INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

VIVIR EN INTEGRIDAD

 

José Antonio Cano Mirazo

 

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Tito 2:6-8 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; 7presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 

 

Varios aspectos son muy importantes de mencionar en estos dos versículos. Ustedes saben que las cartas que escribió Pablo a Timoteo y a Tito  son cartas dirigidas a la Iglesias. Son cartas a través de las cuales el apóstol habla a Timoteo y a Tito de una manera específica para que hablen a la congregación, para que se fortalezca la Iglesia. Y aquí menciona aspectos importantes como el hecho de que se exhorte a los jóvenes a que sean prudentes.

 

Una de las características, tal vez no sea la principal pero una de las más importantes de los jóvenes, es que luego son insensatos, son imprudentes, son atrabancados. Toman decisiones muy  a la ligera, no las meditan, no las piensan, no ven la profundidad de las cosas y esto causa problemas. Y en su vida trae muchos problemas que se pudieron haber evitado si hubieran sido prudentes, si no hubieran tomado una decisión apresurada, sino que la hubieran meditado, y la hubieran puesto en oración y hubieran visto a través de la Escritura lo que dice el Señor.

 

Por lo tanto el apóstol viene y hace una exhortación bien específica: que los jóvenes sean prudentes.  Y le dice al liderazgo, y le dice a la Iglesia también: presentándote tú en todo. No en algunas cosas sino en todo, como ejemplo de buenas obras. Nosotros sabemos, de acuerdo a la Palabra del Señor, que la fe es la que nos da la salvación. La fe es lo que va a permitir que nosotros vivamos por la eternidad. El haber confesado a nuestro Señor Jesucristo como Señor y Salvador de nuestra vida. El haberlo recibido en nuestro corazón, el haberle dicho a  Jesucristo ven a mi vida, yo me arrepiento de mis pecados, perdóname. Y haber nacido a una nueva vida a través del bautismo, naciendo del agua y del espíritu, esto permite que nosotros tengamos la vida eterna.

 

Pero dice la Escritura que también son necesarias las obras, las buenas obras. Las obras no sustituyen a la fe de ningún modo. No porque una persona tenga buenas obras se va a ir al cielo. Ese es un error muy común de muchas religiones y de la gente, necesitamos la fe. Pero dice la Palabra del Señor que quien tiene fe debe tener buenas obras, porque esas buenas obras coronan nuestra fe en Jesucristo.

 

Una persona que cree en Jesucristo, que le acepta, que le recibe, que tiene fe en el Señor debe tener buenas obras, ¿por qué? Porque vamos caminando para ser conforme y la voluntad de Jesús, para alcanzar la estatura del Varón Perfecto, la cual sabemos en esta tierra no la vamos a alcanzar, pero tenemos que esforzarnos por ser cada día de acuerdo a nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto nosotros tenemos que ser dice Pablo, ejemplo, ejemplo de buenas obras.


No podemos actuar de una manera equivocada, tenemos que actuar siempre, en todo momento con buenas obras. Y luego dice: en la enseñanza mostrando integridad. Debemos ser íntegros. Debe haber una integridad que esté manifiesta a los que nos rodean, la gente lo tiene que ver, y nuestro actuar tiene que ser del mismo modo que nuestro sentir y nuestro pensar. Yo no puedo pensar de un modo y actuar de otro, como luego lo hacen los políticos,  dicen una cosa y hacen otra.

 

Aquí lo que nosotros decimos es lo que nosotros tenemos que hacer. Y nosotros tenemos que decir lo que dice la Palabra, es sencillo. Por lo tanto el apóstol Pablo hace un llamado y habla en relación a la integridad. Y dice que: seriedad. La Palabra de Dios nos establece cómo debemos manifestarla, cómo debemos comunicarla. Es el mensaje más importante para la vida de una persona, el recibir el conocimiento de la Palabra.


Por lo tanto cuando nosotros compartimos de la Palabra, cuando le damos la Palabra a alguien, cuando le evangelizamos tiene que ser con toda seriedad. Y tiene que ser, dice: palabra sana e irreprochable. Una palabra que nosotros conozcamos de acuerdo a la Escritura, la palabra sana la cual no esté mezclada con tradiciones, con ritos, no esté tergiversada, que sea una palabra como está escrita en al Biblia.

 

Es difícil hacer la Palabra como Dios la establece, pero la tenemos que hacer y la tenemos que compartir del mismo modo. Nosotros debemos tener una palabra sana que no esté contaminada. Una palabra la cual nosotros hagamos dentro de los propósitos de Dios, y ésta es una palabra irreprochable, que nadie pueda reprochar la palabra que nosotros le estamos compartiendo porque es la Palabra de Dios.

 

Hablando de esta época, veía el día de ayer un anuncio en la televisión que decía: Santa Claus es Navidad. Está equivocado por todos lados, el concepto está fuera de lugar; es un buen eslogan navideño para tratar de vender más, es una buena época para ese eslogan, pero es una mentira y se le puede reprochar a eso cantidad de cosas.

 

Sin embargo, si nosotros hablamos la Palabra de Dios, la Palabra tal y como está escrita nadie la va a poder reprochar. Y todo esto sirve dice el apóstol Pablo de modo que el adversario se avergüence. Cuando nosotros hablamos la Palabra de Dios, cuando nosotros tenemos el conocimiento de las Escrituras y la llevamos a cabo en nuestra vida, ¿sabes? el enemigo se avergüenza.

