INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

LLAMADOS, ELEGIDOS Y FIELES

 

José Antonio Cano Mirazo

 

Apocalipsis 17:14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de Señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

 

Vamos a mencionar algo breve en relación al contexto de este versículo; aquí está hablando de la condenación de la gran ramera. Existen dos ciudades: Babilonia y Jerusalén. Babilonia, una ciudad creada por el enemigo, una ciudad considerada donde hay la mayor y de donde salió el ocultismo, donde han salido todos los sacerdotes ocultistas, donde ha salido prácticamente todo el pecado, por lo tanto, se considera a Babilonia como la ciudad del diablo. Jerusalén considerada la ciudad del gran Rey, del Hijo de Dios, de nuestro Señor Jesucristo, nuestro salvador.

 

De acuerdo a las profecías, el sueño dorado, el máximo sueño que tiene Satanás, es un día reinar sobre la humanidad desde un lugar muy especial, desde el templo de Jerusalén, esto es lo que él quiere, esto es lo que dicen las profecías que él desea, y que tratará de hacer en su momento, y ese tiempo prácticamente cada día se acerca más, cada día nos estamos acercando a pasos agigantados hacia el final de lo que habla la Palabra.

 

Hoy reina desde Babilonia espiritual y dicen los grandes eruditos, los investigadores que Babilonia la espiritual es Roma, específicamente dicen que es el Vaticano y que la gran ramera pues es ahí quien gobierna desde ese lugar. Y tanto ésta como otras religiones falsas están en contra de nuestro Señor Jesucristo, se oponen a Jesús, se oponen a lo que el Señor hace, se oponen al pueblo de Dios. Es por ello que el cristiano constantemente está en una guerra espiritual, muchas ocasiones el cristiano no reconoce que está en guerra, el cristiano como que se duerme, no se da cuenta que está en una lucha, y entonces el demonio se levanta y lo aplasta; constantemente vemos cristianos derrotados, cristianos que están en graves problemas y que no tienen forma de salir, y que aun su oración es de simplemente clamar al Señor, pedirle a Dios que lo saque de la condición en la que se encuentran.

 

No han entendido que estamos en una guerra espiritual, como dice el apóstol Pablo, que no es contra sangre y contra carne, una guerra espiritual que es contra principados, potestades, gobernadores, huestes de maldad y toda esta lucha se da en las regiones celestes, no a un nivel físico; las repercusiones de lo que ocurre a  nivel espiritual, se dan a nivel físico, a nivel material, todo lo que sucede a nivel espiritual, es lo que nivel físico nosotros vemos.

 

Si nosotros cristianos entramos a esa guerra espiritual y obtenemos la victoria, esa victoria se va a manifestar en lo material, en lo físico. Si nosotros no sabemos que estamos en una guerra, y por lo tanto el demonio se levanta y nos pisotea, y nos acaba, entonces a nivel material nosotros vamos a ver la repercusión y la vemos de diferentes maneras, la vemos de muchas formas.

 

Antes de que nuestro Señor Jesucristo vuelva, venga por segunda ocasión y se lleve a toda la Iglesia, a todos nosotros que somos sus hijos, su pueblo, dice la palabra del Señor que encarnará Lucifer en un hombre y va a buscar se cumpla lo que está Escrito.

 

2 Tesalonicenses 2:3-4 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

 

Nosotros podemos advertir en esta Escritura una revelación muy fuerte de parte de Dios a través del apóstol Pablo, dice: no te engañes, antes de que venga nuestro Señor Jesucristo aun va a haber un tiempo de apostasía. ¿Qué es la apostasía? La apostasía se da en todos aquellos que conocieron la palabra de Dios, en todos aquellos que conocieron a nuestro Señor Jesucristo y finalmente se desviaron, y se desviaron haciendo la voluntad del mundo, la voluntad del enemigo, aquellos aun le dieron la espalda a Dios.

 

Una persona que no conoce al Señor, no puede ser apostata, porque no le conoce, porque no lo ha tenido, porque no le puede dar la espalda. Una persona que conoce del Señor, un cristiano que le da la espalda a Jesucristo, se convierte en apostata, y dice la palabra de Dios que la apostasía no tiene perdón del Señor, al igual que la blasfemia contra el Espíritu Santo, no hay perdón de parte de Dios.

 

Una persona que conoce de Jesús y se da la vuelta, ¡cuidado!, es terrible, ¿por qué? Porque no hay perdón. Dice nuestro Señor Jesucristo que cuando tomas el arado no lo puedes soltar y no puedes mirar para atrás, tienes que seguir hacia delante.

 

Aquí nosotros podemos advertir en esta Escritura, que dice el apóstol Pablo que se va a manifestar el hombre de pecado, no va a ser el enemigo ya de una manera espiritual manifestándose haciendo el mal a través de diferentes personas, ¡no!, ahora dice la Escritura se va a manifestar físicamente, se va a encarnar el enemigo en una persona. Hay quienes dicen, de acuerdo a estudios profundos que han hecho, que esto será en una persona del primer mundo, que tenga una buena posición, que será principalmente alguien que salga tal vez del país de Inglaterra.

 

Hay coincidencias, allá por la situación del ocultismo que está tan fuerte, la brujería, todo lo que se maneja de hechicería, por el poder económico que existe, por la posición social, económica, cultura y todo lo que hay, pues consideran que de ahí va a venir el anticristo, que el anticristo se va a levantar ahí y que va a estar en la posibilidad de unir a todos los países poderosos de este planeta, y va a traer una aparente paz, va a traer tranquilidad. Toda la gente va decir: “ah, éste sí sabe, éste es muy bueno, éste conoce cómo solucionar los problemas, pero va a haber un día en el cual haciendo esto se va a descubrir, y se va a tratar de sentar o se va a sentar, precisamente en el trono del Señor. Va a entrar al templo de Jerusalén y esto es grave, y nosotros debemos conocerlo, esto es algo que dice la Escritura va a ocurrir. Dice que este ser se opone, se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto.

