INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

LOS HIJOS DE SADOC

 

José Antonio Cano Mirazo

 

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Ezequiel 44:15-16 Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. 16Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.

 

Cuando nosotros miramos a la Escritura y vemos al profeta Ezequiel, un profeta que fue levantado por el Señor después de los 70 años de cautiverio, en el cual estuvo el pueblo de Israel en Babilonia. Regresan a  Israel y empieza de nuevo a levantar el Señor las cosas conforme y su voluntad. Dice la Palabra de Dios, el contexto de estos versículos nos hablan en relación a lo que Dios establece en cuanto a leyes para su templo. Cómo tenían que ser las cosas.

 

Y es de llamar la atención cómo se está refiriendo precisamente a los hijos de un sacerdote. Dice que los sacerdotes levitas hijos de Sadoc. Sadoc era un sacerdote, era uno de los sacerdotes de la tribu de Leví que podían estar en la presencia del Señor. Y estos hijos de él se comportaron conforme y la voluntad de Dios, agradaron el corazón del Señor, ¿por qué? Porque dice que ellos todo lo que Dios les había ordenado a los sacerdotes para ministrar en el santuario, en la presencia de Dios, es decir, que ellos no se apartaron de lo establecido.

 

Ellos a pesar de lo que podía ocurrir a su alrededor, de lo que estaba ocurriendo, de lo que vivían otros sacerdotes, ellos se sujetaron a la voluntad de Dios y ellos siguieron ministrando conforme y Dios lo establecía. Todo ordenamiento que Dios les había dado, ellos lo cumplían fielmente, ellos lo hacían.

 

Dice la misma Escritura que hubo otros hijos de Israel que se apartaron, es decir, se está refiriendo aquí no al pueblo en general, se está refiriendo a los sacerdotes que podían ministrar en la presencia del Señor. Y dice que cuando se apartaron ellos pecan, ¿por qué? Porque no hacen conforme y la voluntad de Dios. No guardan sus ordenanzas, no guardan mandamientos, no guardan leyes, hacen las cosas conforme y ellos quisieron.

 

Cuando el pueblo en términos generales está cautivo, cuando vivía por ejemplo en Egipto, y aquí cuando vive 70 años en Babilonia, se toman las costumbres de los pueblos en donde se encuentran, en donde están siendo esclavos, cautivos. La Palabra de Dios deja de ejercer una influencia en la vida del pueblo. El pueblo no hace las cosas conforme y la voluntad de Dios, y el pueblo se aparta y hace conforme y el mundo hace.

 

Por eso es importante que nosotros como cristianos tengamos cuidado de con quién nos relacionamos. Si nosotros nos relacionamos con gente que no es cristiana, convivimos con esa gente entonces, nosotros vamos a poder ser jalados hacia lo que ellos hacen. Pero cuidado, esto no significa que no tengamos ningún trato con la gente del mundo, ¿por qué? Por una razón, porque nosotros tenemos que predicarles a ellos la Palabra de Dios.

 

¿Cómo vamos a poderle predicar a la gente si nosotros nos apartamos de ellos por completo? No sería posible. Lo que se trata es que no convivamos, que no llevemos a cabo las prácticas de ellos, y que ellos vean en nosotros un testimonio para que ellos sean jalados hacia Cristo Jesús.

 

Aquí yo puedo advertir como el pueblo y muchos de los sacerdotes hicieron conforme y ellos quisieron, se olvidaron de las leyes de Dios. Esto ha ocurrido en toda la historia, Dios establece una cosa, el hombre lo empieza a hacer y después el hombre falla, el hombre cae, el hombre se desvía. Dios le restaura, vuelve levantarlo, le da leyes, le explica cómo tiene que hacer las cosas, le perdona; empieza a caminar el hombre conforme y la voluntad de Dios y de repente otra vez el hombre se desvía. Y esta es la historia repetitiva desde la creación del hombre, desde Adán, es lo mismo, y lo seguimos viviendo hoy en día.

 

Y aquí Ezequiel está hablando de parte del Señor y está diciendo que hubo sacerdotes que por la influencia que hubo en Babilonia se apartaron de las Leyes, de los Mandamientos de Dios. Al apartarse ellos el Señor se molesta, el Señor dice: estoy molesto en mi corazón, y ellos no van a volver a ministrar delante de mí. Dios es bien enérgico, bien duro.

 

En términos normales nos gusta escuchar que Dios es amor, porque efectivamente Dios es amor. Pero se nos olvida que Dios es un Dios también que tiene Leyes y Mandatos los cuales tenemos que cumplir y que si no lo hacemos entonces, lastimamos su corazón. Él dice aquí bueno porque se apartaron y entonces no iban a estar más en su presencia. Pero de todos los sacerdotes que había, había un sacerdote que hacía conforme y la voluntad de Dios y así lo enseñaba a sus hijos. Una familia que se comportaba de acuerdo a los mandamientos de Dios.

 

También siempre en todas las épocas ha existido alguien así, recuerda la época de cuando Noé, dice la Escritura que todo mundo se había apartado de Dios, que no hacían lo bueno hacían lo malo, Dios miró a Noé, miró a su familia y construyeron el arca. Y esa fue la familia que estuvo en la presencia de Dios, esa fue una familia que Dios utilizó para sus propósitos.

