La Shekina

Pastor José Antonio Cano Mirazo

 

Ezequiel 1:19-21 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban. 20Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 21Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.

 

Tratemos sobre la presencia de Dios, su habitación, o como dice el original en hebreo: su shekina. En los capítulos 1 y 10, el profeta Ezequiel hace una descripción de la gloria de Dios. No es fácil explicar con palabras la shekina, especificar en detalle la habitación, la presencia de Dios.

 

Ezequiel 1:28 Fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová Y cuando yo le vi, me postré sobre mi rostro y oí la voz de uno que hablaba...

 

Cuando el profeta ve la presencia de Dios, se postra en humillación (sobre su rostro). No puedes permanecer en pié ante la gloria del Altísimo, ésta te abate, te hace temblar, te derriba.

 

La visión habla de dos aspectos importantes: 1) cuatro seres vivientes y 2) la parte inferior de las ruedas. Las ruedas se mueven en el sentido en que la gloria de Dios se mueve (Verso 19), cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; si la gloria de Dios se levanta, las ruedas se levantan.

 

El profeta Ezequiel habla en su visión de ese impulso divino que hace que los ángeles se muevan hacia el propósito de Dios. Las ruedas son los ángeles, que no miran para atrás, mientras no hayan cumplido su objetivo.

 

Hoy, nosotros somos esas ruedas, porque Dios quiere que nos movamos hacia donde el Espíritu Santo se mueve, que seamos sensibles a su voz, a su guía.

 

A través del Espíritu Santo, la gloria de Dios se está moviendo en nuestros días, a pesar de este mundo, porque donde abunda el pecado, sobre abunda la gracia. Dios quiere que los cristianos nos movamos, que andemos según el espíritu se está moviendo. ¿Cuál es el propósito? Alcanzar a muchos antes que el Espíritu se levante y nos levante de la tierra. Por eso dice al final del verso 21: porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas...

 

En nosotros está el Espíritu Santo, por su misericordia, Dios está alcanzando miles de ruedas en estos postreros tiempos; dice la Biblia que está derramando su Espíritu sobre toda carne. Estamos viviendo los últimos tiempos, el final está cerca, su Espíritu está en las ruedas, está en nosotros.

 

Y esto no significa que nosotros, ruedas, movemos a Dios, pero sí que nos debemos mover según el Espíritu Santo se está moviendo.

En las grandes iglesias históricas o denominacionales, se han comenzado a levantar algunos que estaban durmiendo y han empezado a rodar, no con el mundo, sino en el mover del Espíritu Santo. Se puede advertir que las grandes denominaciones están perdiendo su fuerza teológica, porque sus doctrinas y tesis humanas, son aplastadas por las verdades bíblicas. Se han empezado a mover ruedas, por encima de las tradiciones, porque el espíritu de los seres vivientes está en las ruedas.

 

Esto sólo puede entenderse desde la Biblia. Las religiones están saliendo de su tradición, se están cayendo porque el Espíritu Santo comenzó a rodar por encima de sus rutinas. Y esa luz sobrenatural del Espíritu Santo está girando de tal manera, que gobiernos e instituciones civiles lo están advirtiendo, lo están notando. Nadie podrá ni parar, ni tratar de apagar este mover espiritual, hasta que Jesús el Señor vuelva por nosotros.

 

La presencia de los cristianos es cada vez mayor y estamos haciendo un gran sonido, el cuales también que cada vez más fuerte, como dice en Ezequiel 1:24, Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se paraban, bajaban sus alas.

 

Ezequiel 3:13 Oí también el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo.

 

Así está sonando el cristianismo hoy en el mundo... Estamos frente a un avivamiento espiritual tremendo; se están manifestando los hijos de Dios. Las nuevas generaciones levantan más aún ese sonido. El hombre religioso no hizo posible un avivamiento espiritual, tuvo que venir personalmente el Espíritu Santo para lograrlo y para preparar la segunda venida de Jesús sobre este planeta. Y hoy más que nunca, nosotros, las ruedas, estamos siendo testigos de la gloria de Dios, de su presencia, de su habitación, de su shekina.

 

¿Hacia dónde está el Espíritu Santo moviendo las ruedas? ¿Cuál es el aspecto de las ruedas?

 

Ezequiel 1:15-17 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. 16El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. 17Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban.

 

Habla de cuatro ruedas... su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda... ¿Qué significa? Del Cuerpo de Cristo, de la Iglesia, de la interrelación que debemos tener. ¿Cómo se mueven? Hacia sus cuatro costados, juntas, pero no se vuelven. El Espíritu nos mueve hacia los cuatro puntos cardinales, siempre adelante, pero nunca para volver hacia atrás, es decir, nunca al pecado otra vez.

 

El Señor Jesús dice en Lucas 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

 

Lucas 14:33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

 

El Señor da la dirección del Reino: hacia adelante y renunciando a las cosas del mundo, al pecado.

 

El que abandona el pecado y se mueve hacia delante, en la dirección del Espíritu Santo, va descubriendo y va siendo testigo de la shekina, va entrando en la visión, en la habitación, en la gloria de Dios. Por eso es importante llegar momentos antes del inicio del culto, para preparte en oración para entrar en esa presencia; nunca debes llegar tarde.

 

Aquellos que no sienten nada, que no perciben la presencia de Dios, se debe a que llegan después que el Señor ya ha mostrado su habitación, y claro, ya no pueden entrar en ella. Se pierden la adoración; quizá cantan, pero no alaban; y no pueden entenderlo. Dios hace presencia cuando le alabamos no "de boca", sino desde el corazón, Él mora en las alabanzas de su pueblo, y su gloria es tan manifiesta, que a unos hace llorar, a otros derriba, pero sólo cuando nos movemos en la dirección en que el Espíritu Santo quiere, nos hace rodar.

 

Muchos creen que en las congregaciones se canta para hacer tiempo, o para esperar a que lleguen todos, o para que no se sienta desanimado el que comparte, o se vea lleno todo el Templo, pero no. El que llega después de que Dios muestra su habitación o su shekina, es decir, su presencia, se pierde una parte esencial del servicio, lo mejor: advertir y vivir la gloria de Dios.

 

No podemos olvidar que Dios hace presencia, Shekina, en el tiempo en que le alabamos y le adoramos en Espíritu y Verdad.

 

Dice el profeta Isaías 6:2-3 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

 

Y junto con todos ellos, nosotros los hijos de Dios, el cuerpo de Cristo, unidos a todo el ejército de los cielos, reconocemos la majestad divina y adoramos en su voluntad.

 

Somos bienaventurados al poder tener la oportunidad de ser testigos de su gloria, del lugar de su habitación, de su presencia, de su shekinah.

 

Esto no quiere decir que por ser las ruedas, nosotros podemos mover al Espíritu Santo. ¡No! Nos movemos con Él, atentos hacia donde Él nos lleva.

Dios te bendiga

 

(continúa)