 

Nosotros podemos advertir, como decía, que estamos viviendo una época en donde hay una guerra espiritual constante; hay una guerra a la cual nosotros tenemos que entrar, la cual nosotros tenemos que enfrentar. Aquí en Apocalipsis 17:14 nos está mostrando varios aspectos importantes que tenemos que resaltar, pero dentro de lo que debemos resaltar es el hecho de que estamos en una guerra, no la podemos ignorar, no podemos ignorar que existe un ser que se manifiesta y que entra en conflicto con nosotros y entra en guerra, y nosotros luego por desconocimiento, por ignorancia, no luchamos contra él, dejamos que nos aplaste, dejamos que se levante.

 

Hay cristianos que no creen en las manifestaciones del enemigo, no creen que el enemigo se pueda manifestar en personas y destruir y hacer tanto daño, ¡no lo creen! Creen que es la persona y por lo tanto el cristiano no está en la posibilidad de enfrentarlo.

 

Leemos: Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de Señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

 

Podemos establecer en primer lugar que Cristo Jesús, el cordero de Dios pelea contra sus enemigos, nuestro Señor Jesucristo está en una guerra constante, y siempre sale victorioso, ¡siempre!, no hay una ocasión que nuestro Señor Jesucristo pierda, y esto a mí me agrada, porque además nuestro Señor Jesús nos lo hace saber para que nosotros tengamos confianza, para que nosotros tengamos paz, para que estemos seguros, y él nos dice: no te preocupes, yo he venido a vencer.

 

Juan 16:33 (está hablando nuestro Señor Jesucristo y dice:) Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

 

Y a mí estas palabras me llenan de confianza, porque no importa lo que se levante en el mundo, yo sé que nuestro Señor Jesucristo se levanta para bendecirnos, se levanta para que nosotros estemos en paz y él nos lo dice: ten paz, tú no te preocupes, tú confía en mí y saldrás victorioso, confía dice Jesús, que yo he vencido al mundo. Confía en que Cristo Jesús es victorioso, no importa la manifestación del enemigo cuan grande sea, Cristo Jesús ha vencido y debemos de estar concientes de ello.

 

Muchas ocasiones nosotros miramos a la Palabra y vemos que Cristo Jesús es un Dios poderoso, que Cristo Jesús se levanta y nos bendice y nos ama, y ha traído salvación a nuestra vida y él es el cordero santo, en fin, vemos todos esos aspectos, pero descuidamos esa parte que habla de la guerra espiritual. Y cuando tenemos problemas, cuando tenemos aflicciones, cuando estamos sin saberlo en una guerra espiritual y estamos perdiendo, entonces no nos explicamos qué es lo que está ocurriendo en nuestras vidas, se nos olvidan las palabras del Señor y se nos olvida que Cristo Jesús ha vencido al mundo y como él ha vencido, nosotros somos victoriosos, ¿por qué? Porque nosotros estamos en Jesús.

 

Apocalipsis 17:14 dice que Jesús nuestro Señor no está solo, hay alguien que está con él. ¿Quiénes están con él? Personas que tienen tres características: Llamados, Elegidos y Fieles, y estás personas forma parte de su gran ejército. ¿Qué significa esto? ¿Quién está con Jesús? Aquel que le sigue, aquel que cree en él, aquel que tiene su doctrina, aquel que le recibe, es decir, un cristiano. Todo cristiano debe de estar con Jesús, ¡todo!, tienes que mirar por lo tanto, tú que estás con Jesús, tú que crees en Jesucristo, si reúnes estas tres características Llamados, Elegidos y Fieles.

 

Yo tengo que mirar a mi interior, y tú lo tienes que hacer en esta mañana, para saber si tú estás incluido en su ejército victorioso. Porque hay un ejército con Jesús, y un ejército que él comanda y que dice la Escritura, es vencedor, no podemos estar con Jesús y estar en el fracaso, no podemos estar en Jesús y ser perdedores, ¡no es posible!, no es posible, ¡aquí, no cabe la posibilidad de que seamos perdedores! ¡No cabe!

 

Aquí con Jesucristo nuestro Señor, cabe solamente el hecho de que nosotros al estar con él somos victoriosos, somos triunfadores, ¡no hay más!, no cabe la posibilidad de que bueno y que tal si pierdo, ¡no! es la seguridad que nosotros debemos tener, pero también debe de haber un conocimiento para saber si nosotros estamos haciendo lo que debemos hacer para ser victoriosos como Cristo Jesús. ¿Qué es lo primero que dice nuestro Señor?

 

A) Llamados. ¿Quiénes son? Bueno, nosotros podríamos considerar que nosotros somos llamados desde el momento que estamos aquí. “Ah, pues yo estoy aquí en la congregación porque el Señor me llamó, él toco mi corazón, y aquí estamos en este momento, por lo tanto, yo soy llamado”. Pero analicemos algunos versículos, para conocer nuestra situación real de Llamados, y vamos a mirar 5 características principales que debemos tener como Llamados:

 

Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Y yo puedo encontrar aquí en este versículo dos características importantes:

 

1.- Amar a Dios, amar a Dios con todo mi corazón, con todo mí ser, dice la Palabra, dijo nuestro Señor Jesucristo: el primero y grande mandamiento es éste: Amarás a Dios sobre todas las cosas y amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas; de esta manera tienes que amar a Dios. No solamente es amar a Dios de dientes para afuera, de decir: sí Señor yo te amo, y como te amo, voy a ir el domingo a la congregación y voy a estar en el culto. Amar a Dios es entregarte al Señor, es sentir esa pasión por las cosas de Dios, es el estar deseoso, anhelar que llegue el día en el cual toda la familia en Cristo Jesús nos reunimos para alabar, para glorificar al Señor.

