Brujas, espantos, muertos, fantasmas, monstruos y diablos, son los principales disfraces que niños y grandes portan para celebrar el Halloween el último día de Octubre o los primeros días de Noviembre. Esta costumbre es cada vez más aceptada en nuestro país, por lo que es común que en las primarias se hagan fiestas por esta celebración, que en miles de hogares se celebre la “noche de brujas”, que compañeros de trabajo se reúnan para festejar, que niños de todas las edades, disfrazados de algo maléfico, diabólico, recorran su vecindario pidiendo dulces y dinero de puerta en puerta, y aun en las afueras de establecimientos y en el arroyo vehicular.
Indudablemente
la astucia de los comerciantes ha provocado que esta festividad se propague más
rápidamente, motivados por el gran incremento de las ventas en sus almacenes,
con los llamados “productos de temporada”.
LOS ORÍGENES DE LA FESTIVIDAD
El Halloween se atribuye a los celtas, quienes poblaban la antigua Inglaterra, Irlanda y el norte de Francia en el año 300 a.C. Este pueblo celebraba el fin de año el último día de octubre, con el festival de Samhain, a quien consideraban como “el señor de la muerte”. Decían que el señor de la muerte le daba permiso a los muertos de regresar a sus hogares esa noche, motivo por el cual todo tipo de espectros como los fantasmas y demonios, al igual que personas dedicadas a la brujería, acompañadas de gatos negros, recorrían los poblados.
Entre los Celtas existía un grupo sacerdotal, los Druidas (el cual a la fecha continúa con sus prácticas ocultistas en todo el mundo), quienes enseñaban que había que encender fogatas en los hogares, mientras ellos a su vez, en las partes más altas de las colinas, encendían una gran fogata para ofrecer sacrificios de animales, cosecha y seres humanos, al señor de la muerte.
Los
Druidas recorrían el pueblo pidiendo un niño o una virgen para ofrecerlos en
sacrificio a Samhain en dicha fogata. Una vez que obtenían la persona para ser
sacrificada, los Druidas dejaban una calabaza con una vela en su interior. Con
esto los sacerdotes “evitaban” que los demonios entraran y mataran a quienes
habitaban en ese hogar, ya que se había hecho el “trato” de cuidarlos por haber
dado un niño o una virgen para el sacrificio. Aquellas familias que no
aceptaban entregar a un familiar para el sacrificio, sus casas eran marcadas
para que esa noche el señor de la muerte entrara para aniquilarlos, a lo que se
le conocía como “treta”.
Por
esto, quienes han realizado prácticas ocultistas en todas las épocas de la
historia, consideran que la mejor temporada del año para relacionarse con seres
de las tinieblas es precisamente el último día de octubre y los dos primeros de
Noviembre, cuando los poderes sobrenaturales se manifiestan con mayor facilidad
y más fuerza.
LA TRADICIÓN SE EXTIENDE
La tradición celta cobró mayor fuerza en el siglo VIII, cuando la iglesia romana estableció el primero de noviembre como el Día de Todos los Santos (en inglés: All Saints Day y anteriormente: All Hallows Day). Así la noche anterior se realizaba el festival de Samhain, por eso a esta noche se le empezó a denominar “All Hallows’Eve”, que significa “Noche de Todos los Santos”. Con el tiempo se derivó a la palabra Halloween, que ahora se utiliza para referirse a esta costumbre del 31 de octubre, como se sigue celebrando en Europa, aunque en América se transfirió al 2 de Noviembre.
LAS TRADICIONES DE HOY
La manera de celebrar el Halloween varía en cada lugar debido a que se le acoplan las costumbres locales. Las formas más comunes de conmemorarlo son haciendo fiestas o reuniones de disfraces donde predominan las calabazas, gatos negros, brujas, calaveras. También estos disfraces son utilizados por niños que recorren los hogares de su localidad pidiendo dulces (o dinero) y haciendo alguna travesura o daño a las casas donde les niegan las golosinas. Esta costumbre se deriva del recorrer de los Druidas pidiendo el “trato o treta” que mencionamos. Historiadores también señalan que en esta festividad la gente se vestía con disfraces que simulaban almas de muertos, para que mientras desfilaban, engañar o confundir a los malos espíritus y sacarlos del pueblo. Es por ello que en algunos lugares los disfrazados salen a las afueras del poblado donde se quitan los disfraces y de esta manera los espíritus, por su confusión, no los sigan de regreso a sus hogares, y así se deshacen de ellos.
Cierto
es que hoy las cosas parecen cuestión de diversión, pero la raíz o fundamento
demuestra lo contrario. La realidad espiritual no deja de afectarse por el
hecho de que la gente considere las cosas un juego. La brujería, la magia y
demás participaciones del ocultismo, de las tinieblas, por inofensivas que
parezcan, tienen repercusiones espirituales e la vida de quienes las practican,
aunque crean que es un juego. El Halloween es satánico, por lo que Dios
aborrece estas festividades, y prohíbe que su pueblo participe, tanto en estas
prácticas como en otras de ocultismo.
Deuteronomio 18:9-14 Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da,
no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. 10No
sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien
practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, 11ni
encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. 12Porque
es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas
abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. 13Perfecto
serás delante de Jehová tu Dios. 14Porque estas naciones que vas a
heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová
tu Dios.
Por
lo tanto, todo cristiano no debe permitir que su familia participe en estas
fiestas. Tiene que ser un ejemplo de integridad en su fe y respeto a Dios para
su familia y para quienes le rodean. Dios nos exhorta a cuidar tanto nuestra
comunión personal con Él, como la vida espiritual de nuestra casa. El conocido
Halloween que el mundo considera un festejo inofensivo, no lo es, ya que se
mueve en el ámbito espiritual y afecta a quienes lo practican y a sus familias.
No
participes en dicha actividad, si tus hijos quieren dulces, cómpraselos,
para que no deseen obtenerlos de esa manera, y dales a conocer lo que
dicen las Escrituras al respecto, háblales del peligro que la
gente corre al participar en todo lo que tiene relación con las
tinieblas. Si tus pequeños tienes interés de estar con
sus amigos, organiza una sana reunión en tu casa, prepárales
juegos y diversión que no tenga que ver con prácticas
de las tinieblas. Nuestro Señor Jesucristo nos recuerda en Marcos
12:27 Dios no
es Dios de muertos, sino Dios de vivos. Por ningún motivo debemos involucrarnos
en festividades, prácticas o cualquiera que sea su nombre, donde
se rinda culto a lo oculto. Tenemos un Dios de vivos y por lo tanto
no debemos mantener relación alguna con todo aquello que se encuentra
en las tinieblas.
Si deseas más información
sobre lo que Dios establece en su Palabra sobre prácticas de este tipo o sobre
cualquier otro tema, comunícate con nosotros.