 

Aquí Sadoc, un sacerdote tiene propósitos de Dios, hace lo que debe de hacer, instruye a sus hijos en el Camino. Dice la Biblia, instruye a tu hijo en su camino, y aunque fuere viejo no se apartará de él. Entonces instruye a los hijos, Dios lo ve, Dios está atento a todo lo que hacemos, Dios ve el corazón, ve el comportamiento de los sacerdotes hijos de Sadoc, y entonces les dice: ustedes van a estar en mi presencia, ustedes van a ministrar delante de mí, y ustedes van a levantar las ofrendas, los holocaustos. Ustedes van a estar delante de mí y yo me voy a gozar con ustedes y voy a aceptar sus ofrendas, porque ustedes están dentro de mi voluntad haciendo lo que yo establezco. ¡Qué hermosa palabra!

 

Versículo 16 Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme.

 

Imagina qué privilegio es para cada uno de nosotros poder estar en la presencia de Dios y servirle a su mesa. Debe ser y es extraordinario esto. Poder entrar delante de Él y preparar las ofrendas que Él necesita, lo que Él quiere, arreglar sus cosas, preparar su mesa y agradarle. Y que cuando lo estés haciendo el Señor te mire, te sonría y te diga: ¡Te amo hijo! Uf, maravillosos. Pero para hacer esto y dice la Escritura y ellos, estos sacerdotes hijos de Sadoc, guardarán mis ordenanzas.

 

No podemos estar delante de la presencia de Dios si no guardamos las ordenanzas que Dios establece. Esto es claro no puedo decir: ah pues yo hago conforme y yo quiero, finalmente no hay ningún problema, yo me presento delante de Dios y Él me va a aceptar. ¡NO! La Palabra de Dios dice que nosotros debemos guardar sus ordenanzas para estar delante de Él para poderle servir a Él. Yo no puedo servir en ningún ministerio si yo no estoy guardando las ordenanzas de Dios, esto es claro.

 

Yo me tengo que aplicar a hacer la voluntad de Dios, a guardar sus mandamientos si yo quiero participar en algún ministerio, si yo quiero hacer algo. Si no quiero, pues la verdad estoy perdiendo el tiempo en la iglesia, ¿por qué? Porque me estoy privando de estar en la presencia de Dios, así de sencillo. Y esto será por la eternidad, si yo aquí no aprendo a guardar las ordenanzas de Dios, si no aprendo a hacer la voluntad de Dios yo no estaré en la presencia de Dios.

 

Había otro tipo de sacerdotes como estoy mencionando, dice en:

 

Ezequiel 44:10-14 Los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad. Es decir, llevarán su pecado, llevarán su trasgresión. Ellos se apartaron del Dios Altísimo, siguieron ídolos, ¡cuidado! Luego hacemos ídolos en nuestro corazón, podemos tener diferentes ídolos, no precisamente estatuas o imágenes. Cualquier cosa que nosotros le damos un lugar preferencial, por arriba del que Dios tiene, ése es un ídolo, no formes ídolos en tu corazón, porque cuando formas ídolos en tu corazón, le estás dando el primer lugar a esos ídolos antes que a Dios, y al hacer esto Dios te va a apartar.

 

Versículo 11 Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante él para servirle. Es decir, ya no le van a servir a Dios, al Altísimo, ahora nada más le van a servir al pueblo; Dios no quiere ningún trato con ellos, pero como Dios había hecho una promesa y había dicho que la tribu de Leví era la encargada de estar en los asuntos religiosos, en todo lo relacionado con el templo, con la enseñanza doctrinal, con las ceremonias, el culto, Dios dice: está bien, pero ahora van a estar ustedes restringidos, no van a poder estar en mi presencia, ahora ustedes se van a dedicar, dice la Palabra, a matar el holocausto y la victima.

 

En la antigüedad se llevaban animales para ser sacrificados, para ser levantados delante de Dios como un holocausto para perdón de los pecados. Les está diciendo a estos sacerdotes que ellos se van a encargar de matar a los animales, es decir, de ser sacerdotes, de poder ministrar en la presencia de Dios, son pasados a algo, y no es por menospreciar a la profesión, pero son pasados a formar parte de carniceros. Ya nada más vas a poder matar a los animales, ya no vas a poder estar en la presencia de Dios,  tú te encargas de matar a los animales y los hijos de Sadoc son los que van a levantar la ofrenda el holocausto.

 

Tú no va a poder entrar al lugar santo, tú te vas a quedar en la puerta, ahora tú vas a ser portero, insisto, no es menospreciar a alguien que trabaja de portero, pero alguien que está en la posibilidad de permanecer encelan te de Dios, de ofrecer sacrificios a Dios, que por su iniquidad sea quitado de ese lugar, es denigrante. Y ser puesto en otro trabajo que no es para el cual fue creado es denigrante. Por eso les dice a estos sacerdotes, ustedes hicieron ídolos, hicieron conforme y su corazón, se fueron tras los ídolos y van a llevar su pecado, su iniquidad, no los quiero ver más; quiero que se dedique a cuidar las puertas, y quiero que ustedes maten a los animales.