 

Es el querer que los días pasen rápido con tal de que llegue un día en el cual nos podamos congregar todos en unidad para alabar al Señor, ¡eso es amar! Amar al Señor es dejar tus deseos, es dejar tus prioridades, es dejar tus intereses, para poner los del Señor por delante. Es decirle al Señor: te amo tanto y siento un amor tan profundo, que dejo de hacer todo esto, por hacer lo que tú quieres que yo haga. Es demostrarle con hechos al Señor, lo que nosotros somos capaces de hacer por él. Amar a Dios no solamente es decirlo, no es solamente decir: sí, yo amo a Dios porque él me bendice, porque él me trata bien, porque me él me da, porque él me da salud, porque él me ha prosperado, porque él ha hecho muchos milagros en mi vida, ¡no! Amar a Dios es sentir en tu corazón ese profundo amor, para que hagas lo que sea por él, lo que sea, cualquier cosa, no importa que, lo hagas, y dice el apóstol Pablo: esto es lo primero: Amar a Dios, amarlo.

 

Si tú estas aquí en la congregación y no amas a Dios, no importa que estés aquí, no estás llamado.

 

2.- Los que cumplen su propósito. A los que conforme a su propósito son llamados. Es decir, hay un propósito de parte de Dios y yo lo tengo que cumplir, yo tengo que cumplir con su propósito; si a mí el Señor me llamó y yo no cumplo con el propósito para el cual él me llamó, como que estoy perdiendo mi tiempo, como que a qué vine, como que qué hago aquí, como que mejor daría lo mismo que estuviera en otro lugar haciendo cualquier otra cosa, tal vez estaría más a gusto, o tal vez me redituaría en lo económico, en mi descanso o en algo. De acuerdo a la Palabra yo sé que hay un propósito de Dios para mi vida, por lo tanto si él llamó, yo tengo que cumplir ese propósito.

 

Romanos 8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

 

3.- Ser a la imagen de Jesús. Él me llamó, y dice la Escritura que él me predestinó para que yo sea conforme a la imagen de Jesús. Que cuando me vea la gente prácticamente esté viendo a Cristo Jesús. Que te vea y que diga: él piensa como Jesucristo, él siente como Jesucristo, él actúa como Jesucristo. Sabemos que esto no es fácil, tenemos que hacer a un lado todo lo que nosotros somos, tiene que haber una transformación en nuestro interior, tenemos que ser transformados como dice también el apóstol Pablo: con una renovación de nuestra mente de una manera constante, todos los días tenemos que estar siendo renovados en el espíritu de nuestra mente, para ser conforme y la voluntad  del Señor.

 

Yo ya no quiero ser más a la imagen del hombre, yo no quiero ser más a la imagen aun de mis padres, yo ahora anhelo ser a la imagen de Jesús, porque me está llamando el Señor para un propósito, me está llamando para  amarle, me está llamando para ser a su imagen, y si yo no estoy avanzando en ser a su imagen, entonces, no estoy entendiendo el llamado. El llamado no es para que el Señor me papache y me diga: que bonito eres, y ahora yo te voy a consentir, y no te preocupes, yo te voy a dar todo lo que tú quieras, todo lo que nunca has tenido ahora lo vas a tener, ¿por qué? Porque eres mi hijo, mi hijo consentido. Y yo te voy a sobreproteger para que nada te toque. ¡No es Dios así!, ¡no es! Él tiene propósitos y nos llama, y tenemos que hacer esfuerzos.

 

Yo soy llamado, ¿y por qué sé que soy llamado? Porque amo a Dios, porque estoy cumpliendo con su propósito, y porque soy a la imagen de Jesús. Pero también dice el apóstol Pablo aquí en:

  

Romanos 8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

 

Está hablando de un proceso el apóstol Pablo, un proceso que se da en nosotros cuando somos llamados, dice el Señor: que él nos predestino para venir a él, y ahora que él nos llama y nos predestina, entonces dice: que nos llama y entonces nos justifica ¿Qué significa esto?

 

4.- Has sido justificado de todo pecado. Todo pecado Cristo Jesús lo justificó, él pagó la deuda por ti, pero eso no es solamente decir: ah, que bonito, ya no tengo pecado. Esto trae como consecuencia el decir: ahora camino conforme y su voluntad, el pecado quedó atrás, ahora soy una nueva criatura, con un nuevo pensamiento, con una actitud distinta, ahora no voy a pecar. Ya el Señor me justificó, no voy a caer a lo mismo que antes era, tiene que haber cambios, tiene que haber transformaciones. Un llamado implica que: yo dejo el pecado, yo vivo como él lo establece.

 

5.- Dios te glorifico. ¿Qué debemos entender cuando leemos que Dios nos ha glorificado? Es el hecho de que Dios nos ha dado la vida eterna, esto es que nos glorificó.