 

Fíjate lo que debe ser para él el haber estado en la presencia de Dios, y por su soberbia haber sido echado de delante de Dios. El enemigo conoce la Escritura, la sabe; prueba de ello es cuando viene la tentación, viene a tentar a nuestro Señor Jesucristo. Lo tienta aún con la Palabra. Necesitamos un conocimiento profundo en relación a las Escrituras para no caer en una tergiversación de la Palabra, y entonces nosotros demos mal un mensaje o hagamos mal las cosas.


Nosotros necesitamos conocer bien las Escrituras porque cuando la trasmitimos como está escrita, el demonio se avergüenza y no tiene nada malo que decir. No va a cuestionar porque no lo puede hacer, por la doctrina que tú tengas, no puede. Cuestiona otras cosas, y el demonio utiliza a gente para hacer chismes, pero si ustedes observan, si en algún momento les llegara a pasar, que es muy raro que alguien venga a chismearles algo, van a ver que no va con puntos doctrinales, jamás. Se van sobre otras cosas, ¿por qué? Porque  la Palabra de Dios se expresa de una manera sana, irreprochable, con fundamento y el demonio no tiene nada que decir, no nos puede decir nada en cuanto a nuestra doctrina.

 

Son muchos aspectos los que aquí menciona el apóstol Pablo los cuales nosotros podemos desmenuzar cada uno de ellos. Pero vamos a enfocarnos a algo que es bien importante, “MOSTRANDO INTEGRIDAD”. Dios desea que seamos un pueblo íntegro, y necesitamos por lo tanto saber en primer lugar ¿qué es la integridad? Necesitamos entender el concepto.

 

¿Qué significa íntegro? viene de una palabra latina que es interger, la cual está formada por dos vocablos: tangere que significa tocado, y el prefijo negativo in.  Es decir, in tangere, integridad, in tangere que quiere decir, que se traduce como no tocado.  Por lo tanto íntegro es algo que todavía no se ha tocado, que está tal cual como debe estar, de una manera original.

 

El diccionario dice que íntegro tiene como sinónimos intacto, y tiene como sinónimo moral. Por lo tanto integridad se refiere a la pureza de algo. Integridad se está refiriendo a la pureza que hay en ti, la pureza que debe haber. Por eso el Señor dice: mostrando integridad, es decir, mostrando pureza.

 

Íntegro, dice el diccionario, es algo que no carece de ninguna de sus partes. O dicho de una persona, hace referencia a alguien recto, honesto, honrado, inflexible e intachable, esa es una persona íntegra. Por lo tanto nosotros tenemos que empezar a ver para nuestro interior, ¿cómo soy? ¿Cómo eres? ¿Eres una persona recta, honesta, honrada, inflexible, intachable? Entonces eres una persona íntegra. ¿Eres una persona que se mantiene en su interior y en su actuar en pureza? Eres íntegro. ¿No hay nada que esté tocando, que esté contaminando tu interior, tu forma de pensar, tu forma de sentir y por tanto tu forma de actuar? Eres íntegro.

 

Una hermano en Cristo el día de ayer me comentaba, que saliendo del trabajo lo detuvo una compañera y le dijo: venga, le quiero presentar a alguien. Y entonces lo llevó a una oficina y ahí había una mujer, y le dijo: mira, te presento a fulano, él es un cristiano íntegro, no es como tú, que eres una hipócrita. ¡Qué violento, qué tremendo!  Entonces este hermano se incomodó y dijo: ¿saben qué? Discúlpenme sus problemas personales ustedes los arreglen, yo me voy. Se dio la vuelta y se fue.


Que triste es que la gente que esté a nuestro alrededor, aun alcance a darse cuenta quién es un cristiano íntegro y quién no lo es. La gente que está a nuestro alrededor tiene una lupa a través de la cual nos está viendo, y está viendo qué pensamos, qué sentimos, qué hacemos. La Palabra establece que nosotros tenemos que dar buen testimonio, y aquí la Escritura, el apóstol Pablo dice: mostrando integridad. Es decir, mi integridad yo no me la tengo que guardar, y no solamente debo yo saber que soy íntegro. Ah, yo sé que yo soy íntegro y a mí no me interesa lo que los demás piensen. ¡No!


La Palabra de Dios establece algo bien importante: tu integridad la tienes que mostrar a la gente que te rodea. No es algo que tú puedas esconder o que debas esconder. Tú te tienes que manifestar como una persona, como un cristiano íntegro; esto es lo que quiere el Señor. Y por eso Dios está actuando en nuestra vida y está transformándonos para ser de acuerdo a lo que Él quiere que seamos. Mirando aun y buscando en el diccionario más en relación a la integridad, leí que la integridad moral es un atributo de la persona como ser dotado de dignidad, esto le da capacidad para decidir responsablemente sobre su comportamiento.

 

Es decir que una persona íntegra responde por sí mismo en cuanto a sus actos. Responde como debe ser y va a actuar de una manera correcta porque es responsable. ¿Cómo me voy a conducir en esta vida? Me voy a conducir de acuerdo a lo que el Señor establece porque soy una persona íntegra, porque en mi corazón tengo a Jesucristo y soy diferente, soy conforme y la voluntad de Dios. Y por lo tanto  esto yo lo muestro a los que están a mi alrededor, yo me comporto como el Señor lo establece en su Palabra.