 

Versículo 12 Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.

 

Van a llevar su pecado, yo ya no los quiero ver más, dijo el Señor, y lo resalta y lo enfatiza:

 

Versículo 13 No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su vergüenza y las abominaciones que hicieron.

 

Fíjate que tremendo, que impactante, lo que es estar en la presencia de Dios en un momento sirviéndole, tocar sus utensilios santos, sus instrumentos santos; por ejemplo, los instrumentos de alabanza, estos están dedicados al Señor y el propósito de estos instrumentos es para a alabanza de Dios, ahora ni siquiera los van a poder tocar, no los vayan a contaminar. Dice el Señor, no quiero saber nada de ustedes, ahora van a ser servidumbre, pero de esa área que no es instrumentos santos, utensilios santos, no se pueden acercar a mí. Que castigo tan fuerte. Porque ustedes siempre van a llevar su vergüenza.

 

Versículo 14 Les pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse.

 

En otras palabras, vas a dedicarte al aspecto material; no puedes tocar nada de lo espiritual porque no eres digno de ello, solamente lo material. Vas a barrer, vas a trapear, vas a arreglar baños, vas cuidar la casa, vas a ser portero, es decir, tú te vas a encargar del área material, ya no más de lo espiritual. Mi presencia no podrá esta contigo, tú no puedes entrar a mi presencia. Pero hay otros como leímos:

 

Versículos 15-16 Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre (no van a matar, ellos lo van a ofrecer), dice Jehová el Señor. 16Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.

 

Y aquí vemos varios aspectos importantes, primero, con todo esto Dios tiene un propósito y su propósito es mover al pueblo al arrepentimiento. No es que el pueblo diga como en un momento determinado dijo Adán cuando Dios le dijo: ¡Vete del paraíso por pecador! Y Adán dijo: pues me voy, ahí nos vemos total, de seguro hay mejores lugares que éste. Y se fue, y la regó, se equivocó. Adán lo que debió haber hecho era arrepentirse y decirle a Dios: Señor, perdóname, me equivoqué, cometí pecado, fui en contra de tu voluntad, pero estoy arrepentido, no me apartes de ti, yo quiero permanecer aquí.

 

¿Sabes qué le hubiera dicho Dios? Lo hubiera perdonado, conocemos el corazón de Dios. Cuántas veces tú haces algo que va en contra de la voluntad de Dios, y le dices al Señor: Señor, perdóname, y tienes la plena seguridad que Dios te está perdonando y que Dios te perdona y que te restaura. Y sigues caminando y vuelves a equivocarte, y vuelves a pecar con cualquier cosa, y entonces el Señor te vuelve a perdonar cuando tú le pides perdón. Y te vuelve a restaurar.

 

Entonces aquí una vez más Dios le dice al pueblo de Israel que tiene que arrepentirse, que tiene que mirar el ejemplo de los sacerdotes hijos del sacerdote Sadoc, para regresar a sus ordenanzas para hacer conforme y es la voluntad de Dios. Porque Dios no quiere que su pueblo esté apartado de Él. Dios quiere que su pueblo esté cercano a su corazón, Dios quiere bendecir a su pueblo, y te quiere bendecir a ti y te quiere bendecir todos los días. Pero Dios necesita que nosotros hagamos conforme y su voluntad, que seamos, por llamarle así, como los hijos de Sadoc, así que cumple con lo que Dios establece.

 

Dios esto ya lo había profetizado, dice la Palabra de Dios a través del profeta Amós, que Dios no hará nada sin haberlo dado a conocer a sus siervos los profetas. Es decir, todo lo que hace Dios anticipadamente lo avisa. ¡Cuidado, va a pasar esto! Si no enderezas tu camino va a suceder esto. Se lo dijo al pueblo de Israel, si no enderezas tu caminar, si no te apartas de tus ídolos, si tú no vuelves a la obediencia, te van a llevar cautivo y te van a llevar 70 años. El pueblo no hizo caso, no creyó.

 

Y venía Jeremías y le decía al pueblo: Dice Dios que se arrepientan, que están mal. Y el pueblo decía: no, estamos bien. Dice Dios que va a venir la cautividad. No, estamos bien. ¿Y sabes? Tú como estás diciendo esas cosas tan feas, te vamos a meter a la cárcel. Y metían a la cárcel a Jeremías. Y entonces el rey se consiguió algunos profetas que les hablaban bonito. ¿Qué dice Dios? Ah Dios dice que tú y tu pueblo vana  ser prosperados, van a ser bendecidos, que Dios está muy contento contigo y con el pueblo. Es que dice Jeremías que estamos haciendo lo malo, que tenemos ídolos, que somos rebeldes. ¡No le hagan caso a Jeremías! Dios dice que ustedes están bien y felicidades.

 

Ah, entonces los profetas quedaban bien delante del rey, delante del pueblo y los trataba muy bien el rey, y los consentía y los apapachaba, y les daba sus lujos y los invitaba a comer a su mesa, se la pasaban re bien. Y Jeremías dentro de la cárcel, y aun ahí dentro de la cárcel le decía al pueblo: ¡hei, están mal, Dios está enojado, arrepiéntanse para que no venga el castigo sobre ustedes! ¿Y qué creen? Agarraban a Jeremías y le decían: ah con que sigues de rebelde y de necio, sigues hablando esto, ¡ahora a la celda de castigo! Y estando ahí seguía proclamando la Palabra de Dios, y seguía insistiéndole al pueblo que se enderezara.