 

Si nosotros analizamos el orden que lleva aquí la Escritura, dice que nos predestinó y como nos predestinó, nos llamó y a los que llamó, los justificó y como me justificó, quitando el pecado, entonces me glorificó, es decir, me da la posibilidad de vivir por la eternidad a su lado, ésta es una característica que tenemos, la vida eterna, tenemos la vida eterna, no es simple y sencillamente de que Dios me llamó, y pues sigo aquí en la idolatría, o Dios me llamó pero algún día voy acudir, ¡no! Yo estoy seguro, yo sé, tengo la plena convicción de que voy a vivir por la eternidad en la presencia de Dios, tenemos esa convicción.

 

Una convicción que no teníamos antes de ser cristianos, antes de ser cristiano, yo pensaba mucho en lo que sería, valgan las palabras, mi vida después de la muerte, yo pensaba y me atormentaba y decía: cómo será la vida después de la muerte, porque yo no creo que: muriendo una persona ya todo se acabó, no lo puedo aceptar. No podía yo entender las cosas así, por lo tanto, yo leía libros de diferentes autores, con sus teorías muy particulares y unos muy opuestos a otros, en donde algunos decían que ibas a encontrar un camino e ibas a ir hacia un mundo en donde ibas a vivir en paz. La religión te enseña que todos se van a un lugar a pagar sus deudas y después van a salir de ahí, y van a ser puestos en el cielo y van a vivir con Dios; y tantas cosas que hay.

 

Y yo vivía atormentado y decía: ¿qué pasara? Habían noches enteras en las cuales yo no podía dormir porque sentía la angustia de que y si me muero, qué va a ser de mí, a dónde voy a ir, quién me da una seguridad de a dónde voy. Y cuando el Señor me alcanzó a través de un predicador, fue porque precisamente al final de todo su mensaje, dijo: tú no tienes la seguridad de a dónde vas a ir, tú no tienes idea, no crees en el cielo, no crees en Dios, qué va a ser de tu pobre vida, dijo, ¿no te gustaría tener esa certeza?

 

Y aunque había 500 personas le dije: ¡sí, por supuesto! Yo quiero tener esa seguridad. Dijo: bueno, cree en Jesucristo, recibe a Jesucristo en tu corazón en esta hora y vas a tener la seguridad y la convicción, de que el día que te mueras, vas a ir a vivir a la presencia de Dios, por la eternidad. Dije: ¿así de sencillo? Sí, así de fácil. Y lo que es el Espíritu Santo que es maravilloso, en ese momento toca mi corazón y pone esta convicción y dije: ¡yo quiero! Y recibí al Señor, y yo vivo con la convicción de que el día que venga nuestro Señor Jesucristo por segunda ocasión, me voy con él, y nos vamos todos nosotros, estoy convencido de ello, tengo esta certeza.

 

Y Dios me ha glorificado dándome la vida eterna, no puede existir un cristiano que haya sido llamado por el Señor, que no tenga la convicción de que tiene la vida eterna; si no tienes la convicción, no estás seguro que te vas a ir con Dios, perdóname, no estás llamado, tienes que hacer algo.

 

Y si soy llamado como dice la Palabra, es para cumplir con el propósito específico del Señor, ¿y cual es ese propósito? (Una de las grandes ventajas de la Biblia es que la podemos leer en orden cronológico, podemos leer hacia atrás, podemos leer los versículos de la mitad para adelante, de la mitad para atrás y siempre nos va a hablar el Señor y vamos a leer el 10).

 

1 Pedro 2:10-9 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo (es decir, no eras de Dios, no estabas con el Señor, no formabas parte del pueblo de Dios, eso antes), pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia (en otro tiempo no habías sido justificado. La misericordia de Dios no se había extendido sobre tu vida y por lo tanto, no te había tocado el Señor. No te había mostrado su misericordia, de hecho ni siquiera sabias que Dios tenía misericordia, vivías sin misericordia de Dios, pero dice, eso en otro tiempo. ¿Por qué? Porque ahora…), pero ahora habéis alcanzado misericordia. (Ahora tu condición es diferente, ahora aunque tú no lo merezcas, Dios está contigo, Dios te está bendiciendo; ve lo que era antes y lo que es ahora.

 

Antes, y discúlpame que te lo diga, aunque pienses lo contrario, antes no valías nada, hoy tienes un gran valor, y vales tanto, que Dios envió a su hijo para que muriera por ti. Fíjate el valor del cual Dios nos está dando y a dónde nos está poniendo, no lo olvides, eres una persona que tiene un valor tan grande, tan grande, que Cristo murió por ti, ese es el valor que hoy tienes.

 

V. 9 Mas vosotros sois linaje escogido Eres de esas personas que el Señor escogió, no eres del montón, ya no formas parte de los seis mil y tantos millones de habitantes que existen en este planeta, ahora eres de esos escogidos, de eso pocos que son de Dios. Es como cuando llegas a la frutería y ves la fruta, y empiezas a ver una y la dejas, agarras otra y empiezas a escoger y de repente te quedas con una, sigues escogiendo y el dependiente te dice: a ver, si va a escoger cuesta más caro. No me importa, te lo pago, pero déjame escoger. Y es lo que yo veo aquí, cómo la misericordia de Dios se manifiesta que nos escoge: éste, éste y éste, y va tomando a cada de nosotros y nos empieza a reunir, y nos hace de un linaje especial.

 

Y dice el Señor: real sacerdocio, no simplemente de un sacerdocio. Había en la antigüedad, en el Antiguo Testamentó dice la Palabra que había el sacerdote, prácticamente normal, y el sumo sacerdote, el sumo sacerdote es aquel que podía entrar una vez al año, al Lugar Santísimo a estar en la presencia de Dios, los demás no podían aunque fueran sacerdotes, no estaban en esa posibilidad.