 

Por eso la insistencia: ¡no somos una religión, somos una forma de vivir, que es muy diferente! Nosotros hemos adoptado no una religión. Hay gente que luego, bueno al no saber, pues es lógico y que te dice: ah es que tú ya cambiaste de religión. No, yo no cambié de religión, yo dejé la religión que tenía, ahora tengo una forma de vivir conforme y la voluntad de Dios, esa es la diferencia. Hoy yo no tengo religión, yo tengo relación con Dios. Hoy yo tengo relación con Jesucristo.

 

Yo no tengo ya un comportamiento religioso en donde solamente se vea mi relación con Dios, mi comunión con Dios, que eso es religión. Hoy día yo tengo una forma de vivir de acuerdo a lo que establece la Palabra. Y por lo tanto yo actúo de acuerdo a como Dios lo establece, y tengo que actuar de una manera íntegra, siendo responsable de mis actos. Por lo tanto tengo que ser responsable de mis pensamientos y de mis sentimientos.

 

Hoy más que nunca Dios quiere que su Iglesia camine en integridad, que muestre esa integridad al mundo, ¿por qué? Porque estamos de acuerdo a lo que dice la Escritura, y mirando las señales que se están dando en el mundo, podemos mirar que ya estamos en los tiempos postreros, aquellos que nuestro Señor Jesucristo advirtió y dijo: vendrán tiempos difíciles, tiempos malos.

 

Y cuando nosotros miramos todo lo que dijo nuestro Señor Jesucristo, que está establecido en Mateo 24, vamos a poder ver que esas señales se están dando, que estamos acercándonos a tiempos postreros, a tiempos finales, a esos tiempos en los cuales no es que el mundo se va a acabar como muchos dicen. Y ahora ya dicen que se acaba para el 2012. Ya dieron una fecha, ¿no saben? 12 del 12 del 12, es decir el 12 de Diciembre de 2012. Porque ¿qué creen? Se les pasó el 11 del 11, del 11. Entonces ahora ya la prolongaron un poco más, que buenos son. Se pasó el 11 de Noviembre de 2011, ahora y aun ya lo dijeron los códices mayas y esos ya tiene muchos años, muchos siglos; se va a acabar el mundo en el 12 de Diciembre de 2012.

 

Nosotros sabemos que son falsas profecías, falsos profetas de acuerdo a lo que dice la Escritura. La Palabra de Dios establece que nadie sabe ni el día ni la hora en que nuestro Señor Jesucristo vendrá. No se va a acabar el mundo, vendrá nuestro Señor Jesucristo por su Iglesia, vendrá por nosotros, por los que conformamos su Iglesia a nivel mundial y nos iremos con él, y aquí seguirán los problemas y las broncas, y seguirán más fuerte que nunca.

 

Y el Señor dijo: tengan cuidado, observen las señales porque tienen que conjugarse varias señales, no es una u otra, son una serie de señales que se tienen que dar para que el Hijo del Hombre venga por su Iglesia. Tenemos que estar atentos por lo tanto. Pero vemos que esas señales se van cumpliendo, se están conjugando todas las que establece la Biblia, por lo tanto, sabemos que estamos como en el final de los tiempos postreros de los que habla Jesucristo nuestro Señor.

 

Por lo tanto Dios todavía en su profundo amor y en su gran misericordia, quiere rescatar a los pecadores para que no se pierdan, para que tengan vida eterna. Pero para poderlo hacer necesita que su Iglesia, que nosotros caminemos en integridad. Nosotros no podemos hablarle al mundo de que venga a Jesucristo, que tenga un cambio de vida cuando nosotros no la hemos tenido. Cuando efectivamente hay algunas cosas que nosotros dejamos pero que todavía seguimos haciendo otras tantas más, que van de acuerdo al mundo.

 

Y Dios dice: ¡YA! O sea, es el tiempo de que tú te mantengas puro, que tú no estés tocado en tu interior, en tu vida por la contaminación. Tienes que ser libre, tienes que ser sin mancha y sin arruga como dice la Palabra. Que nuestro Señor Jesucristo vendrá por la novia, por la Iglesia y se presentará a sí mismo (dice en Efesios), una novia sin mancha, sin arruga, una novia resplandeciente. Así quiere a la Iglesia nuestro Dios.


Yo imagino que has ido a cantidad de bodas, y en todas ellas nosotros podemos advertir que la novia va “echando tiros”, tremenda. Creo que es el día que más cuidado pone en su arreglo personal. Va a la estilista, vienen a peinarla, vienen a pintarla, vienen a arreglarla, el vestido se lo hacen a la medida, un vestido resplandeciente, a gusto de cada quien, al gusto de cada persona por eso dicen que no hay novia fea, todas son hermosas, se ven bellísimas.