 

Y por otra parte los profetas falsos seguían diciendo que las cosas estaban muy bien, que no había ningún problema, y seguían junto al rey felices y contentos, todo bien. Seguía profetizando Jeremías y entonces le decía: ah entonces como sigues profetizando a ver si entiendes, para que te calles, al cepo. Y entonces lo metían a un hoyo, prácticamente enterrado, le dejaban la pura cara de fuera para que pudiera respirar, y ahí estaba. Pues desde ahí seguía diciéndole al pueblo: ¡arrepiéntanse, hagan lo que Dios establece! Nunca lo quisieron oír. Resultado, el pueblo de Israel fue llevado 70 años cautivo a Babilonia.

 

Aquí Dios les había dicho: Cuidado, están haciendo lo malo. Vamos a mirar aquí mismo en Ezequiel 39, empieza diciendo todo lo que estaba mal, pero recuerda que Dios siempre habla diciendo: esto está mal, pero si te enderezas, si me buscas de nuevo, si mantienes comunión conmigo, si guardas los Mandamientos, si haces lo que te establezco entonces, vendrá bendición.

 

Ezequiel 39: 25-29 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Ahora volveré la cautividad de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso por mi santo nombre. 26Y ellos sentirán su vergüenza, y toda su rebelión con que prevaricaron contra mí, cuando habiten en su tierra con seguridad, y no haya quien los espante; 27cuando los saque de entre los pueblos, y los reúna de la tierra de sus enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. 28Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. 29Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.

 

Y ve las maravillosas promesas de Dios. Están viviendo esto, necesitan arrepentirse porque entonces vendrá misericordia, vendrá bendición; es más, les dijo el Señor, voy a derramar de mi Espíritu Santo. Ya antes les había dicho que derramaría de su Espíritu Santo, de su Espíritu de poder, ¿para qué? Para que el pueblo pudiera sostenerse en una convicción. Sin el Espíritu Santo no tienes el poder para sostenerte en lo que Dios establece. Con el Espíritu Santo que es un Espíritu de poder, como lo hemos visto, como dice la Palabra, entonces nosotros estamos en la posibilidad de enfrentar la tentación, de salir de la iniquidad, de no caer en el pecado y de vivir conforme y la voluntad de Dios, de vivir en santidad.

 

Aquí también está profetizando y les dice que los hijos de Sadoc eran sacerdotes fieles, que siempre hay un grupo fiel que va a hacer conforme y la voluntad de Dios y que enseñarán al pueblo a no apartarse de Dios.

 

Ezequiel 44:23-24 Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio. 24En los casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis juicios juzgarán; y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis fiestas solemnes, y santificarán mis días de reposo.

 

Fíjate todo lo que está poniendo Dios en los sacerdotes, en los hijos de Sadoc.

 

1.- Le van a enseñar al pueblo entre lo santo y lo profano.

 

¿Cuál es la diferencia entre una cosa y otra? ¿Por qué? Porque hay cosas que nosotros creemos que son buenas, y sin embargo no lo son delante de los ojos de Dios. El mundo cree que lo que hace es bueno, ¿por qué? Porque no conoce la Palabra de Dios, y el mundo tiene que ser enseñado. Y nosotros como estuvimos en el mundo mucho tiempo, necesitamos ser enseñados en las cosas de Dios para que podamos ver las diferencias entre lo santo y lo profano, lo inmundo, el pecado.

 

Necesitamos aprender, necesitamos abrir nuestra mente para ser enseñados a través de la Palabra de lo que es santo, de lo que Dios quiere para nosotros, de lo que es su voluntad, de la forma que Él quiere que nosotros vivamos. Y el pecado, lo profano, de lo que nosotros nos tenemos que apartar. Aunque el mundo lo haga, aunque para el mundo sea normal. Nosotros nos tenemos que apartar de todo eso porque dice la Escritura tenemos que aprender las diferencias, y las diferencias para llevarlas a cabo cada uno de nosotros.

 

Nosotros no podemos si no somos enseñados a distinguir, a ver la diferencia entre una cosa y otra. Necesitamos que nos enseñen y que el Señor nos muestre a través de su Palabra cuál es esa diferencia y que nosotros podamos hacer dentro de la voluntad de Dios, es importante. Nosotros necesitamos estar siempre en un constante aprendizaje. No nos podemos detener, no podemos decir: Ah, yo ya todo lo conozco. Tengo que seguir escudriñando las Escrituras porque Dios me habla a través de ellas, Dios me revela, Dios me muestra, incluso Dios muestra cómo está mi corazón y lo que yo tengo que cambiar.

 

Si nosotros ponemos nuestro corazón delante de Dios y le decimos al Señor: Señor enséñame y muestra lo que hay en mi interior. Entonces nos vamos a dar cuenta que no todo está bonito, y como dice su Palabra y lo decía hace un momento en profecía: el Señor va a mirar y va a sacar de ahí del tesoro de nuestro corazón lo hermoso, lo preciado para apartarlo de lo vil. Lo tiene que hacer y nosotros nos tenemos que someter a ello, y lo tenemos que aprender. En el cristianismo tenemos que estar en un constante aprendizaje.