 

¿Quién era quien entraba? El sumo sacerdote, es decir, podemos llamarle de acuerdo a la Escritura, real sacerdote, y Dios te dice ahora: tú formas parte de ese sacerdocio, de ese real sacerdocio que está en la posibilidad de entrar hasta mi presencia. No te vas a quedar ahí en el lugar santo, no vas a ministrar nada más en las áreas materiales, no vas a estar ahí en los atrios o no vas a hacer nada más el aseo del templo, ¡no! también te voy a dar la posibilidad de entrar a mi presencia, ¿por qué? porque te estoy escogiendo, no solamente te estoy llamando, además de llamarte te estoy escogiendo.

 

Nación santa, pueblo adquirido  (que Dios te adquirió y te adquirió a un gran precio, ¿para que? Para que anuncies las virtudes de aquel, que os llamo de las tinieblas a su luz  admirable. Es decir, el propósito del llamado es anunciar las virtudes del Señor Jesús, para eso te llamó, lo dice la Palabra. No te llamo para que tú tengas grandes posesiones económicas o bienes materiales) por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel (que te rescató de lo más profundo, de aquel que te sacó de lo más bajo que habías caído y entonces te trajo a él, a la bendición y entonces para que tú proclames que Cristo Jesús es el Señor y salvador, para eso te llamó, lo dice la Palabra. entonces yo puedo advertir que el llamado manifiesta 5 características:

 

1.- Amar a Dios.

2.- Cumplir con su prepósito.

3.- Ser a la imagen de Jesús.

4.- Ser justificado de todo pecado.

5.- Ser glorificado.

 

¿Para qué me llamó? Para evangelizar, para eso me llamó.

 

Y el evangelizar no significa que yo tenga que ir a grandes campañas evangelísticas, o que me van a poner un gran templete, voy a evangelizar, voy a compartir la Palabra en el estadio azteca, ¡no! significa que yo tengo que evangelizar a la gente que está a mi alrededor, yo le tengo que hablar de las virtudes de Jesús, yo les tengo que hablar que existe una vida eterna, que hay una posibilidad de vivir para siempre en la presencia de Dios, y si tienes esas características eres llamado, y al ser llamado estás cumpliendo con la primera de tres partes que leímos en Apocalipsis 17:14 llamados, elegidos y Fieles.

 

B) Elegidos.

 

¿Quiénes son los Elegidos? Elegidos, nosotros podemos decir: bueno, pues entonces Dios podría ser que está eligiendo a uno y a otro, y bueno a los que no eligió, pues pobrecitos de ellos, lo siento mucho, pero que malo es Dios, porque no lo eligió también. O alguien podría decir: es que Dios a mi no me predestinó para la vida eterna, Dios no me eligió para estar con él por la eternidad. Yo cuando estaba en el mundo, yo para justificarme, yo bebía demasiado y entonces decía: a mí (yo no creía en Dios pero ahí lo usaba) Dios me hizo borracho, que me queda, pues cumplir con su voluntad, pues vamos a beber; o sea, que fácil. Yo no quise ser borracho, ¿por qué lo soy? Porque Dios me hizo así, ah, por lo tanto pues ahora voy a cumplir con la voluntad de Dios y seguiré siendo borracho, así de fácil.

 

¿Como podemos saber quiénes son los Elegidos? Y ¿sabes? Analizando la Escritura yo he podido advertir que nosotros somos llamados, pero que nosotros somos los que nos elegimos.

 

Juan 15:16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

 

Y yo aquí veo la primera de seis características importantes que deben tener los elegidos:

 

1.- Quienes llevan fruto. Si yo digo que soy elegido, tengo que llevar un fruto, y eso depende de mí, no depende del Señor. El que yo lleve fruto es una responsabilidad personal. Dice nuestro Señor Jesucristo: por su fruto lo conocerás. El fruto que esté dando una persona te demostrará qué es esa persona, si es cristiano o no lo es, por el fruto. Yo siempre lo he dicho, yo soy citadino, yo nací en el pavimento, la ciudad es lo que yo conozco, si a mí me ponen diferentes árboles y me dicen: dime qué árbol es cada uno de estos, yo no lo sé, no tengo idea, yo no he vivido en el campo; lo más que he hecho es ir a la Sierra de visita, no conozco los árboles. Me pueden poner 10, 15, 20 árboles diferentes y yo no los puedo reconocer a ninguno de ellos, pero si esos árboles tienen fruto, yo los reconozco, ¿por qué? Por una razón, porque yo conozco el fruto; yo no conozco el árbol, yo no sé esta hoja a qué pertenezca, pero si tiene fruto, yo sé entonces qué tipo de árbol es.

 

La palabra del Señor nos muestra que nosotros cuando somos elegidos tenemos que llevar un fruto, y dice la Escritura, no nada más fruto, sino mucho fruto. Yo tengo que demostrar el fruto que doy, por eso cuando alguien llega de otra iglesia aquí a la congregación, y vienen muy deseosos de trabajar, “es que yo quiero estar en un ministerio, de la iglesia de donde yo vengo llevaba 18 años en el ministerio fulano”. Ah, pues que bien. ¿Entonces empiezo a trabajar a partir de cuándo? Pues empieza a partir del próximo domingo sentándote en la silla, punto, no hay más, ¿por qué? Porque yo tengo que ver tu fruto.

 

Si yo no veo el fruto que tú estas dando, yo no te puedo poner al frente de un ministerio, no puedo, aunque te enojes. Es que allá ya llevaba 18 años, pues regrésate allá, así de fácil, regrésate allá y sigue trabajando allá, allá ya tienes un lugar, aquí no, hasta que yo no vea el fruto.