 

Y cuando el novio la ve pues queda aun más cautivado, si de por sí ya le gustaba por eso se está casando, en términos normales; sí, porque hay otros casos que no lo sabemos. Pero bueno, en términos normales ama a la persona, le gusta, por eso empezó a andar con ella y el día que la ve vestida de novia, ya para pedir la bendición de Dios, él queda prendado. Dice: qué barbaridad, qué hermosa. Por eso siempre hay la fotografía de la boda, ya sea previa o posterior, pero está la fotografía para recordar esos momentos en los cuales la novia se presentó impecable, su vestido no tiene una mancha, no tiene una arruga, está impecable toda ella, es asombrosa cómo se ve.

 

Y es lo mismo que quiere nuestro Señor Jesucristo de su Iglesia. Quiere presentarse ese día a la novia para las bodas del Cordero, una novia impecable. Y para que pueda presentarse a esa novia de este modo, necesita la novia, nosotros, como iglesia necesitamos integridad. Si no tenemos integridad, créeme el Señor no va a venir. O cuando venga nos va a dejar. No va a venir por alguien que no sea  íntegro. Por lo tanto nuestro Dios está insistiendo en nuestro comportamiento, en nuestro actuar, en lo que nosotros pensamos y sentimos. Tiene que ser de acuerdo a lo que él establece.

 

Y veamos cuáles son las características de una persona íntegra. Porque podríamos decir a ver qué características, yo quiero conocer las características para seguirlas. Dice la Biblia que cuando el pueblo de Israel salió de Egipto iba Moisés guiándole. Moisés los llevó al Monte Sinaí u Horeb que es el mismo. Antes de subir Moisés al monte vino su suegro Jetro, y vio la carga de trabajo que tenía Moisés y le dijo: Moisés estás mal, tú vas a tener problema si tú sigues atendiendo a toda la gente. Tú necesitas gente que te ayude, tú necesitas gente que los pongas a ellos para ministrar, para aconsejar al pueblo y tú atender solamente los casos más sobresalientes, lo demás, necesitas tener gente que lo haga.

 

Y entonces levantaron a 70 varones que iban a cumplir con este propósito. Y entonces Moisés ha de haber dicho: pues sí estoy de acuerdo. ¿Y qué características se necesitan? Una palabra hubiera sido integridad, integridad. Escógete de entre todo el pueblo, entre todos estos cientos de miles hombres íntegros.

 

Éxodo 18:21a Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia.

 

Aquí está mencionando cuatro características que son importantes, que muestran que una persona es íntegra. ¿Para qué? Y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.

 

La orden era muy sencilla: tienes que mirar entre todos, dicen los historiadores que aproximadamente había un millón y medio de personas, hombres, mujeres y niños que salieron de Egipto; de los cuales tenía que escoger a setenta. Imagínate de entre tantos, setenta varones íntegros, es decir deberían tener estas características porque era muy importante la función que ellos iban a realizar.

 

Versículo 22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 

 

Qué visión tan tremenda de Jetro el suegro. Imagínate, Moisés te vas a morir, te estás desgastando. No tienes sentido que lo hagas; mira, mejor delega responsabilidades. Delega para que haya quien aconseje, para que haya quien atienda los asuntos del pueblo. Pero cuidado en quién vas a delegar estas funciones. Porque yo imagino que la humanidad siempre hemos actuado igual; por eso cuando miramos a la Biblia y miramos al principio nos damos cuenta que la humanidad actualmente es como aquella humanidad, tiene los mismos problemas, las mismas formas de actuar, sus mismos sentimientos, pensamientos.

 

Y yo imagino que estuvo mirando Moisés a quiénes iba a escoger, esas personas íntegras y resulta que no dudo que alguien haya dicho por ahí: ah, Moisés está escogiendo a sus cuates, solamente a ellos son a los que les da oportunidad. A otros no, ni los ve ni le interesan. Está escogiendo a esos, ¿por qué no decirlo? A esos barberos que están cerca.

 

¿Sabes? No se escoge a alguien porque te cae bien, en este caso para la obra de Dios. Es una gran responsabilidad y tienes que mirar quién está dentro de la voluntad de Dios, quién está haciendo lo que tiene que hacer para ser grato delante del Señor y está mostrando características de integridad,  lo tienes que mirar. Si una persona, un miembro de la iglesia no viene a la iglesia, no toma los cursos, no viene a la oración, no participa de los eventos, y a veces falta el domingo que es obligatorio venir y luego no viene, ¿tú lo escogerías para un puesto de liderazgo? ¿Tú lo escogerías para ministrar a los demás? ¡NO!

 

Ni aceptarías tú que una persona que no viene a los cursos, que no participa, que no se involucra en las cosas de la iglesia, que tú ves su apatía, su desgano, su flojera, te tratara de aconsejar. Entonces dirías: ¡Se pasa el pastor! ¡Cómo es posible que me pone a fulano de Tal cuando ni viene, nunca lo veo! Pero si escogemos a alguien que siempre viene, entonces dicen: ah, lo puso porque es su cuate. Así somos, somos especiales, muy especiales.


Pero bueno, Dios muestra aquí cuatro características de integridad.

 

1.- Varones de virtud. En lugar de varones vamos a decir: cristianos de virtud.

 

2 Pedro 1:5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento. 

 

¿Qué es la virtud? Es el conjunto de cualidades tales como la bondad, el valor, la moral, aquello que denota o caracteriza a alguien. La Palabra de Dios nos establece que nosotros necesitamos tener cualidades que los que están a nuestro alrededor las vean. Cualidades que nos muestran que nosotros estamos apegados a la Palabra. Que nosotros tenemos un carácter como el de nuestro Señor Jesucristo: Que nosotros hacemos como el Señor lo establece en su Palabra. Que nosotros nos comportamos de acuerdo a lo que Dios dice.