 

Y les dice también, 2.- y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio. Y me llama la atención porque cualquiera de nosotros podríamos considerar que sabemos qué es lo limpio y lo no limpio, qué es lo sucio. Sin embargo Dios dice: tienen que ser enseñados, y tenemos que ser enseñados por Él, insisto, por su Palabra. Tengo que aprender la diferencia entre lo santo y lo profano. La diferencia entre lo limpio y lo sucio, lo tengo que aprender.

 

Hay cosas que nos parecen limpias y son sucias. O viceversa, hay cosas que tal vez nosotros consideremos que son sucias y son limpias. Y cosas que decimos: bueno, pues esto creo que es sucio, ¡y son atascadas! Cuidado, nos dejamos ir o sea, debemos tener mucho cuidado y discernir muy bien. ¿Y cómo podemos discernir? Cuando aprendimos. El discernimiento no solamente no viene de la nada, tiene un origen y es la enseñanza.

 

Y dijo el Señor: Y pondré mi Espíritu. ¿Por qué? Porque uno de los dones del Espíritu Santo es el discernimiento de espíritus. Es lo que nos va a ayudar a discernir entre lo bueno y lo malo. Una parte es el conocimiento y otra parte es el don del Espíritu Santo.

 

Y nos dice también que estos sacerdotes van a tener otro quehacer importante: que en los casos de pleito, ellos estarán para juzgar. Pero no van a juzgar de acuerdo a su perspectiva, de acuerdo a sus conocimientos. No van a juzgar de acuerdo a su experiencia o a lo que han vivido, o a como les ha ido en la vida. ¡No! Dice que van a tener que juzgar conforme a sus leyes y a sus decretos, de acuerdo a la Palabra de Dios, por lo tanto, es importante que nosotros la conozcamos. Si nosotros necesitamos analizar algo, tiene que ser a través de las Escrituras, no puede ser de otro modo.

 

Y el Señor dice que otra de las cosas que pondrá, 3.- mis leyes y mis decretos guardarán.

 

Tienen que guardar todo lo Que Dios establece, y dentro de lo que Dios establece, están las fiestas solemnes. Yo le doy gracias a Dios que nosotros nada más tenemos tres: La Pascua, las Primicias y vamos a vivir la tercera Fiesta cuando nuestro Señor Jesucristo venga. Y la de la Pascua hoy es por nuestro Señor Jesucristo que es el Cordero Santo, él fue levantado como el sacrificio, como el holocausto; tenemos la Cena del Señor como lo establece su Palabra.

 

Por lo tanto la cena del Señor, nuestra Pascua es algo que nosotros debemos llevar a cabo; lo realizamos una vez al mes y tenemos que someternos a ello y llevarlo a cabo. Pero muchas ocasiones como es como dice la Palabra en la noche, nos da flojera. Ah no, después, otro día, hoy es domingo y estoy en casa, ya regresé y no queremos ir. En lugar de decir: cumplo con la Fiesta Solemne que Dios establece.

 

Tenemos que cumplir con eso y tenemos que cumplir con el otro punto que dice, 4.- santificarán mis días de reposo.

 

¿Qué significa santificar el día de reposo? Venir, unirnos, estar en el mismo espíritu y adorar a nuestro Dios. De ese modo nosotros lo vamos a santificar lo dice la Palabra. Santificar el día de reposo no significa que yo me voy a quedar a hacer mis cosas en mi casa. O voy a estar en la oportunidad de ir a visitar a amigos o familiares. Tengo que entregarle este día a Dios, y tiene que haber esa conciencia en mi mente y tiene que estar puesto en mi corazón, yo debo cumplir. Y dice el Señor: Yo pondré a estos sacerdotes, a los hijos de Sadoc para que les enseñen todo esto y lo cumplan.

 

Cuando nosotros miramos todo esto que la Palabra de Dios nos muestra y nosotros aprendemos de ella, y tomamos la parte que nos corresponde, entonces nosotros podemos entender que nosotros para empezar al estar aquí en estos momentos, estamos siendo como esos hijos de Sadoc. Y nosotros tenemos algo bien importante que llevar a cabo, nosotros formamos parte hoy día de un sacerdocio, por Cristo Jesús nosotros podemos entrar a la presencia del Señor y ministrar delante de su presencia. No hay impedimento para hacerlo. Cristo Jesús nos abrió el camino, y nosotros tenemos que entrar a esa presencia de Dios, somos sacerdotes y no podemos desaprovechar ese privilegio y esa bendición que Cristo Jesús nos dio.

 

Yo no puedo decir: hoy soy sacerdote de un nuevo pacto y no entrar en la presencia de Dios. Estoy desaprovechando la oportunidad de hacerlo. Y nosotros tenemos que aprovechar la oportunidad y crear los momentos para estar en la presencia de Dios y ministrar a Dios, ministrar a su corazón de lo que hay en nuestro interior, de nuestra adoración hacia Él. No pierdas la oportunidad de ministrar a Dios, cada vez que tú tengas un tiempo por breve que sea, adora a Dios, ministra a Dios, entra a su presencia.