 

Y nuestro Señor Jesucristo dice: tienes que mostrar un fruto, lo tienes que llevar y el fruto no es algo que se dé para que yo coma a mi mismo, un árbol no se alimenta de su propio fruto, el fruto lo tengo yo que dar para que los que están a mi alrededor se alimenten, es decir, yo como cristiano debo llevar el fruto del Espíritu Santo para que los que están a mi alrededor sean alimentados de ese fruto. Si yo estoy llevando un fruto significa que yo soy elegido del Señor, si no, no, no me está eligiendo. Es que yo aparento, nada más los domingos me porto bien, el domingo cuando llego a la iglesia, pues todo mundo se da cuenta que soy cristiano, porque lo saludo con mucho respeto, con mucho cuidado, a todo mundo le digo: que Dios le bendiga. Pues sí, pero eso no es suficiente, tienes que mostrar un fruto y además, dice nuestro Señor Jesucristo, otra característica.

 

2.- Que su fruto permanece. El fruto que yo doy tiene que permanecer, es decir, no puedo dar hoy un fruto y mañana dejarlo de dar, ¡no es posible! Todos, todos los días yo tengo que mostrar un fruto, tiene que darse ese fruto, siempre, tiene que permanecer, siempre lo puedo ver. Yo no puedo ver en una persona hoy un fruto y mañana otro y pasado mañana otro; hoy lo veo que habla de una manera muy apropiada y al otro día veo que está maldiciendo a alguien, perdón, es cristiano o no lo es.

 

Una ocasión me dice un hermano: pastor, quiero acusar a mi hija porque es una rebelde, se porta mal, no me hace caso. La hija tenía coraje y dice: ¡sí, sí es cierto! y yo quiero acusar a mi papá que se toma sus jimadores. ¿Qué fruto están dando? ¿Qué fruto es el que estamos dando nosotros aun con la familia? ¿Permanece nuestro fruto o no? Porque si no permanece, entonces no estamos elegidos.

 

El apóstol Pedro nos menciona otras dos características. Jesucristo nos mencionó dos, el apóstol Pedro nos menciona dos:

  

1 Pedro 1:2 Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

 

¿Qué significa presciencia? La presciencia es el conocimiento previo de las cosas, está es una característica, una cualidad, una virtud que solamente Dios tiene. Él tiene esta presciencia, esto a él le pertenece, entonces Dios con un conocimiento previo de las cosas, nos eligió a nosotros. Y hace un momento en la profecía a mí me llamaba mucho la atención lo que el Señor estaba diciendo, porque estaba hablando aspectos de los que ahorita estoy mencionando y estaba hablando precisamente de la presciencia, de su presciencia; no presencia que es distinto, presciencia es diferente, presencia es otra cosa y estaba hablando precisamente de esto. Que él confía en nosotros, y yo puedo ver a un Señor, a un Dios, que hace muchísimo tiempo, hace muchísimos siglos, pensó en cada uno de nosotros y dijo: él va a ser un elegido.

 

Él va a cumplir con lo que yo establezco, él lo va hacer, Pedro dice que Dios nos eligió con anterioridad y que nos elige con anterioridad, y sabemos que nos eligió desde antes de la fundación del mundo. Nos eligió, para dos características (dice el apóstol):

 

3.- Para obedecer. Dios tiene la plena certeza de que nosotros vamos a obedecer su Palabra, vamos a obedecer sus mandatos. Fíjate cuánta confianza nos tiene el Señor, una confianza que ni nosotros mismos nos tenemos, que nosotros no somos capaces de decir: voy a cumplir. Dios sabe que vamos a obedecer, por eso nos llama y nos elige. Vas a obedecer, esto es una característica que vas a tener.

 

Un elegido de Dios no puede quedarse sin obedecer, si no obedece entonces no está elegido por el Señor, o que tú veas a un cristiano que no cumple, que no obedece, que no hace lo que Dios establece, entonces no está siendo elegido, fue llamado, pero no está eligiéndose.

 

Por eso decía en un principio, uno se elige. Yo me elijo, porque yo soy el que decido si obedezco a Dios o no lo obedezco, yo soy el que va a determinar si lo hago, si cumplo, si me comprometo, hago lo que aquí dice el Señor o no lo hago. Voy y me distraigo el domingo, estoy un rato allá, veo a la familia en Cristo, me paso un buen rato; yo me elijo.

 

4.- Para ser perdonado de todo pecado. Es decir, ser rociado con la sangre de Jesucristo, para ser perdonado de todo pecado, nosotros tenemos esa convicción de que el Señor cualquier cosa que le pedimos perdón, de lo cual nos hemos arrepentido, él nos perdona, somos rociados con la sangre de Jesús, somos limpiados, somos transformados. Tenemos está convicción.

 

El apóstol Pablo nos menciona dos características más de ser elegidos:

 

Efesios 1:3-5 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Analiza lo que dice el Señor, que Dios, nuestro Padre, Padre de nuestro Señor Jesucristo, te dio bendición, toda, toda bendición espiritual en los lugares celestiales; en otras palabras, toda bendición que tú necesites, Dios ya te la dio. ¿Dónde está? Está en los lugares celestiales. Toda bendición que tú deseas, toda bendición que tú necesitas, ya la tienes, ya Dios te la dio, está en los lugares celestiales. ¿Que te corresponde hacer? Jalarla, bajarla del lugar celestial aquí a mi vida, a mi trabajo, a mi casa, a mi matrimonio, a mi familia, a lo que yo necesito, la tengo que bajar.