 

Estas son virtudes, virtudes que acompañan al cristiano y que nosotros necesitamos mostrarlas, no podemos esconderlas. No podemos retenerlas y decir: bueno, yo tengo estas virtudes pero no me gusta hacer aspaviento de ellas, que nadie las note. ¡No! Sí se tienen que notar, sí se tienen que mostrar.

 

2.- Temerosos de Dios.

 

Eclesiastés 12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 

 

Qué importantes palabras del Salomón, del sabio, del rey Salomón. Podemos advertir que temeroso de Dios es una persona que hace la voluntad del Señor. Una persona que guarda los mandamientos de Dios. Si alguien dice ser temeroso de Dios y no guarda los mandamientos, realmente no le teme a Dios, no le honra, no le respeta. Por lo tanto, mostrar integridad significa no solamente mostrar las virtudes que tenemos como cualidades como cristianos, sino mostrar también que vivimos dentro de lo que Dios establece en su Palabra porque somos temerosos de Él.

 

Esa integridad tiene que estar en nosotros para hacer dentro de lo que el Señor establece. Alguien que no cumple los mandamientos, que no diga ni siquiera que ama a Dios. Hay gente que luego dice: ah es que yo amo a Dios. Y ves que actúa contrario a lo que dice la Biblia. ¿Sabes? No ama a Dios en realidad, a menos que tenga su propio evangelio.

 

3.- Varones de verdad.  Es decir, cristianos de verdad.  ¿Quién es un cristiano de verdad? Un cristiano íntegro.

 

Salmo 1:1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado.

 

Es decir, ve que una persona íntegra es aquella que no sigue los consejos de los malos, por lo tanto sigue los consejos que proceden de Dios, consejos que proceden de la Palabra. En el mundo es común, es normal que recibamos consejos. Y todo mundo se siente en la capacidad de aconsejar, y todos creemos que lo que nosotros aconsejamos es lo más sabio y es lo mejor, en verdad.

 

Yo luego escucho el radio y oigo a los locutores, a las locutoras, ah qué barbaridad. Escucho los consejos que les dan a las jovencitas, a los jóvenes, a los matrimonios, y dicen tanta barbaridad. Digo: que comenten los discos, las canciones, pero no que se pongan a dar consejos. Rocío Brawer, Rocío Córdoba, Mariano Osorio, sí, si lo oímos, y cantidad de locutores que qué barbaridad. Que dicen puras sandeces, y lo peor es que hay gente que sigue esos consejos.

 

Y se sienten con la capacidad de aconsejar, y aconsejan mal. Y hay que ver qué es lo que aconseja la gente. La gente aconseja, en términos normales, o como le ha ido en la feria, o lo que ha oído. Si una persona tiene problemas en su matrimonio, una mujer tiene problemas y va y lo consulta con una compañera en el trabajo que es divorciada, le va a decir: ¡deja a tu marido, no tienes porqué estar con él, déjalo! Nada más lo que tú ganas te lo quita, déjalo, tú tienes la capacidad suficiente para vivir sin él, tú eres una mujer que bla, bla, bla, déjalo.

 

Un varón le dice a un amigo ahí en el trabajo: es que tengo problemas en mi matrimonio, le dice: ¿sabes qué? te invito unas copas y vamos a platicar, y por ahí nos vamos y vamos a ver un show y es más, conozco un table y vas a ver que te la vas a pasar bien padre. Y se siguen consejos del mundo, consejos que están completamente errados, fuera de lo que Dios establece.


Y la Palabra de Dios nos establece que nosotros como cristianos necesitamos no andar en consejo de malos. En otras palabras: no le pidas un consejo a una persona del mundo. No le pidas consejo a un hermano que tú no ves que está convertido, que no ha mostrado fruto conforme y lo establece nuestro Señor Jesucristo. Tenemos líderes hombres y mujeres que están a cargo de diferentes hermanos, de grupos pequeños precisamente para que les ministren, y les ministren no sus consejos personales, les ministren de acuerdo a lo que Dios establece en su Palabra.


Yo un consejo que voy a recibir es aquel que me da un consejero cristiano que está de acuerdo a lo que dice Dios en su Palabra.  Si un consejero cristiano no me dice lo que dice la Palabra, yo no escucho ese consejo. Yo tengo que recibir el consejo que procede de Dios.

 

Versículo 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

 

Es decir, una persona íntegra es aquella que conoce la Ley de Dios. Es aquella que está leyendo las Escrituras, que está analizando, que está meditando, que quiere conocer más de la Palabra de Dios y que quiere que Dios le hable a través de la Palabra. En eso tenemos que meditar, tenemos que analizarla, tenemos que decirle al Señor: Señor voy a leer tu Palabra, revélamela, muéstrame lo que yo tengo que aprender de ella.