 

¿Cómo lo logras? Cumpliendo lo que Dios establece, no te salgas de sus ordenanzas, no te salgas de sus mandatos, no te dediques a hacer lo malo, no te dediques a tener iniquidad o a hacer el pecado; haz la voluntad de Dios para que siempre estés en la posibilidad de entrar en la presencia del Señor, siempre, siempre.

 

El apóstol Pablo nos exhorta como lo hizo a los efesios.

 

Hechos 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

 

Nosotros tenemos que entender que no solamente estamos en la posibilidad al ser sacerdotes del nuevo pacto en Cristo Jesús, de la orden de Melquisedec, de entrar en la presencia de Dios. Sino también que nosotros tenemos que mirar por la Iglesia del Señor. Tenemos que hacer la parte que a nosotros nos corresponde. Dios nos ha puesto en la iglesia a la cual él llama su Cuerpo, el Cuerpo de Cristo, y nosotros somos miembros de ese gran Cuerpo. Y al ser miembros tenemos una función específica, nosotros tenemos que realizar la función para la cual hemos sido llamados.

 

Dios tiene un propósito para tu vida, y tú tienes que saber cuál es el propósito de Dios, y tienes que hacer en el Cuerpo, en la Iglesia la función que te corresponde. Seguido hablamos de esto. Cada uno de nosotros, cada uno de nuestros miembros funciona con la función que debe realizar. Cada parte de ti cumple con una función, no se equivoca, no hace lo que no le corresponde, hace lo que debe hacer. Así es el cuerpo de Cristo, así es la Iglesia, cada uno de nosotros al formar parte de este gran cuerpo tiene una función que llevar a cabo.

 

¿Cuál es tu función? Para que la realices, y la tienes que llevar a cabo. Para que entonces nosotros podamos apacentarnos como dice la Escritura, estamos apacentando la misma Iglesia, el Cuerpo de Cristo, la cual nuestro Señor ganó por su propia sangre. Él dio su vida, él murió en la cruz por causa nuestra, para nuestra salvación, para la Iglesia del Señor.

 

Por lo tanto nosotros tenemos que entender que debemos trabajar dos áreas importantes: primero, la nuestra en nuestra comunión con Dios, haciendo conforme a sus ordenanzas y mandatos.  Segundo: apacentando a la Iglesia. No somos porteros, no somos carniceros; somos sacerdotes que estamos en la posibilidad de entrar a la presencia de Dios.

 

¿Qué tipo de sacerdote quería Dios en el Antiguo Testamento?

 

Zacarías 3:3 Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

 

¿Quién era Josué? Era el sumo sacerdote, era aquella persona que podía entrar hasta el lugar santísimo para ministrar en la presencia de Dios. Solamente podía entrar en la antigüedad una persona al lugar santísimo, es decir, a la presencia misma de Dios. Y aquí nos muestra la Escritura que el sumo sacerdote en esos momentos era Josué, ¿y cuál era la condición de Josué?  Dice el profeta: estaba vestido de vestiduras viles.

 

Es decir, su caminar no era recto delante de Dios. Había iniquidad, había pecado, no estaba cumpliendo con las ordenanzas de Dios, pero ahí estaba, como muchos cristianos. Ah yo soy cristiano, claro no estoy haciendo lo que Dios establece pero, pero aquí estoy y yo sé que Dios está conmigo. Y aquí estaba Josué.

 

Versículo 4 Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.

 

Fíjate qué importante, ¿delante de quién estaba Josué? Delante de Dios mismo. Es decir, Dios que está delante de él lo ve, ve su condición, ve la situación en la cual se encuentra y le dice: no puedes estar así delante de mí, no es posible. Tienes que ser cambiado. Esas vestiduras viles que traes puestas, esos harapos que traes; cuando estamos en pecado es como si nuestra ropa fuera vil, fueran harapos, estuviera sucias, maloliente, rota, mal. Dice: no puedes estar así delante de la presencia de Dios. Tienes que ser cambiado.

 

Te voy a cambiar esas vestiduras. Y voy a cambiarlas y te voy a vestir diferente. Por eso le dice voy a quitar de ti tu pecado, tu iniquidad, vas a ser distinto. Dice: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.  Resplandeciente.

 

Entendamos a lo que se refiere: ropas de gala es que tú estés completamente limpio, que no haya pecado en ti para que tú puedas estar en la presencia de Dios. No puedes estar con pecado, con iniquidad. Dios te ve así y te dice: mira primero arrepiéntete, pasa con mi hijo Jesucristo, pídele perdón, que él te limpie de toda tu iniquidad, y entonces ya después vienes delante de mí. Y ya pasas con el Señor.

 

Versículo 5 Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. Estaba observando, estaba mirando todo lo que pasaba, Dios estaba al pendiente. Versículo 6 Y el ángel de Jehová amonestó a Josué.