 

¿Cómo la bajo? A través de la oración, a través de la guerra espiritual. Porque existe un ser que está ahí intermedio, luchando para que no bajes las bendiciones de Dios y para hacer quedar mal a Dios. Y viene ese ser y te dice: uy, desde cuándo le pediste bendición a Dios y no te la ha dado, ese Dios no es poderoso, no es tan poderoso como tú crees, malo, malo. Vamos a hacer un pacto tú y yo. Y hay cristianos que se han salido de la iglesia y se han ido a pactar con la santa muerte. ¿Por qué? Porque ahí rápido les llegó lo que ellos querían.

 

El enemigo quiere hacer quedar mal a Dios, quiere que tú le des la espalda a Dios, por lo tanto va a meter su garra para que la bendición no baje. Entonces el Señor te dice: ahí está la bendición, ahora, no lo quieres todo peladito y a la boca, ¿verdad? Te tienes que esforzar, esfuérzate tantito para bajar tu bendición que ya tienes, de los lugares celestiales aquí a la tierra, lucha por ello.

 

Vs. 4-5 Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,  5en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

 

Y aquí el apóstol Pablo, nosotros vemos cómo coincide con el apóstol Pedro, y menciona que desde antes de la creación Dios nos había escogido. Y nos había escogido para cumplir, desde el punto de vista de Pablo con dos aspectos importantes, que finalmente coinciden con lo que dice el apóstol Pedro.

 

5.- Para vivir en santidad. El apóstol Pedro dijo: para ser rociados son la sangre de Jesucristo, es decir para ser perdonados, y el apóstol Pablo ahora te dice: para que vivas sin pecado. Ya fuiste rociado con la sangre del cordero, ya fuiste perdonado, ahora tienes que vivir en santidad conforme y la voluntad de Dios, no puedes dar marcha atrás. Tú no puedes decir yo soy elegido si estás pecando, no puedes decir Dios me eligió, Dios me escogió, yo soy del grupo de Dios, del Señor o de los que nos vamos a ir con él por la eternidad, si estás viviendo en pecado, ¡no puedes! La palabra lo establece. Y aquí Pablo menciona una sexta característica.

 

6.- Para ser su hijo. No vas a ser pueblo, no vas a ser uno más, vas a ser hijo por su misericordia. ¿Qué es la misericordia? El dar a alguien que no lo merece algo. Dios nos hace sus hijos por misericordia, no la merecemos, no hicimos nada para recibirla, sin embargo el amor de Dios se manifiesta y nos hace sus hijos aunque no lo merezcamos; ¡esto es hermoso! ¿Por qué lo hace? Por amor dice el Señor, y agrega: por el puro afecto de su voluntad. Porque así lo quiso; no presumas, no te des una falsa idea de lo que eres diciendo: es que a mí, Dios me escogió porque soy muy bueno; a mí me escogió porque canto muy bonito, a mí me escogió porque soy muy agradable, ¿sabes qué? No, te escogió por el puro afecto de su voluntad, no hay más.

 

¿Por qué me escogiste señor? Por mi afecto por ti, por el afecto de mi voluntad, por eso. No estés esperando una respuesta diferente de parte de Dios, es por esto.

 

Si tú has oído el Llamado, si eres Elegido, ahora queda otro aspecto:

 

c) Fieles ¿Qué es ser fiel? De acuerdo al diccionario dice: que corresponde a la confianza en él depositada; ¡esto es ser fiel! ¿Qué es ser infiel? No corresponder a la confianza que se nos dio, así de sencillo ¿Qué es lo que el Señor quiere? De acuerdo a Apocalipsis 17:14 Llamados, Elegidos y Fieles. Que nosotros vamos a responder a la confianza que él ha puesto en nosotros.

 

Lucas 16:10 (dice nuestro Señor Jesucristo) El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Yo aquí para que quede claro deseo sustituir lo que dice donde está la palabra fiel, por el significado del diccionario, y si lo sustituyo, entonces dice nuestro señor Jesucristo: El que corresponde a la confianza en él depositada en lo muy poco, también en lo más, va a corresponder a esa confianza y él que en lo muy poco, no corresponde a la confianza depositada en él, también en lo más no va a corresponder a esa confianza.

 

Y me gusta la definición del diccionario, porque me hace ver con mucha claridad qué es lo que está esperando Dios de nosotros. Hace un momento el Señor lo decía: él ha confiado en nosotros y tal ha confiado que aun nos ha hecho sus hijos y está esperando que nosotros correspondamos de un modo, ¿de qué manera? De la manera en la cual nosotros no le hagamos perder la confianza. Él tuvo confianza en que nosotros vamos a hacer lo que él establece. ¿Ser infiel? es no hacerlo, no hacer lo que él espera, es fallar a su confianza.

1 Timoteo 1:12,13 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel (es decir: me tuvo confianza), poniéndome en el ministerio, 13habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

 

El apóstol Pablo está diciendo algo bien importante, me tuvo por fiel, Pablo mismo no sabía si él podía ser fiel o no, sin embargo le está dando el merito a Dios diciéndole: Dios es el que a mí me tuvo por fiel, él consideró que yo no iba a fallar a la confianza que estaba depositado en mí y por lo tanto me puso en un ministerio. ¡Que impactante!

 

Cuado yo miro la historia del rey Saúl, yo puedo ver cómo Dios le dice a Samuel que vaya y unja a Saúl como rey sobre Israel. Y va Samuel y lo hace, lo unge como rey y toma posesión como rey de Israel. Primer rey de Israel, ahí está, y después Dios le dice: vas a ir a la guerra, no toques nada, matas todo lo que hay en ese lugar, no te traes ningún botín. Va a la guerra y se regresa Saúl con ganado, y se regresa con el rey del lugar que fue a conquistar. Dios envía a Samuel, le dice: ve a ver a Saúl, qué es lo que pasó, estoy enojado con él, desobedeció.

