RECONCILIATE PARA OFRENDAR

Reconcíliate Para Ofrendar

Iván López Castillo

 

Mateo 5:24 Deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

 

En esta cita esta hablando Jesús, y trata un tema bastante delicado, la ofrenda para Dios.

 

Desde la antigüedad se levantaban ofrendas a Dios para distintos propósitos, propósitos específicos; hoy en día las ofrendas no se hacen igual, no hay necesidad de sacrificar animales gracias al sacrificio de Jesús, pero nosotros levantamos ofrenda a Dios con nuestra alabanza, adoración, oración, dedicando nuestros diezmos, primicias, tiempo y demás, dichas ofrendas son esenciales en nuestra relación con Dios.

 

Dios se goza con nuestras ofrendas, pero Dios también pide ciertas características para poder recibir las ofrendas, y una de ellas muy importante es: La reconciliación.

 

Reconciliación: hacer que vuelvan a ser amigos los que habían dejado de serlo.

 

Lógicamente este término no puede ser aplicado si antes no hay una separación, una discusión, un sentimiento, una herida etc. Pero Jesús hace un paréntesis en esto porque nos conoce, conoce cómo somos, y sabe que es regular y muy general que tengamos la necesidad de una constante reconciliación con nuestros amigos.

 

Es tan importante esto que Jesús dice: Reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Es como cuando nos dicen en la verificación: “ujule señor, pues mejor llévese su coche que no va a pasar”. No lo hacemos ¿y qué sucede? Que no pasa.

 

Si de antemano tú sabes que tienes un problema con alguien y pretendes alabar, adorar y traer demás ofrendas a Dios, Jesús de antemano te avisa: “no va a pasar esa ofrenda”.

 

La reconciliación tiene que ver con el perdón al cien por ciento; en la definición de reconciliación lo vemos muy claro, tiene que ver con la pérdida de una amistad, y como consecuencia se refleja una necesidad de perdonar.

 

Jesús no dio enseñanzas sin poner el ejemplo en su propia vida, él reconcilió y perdonó a toda la humanidad muriendo en la cruz, presentando una ofrenda digna la cual Dios aceptó.

 

2 Corintios 5:18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.

 

Permite que el perdón habrá las puertas a la reconciliación y trabaja el ministerio que Cristo nos dejó.

 

Que Dios te bendiga.