 

Y llama la atención este amonestó. Le llamó la atención, lo reprendió, lo regaño. Porque luego queremos ser muy espirituales y creemos conocer mucho a Dios, y decimos: ah es que Dios no se enoja. Es que Dios no regaña. Ah no, cuando Dios me habla a mí siempre me dice: mi muy amado. Cuidado, si andas mal Dios te va a reprender, Dios te va a amonestar. Lo estaba viendo a Josué ahí, lo cambia, lo transforma, primero dice: que lo pongan digno para estar delante de mi presencia. Y ya que está con vestiduras limpias, con vestiduras de gala entonces sí le dice, ahora sí:

 

Versículo 7 Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.

 

¿Quiénes dice la Biblia que estaban con Josué? Dios estaba delante de Josué, y dice la Escritura, Versículo 4  Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. ¿Quiénes eran esos que cambiaron la condición de Josué? Jesús y el Espíritu Santo.

 

Dice la Palabra de Dios que Cristo Jesús murió por nosotros, él fue el holocausto grato. Cristo Jesús entregó su vida para que nosotros alcanzáramos salvación, es decir, Cristo Jesús dio su vida por ti. Todo el pecado que tú tenías, por el pecado que tú tenías eras digno de juicio y de muerte y de ir al infierno. Pero Jesucristo dijo: yo doy mi vida por ti. Y Jesucristo dio su vida por ti y tomó tu lugar. Él era santo, él era perfecto, en él no había pecado, y él tomó tu lugar y dijo: yo soy santo, perfecto, no tengo pecado, pero tomo el pecado, y tomó tu pecado y pagó por él y murió por ese pecado.

 

Y dice la Biblia que bajó a las profundidades de la tierra y estuvo ahí tres días pagando lo que tú debiste haber pagado. Él resucita y entonces ahora tú estás limpio, tu pecado ya fue llevado por él.  Haz de cuenta que tú tienes una deuda con un Banco, que no es nada improbable, y te empiezan a hablar del Banco. Usted tiene una deuda de tal cantidad, y la tiene que pagar, y si no la paga entonces vamos a proceder, y tiene que pagarla de inmediato. Y empiezan las llamadas y empiezan duro y duro y duro.

 

Y llega el momento en el cual te dicen: pague, ya pasó al departamento jurídico y esto ya se va a su historial crediticio y ya pasó a buró de crédito. Y ya tiene una mala nota y usted no va a poder salir del buró de crédito, y nunca más en la vida nadie le va a poder prestar, ¡pague! Y te empiezan a presionar. Lógico no has pagado no porque no tengas las ganas de pagar, o no porque no te quede un Banco cerca, no has pagado porque no tienes dinero. Todavía les dices: es que no tengo dinero. ¡Pague, consiga, venda lo que tiene, pídale a sus amigos, a sus familiares, pero pague! Y llega el momento en que dices: no hay dinero.

 

Imagínate que en ese momento en que ya van a proceder en tu contra, y que te van a meter a la cárcel por tener esa deuda, viene alguien y dice: espérate, no procedan. ¿De cuánto es tu deuda? Pues mi deuda es de tanto. Está bien, yo la voy a pagar. Y liquida esa deuda, y tú estás librado ya de la deuda. Y te dan un papel donde dice que ya no tienes ningún adeudo con ese Banco. Si alguien del banco te vuelve a hablar y te dice: es que usted se va a ir a la cárcel porque no ha pagado. En ese momento protestas y les dices: ¡NO! Ya se pagó la deuda, no me amenaces. Yo estoy libre de toda deuda. La deuda se pagó tal día, en tal lugar y ya no debo nada, no les debo nada a ustedes. ¿Por qué? porque hubo alguien que pagó tu deuda.

 

Nosotros éramos merecedores del infierno, sin embargo Jesucristo pagó la deuda. Él nos limpió y él nos cambió nuestras vestiduras. Nosotros morimos a nuestra vieja humanidad cuando nos bautizamos y cuando salimos de las aguas, nosotros nacimos a una nueva vida. Nacimos del agua, emergimos del agua y del espíritu, porque el Espíritu Santo desciende y se fusiona a nuestro espíritu.

 

Aquí dice la Escritura que Dios estaba frente a Josué, y Josué estaba vestido con vestiduras viles, es decir: tenía pecado en su vida. Y a los que estaban con Dios les dijo: cámbialo, límpialo. ¿Quién era? Jesucristo. Pero habló en plural, ¿quién más estaba? El Espíritu Santo, dice la Palabra que él ha estado desde el principio. ¿Qué estaba haciendo el Espíritu Santo cuando Dios estaba creando la tierra? Dice la Biblia: y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Ahí estaba moviéndose el Espíritu Santo, siempre está Dios, siempre está Jesús y siempre está el Espíritu Santo, y siempre.

 

Y fíjate la promesa que le está haciendo a Josué, le dice. Versículo 7 Si (un si condicional) Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.

 

¿Dónde  le iba a dar lugar? ¿En qué parte te va a dar lugar a ti Dios por la eternidad? ¡En el cielo! Dios no nos va a tener como dicen los Testigos de Jehová, aquí en esta tierra. Que ellos quieren esta tierra, bueno que la disfruten, yo prefiero el cielo. Así de fácil, y Dios le está diciendo a Josué, ¡te cambio! Y si tú guardas mis mandamientos, si tú guardas mis ordenanzas, si tú haces lo que yo te establezco, yo te voy a dar un lugar especial para ti. No solamente vas a poder entrar a mi presencia cuando tú lo necesites, cuando tú quieras, cuando me quieras adorar, ¡NO! Te voy a dar un lugar especial aquí entre ellos, aquí en el cielo, aquí en mi casa y vas a gobernar.