 

Pero no solamente era el hecho de desobedecer, la desobediencia parece que fuera un término muy simple, muy común, muy tan usual; Saúl había sido infiel, porque había fallado a la confianza que había Dios depositado en él para ser rey. Vas a ser rey Saúl, fíjate el honor que le estaba dando, ¡vas a ser rey! Creyó en él, tuvo confianza en él. Llega el profeta Samuel y le dice: ¿Qué pasó Saúl? ¿Qué pasó con qué? Esos que estás oyendo tú, esos animales es para hacerle un holocausto a Dios, dice Saúl. Sí, pero Dios no te pidió ningún holocausto, le fallaste, desobedeciste. ¿Qué pasó? No fue desobediencia solamente, cuando lo vemos a través de la palabra de lo que verdaderamente significa, vamos a encontrar que Saúl fue infiel a Dios porque hizo algo fallando a la confianza que Dios había depositado en él.

 

Y veo cómo el apóstol Pablo dice: me tuvo por fiel, es decir, depositó en mí su confianza al ponerme en el ministerio, es decir, Dios (como dijo hace un momento en la profecía; me encanta Dios es maravillo) creyó en mí. Y ¿sabes? Dios cree en ti, Dios ha creído en ti, ha creído en cada uno de nosotros, por eso estamos aquí. Ha creído que nosotros somos ¡esto! no importa, como dijo el apóstol Pablo, no importa lo que yo fui, no importa que fui blasfemo, que fui perseguidor, que fui injuriador, no importa lo que yo haya sido, Dios está creyendo que yo puedo cambiar, Dios está creyendo que yo puedo serle fiel, Dios lo está creyendo. Y dice el apóstol Pablo: y yo no le voy a fallar.

 

No se trata de simplemente desobedecer a Dios, de decir: mañana ya le obedezco, no hay problema. No, es mucho más profundo, es que Dios está creyendo en nosotros, está creyendo que nosotros vamos a hacer lo que él establece, por eso nos está llamando. Él está creyendo que nosotros vamos a cumplir con lo que él dice, él lo cree, él tiene confianza. ¿Quién puede tener confianza en nosotros cuando éramos lo que éramos? ¿Quién podría tener en confianza en mí, que era un borracho, entre otras cosas? ¿Quién podría tener confianza en mí? Solamente una persona, la tuvo Jesús.

 

Y analiza de dónde te sacó Jesús, de dónde te rescató y vas a ver que está en ti. Tenemos un compromiso con el Señor: serle fiel. No puedo fallar a la confianza que Dios ha depositado en mí y cuando yo no fallo a la confianza que él deposita en mí, entonces yo alcanzo su promesa y alcanzo la promesa de vida eterna.

 

Apocalipsis 2:10b Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. No me falles. Vas a tener la corona de la vida, vas a tener la vida eterna, vas a vivir por la eternidad en la presencia de Dios, pero sé fiel, sé fiel. No utiliza el Señor la palabra sé obediente, ¡no! está utilizando algo mucho más profundo. Sé fiel hasta la muerte.

 

Cuando nosotros luchamos con nuestro Señor Jesucristo a su lado, cuando nosotros somos Llamados, Elegidos y Fieles, entonces vamos a tener la victoria; esa victoria que tiene Cristo Jesús nosotros la vamos alcanzar, esa promesa que él tiene nosotros la vamos alcanzar.

 

Isaías 65:9-10 Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí. 10Y será Sarón para habitación de ovejas, y el valle de Acor para majada de vacas, para mi pueblo que me buscó.

 

Cuando nosotros hacemos lo que el Señor establece, la gloria de Dios se manifiesta, alcanzamos las promesas, Dios las trae a nuestra vida, no hay nada que se detenga, todo va a llegar.

 

¿Pero qué pasa a quienes están del otro lado? ¿Qué pasa con aquellos que no cumplen con lo que el Señor establece? Con aquellos que son infieles, aquellos que están decidiendo tomar el otro reino.

 

Isaías 65:11-13 Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino; 12yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada. 13Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados. (Y sigue hablando algunas de las cosas que les ocurrirán).

 

Recuerda el ejemplo de Saúl, qué pasó con él; dice la Escritura que venía un espíritu malo de parte del Señor y lo atormentaba. ¿Por qué? Porque fue infiel, porque le dio la espalda al Señor. Sin embargo, hubo un hombre, el segundo rey de Israel llamado David, que hizo conforme la voluntad del Señor y el Señor lo levantó, el Señor lo exaltó, el Señor lo glorificó.

 

Apocalipsis 17:14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá (es decir Jesucristo, pelearan contra Jesucristo y Jesucristo los vencerá), porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

 

Analízate y busca tener estas tres características (llamado, elegido y fiel), para que siempre seas vencedor. Porque cuando estás junto al Señor, el Señor está contigo y vas a ser victorioso, solo así.

 

Bendito Dios y Padre eterno en el nombre de Jesús, en esta hora levanto mi voz delante de ti para darte gracias por tu Palabra; para poner delante de ti, en tus benditas y santas manos la vida de mis hermanos y que todos podamos caminar de acuerdo a lo que tú estableces. Que seamos llamados, escogidos y fieles, que no seamos nada más una parte de ello, sino todo, la totalidad, para poder disfrutar Señor de estar en tu presencia, junto a ti, a tu lado y ser victorioso. Y Padre, en el nombre de Jesús a ti sea la Gloria, amén.

 

Dios te Bendiga.