 

Pero nos es más fácil preguntarle a otra persona por un consejo, en lugar de nosotros buscar en la Biblia. Señor tengo un problema, necesito un consejo, que tu Espíritu Santo me guíe a una palabra en la Escritura que sea el consejo que yo necesito para este problema. Y te pones en oración, oras, te arrodillas, te postras, buscas el rostro de Dios y le pides esa palabra. Y después esa palabra que el Señor te dio, coméntala con alguien de liderazgo, con tu consejero o tu consejera. Y coméntala para que no vayas a malinterpretar una Escritura. Porque es muy fácil malinterpretar las Escrituras.

 

Hace un tiempo una persona oraba al Señor y le decía: Señor ¿qué tengo que hacer yo en mi vida para serte grato? Y entonces abrió las Escrituras y dijo: Gracias Señor, ya me diste la respuesta. Y vino y me dijo: hermano Dios me habló. ¿Por qué? Es que yo el dije ¿cómo puedo ser yo más grato a ti? Y me dijo el Señor a través de su Palabra: ¡Sé vegetariano! Y le dije: ¿eso te dijo el Señor? Sí, me dijo: sé vegetariano. No satisfagáis los deseos de la carne. Bueno, ¿así lo quieres interpretar? Estás equivocado. La Palabra no se refiere a eso, se está refiriendo a que no hagas el pecado. Es que aquí dice… Sí, pero se está refiriendo al pecado.

 

Entonces, muchas ocasiones necesitamos ayuda para poder entender bien las Escrituras y no tergiversar los conceptos de Dios. Pero necesito meditar y necesito analizar, y dice la Escritura: Día y noche. ¿Cuántas veces al día tomas la Biblia y lees, para poderla meditar de día y de noche? Ah Señor, tú sabes que somos los mexicanos flojos para leer, y como yo soy mexicano pues también soy flojo Padre.

 

Necesitamos leer, necesitamos conocer las Escrituras, necesitamos además de tener un programa de lectura bíblica en un año para leer toda la Biblia en un año; necesito yo momentos en los cuales orar y buscar una palabra específica de Dios para mi vida.  Cuando yo hago esto, dice la Escritura en el Salmo 1:3  Que serás  como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

 

Fíjate que gran bendición. Tu integridad se va a mostrar, esta característica de ser un cristiano de verdad se va a ver porque va a haber fruto. Porque tú vas a estar plantado precisamente como un árbol en corrientes de agua, es decir, en la corriente del Espíritu Santo. El agua es un simbolismo del Espíritu Santo. Por lo tanto, vas a estar en esa comunión con el Señor a través de la cual el Espíritu Santo te podrá revelar, te fortalecerá, te traerá sabiduría, te hará crecer y podrás dar frutos, los frutos que el Señor quiere que des. Y entonces cuando haces esto dice que tu hoja no va a caer; y que todo lo que tú hagas, todo va a ser prosperado, todo. Pero necesitamos ser cristianos de verdad, es decir, íntegros.

 

Y cuarta característica que menciona en Éxodo 18:21, dice:

 

4.- Que aborrezcan la avaricia. Ah qué difícil, cómo nos gusta la lana.

 

1 Timoteo 3:8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas.

 

Pablo le habla a Tito y le hace énfasis aquí en dos aspectos que son importantes: 1) que sean honestos. Y 2) que no sean codiciosos y de ganancias deshonestas. Nosotros tenemos que ser de acuerdo a lo que el Señor establece, Dios quiere prosperar a su pueblo. Dios no está peleado con que nosotros seamos prosperados. A Dios no le molesta que nosotros tengamos los recursos suficientes para vivir bien, al contrario, Dios nos va a bendecir para que podamos vivir bien, con abundancia, con prosperidad, está en el corazón de Dios.

 

Nosotros no tenemos que andar en un falso concepto religioso, descalzos o de huaraches con unas túnicas espantosas. ¡No es la voluntad de Dios esa! La voluntad de Dios es que tú seas prosperado y que tú no tengas necesidades económicas, esa es la voluntad de Dios. Y por eso dice el Señor que Él nos va a prosperar. Y por eso el Señor habla aun de que nosotros seremos un pueblo, y tenemos que ser un pueblo el cual no le pida prestado a nadie, sino al contrario, que nosotros tengamos la capacidad para prestar. Y que le prestaremos dice la Escritura, y lo profetiza el Señor, le prestaremos a las naciones.


¿Eso qué significa? Que Dios no quiere que seamos pobres, ¿Dios quiere que vivamos en la miseria? Esa no es la voluntad de Dios.  Ese es un concepto equivocado de un religioso que no conoce a Dios realmente, que no ha leído la Escritura. Dios quiere tu bendición, Dios quiere tu prosperidad, Dios quiere que tú seas responsable y por tu integridad Dios te va a abrir los caminos para que tengas todos los recursos económicos que tú necesitas para vivir bien. Los recursos que necesitas para vestir, para viajar, para entretenerte, para tiempos de entretenimiento, para sostener a tu familia, para darles educación, para darles preparación Dios te lo va a suplir, Dios te lo va a dar.

 

Pero nosotros necesitamos ser conforme y la voluntad de Dios. Si yo soy una persona íntegra, y como leíamos en el Salmo 1:3, si yo hago lo que dice el Señor, por lo tanto si yo estoy plantado en esas corrientes de agua, en ese río del Espírit6u Santo yo voy a ser prosperado y todo lo que haga, todo, todo va a prosperar, no va a haber nada que se detenga. Pero yo no debo ser avaricioso. Una de mis características debe ser no ser avaro. Y nosotros sabemos lo que nosotros debemos de hacer.