 

Dice nuestro Señor Jesucristo en Apocalipsis que su pueblo va a gobernar. Por eso dice la Escritura que somos reyes y sacerdotes. Sacerdotes porque podemos entrar a la presencia de Dios y ministrarle. Reyes porque nos va a dar un reino para reinar, lo dice la Palabra. Entendamos y Dios quiere que hoy nosotros caminemos como debemos caminar.

 

Zacarías 6:12-13 Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová. 13El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.

 

¿De quién hablaba? De Jesús, de Jesucristo. Dice la Escritura que nuestro Señor Jesucristo es quien hace todas las cosas. Él edifica el templo de Dios, él está edificando la Iglesia, para que la Iglesia camine junta, camine unida hacia la presencia del Altísimo. Él nos está preparando y nosotros tenemos que hacer conforme y su voluntad.

 

Jesucristo está en medio nuestro, Jesucristo es nuestro Sumo sacerdote.

 

Hebreos 9:11-14 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. 13Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 14¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

 

Nuestro Señor Jesucristo nos limpia para que se cumpla lo dicho por el profeta Ezequiel y por el profeta Zacarías; los profetas no profetizaron por cosas que ya pasaron. Profetizaron en su tiempo para esa época, pero también los profetas profetizaron para siempre, es la Palabra de Dios la cual no pasa, la cual estará presente hasta que nuestro Señor Jesucristo venga por su Iglesia, venga por sus hijos. Y dice la Palabra que nuestro Señor Jesucristo nos está preparando precisamente para que en nosotros se pueda cumplir esto que dice la Escritura.

 

Para que nosotros seamos esos sacerdotes que podamos estar en su presencia. Él nos limpia pero nosotros tenemos que guardar sus mandamientos, que nosotros seamos como esos hijos del sacerdote Sadoc, esos que Dios miró y dijo: a ustedes los quiero tener conmigo. Yo quiero que ustedes ministren en mi templo. Yo quiero que ustedes sirvan a mi mesa. Yo quiero que ustedes tengan parte conmigo, los quiero a ustedes. Los demás no me interesan, me interesan ustedes porque ustedes están haciendo mi voluntad. Eso es lo que Dios quiere.

 

Y esto es algo que nosotros debemos y tenemos que entender para llevarlo a cabo cada día. Nosotros no somos cristianos de domingo, somos cristianos todos los días de nuestra vida. Y todos los días de nuestra vida nosotros debemos comportarnos de acuerdo a lo que Dios establece; sus estatutos, sus ordenanzas, sus mandatos los tenemos que cumplir, porque Dios te ve y te dice: a ti te quiero, te quiero para mí, yo quiero que tú me sirvas. Yo quiero que tú hagas mi obra. Yo te quiero bendecir a ti. ¿Por qué? Porque tú estás haciendo lo que debes hacer. Y Dios te va a bendecir ampliamente.

 

Hebreos 8:10-13  Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel. (O sea, este es el pacto que hace contigo, recuerda que cuando habla de Israel nosotros somos el Israel adoptado, pero somos Israel, el espiritual, pero somos Israel, la palabra es para nosotros).  Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel. Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; 11Y ninguno enseñará a su Prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. 12Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. 13Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

 

Y hoy nuestro pacto es nuestro pacto con Cristo Jesús y gloria a Dios, amén. Hoy nosotros podemos estar en la presencia de Dios en todo momento. Ahora no es como en la antigüedad gracias a Cristo Jesús. Y para concluir dice en:

 

Hebreos 4:14-16 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

 

Cristo Jesús es nuestro sumo sacerdote, sumo sacerdote de la orden de Melquisedec. Nosotros somos esos sacerdotes los cuales están bajo su cobertura, bajo su visión, bajo su protección. Por lo tanto hagamos conforme y la voluntad de Dios para que podamos ministrar al Padre. Conoce las Escrituras, profundiza en ellas, ve cuál es la voluntad de Dios y llévala a cabo en tu vida, porque entonces, vas a tener la seguridad de que en el momento que tú busques a Dios lo vas a encontrar, vas a poder entrar hasta ese lugar santísimo, ese lugar donde Dios habita.

 

Bendito Dios y Padre eterno, en el nombre de Cristo Jesús pongo en esta hora la vida de mis hermanos dándote gracias por cada uno de ellos, y pidiéndote que tu Palabra sea establecida con gran poder en nuestra mente y en nuestro corazón. Que nosotros seamos hacedores de tu Palabra, porque ciertamente queremos estar siempre a tu lado, queremos estar contigo en todo momento y por la eternidad.

 

Señor danos la fortaleza para cumplir con tus propósitos, danos Señor la sabiduría para actuar correctamente en todo momento. Para discernir entre lo bueno y lo malo, entre lo santo y lo profano; para que podamos mantenernos firmes en ti y que Señor tu corazón se agrade con nosotros. Padre te amamos, y en Cristo Jesús a ti sea nuestra adoración. Amén.

 

Dios te bendiga

 

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