada y sigue lloviendo, y no abren las compuertas, y sigue lloviendo, y se empieza a tronar de que se va a romper, y de repente ya no resiste el agua y se rompe, y todo inunda.

 

Yo puedo advertir y sentir que la bendición de Dios ahí está, y se ha estado deteniendo, y Dios la está deteniendo, por las razones que sabemos, por el pecado, por la falta de conversión, por la idolatría, por la falta de entrega, y ahí la ha estado deteniendo; está tronando de que se va ya a romper. Dios la está deteniendo en sus manos, y ya se oye la grande lluvia, ya está por descender, no impidas que descienda sobre tu casa.

 

Bendito Dios y Padre Eterno en el nombre de Jesús, nombre que es sobre todo nombre, en esta hora levanto mi voz delante de ti, para darte toda honra y toda gloria; y para darte Señor gracias, por tu misericordia Padre, porque sabemos que tú quieres hacer descender lluvia temprana y lluvia tardía, que tú quieres bendecir a tu pueblo, y bendecirlo para que tenga prosperidad en todas las áreas, para que haya abundancia en todo. Señor, en muchas ocasiones nosotros somos los que estamos impidiendo que esta promesa tuya venga a nuestra vida, que haya un cambio y una transformación para que no haya obstáculo alguno.

   

Dios te bendiga