Yo tampoco voy a prosperar en lo económico si soy avaro y no le doy al Señor lo que a Él le corresponde como dice la Palabra, como el hecho del diezmo o como las ofrendas. Dios lo establece, no es algo que a la iglesia se le hubiera ocurrido. ¿Qué vamos a hacer, cómo le vamos a sacar dinero a la congregación? Ya sé, vamos a pedirles el diezmo de su dinero. Eso no lo hizo, no lo inventaron los pastores que se reunieron en alguna ocasión para hacer un cónclave y ver de qué manera obtenían recursos.

 

¡No! Es algo que Dios estipuló, es algo que Dios dijo: esto se va a hacer de este modo. Y cuando nosotros cumplimos con Dios en lo económico, Dios nos prospera, Dios nos da, Dios nos bendice. Pero tenemos que entenderlo. Tal vez tú digas: bueno, ¿cómo es posible que si yo le doy de mis recursos a Dios voy a ser prosperado, cómo voy a tener más? ¡Sí! Dice el Señor: pruébame y vas a ver que así va a pasar. Pruébame y yo te voy a bendecir. Y Dios lo hace.

 

Por lo tanto nosotros vemos como Jetro le dice a Moisés: dentro de las características de la integridad está el hecho de que sean cristianos que aborrezcan la avaricia. No codicies nada.

 

Y cuando vemos todo esto de la integridad, viene una pregunta: ¿quiénes estarán en la presencia de Dios?

 

Salmo 15:1-3 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? Es decir, tu tabernáculo, tu lugar de reunión, el lugar donde tú vives. ¿Quién morará en tu monte santo? ¿Quién morará en tu presencia Señor? 2El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. 3El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino.

 

Y el salmista aquí hace énfasis en algunos aspectos, en algunas características de la integridad. Si yo quiero estar en la presencia de Dios yo tengo que ser una persona íntegra, lo dice la Escritura. Tengo que ser íntegro, si yo no soy íntegro no voy a poder estar en la presencia de Dios, así lo establece. Dios va a traer a su presencia y va a permitir que esté en su presencia una persona que sea íntegro y que haga justicia.

 

Y esto no significa que hagas justicia por tu propia mano a los pecadores ni a los delincuentes. No, no vayas a malinterpretarlo y digas: ah es que el pastor me dijo. Por eso linché a aquel vecino que andaba haciendo barbaridades, ¡no! Justicia, que hacemos conforme y la Palabra de Dios, conforme y la Palabra lo establece. Por eso dice el Señor: busca el reino de Dios y su justicia, y todas las cosas vendrán a tu vida como una añadidura.


Pero la mayoría de la gente se queda en: busca el reino de Dios. Ah, yo busco el reino de Dios, yo busco a Dios. Sí, pero también dice: y su justicia. Es decir, su forma de ser, su Palabra para hacer conforme y Él lo establece porque así vendrá bendición a tu vida. Y si tú quieres estar en la presencia de Dios, entonces tú tienes que ser una persona íntegra.


Y aquí el salmista dice: una persona íntegra, es decir, aquella que habla verdad, aquella que no miente, aquella que no da falsos testimonios,
el que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino. Lo dice la Escritura, amén, gloria a Dios, ahí está escrito. ¿O alguien tiene una Biblia que diga algo distinto? No, lo dice el salmista, por lo tanto yo necesito ser íntegro. Si yo quiero vivir ahora en la presencia de Dios, tengo que ser íntegro. Y si quiero vivir por la eternidad en la presencia de Dios, tengo que ser íntegro, no hay de otra.

 

Y nosotros vemos a través de la Escritura cómo el Señor nos va mostrando lo que es la integridad y aun con ejemplos tan sencillo los cuales nosotros tenemos que mirar. Es que yo no hago chisme de nadie, a mí vienen y me cuentan. ¡Cuidado! Porque dice no admite reproche alguno contra su vecino.  O sea que cuando alguien viene y te dice: oye que el hermano Fulano dijo, o hace, o ya te enteraste lo que la hermanita… ¿sabes? No admitas reproche, eso es integridad.

 

Y luego la integridad nos anda fallando porque nos gana el chisme. A ver, ¿cómo estuvo? No me interesa, pero dímelo, es que voy a orar. Ah no, no le disfraces. Te quiero comentar algo para que me apoyes en oración… porque vi que un hermano anda en pecado. ¡No, cuidado eso es chisme, no lo hagamos!

 

Salmo 24:3-4 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? 4El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

 

Fíjate David cómo Dios le muestra. Y cuando yo miro esto me agrada y digo: le cambio, ¿quién subirá al monte de Jehová? ¿Quién subirá con nuestro Señor Jesucristo a la presencia de Dios, a las Bodas del Cordero en donde estaremos viviendo por la eternidad? ¿Quién estará en su lugar santo? Esas moradas que dice Jesucristo que se adelantó para preparar para nosotros, ¿quién estará en esos lugares? ¿Quién habitará con Dios ahí, en su reino para siempre?

 

Dice la Escritura: aquellos que son íntegros. Aquellos que no mienten, aquellos que no están entregando su alma a cosas vanas. ¿Qué es lo que tú haces? ¿Te entregas a cosas vanas? Lo tienes que cambiar. La norma de integridad de Dios por lo que nosotros podemos advertir en la Palabra, es muy alta. Es tan alta como el tamaño de nuestro Señor Jesucristo, de su Hijo Amado, de ese tamaño es lo que Dios quiere en integridad de parte de nosotros.

 

Por lo tanto nosotros tenemos que mirar a Jesús y caminar hacia esa estatura del Varón Perfecto. Nosotros no nos podemos medir con alguien semejante a nosotros, porque ¿sabes? O te va a ir muy bien o te va a ir muy mal. Si tú te mides en integridad con una persona que tú sabes que no es íntegra, te va a ir muy bien y te vas a sentir muy bien, y vas a sentir que las cosas las estás haciendo bien.

 

Ah es que yo sí estoy haciendo las cosas, no como Fulano de Tal. Pero ¿por qué luego no nos queremos medir tampoco con hermanos que sabemos que sí son íntegros? ¿Por qué no reaccionas y haces conforme y lo que hace también el hermano Mengano? Ah, porque él bueno, él nació en el Evangelio, él está ahí. Y buscamos justificaciones. ¿Sabes? No veamos a un semejante para medirnos con él. Veamos la estatura de nuestro Señor Jesucristo.

 

¿Cuál es tu estatura Señor? ¿Qué es lo que tú esperas de mí en integridad? Esto, esto que tú eres. Entonces yo tengo que poner mis ojos en Jesucristo y buscar ser como Jesús y caminar para alcanzar la estatura del Varón Perfecto. Ya no vivo yo dice Pablo, Cristo vive en mí. Dios juzgará nuestra integridad. No la va a juzgar tu semejante, no la va a juzgar el de afuera, no la va a juzgar un líder, nadie la podrá juzgar solamente Dios.

 

Salmo 7:8-9 Jehová juzgará a los pueblos; Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, Y conforme a mi integridad. 9Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

 

Fíjate qué importante, yo no tengo porqué estar juzgando la integridad de una persona, no me corresponde. Yo no soy el secretario particular del Señor. No soy el secretario particular del Espíritu Santo, que va a venir a tocar tu corazón para redargüirte de pecado, ¡No! Eso es algo que solamente Dios hace, y dice la Escritura que Dios es el que va a juzgar, y va a juzgar nuestra integridad. ¿Cómo andas en tu integridad? ¿Cómo andas como cristiano, haciendo las cosas como Dios establece o te pones el uniforme de cristiano para la iglesia y toda la semana te pones otro tipo de vestidura?


Dice el Señor en su Palabra, Dios juzgará nuestra integridad. Lo que tú hagas, lo que tú dejes de hacer, lo que tú seas Dios lo va a juzgar, Él. Él es el que tiene derecho, nadie más te puede juzgar, nadie.

 

¿Cómo tener un corazón íntegro? Sabemos que hay cosas que tenemos que cambiar, que tenemos que mirar a nuestro interior para guardar todas estas características de integridad. Pero vamos a mirar un versículo que me llama mucho la atención. Y pongamos atención porque el profeta Zacarías está hablando de parte de Dios, Dios te está hablando y  te está diciendo:

 

Zacarías 8:16-17 Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. 17Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová. 

 

En otras palabras: sé íntegro guardando esas cuatro características que nosotros vimos en Éxodo 18:21. Sé un cristiano de virtud, sé temeroso de Dios, sé un cristiano de verdad y aborrece la avaricia. En esos cuatro aspectos se resume lo que Dios quiere de cada uno. Claro que puedes profundizar en cada una de estas características buscando en le Biblia lo que habla al respecto. Y vas a encontrar cosas tremendas y hermosas.

 

Esto es lo que yo tengo que hacer, ser una persona, un cristiano de integridad, que siempre hable verdad, que siempre esté en comunicación con Dios, en relación con el Señor. Que esté siendo guiado por Él, por su Palabra, por sus Mandamientos, por su Ley. Que aborrezca toda ganancia deshonesta. Tengo que trabajar para que el Señor me prospere, y si hago lo que Dios dice, voy a tener bendición, y la bendición va a sobreabundar.

 

Bendito Dios y Padre Eterno, qué difícil es el ser íntegros. Qué difícil no tener mancha, arruga, corrupción en nuestro corazón. Pero sabemos que tu Espíritu Santo nos fortalece, sabemos que está en tu voluntad el que seamos íntegros para que podamos estar en tu presencia no solamente ahorita, sino por la eternidad. Quieres que demos testimonio, que mostremos integridad a quienes nos rodean.

 

Que tengamos esa conciencia cada día de nuestra vida, que desechemos lo malo, que tomemos tu Palabra y la apliquemos, la pongamos por obra. Porque solamente así podremos garantizar que estaremos delante de ti. Que nos mantengamos en pureza, con la doctrina de la sana Palabra. Y Padre pongo en tus manos a este pueblo, pidiéndote que tú le fortalezcas, pidiéndote que vea cada uno de ellos a su interior para que todo aquello que o está siendo íntegro, se enderece. Para que hagamos conforme y tu voluntad, y en Cristo Jesús te damos a ti la honra y la gloria, amén.

 

Dios te bendiga

 

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